- el mito, como la obra de arte, es un acto de creación autónoma del espíritu, y es ese acto de creación el que opera la revelación y no su materia o los acontecimientos en que se basa.
- todo mito, cualquiera sea su naturaleza, enuncia un acontecimiento ocurrido in illo tempore, y por este hecho constituye un precedente ejemplar para todas las acciones y «situaciones» venideras que repitan aquel acontecimiento.
- al realizar un rito cualquiera, el hombre trasciende el tiempo y el espacio profanos; de la misma manera, al «imitar» un modelo mítico o simplemente al escuchar ritualmente (es decir, tomando parte en ello) el recitado de un mito, el hombre es arrancado del devenir profano y vuelve al gran tiempo.
de tratado de historia de las religiones
mircea elíade