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9 de enero de 2018

Epipactis lusitanica

Varias veces en los años numerosos de su edad lo tuvo todo listo para ir a buscarla sin saber ni siquiera dónde, sin conocer sus apellidos, sin saber si era ella la que buscaba, pero  seguro de encontrarla en cualquier parte entre florestas de orquídeas.
                                                                                              El amor en los tiempos del cólera
                                                                                              Gabriel García Márquez



La naturaleza está en constante evolución. De vez en cuando encuentran un hueco en los medios de comunicación noticias que nos hablan del descubrimiento de una nueva especie, y siempre se nos vienen a la cabeza lugares exóticos y remotos. Pero también cerca de nosotros se identifican nuevas especies. Es el caso de esta epipactis, descrita por primera vez el año 1988 en el vecino Algarve portugués. De ahí su apellido:  lusitanica.


Sin embargo las diferencias  que presenta con otras especies del mismo género son muy escasas: altura, robustez, distancia entre las hojas superiores y las flores...Tanto es así que para muchos expertos no se trataría de una especie distinta sino de una variedad de la epipactis tremolsii.



Al igual que otras orquídeas que hemos visto la epipactis lusitanica produce néctar para atraer a los insectos (en la siguiente foto se puede ver a una crisopa verde dándose un festín).  Pero si la polinización no se produjese por medio de insectos siempre tiene la posibilidad de autopolinizarse.


Epipactis fue el nombre dado por Teofrasto a una planta, hoy desconocida, y que el parecer se usaba para cuajar la leche. Ignoro por qué vericuetos ha llegado a denominar a este género de orquídeas.


15 de diciembre de 2015

Verdolaga

Cuando andaba sin un céntimo, que era lo más frecuente, conseguía que en la fondas del mercado le regalaran las cabezas de gallo que iban a tirar a la basura, y se las llevaba a Nigromanta para que le hiciera sus sopas aumentadas con verdolaga y perfumadas con hierbabuena.

                                                                                 Cien años de soledad
                                                                                 Gabriel García Márquez



La verdolaga, portulaca oleracea, es rica en mucílago, una fibra vegetal soluble y viscosa, no es extraño por tanto que Nigromanta le añadiese verdolagas a la sopa para aumentarlas pues con ellas la sopa quedaría más espesa y llenaría más. Aparte de rica en fibra, es abundante en vitamina C y en ácidos grasos omega 3 y dice  Plinio en su Historia Natural  que es anafrodisíaca y previene de los sueños eróticos, aunque no sabemos si tildar esta supuesta propiedad como positiva o negativa.


Hay referencias a su cultivo en la antigua  Mesopotamia extendiéndose luego a Grecia y Roma, "escapando"  posteriormente de los huertos convirtiéndose en mala hierba. El nombre popular posiblemente provenga del latino portulaca acomodándolo por asociación con el color verde. El latino por su parte hace referencia a los frutos, los cuales presentan una cubierta que al madurar se abre como una puertecilla (portula). Hay como siempre discrepancias, en este caso con explicaciones algo complejas.


Hay quién opina que el término portulaca está emparentado con  los cerdos, la vulva y la  porcelana, y algo debe haber pues en Italia la verdolaga se conoce como porcellana. Veamos por que vericuetos se llega a esto. No os perdáis.

En latín al cerdo se le llamaba porcus,  a la cerda porca  y a la cerdita porcella, término este último con el que también llamaban  a la vulva.¿Y que tienen en común una cerdita y la vulva? Su relación viene a través de un tercero: la concha de un molusco, el cauri, tan apreciado que llegó a usarse como moneda. La forma de la concha del cauri se asemeja a un cerdito por lo que recibió el nombre de porcella, nombrándose del mismo modo los genitales externos femeninos porque vista del revés la concha a lo que se parece es a una vulva (dentada en muchas ocasiones; aquí tal vez deberíamos invocar a Freud, pero nos alargaríamos ya en exceso). Los defensores de esta teoría etimológica dicen que como la verdolaga se usaba entre otras cosas para las hemorragias menstruales recibió el nombre de portulaca, algo así como hierba de la matriz.


Cuando la loza fina que hoy conocemos como porcelana llegó a Italia se pensó que estaba hecha con la concha pulverizada de estos moluscos, por lo que tomó su mismo nombre. Y hasta hoy. Y aunque aún podría, no me extenderé más con la verdolaga

                                                               Verdolaga, no te extiendas,
                                                               arrecógete un poquito,
                                                               que la huerta no es tan grande
                                                               ni el hortelano tan rico                                                                                                                                                              
                                                                                                  Popular



29 de octubre de 2014

Orégano

Ella le hablaba de Macondo como el pueblo más luminoso y plácido del mundo, y de una casa enorme, perfumada de orégano, donde quería vivir hasta la vejez con un marido leal y dos hijos indómitos que se llamaran Rodrigo y Gonzalo, y en ningún caso Aureliano y José Arcadio

                                                                                Cien años de soledad
                                                                                Gabriel García Márquez




¿Quién no se ha comido alguna vez una pizza? Pues hoy viene por el blog uno de sus componentes más habituales, el orégano (origanum vulgare) nombre de origen griego y que significa planta que alegra el monte.


El orégano como todas las hierbas aromáticas era muy apreciado en la antigüedad, pero ¿os habéis preguntado por qué eran tan apreciadas? Hoy en día su uso en la cocina tiene como objetivo hacer más sabrosos los alimentos, pero en los tiempos en que las posibilidades de conservar en frío los alimentos, sobre todo las carnes, eran muy limitadas, por no decir inexistentes, las hierbas aromáticas eran verdaderos enmascaradores del sabor que los procesos de putrefacción conferían a los alimentos, la única manera de dar cuenta de un filete sin dar cancha a las náuseas.


