Porque aquí somos muy de coger cosas de fuera, hacerles un par de arreglillos para que cuele dentro de nuestro folklore, nuestra forma alegre, pícara y dicharachera de ver la vida, impregnarles de ese toque de caspa tan nuestra, y a tomar por culo: tenemos un producto 100% made in Spain. Si tuvimos los cojones de hacer pasar a Dani Martin por una suerte de Jack Bauer madrileño, o de emular Cheers cambiando a Woody Harrelson por Resines, ¿por qué no probar con Doctor Who?
Ésta es mi propuesta. La serie no se llamaría Doctor Who, evidentemente. Aquí necesitamos un título directo, que no les haga comerse el coco demasiado a los televidentes. "El Doctor" podría valer, pero más de uno se esperaría un pseudo Hospital Central mixeado con Médico de familia, y Doctor Who no va de eso. "El Doctor de las galaxias" me parece más acertado. Además con eso enganchas a toda esa peña que sabe o en algún momento a oído hablar de La guerra de las galaxias, pero que le preguntas por Chewacca y te señala un rebaño asturiano.
Para las diferentes regeneraciones del doctor aquí tenemos actores válidos para dar y tomar. Por ejemplo, podríamos iniciar la cosa con algún actor consagrado que vaya a durar una temporada, porque lo de la regeneración hay que dejarlo mascadito cuanto antes: José Coronado, que haría lo de robar la TARDIS y todo eso. TARDIS que aquí simplemente se llamaría LA CAJA, y en vez de ser una cabina de policía londinense sería una de las antiguas cabinas de Telefónica.
Álex O'Doguerty sería una de las apuestas fuertes en una de las sucesivas regeneraciones. Pasaría pronto a ser uno de los doctores más queridos por la audiencia y con él se cosecharía un inmensa horda de fans. Sacaría mucho jugo a la indumentaria y al destornillador sónico, que aquí sería igualmente un palo pero que en una de las extremidades tuviera algún útil para golpear cosas. Que aquí las cosas se arreglan a hostias.
Raúl Arévalo podría ser otro sucesor de garantías. Y luego ya para atraer al sector que no hemos contemplado aún, las forracarpetas de la Super Pop, habría que poner durante un par de temporadas algún ídolo juvenil, estilo DVD, el niño guapo de Los Serrano, que a estas alturas ya tendrá pelos en los huevos y no fomentaríamos la pederastia. Para rematar la faena, el hombre que está en todas partes: Dani Rovira, que además tiene acento andalúz, muy aprovechable para todo tipo de chistes, burlas y gracietas que tan fácilmente nos sale en cuanto tocamos algún esteoro...estirio...(ay, la dislexia)...¡estereotipo, coño ya! Y como ahora está Peter Capaldi en plan cascarrabias, pues aquí tenemos a Pepe Sancho.
Vale, muy importante las acompañantes que va a tener el héroe. Igual que en el original triunfó Billie Piper, quien no se comía un colín en el mundo del Pop, pues aquí ponemos a Melody, que además es mona y apenas tiene que esforzarse para ser cateta pero que luego cae bien y tiene su gracia. Como madre de ella, Ana Obregón, que todavía tiene su público y es bastante fiel. Para cuando a Melody le toque quedarse encerrada en una dimensión paralela o anclada en un punto fijo del espacio-tiempo, tenemos a Alexandra Jimenez (sí, me comí mucho Los Serrano, ¿vale?). Y en la reserva para hacer de una españolizada River Song tenemos a una ya madurita Eva Santolaria.
Y no nos olvidemos de los innumerables enemigos: para mover cualquier Dalek y ponerle la voz nos vale Jesús Bonilla, y tenemos modelos polacos buscando su suerte en tierras latinas para dar y exportar, por lo que para enfundar gente grande en Cybermens también estamos cubiertos. La raza de Strax y el propio Strax sería Pepón Nieto; la mujer lagarto camuflada en el Londres victoriano sería Belén Rueda (pero camuflada de chulapa, claro). Y para los Slitheen nos valemos de cualquier político, que da todo el pego.
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30 de septiembre de 2014
28 de abril de 2014
Lamento electrónico.
El siglo XXI, sociopolíticamente hablando, es una mierda. La sociedad es un conjunto de personas cobardes, demasiado temerosas de perder lo poco que tienen, o demasiado egoístas como para compartir lo mucho que les sobra.
