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lunes, 26 de febrero de 2024

Eli Hirsh / La primera vez






Y por supuesto, te mostré mis poemas. Vale decir,
te leí algunos. Según recuerdo, mi voz temblaba,
pero tú la recuerdas firme y expresiva. Fue todo
bastante rápido, durante las primeras semanas
de estar juntos - quizás, incluso, ese fin de semana

inaugural, cuando me visitaste en Guivatayim,
en el departamento, al principio;
vale decir, un poco antes o un poco después
de habernos acostado por primera vez:
aquella vez confusa, incomprensible y olvidada.

Yo pensé que leerte poemas era necesario y agradable,
espontáneo, narcisista - y quizás, también,
un tanto intimidante. Pero te gustaron, creo.
O por lo menos, no los rechazaste. Lo más certero
sería: no lograron que me quisieras menos.

No fuiste demasiado crítica, pero tampoco mostraste
excesivo entusiasmo. Yo siempre amé exactamente eso:
tu aprobación silenciosa y esa mirada seria, abierta
aunque también capaz de cierta frialdad, de distanciarse,
precavida, ante la literatura, el arte y la cultura en general.

Eso me tranquilizaba: la primera vez que tocaste
mi cuerpo desnudo, la primera vez que leíste
un poema mío, la tensión que sentí,
la tensión que sentías y ese momento leve,
vacilante y amoroso de estar juntos.




Traducción: Gerardo Lewin

lunes, 4 de marzo de 2013

Eli Hirsh / Salamandra






















Dijiste que viajabas a un sitio remoto
pero no imaginé que demorarías en volver.
Oí decir que allí,  adonde fuiste,
suelen plantar, tal como aquí, ficus,
que podan los setos de mirtos y ligustros
y en los tejados florecen los alhelíes.

Pues bien, hazme un favor: cuando regreses
¿recordarás traerme un ramo dorado y blanco?
Los alhelíes allí, dicen, son bonitos
y tienen un perfume
que no es de este mundo.

Imagina el placer que sentirá
la salamandra (aquella que entristeció con tu partida
y anida desde entonces en la cornisa de mi casa)
cuando le acerque tu rubia, nívea ofrenda:
olerá, en todo su añorado aroma,
la belleza de tu regreso, transformado en flor.




Traducción: Gerardo Lewin


Poema pertenecinte a su libro Ganei Tel Aviv HaTluim // Los jardines colgantes de Tel Aviv, Ediciones del Kibutz Hameuchad.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Eli Hirsch / Un insecto espacial

























La Tierra permanecerá en su eje
aún en ausencia de poesía.
¿Sorprendente, no?
No la necesita para deambular por el éter.

La luna es otra historia
mucho más antigua
y lo que ella nos cuenta resulta fascinante.
Perturbador, incluso.

Porque qué - si no es la poesía -
me pregunto,
qué, si no es esta locura
que me desgarra desde adentro

a pesar de no ser yo la luna
(eso, al menos, lo comprendo),
ni siquiera una esquirla lunar
sino más bien un insecto espacial.




Traducción: Gerardo Lewin


Eli Hirsch (1962) es poeta, traductor, editor y crítico literario. Nació en la ciudad israelí de Petaj Tikva. Publicó sus primeros poemas en 1979 en la revista Simán Kryiá (V. 9). Fue el crítico literario estable de la revista HaIr (1989/94) y del suplemento literario del diario Maariv (1994/8). Tiene una columna fija en el suplemento literario del diario Yedioth Hajronoth, "Eli Hrisch lee poesía". Desarrolla una intensa actividad como editor en distintas casas editoriales.