Es el orégano planta que no sólo ha pasado a las cocinas sino también al refranero. La expresión más conocida tal vez sea esa que nos advierte que en cualquier asunto no todo es placentero y que en todo proyecto hay sinsabores, dificultades y fracasos. En la literatura aparece profusamente

porque había otros hombres, Mario, y tú lo sabes, que no me faltó dónde elegir, y aún les hay si me apuras, que después de casada no me hubieran faltado proposiciones, y si yo te contase, que éste es el chiste, pero como una es una mujer de su casa, una mujer como debe ser, vosotros a descansar, que eso es lo que explotáis los hombres; la bendición, un seguro de fidelidad, como yo digo, habéis comprado una fregona, una mujer que de dos os saca cuatro ¿qué más vais a pedir? Así es muy cómodo, que, mientras, vosotros, ¡hala! todo el monte es orégano, lo que os da la gana.

                                                                                    Cinco horas con Mario                                                                                                                               Miguel Delibes


Este refrán procedería de uno más antiguo quiera Dios que orégano sea y no se nos vuelva alcaravea, con el que se muestra el temor a que algo que emprendemos se nos tuerza y salga al revés de como lo deseamos.
                                                           Brioso galán mozuelo
                                                           con Tesea os desposasteis
                                                           y en treinta años no acertasteis
                                                           a echar a luz un hijuelo;
                                                          ya podéis ser bisabuelo,
                                                          y os hace padre Tesea.
                                                         ¡Plega a Dios que orégano sea!

                                                                                Letrillas atribuidas a Góngora




4 de junio de 2014

Cephalantera longifolia

Varias veces en los años numerosos de su edad lo tuvo todo listo para ir a buscarla sin saber siquiera dónde, sin conocer su apellido, sin saber si era ella la que buscaba, pero seguro de encontrarla en cualquier parte entre florestas de orquídeas. 
                                                   El amor en los tiempos del cólera
                                                   Gabriel García Márquez



La cephalantera longifolia es la primera orquídea que aparee por el blog, y supongo que no será la última dado que esta familia es la más extensa del reino vegetal. No se si será la más común en el parque natural pero sí es la que, al menos hasta ahora, he visto con más frecuencia y en mayor diversidad de lugares.


En contraste con otras flores que poseen gran variedad de nombres vernáculos, las orquídeas suelen ser pobres en denominaciones populares y esta de hoy no es una excepción, aunque he encontrado algunas como pendón blanco u orquídea de hojas largas que no deja de ser en cierto modo una traducción del nombre científico  el cual hace referencia a la forma de cabeza de sus flores (anthos en griego) y a sus hojas largas.


Una de las características de la familia de las orquídeas es el haber desarrollado diversos y en ocasiones sofisticados mecanismos para atraer a los polinizadores. En el caso de la cephalantera no es de los más refinados.  Lo que hace es simular tener polen (mancha amarilla en uno de los pétalos, el labelo) lo que atraería a pequeñas abejas y avispas que de tener el tamaño adecuado frotarían su abdomen con el estigma de la flor recubierto de una substancia pegajosa. El sistema no resulta muy efectivo con bajas tasas de fructificación, por lo que  la supervivencia de esta orquídea depende principalmente de  la propagación vegetativa.


Tendremos ocasión de volver sobre las orquídeas y hablar de más cosas.


15 de enero de 2014

Esparraguera

                                                                La aurora va resbalando
                                                                entre espárragos trigueros.
                                                                Se le ha clavado una espina
                                                                en la yemita del dedo.

                                                                -¡Lávalo en el río aurora
                                                                y sécalo luego al viento!
                                                                                               Marinero en tierra
                                                                                               Rafael Alberti



Al igual que otras plantas, los rizomas del asparagus acutifolius  producen unas yemas, denominadas turiones, y que en este caso constituyen los apreciados espárragos, denominándose trigueros los silvestres que son verdes  a diferencia de los cultivados que mantienen su color blanco porque, cuando comienzan a aflorar, son cubiertos con tierra manteniéndose así hasta que alcanzan un tamaño adecuado, evitando de este modo que al darles la luz se carguen de clorofila tornándose verdes.


Conocidos desde la antigüedad, muestra de ello es el manojo de espárragos que aparece representado en el  Templo de Isis en Pompeya que pese a ser la más antigua representación pictórica de unos espárragos no son la más famosa, honor que sin duda corresponde al manojo de espárragos de Edouard Manet cuya historia conocí leyendo La liebre con ojos de ámbar del británico Edmund de Waal.


Cuenta de Waal como su antepasado, el crítico y coleccionista de arte, Charles Ephrussi compró a Manet el cuadro por el que el pintor pidió 800 francos, precio considerable según el escritor. Ephrussi sin embargo le envió 1000.  Una semana después recibía un espárrago sólo acompañado de la siguiente nota: Parece que éste se soltó del manojo. Según de Waal esta anécdota inspiró una de las historias de En busca del tiempo perdido del también amigo de Charles Ephrussi, Marcel Proust.


Todos tenemos la experiencia de que tras comer espárragos la orina adquiere un olor característico y desagradable. ¿Todos? Pues no. El origen del olor parece estar el la transformación de determinados compuestos azufrados presentes en el espárrago que son eliminados por la orina. Un estudio  llevado a cabo en 38 personas demostró como un 8% no producían esta substancia, un 6% no eran capaces de olerla y algo menos de un 3% ni la producían ni la olían. En cuanto a que el olor es desagradable, no opina lo mismo el dr. Urbino Daza:

Antes disfrutó del placer instantáneo de la fragancia de jardín secreto de su orina purificada por los espárragos tibios.
                                                                          El amor en los tiempos del cólera
                                                                          Gabriel García Márquez