Lo hemos convertido absolutamente todo en un ente tan complejo, raro e indefinido que las cosas simples, pequeñas y que valen la pena resultan extravagantes y son repelidas por la mayoría, y sustituidas por robots que prometen mejorar nuestra calidad de vida, por la incertidumbre de un futuro prometedor pero frágil, por la lejanía entre personas en pro de la cercanía de lo abstracto y lo falso.
Algo tan sencillo como un abrazo a día de hoy se ha convertido en un gesto valiente. Tenemos miedo de nosotros mismos y de acercarnos demasiado a los demás. Ni siquiera somos capaces de hablar de optimismo, de amor o de esperanza porque son utopías, y evocándolas podrías estar haciendo campaña publicitaria involuntaria a Coca Cola o al banco Santander.
Queremos convertir la vida en un videoclip musical, en un anuncio de televisión, en un reality show, en un escaparate, en una película de Hollywood. La vida no es eso. La vida es algo tan sencillo, tan nimio, tan lleno de oportunidades. Pero nos hemos vueltos orgullosos y narcisistas. Yo, yo y yo. Si la vida se tratase de eso, la procreación consistiría en nacer solos en una isla desierta cuyas posibilidades no irían más allá de un limitado conjunto de acciones individuales, entre ellas el onanismo.
El ser humano se ha convertido en un ser paranoico y testarudo, encantado de conocerse a sí mismo. Le
resulta complicado enamorarse, separarse de sus bienes, salir a explorar, conocer cosas nuevas o luchar por una vida mejor. Esa comodidad que no hace más que llevarle al odio. Odio a lo ajeno y a lo desconocido.
Que le den por culo al odio y a los que odian. Que le den por culo a la tecnología que dice acercarnos unos a otros. Que les den por culo a los que presumen de sus logros sin percatarse de que sin el resto de personas que le rodean esa prosperidad jamás le habría llegado. Que les den por culo a los que se anclan en su zona de confort. Que les den por culo a los que temen a los valientes que se arriesgan a algo mejor. Que les den por culo a quienes desprecian a los felices.
Un emoticono jamás podrá sustituir la calidez de un beso. Un "me gusta" no puede combatir con un apretón de manos. Compartir tu vida en una red social carece de la gratificación de hacerlo con un amigo.
26 de marzo de 2014
Están locos estos antidisturbios.
Érase una vez en el basto Imperio Romano, allá por el año 1 D.C., más o menos por Palestina y esos países en los que en las noticias siempre salen moros liándose a hostias, un tal Herodes dijo que había que matar a los recién nacidos, por radicales. Tal tarea la realizarían los soldados.
Así pues, los soldados se pusieron a degollar bebés. Hubo quien defendió a los soldados: "es gente que está haciendo su trabajo".
Otros preferían argumentar que los padres de las criaturas estaban actuando al margen de la ley, que se estaban pasando, que había otras maneras de protestar más pacíficas. Así que hubo padres que intentaron esa vía, la pacífica.
"Estas son nuestras armas", protestaban los padres con las manos en alto, mientras los soldados cogían al niño y le convertían en pincho moruno. "Qué dignidad tienen", decían los vecinos acerca de esos padres. Mucha dignidad y pacifismo, pero vamos, que el niño acababa ensartaíto.
Pero hubo madres antisistema que se pusieron violentas y les atizaron
con palos, algún jarrón y adoquines sueltos. Con lo primero que
pillaban, vamos. Entre ellas había soldados infiltrados, los más imberbes para que se notara menos, que se disfrazaban con un velo o un burka, y se liaron a pedradas con los soldados, para que pareciera que esas señoras eran el demonio. Y el resto de las madres se envalentonaron, y se abrió una batalla campal entre padres y soldados. "Por mi hija mato, ¡MATO!", gritaba alguna.
Los soldados más desprevenidos se quedaron aislados del resto de sus compañeros, y fueron pasto de la barbarie, siendo presas fáciles para esos padres llenos de ira, odio y frustación. En una de las persecuciones, uno de los soldados con burka tropezó con los bajos, pues no estaba acostumbrado a llevar ese tipo de vestimenta, y varios soldados le empezaron a asestar latigazos. "¡Que soy compañero, coño!", gritó.
