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lunes, diciembre 07, 2015

georg trakl. canción de kaspar hauser



Canción de Kaspar Hauser

Amaba el sol que purpúreo bajaba la colina,
los caminos del bosque, el oscuro pájaro cantor
y la alegría de lo verde.
Digno era su vivir a la sombra del árbol
y puro su rostro.
Dios habló como una suave llama a su corazón:
¡Hombre!
La ciudad halló su paso silencioso en el atardecer;
pronunció la oscura queja de su boca:
soñaba ser un jinete.
Pero le seguían animal y arbusto,
la casa y el jardín de níveos hombres
y su asesino lo asediaba.
Primavera y verano y el hermoso otoño del justo,
su paso silencioso
ante la alcoba apagada de los soñadores.
De noche permanecía solo con su estrella.
Miró caer la nieve sobre el desnudo ramaje
y la sombra del asesino en la penumbra del zaguán.
Entonces rodó la cabeza plateada del no nacido aún.

Georg Trakl, Salzburgo, Austria– 1914, Cracovia
en Georg Trakl, Poemas, Traducción, prólogo y notas de Aldo Pellegrini, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1972
imagen s/d


sábado, marzo 12, 2011

georg trakl. de profundis



De Profundis

Hay un campo de rastrojos sobre el que cae la lluvia negra.
Hay un árbol que oscurecido está allí, solo.
Hay un viento susurrante que ronda las chozas abandonadas.
Qué tarde tan triste.

Más allá de la aldea
la dulce huérfana aún recoge escasas espigas.
Sus ojos redondos y dorados contemplan el crepúsculo
y su regazo espera al novio celestial.

De regreso a casa
unos pastores encontraron el dulce cuerpo
podrido en la zarza.

Una sombra soy apartado de los poblados sombríos.
Bebí el silencio de Dios
de la fuente en el bosque.

Frías forma metálicas en mi frente.
Las arañas buscan mi corazón.
Hay una luz que se extingue en mi boca.

Me encontré de noche en un brezal,
engrosado con basura y polvo de estrellas.
En el bosquecillo de almendros
ángeles de cristal han vuelto a repicar.

Georg Trakl, Salzburgo, Austria– 1914, Cracovia
Versión © Silvia Camerotto sobre la versión del inglés
Imagen: Pieter Brueguel, El triunfo de la muerte

De profundis

Es ist ein Stoppelfeld, in das ein schwarzer Regen fällt.
Es ist ein brauner Baum, der einsam dasteht.
Es ist ein Zischelwind, der leere Hütten umkreist.
Wie traurig dieser Abend.

Am Weiler vorbei
Sammelt die sanfte Waise noch spärliche Ähren ein.
Ihre Augen weiden rund und goldig in der Dämmerung
Und ihr Schoß harrt des himmlischen Bräutigams.

Bei der Heimkehr
Fanden die Hirten den süßen Leib
Verwest im Dornenbusch.

Ein Schatten bin ich ferne finsteren Dörfern.
Gottes Schweigen
Trank ich aus dem Brunnen des Hains.

Auf meine Stirne tritt kaltes Metall
Spinnen suchen mein Herz.
Es ist ein Licht, das in meinem Mund erlöscht.

Nachts fand ich mich auf einer Heide,
Starrend von Unrat und Staub der Sterne.
Im Haselgebüsch
Klangen wieder kristallne Engel.


De Profundis

There is a stubble field on which a black rain falls.
There is a tree which, brown, stands lonely here.
There is a hissing wind which haunts deserted huts.
How sad this evening.

Past the village pond
The gentle orphan still gathers scanty ears of corn.
Golden and round her eyes are gazing in the dusk
And her lap awaits the heavenly bridegroom.

Returning home
Shepherds found the sweet body
Decayed in the bramble bush.

A shade I am remote from sombre hamlets.
The silence of God
I drank from the woodland well.

On my forehead cold metal forms.
Spiders look for my heart.
There is a light that fails in my mouth.

At night I found myself upon a heath,
Thick with garbage and the dust of stars.
In the hazel copse
Crystal angels have sounded once more.

Traducido por Jurek Kirakowski*

*versión recibida a través de Gabriela Adelstein

lunes, marzo 07, 2011

georg trakl. tres visiones de un ópalo



Tres visiones en un ópalo
Drei Blicke in einen Opal

a Erhard Buschbeck

1

Visión en ópalo: una aldea coronada de secas viñas,
la calma de nubes grises, amarilla colina rocosa
y frescura de fuentes crepusculares: espejos gemelos
enmarcados por sombras y peñascos babeantes.

El camino y las cruces del otoño se disuelven al anochecer,
peregrinos que cantan y lienzos ensangrentados.
Entonces la figura del solitario se vuelve hacia dentro
y marcha, ángel pálido, por el desierto vergel.

Desde lo negro sopla el viento sur. En compañía de sátiros
hay mujercitas esbeltas, monjes, pálidos sacerdotes de la voluptuosidad,
bello y tétrico se adorna su desvarío con lirios
y alza las manos hacia el dorado ataúd de Dios.

2

Lo humedece una gota de rocío que pende del romero:
fluye hacia allí un soplo de olores sepulcrales.
Hospitales que colma un tumulto de gritos febriles y maldiciones.
Huesos pútridos y grises se incorporan en el sepulcro.

Envuelta en velos y babas azuladas danza la mujer del anciano,
el mugriento pelo empapado de negras lágrimas,
los muchachos tienen sueños confusos en la seca maleza,
y sus frentes están excoriadas y ásperas por la lepra.

Por la ventan ojival desciende un atardecer plácido y tibio.
Un santo emerge de sus negras llagas.
Los purpúreos caracoles se arrastran fuera de sus rotas conchas
y escupen sangre sobre la corona de espinas rígida y gris.

3

Los ciegos derraman incienso en purulentas heridas.
Vestimentas de oro rojizo; antorchas; salmodias;
y muchachas que envuelven como a ponzoña el cuerpo del Señor.
Marchan figuras de rigidez de cera a través de brasas y humo.

Un enjuto petrimete dirige el baile de medianoche
de los leprosos. Jardín de aventuras maravilosas;
lo desfigurado, mamarrachos floridos, risas, lo monstruoso
y astros que ruedan por el negro matorral.

Oh pobreza, sopa de pordiosero, pan y dulce puerro;
la ilusión de vivir en cabañas a la entrada del bosque.
Gris se endurece el cielo sobre los amarillos campos
y una campana vesperal canta al antiguo estilo.

Georg Trakl, Salzburgo, Austria– 1914, Cracovia
de De Profundis, en Georg Trakl, Poemas, Traducción, prólogo y notas de Aldo Pellegrini, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1972