Fue el médico inglés William Withering (1741-1799) quien, tras observar como cocimientos caseros realizados con diversas hierbas mejoraban la hidropesía, llegó a la conclusión de que el agente que lograba esta mejoría se encontraba en la dedalera (Digitalis purpurea), descubrimiento este que le ha valido para pasar a los libros de historia de la medicina.
A lo largo de estos algo más de 200 años el uso, primero de la dedalera y más tarde de los principios activos que contiene, en el tratamiento de diversas alteraciones cardiacas, particularmente la insuficiencia cardiaca, ha sufrido muchos altibajos, contando con defensores y detractores.
Esta claro sin embargo que lo que no ha sufrido ningún altibajo es la indudable belleza de esta flor.