Al día siguiente, esos soldados que sufrieron golpes, que se quedaron sin el apoyo del resto durante tales incidentes, se manifestaron contra sus superiores. "Ya ni degollar niños con un mínimo de seguridad laboral se puede", decían. Mientras tanto, los sindicatos de la SPQR mostraban las armas incautadas a las madres violentas: un teseracto, las tablas de la ley, las siete bolas de dragón, un niño bomba y la ballena que se comió a Jonás.
A todo esto, el niño objetivo de Herodes logró sobrevivir. 33 años después, descubierta su guarida a través de sus contactos etarras, se le ajustició. Lo normal, vejado, humillado y crucificado. Los soldados encargados de tal logro después dijeron "pues fíjate que después de dejarle hecho un cristo era verdad que resultaba ser hijo de dios. Bueno, qué, ¿unas cañas?".
20 de enero de 2014
Estoy estudiando.
Dejad de molestarme, por favor. Estoy estudiando. Vamos, es que estoy estudiando tanto que deberían darme una beca aunque las prohibieran. Es que solo por el abismal esfuerzo que estoy haciendo por estudiar, ya deberían garantizarme aprobar los exámenes.
Me he dado cuenta de que en la pared frente al escritorio hay mensajes subliminales en el gotelé. "EXTERMINAR, EXTERMINAR...". ¡Joder, basta! Tengo que concentrarme, en 15 días tengo que saberme al dedillo todas estas mierdas para demostrar mi superioridad intelectual y mi capacidad de memorizar cosas que las olvidaré 5 minutos después de plasmarlas en un folio. ¡Eh, no! Que yo no soy uno de esos alumnos empollones, que yo retengo conceptos y sé aplicarlos en la práctica.
Además, disfruto mucho estudiando. Y más ahora que en en Historia Sociopolítica de España voy por la parte en que ETA inventa una nueva modalidad olímpica de salto de altura con Carrero Blanco, y Arias Navarro ya ensaya los gallitos para anunciar que se equivocaban al creer que Franco era inmortal. Así que dejadme en paz, que necesito concentración absoluta.
¿Qué dices PlayStation 3? ¿Que si me hace una partidita? Es que verás, yo tengo una voluntad de hierro, y estoy cien por cien metido en los libros. No, no insistas... En serio... ¡Ay, mira que eres pesada! Venga, vale, pero solo media hora. ¡¡¡JODER!!! ¿Quién ha adelantado repentinamente 4 horas el reloj? Mierda, mierda, mierda. Venga, guardo la partida, y a hincar codos.
Ey, pues la materia de Economía tampoco es tan chunga. ¿Quién no iba a suponer que una subida de precios afectaría negativamente a la demanda del número de bienes deseada por los consumidores? ¿O que a menor renta de las familias, menos posibilidad de adquirir bienes y servicios de lujo? Espera, esto contradice lo que las noticias dicen que ocurre en realidad, que se suben precios, se bajan rentas, y todo va de puta madre. ¿Qué me quieres decir, libro de texto de Economía? ¡Hazme una señal!
Mira, me estoy poniendo nervioso. Me voy a estudiar los temas de antropología: el hombre desciende de sociedades de grandes primates. Ah, pues mira, esto ya me lo sé. Lo que significa que puedo dedicarme veinte minutitos a hacer que los bolígrafos son espadas láser manejadas por un caballero Jedi y por un Sith, y que están combatiendo a muerte porque uno es el padre del otro, y hay unos traumas infantiles y unas carencias paternofiliales no resueltas ahí metidas de la hostia. ¡Has matado a mi maestro! ¡Hijo de puta! Ups, espera, en Star Wars no dicen palabrotas. Bueno, pero ahora el tema lo llevan J. J. Abrahms y Disney, gracias a los cuales existen la serie "Perdidos" y Miley Cyrus, que no son demasiado formales, la verdad. Así que... ¡Hijo de puta! ¡Te voy a meter el sable por donde te salen las almorranas!
| Soy aplicado como este señor que era amigo de Paco. |
Mierda, Aitor, concéntrate. ¿Qué estabas haciendo antes de todo esto? ¡Ah, sí, estudiar! A ver qué tal técnicas de Investigación Social. Bah, esta la dejo para septiembre y ya ahí con toda la calma del mundo me luzco y saco nota. ¡Qué hambre! No hay nada en la nevera. Me bajo al chino a por unas pizzas. Y no me voy a poner a comer unas pizzas sin ponerme a ver una peli, un capítulo de Doctor Who o porno mientras.
Bueno, mira, que no me molestéis, que tengo que estudiar. Poned velitas para que apruebe y mandadme dinero para sobornar a los que vayan a corregir los exámenes. Gracias de antebrazo.
9 de enero de 2014
Universitarios arios.
La universidad es una institución muy digna pero que se está llenando de completos ignorantes. Ser universitario no rivaliza con el hecho de que puedas ser un subnormal absoluto. Para dar más en el clavo, solo hay que apreciar la cantidad de estudiantes que miden su "intelecto" con el hecho de estar estudiando una carrera o con el hecho de sacar buenas notas. Es comparable a presumir de tener una polla de 22 centímetros pero no demostrar si sabes usarla.
Una constatación a tal ignorancia es la cantidad de universitarios que se quejan de que sus carreras son un coñazo. Yo, a lo loco, me cuestiono qué cojones esperaba esta gente. A ver, que sin darle muchas vueltas a la cabeza, lo primero que le supongo a alguien que se matricula en un grado es su interés por hacerlo, su iniciativa de querer estudiar una materia a la que se querrá dedicar durante su vida profesional, que para eso sirven los estudios. Entonces, ¿a qué vienen tantos lloriqueos acerca de lo aburrido que es lo que están estudiando? Que puede ser pesado, duro, y costoso. ¿Pero aburrido? ¿Acaso alguien te apuntó con una pistola para meterte en una carrera?
¡Ten huevos, hijo de puta! ¡Ten huevos y si tan aburrido te parece lo que estás estudiando abandónalo y métete a otra cosa! ¡O no estudies si realmente no quieres hacerlo!
| No sabía cómo ilustrar el post, así que os pongo a Borjamari y Pocholo. |
Otro índice de ignorancia superlativa dentro de la universidad: el infantil intento de ganar cualquier discusión con el argumento "lo he estudiado". Estudiar algo no implica tener idea de algo. Lo mismo que tener idea de algo no necesariamente viene precedido de un título universitario. Que a los 13 años está genial eso de zanjar discusiones viendo quién es el que más pajas diarias es capaz de hacerse, pero a partir de los 20 te resta credibilidad. Sin tener nada en contra de la masturbación, ojo a eso: las pajas molan.
Con lo bonito que es el saber, el estudiar para saber, y el no saber para curiosear, que haya crecido desorbitadamente el número de gente que estudia para ser guay es tan triste como que haya gente que crea que su moral y ética es superior porque va todos los domingos a misa.
Todo esto lo digo yo, haciendo mi segunda carrera y en búsqueda de mi tercer título porque soy la polla con el que envolver chopped, que pese a ello sigo soltando tal cantidad de gilipolleces que me extraña que no me hayan ofrecido a estas alturas un puesto en Intereconomía.
20 de diciembre de 2013
Cómo sobrevivir a la cola de un McDonalds.
En mi incansable labor por facilitaros la vida, ya que estáis tontos y tendéis a complicarosla en cuanto se os da el mínimo resquicio, he elaborado un pequeño pero elaborado manual para actuar en una de esas situaciones cotidianas de la que tanto callamos y de la que creo que es indispensable levantar el tabú: la cola del McDonalds.
Incluso me he tomado la molestia de marcaros los pasos a seguir, porque luego también os liáis y acabáis poniendo de Presidente a quien nadie dice haber votado, mandando a Eurovisión a cómicos de televisión o haciendo que Bustamante pierda la final de Operación Triunfo. Allá vamos, estad atentos:
Y creo que no me dejo nada. Este manual es aplicable a Burguer King, Telepizza, Dominos Pizza, Pizza Hut no porque no tiene clientes, KFC, 100 Montaditos (donde además a la hora de hacer el pedido y te pidan el nombre les dirás algo así como "Chiquito de la Calzada") y Pans & Company. Espero que os haya sido de utilidad.
Incluso me he tomado la molestia de marcaros los pasos a seguir, porque luego también os liáis y acabáis poniendo de Presidente a quien nadie dice haber votado, mandando a Eurovisión a cómicos de televisión o haciendo que Bustamante pierda la final de Operación Triunfo. Allá vamos, estad atentos:
- Entra en el McDonalds y ponte a la cola: recuerda que estamos en un restaurante de comida rápida, no en la pollería, así que nada de preguntar quién da la vez. Tú te pones ahí a cholón, donde te parezca a ti.
- Muestra seguridad ante el resto de clientes: nada más colocarte en la cola, inconscientemente te has sumergido en una guerra psicológica por ver quién tiene más dignidad e integridad. Si ves que tu cola se desvía de las cajas y en realidad se dirige al baño, nada de cambiarse. Tú vas al baño, meas (o finge mear en caso de tener la vejiga vacía), lavarse las manos es de maricones, y te vuelves a las colas. ¿Que vuelves a equivocarte y te has metido en la cola que va a los columpios infantiles? No pasa nada. Tú sigue ahí, te tiras por el tobogán, y regresas a las cajas.
- Odia en silencio: cuando ya has recorrido más colas que la boca de la ex-mujer de Pipi Estrada y has logrado llegar a la de pedidos, la estrategia a seguir es indignarte por la voracidad del sistema capitalista que lleva a las masas a concentrarse en un mismo punto en un mismo momento, colpasando el local, como si tú no fueras contribuyente de tal fenómeno. Miras a tu alrededor, proyectas en tu mente a toda esa gente siendo incinerada por dragones furiosos, sacas el móvil y twitteas que estás hasta la polla de la gente.
- Pasa a la agresión física camuflada: a estas alturas, ya te habrás dado cuenta de que hay al menos tres señoras intentando colarse y varios niños correteando entre la gente mientras sus papás les dicen "estáos quieeeeeeetos" o "¿a que nos vamos a casa?". Para eso estás tú ahí, para que haya justicia divina. A las señoras les propinas un codazo. Si te miran, tú mira al frente como si no te hubieses dado cuenta de nada. Cuando se giren, les das un empujón. Si te acusan de que les estás dando, un simple "¡señora, no invente!" bastará para calmar los aires. En cuanto a los niños, tendrás que tener un poco más de paciencia y esperar a que correteen justo por delante de ti. Será el momento oportuno para estirar la pierna y hacer que tropiecen. No sólo lograrás que las criaturas se estén quietas en el suelo, sino que además conseguirás que su papá les coja, les lance un combo colleja-regañina-tirón del brazo, y encima te pedirán perdón.
- Turno de pedir: después de media hora en esta cola (el tiempo de las demás colas es demasiado variable) y la cajera (o cajero, o, con un poco de suerte, cajero guapo) te pregunte por tu pedido, preguntarás "¿qué tenéis?". Después de señalarte los carteles a su espalda con los menús, preguntarás "¿qué me sale mejor?" y "¿qué ofertas tenéis?". Luego sacarás un puñado de tickets de descuento y le pides que te coja varios, pero te dirá que no son acumulables. Te indignas. Lo twitteas. Cuando ya te hayas decidido, te ofrecerán junto a tu pedido un helado o alitas para acompañar, que rechazarás. Mientras te estén preparando el pedido, les dirás "¡ay, la McRoyal sin pepinillo y las cocacolas sin hielo!". Cuando corrijan el pedido y te hayan cobrado 8€, llamarás su atención nuevamente para pedir el helado.
- Coge mesa: atraviesa la cola. Es algo así como una prueba final en la que debes sortear papás, niños corriendo y señoras intentando colarse mientras llevas una bandeja con tu menú y no se te puede caer nada. Tiras la cocacola sobre un niño. El papá le regañará y te tendrá que pagar una nueva. Va con hielo. Tú la quieres sin hielo. La cajera/cajero/cajero guapo tirará la que lleva hielo y te pondrá una nueva sin hielo. Quizá a estas alturas algo de lo que hayas pedido lleve escupitajo. No te preocupes, no te lo han cobrado. Al ir a por mesa, todo el local está lleno. Que ni te molestes en buscar una libre, vamos. Así que regresa a la caja y pide que te lo pongan para llevar.
- Disfruta de tu menú: te vas a la calle. Es diciembre y hace un frío de cojones. Pero tú acabas de ganar una batalla épica que pasará a los anales de la historia de la restauración familiar. Desenvuelves la hamburguesa, das el primer bocado... No han quitado el pepinillo. Que le den por culo.
| Si así lo deseas, en McDonalds también puedes hacerte una foto-tuenti con Mario vaquerizo. |
2 de diciembre de 2013
Estáis usando mal el amor y lo vais a romper.
De los creadores de "no pareces gay" llega "tú y tu novio sólo parecéis amigos". Efectivamente, en el mundo ya hay más subnormales que armas de fuego, y es una pena.
Yo querría explicar una cosa bien sencilla que pocos parecen comprender, por si acaso os identificáis conmigo o solo estáis aquí porque os hago gracia o yo qué sé. Resulta que cuando tienes pareja no hay ni una puta ley, ni aquí ni en ningún país del globo terráqueo, que te obligue a demostrar tu amor, pasión y desenfreno a todas putas horas. En serio, parece una locura de las mías, pero qué va. Que he estado buscando, y que no existe tal ley.
Que no es necesario que vayas de la mano de tu pareja a todas partes como si de soltarte te fuese a atacar un convoy de antidisturbios. Que lo de publicar 48 fotos de tu fin de semana en pareja es algo que si no lo haces tampoco pasa nada. Digo más: si en vez de 48 fotos haces 12 que sean bonitas y no al tun-tún (que no se si tun-tún se escribe así, pero para mí tiene sentido) y te las guardas para ti, nadie te va a denunciar. Y que si vas con tu grupo de amigos y te distancias más de metro y medio de esa persona a la que tanto amas, no van a venir los comunistas a expropiártela. Que eso sólo son leyendas y cuentos de viejas. Os lo juro por lo más bendito que ha parido este país, me cago en la virgencita guapa, que no es otra cosa que el hijo de Ana Obregón.
"Es que tú eres gay y por eso no vas con él en plan pareja por la calle". Agárrame el rabo y estira. Mira, no. Lo que pasa es lo siguiente: yo quiero a mi novio. Él me quiere a mí. Yo lo sé. Él lo sabe. Es suficiente. No necesitamos que toda nuestra red de amigos y conocidos estén pendientes a todas putas horas de todo el amor inmenso que sentimos el uno por el otro, capaz de hacer cagar arco iris a una camada de gatitos recién paridos. Al igual que no nos lanzamos nuestras arrebatadoras declaraciones pasionales que hacen que la luna brille en la noche más oscura en público, y nos basta con hacérnoslas el uno al otro, en privado, en plan de que a nadie más le importa.
| "Yo y la Pili en Murcia pasándolo bien". |
Que es que luego rompéis con vuestra Pili, a la que tanto queríais a todas putas horas y que decíais que estaríais siempre juntos porque nada podría separaros, y quedáis un pelín ridículos por no decir gilipollas. Y no os hagáis luego los suecos, que tal amor shakespiriano lo presencié yo, lo vieron los 768 amigos de Facebook que tenéis, y lo vio Obama. No es que lo viésemos, es que nos lo metísteis por los ojos, hijos de puta. Y ahora la Pili no os toca ni con un palo y encima se ha quedado con la Play. Que estáis confundiendo el amor con ganas de ser portada del Pronto.
Haced un favor. No a nosotros, sino a vosotros mismos. Reservad vuestro amor a vuestra pareja, que es la que lo tiene que sentir, que al resto nos encanta que os queráis tanto pero que al final los que se tienen que follar a la Pili sois vosotros, no nosotros. Que de verdad, nos la suda lo bien que lo habéis pasado en Murcia en el puente de agosto, o que hayáis ido a ver el árbol de navidad de Sol en mitad de noviembre. Que además vuestras fotos son una mierda y son todas iguales. Dejad de dar la chapa, por favor, y limitáos a quereros el uno al otro. Gracias.
P.D.: Cariño, cosita guapa, que luego voy a buscarte y que te quiero mucho.
P.D.D.: el P.D. era un mensaje privado para mi novio, no para vosotros, putos cotillas entrometidos, que estáis empezando a parecer acosadores queriéndolo saber todo. Mira que os denuncio, mamones.
P.D.D.D.: A ti no, cariño, a ti te quiero con locura. Tú puedes entrometerte en mí todo lo que quieras.
P.D.D.D.D.: ¿no tenéis otra cosa que hacer que leer mi blog? Ponéos a leer un libro, que tiene más páginas y más sentido que ésto.
19 de noviembre de 2013
Hace un frío de la polla.
El señor del tiempo francés aquél por fin se ha salido con la suya: no hay verano. Ya no hay quien se pueda quejar de las altas temperaturas que no dejan ni respirar, ni de las noches sudorosas, o de los mosquitos chupópteros, o de los señores que van a las piscinas municipales a hacerse pis dentro de ellas.
Porque ha llegado el puto frío. Lo cual significa que para salir a la calle tienes que embutirte en camiseta interior, camiseta térmica marca Quechua, camiseta de manga larga de Springfield que disimule que por debajo llevas tales horteradas, jersey, chaqueta con capucha, abrigo, palestina (que las bufandas son muy del siglo XX), gorrito peruano (el gorro de lana que te ha tejido tu abuela con todo su amor lo usa el perro como juguete sexual), orejeras, guantes sin dedos por debajo de guantes con dedos, medias de fútbol, bóxer sexy que nadie más que tú va a ver y que te queda estrecho y se te mete por la raja del culo, pantalón de pijama y por encima el pantalón de verdad, botas que pesan más que tres melones de los que vende el gitano de la esquina de tu calle, y paquetito de pañuelos que, llegado el caso de necesidad, no vas a ser capaz de manipular. Si nieva, la batalla de bolas de nieve no la vas a ganar, pero tampoco vas a salir herido porque vas más acolchado que la celda de un preso des asilo de Arkham.
Además, automáticamente te conviertes en una máquina de refill de mocos. Y Burguer King con su política de "llena tu vaso las veces que te dé la gana" está perdiendo un agujero del mercado en este sentido. Bueno, en realidad no, pero ahora te he inculcado un pensamiento asqueroso del cual no te vas a poder desprender. Jódete.
El puto frío trae consigo a su vez la navidad. En noviembre. Qué necesidad de estresarse tiene la gente con la navidad. Dejemos de hablar de navidad. Hablemos de dolores de espalda. Porque como hace puto frío, caminas encogido y tiritando, y eso afecta a los riñones y al líquido cefalorraquídeo, provocando intenso cansancio en lo que viene siendo la parte alta del culo, la parte baja del cuello, y extrañamente en los pectorales. Tal es mi obsesión por estos padecimientos lumbares que he llegado a soñar con que estaba ingresado para ser operado de urgencias porque el líquido de la médula se me había acumulado en un punto, por lo que un enfermero me insuflaba varias hostias secas en el sitio concreto para que se exparciera y así luego realizar una biopsia, seguida de una apertura en canal de toda la espalda y me libraran de tal cansancio de espalda. Que claro, yo no quería ser operado, que menuda cicatriz tan fea iba a quedarme, y que imagínate tú si la anestesia se mete por donde no se tiene que meter y me quedo parapléjico, vegetal o inútil como el rey. Pobrecito el rey, que no deja de caerse. Que además el hombre está en una edad de riesgo a la que el puto frío afecta severamente. No vaya a ser que coja un catarro algo fuerte y se nos muera.
Quizá suene a locura, pero quizá le proponga matrimonio a la caldera. Unas duchas en modo sauna que me pego, que cuando salgo de ahí parece "Lluvia de estrellas" combinado con "Silent Hill", Bertín Osborne presentando a Piramid Head. Imagínatelo. Y las mantitas por la noche lo bien que te abrazan, que aquí tengo que reivindicar lo mucho que se echa de menos que tu cama la haga tu madre. Porque las madres tienen la habilidad de comprimir al vacío las mantas de la cama, y que cuando te acuestas y te arropas con ellas no te puedes mover. Que yo cuando duermo en una cama hecha por mi madre no es que no madrugue, es que me tiro 4 horas para conseguir librarme de la opresión mantil.
Y bueno, que ya en julio vuelvo para quejarme del puto calor y echar de menos el invierno.
7 de noviembre de 2013
El juego del gallina.
Ahora que estudio Sociología (con mayúscula, que queda como más "superhéroe abierto de piernas y con brazos en jarra mirando al horizonte") he analizado milimétrica y empíricamente la razón de porqué no hay un estallido social. En concreto, las razones son dos. A saber:
- Porque no hay huevos.
- Porque aunque plantees la situación del "a que no hay huevos" a la sociedad, sigue sin haberlos.
Eso explicado en modo "tengo un máster". Os lo voy a explicar de modo que hasta alguien que aún vota al PSOE por convicción pueda entenderlo. Si habéis leído Historia más allá de los libros de texto de bachillerato, posiblemente os habréis parado alguna vez a indagar en la crisis de los misiles de Cuba. Y si no, os lo explico en dos patadas: resulta que durante la Guerra Fría murió mucha gente congelada la URSS y EEUU seguían un modus operandi en cuanto a lanzarse amenazas similar a la del juego del gallina. Los soviéticos decidieron instalar misiles nucleares en Cuba, lo que acojonó bastante a Kennedy. Los americanos lanzaron una amenaza como contraataque: si esos misiles llegaban a la zona de bloqueo que se había instaurado en la isla de Castro, lanzarían un ataque nuclear a sus oponentes desde Turquía, donde tenían armamento, también nuclear. A esta gente le iba eso, lo nuclear. Todos locos.
Estas estrategias no eran más que pasarse la pelota entre una superpotencia y otra, en un afán inmenso no solo por demostrar su capacidad militar y nuclear la una a la otra, sino de demostrar también su disposición a utilizarla, fueran las consecuencias las que fueran (ya fuesen éstas el fin de la humanidad), si llegaran a ver la necesidad de hacerlo. Al final, la URSS no metió misiles en Cuba. Por lo tanto, en el juego del gallina, el gallina (el que se retira del juego) fueron los soviéticos.
Retomemos con lo que decía al principio. Estudio Sociología y soy más listo que tú La lucha entre las clases dominantes y las clases bajas se basa necesariamente en un juego similar de hacer sentirse amenazado al oponente hasta límites insoportables, y, muy a nuestro pesar, vamos perdiendo por goleada. A los opresores, ya sean los Wert, Cospedal y compañía, o las grandes empresas, o los banqueros, o las fuerzas de la ley, o los colaboradores de Sálvame, no les damos ningún miedo. Porque estamos jugando muy mal al juego del gallina, que consiste en que gana el que en la amenaza de un choque frontal pierde el primero que se desvía de su trayectoria para evitar el impacto.
Ya sea por temor a perder un puesto de trabajo, o a pasar la noche en el calabozo, ser agredido en una manifestación, por pereza, por decepción ante las circunstancias, o porque hoy juega el Madrid, el caso es que vamos perdiendo. En la crisis de los misiles, somos la URSS. Nuestras huelgas generales, aparte de pocas, apenas duran 24 horas, y nuestras protestas se quedan en salir muchos una tarde a pegar berridos a coro, quizá haciendo algunas pintadas y quemando algún contenedor.
La solución a esto es única: seguir jugando al juego del gallina y no retirarse en la primera jugada. No hay otra. Hasta que no sea así, hasta que no sientan que nuestras amenazas son serias, que nuestra decisión por "lanzar nuestros misiles" es firme, se seguirán descojonando de nosotros.
8 de septiembre de 2013
Keep calm and carry on studying.
Después de haberme graduado en Imagen, de haber pasado por una escuela privada de cine, especializarme en Guión Cinematográfico, de conseguir el título de nivel intermedio de inglés, de comenzar y abandonar alemán, y de tener abierta la posibilidad de ser becario precario, llamadme perturbado, loco, nosabesdondecaertemuerto, o adicto: voy a hacer un grado de Sociología.
Es una carrera que quiero hacer desde que hice selectividad, más o menos cuando Madrid iba por primera vez de clara favorita e iba a arrasar entre los miembros del COI. Creo que mi constante es estudiar. Fuera de que hoy en día para sacarse una carrera hay que extirparse órganos y traficar con ellos en el mercado negro, no es que a mí me guste estudiar, es que al resto de la tropa le aborrece la idea de tocar un libro. Ya lo he dicho. Que sí, que lo suyo es estudiar para asegurarse un porvenir, tener un empleo bonito del que tu madre se sienta orgullosa y poder competir con tu vecino por ver cuál de los dos es capaz de mantener un nivel de vida más lejos de sus posibilidades.
Pero por una vez voy a llevarle la razón a Barney el dinosaurio: ¡disfrutemos aprendiendo! Tengo la firme y rigurosa máxima de que siempre hay que estar estudiando y aprendiendo algo. Lo que sea: economía, cine, historia de Mesopotamia, el sexo entre leucocitos, las mil recetas de Arguiñano,... Da igual. Estudia. Aprende. ¿Que por qué? Porque estimula; porque no es obligatorio y lo haces porque te da la gana; porque te hace sentir que no estas tirando tu tiempo a la basura; porque te hace sentir frustrado porque cómo coño vas a prepararte 500 hojas de apuntes para dentro de 10 días; porque puedes presumir de ser más listo o de saber más cosas que alguien; incluso con un poco de suerte tus nuevos aprendizajes te llevarán a tu futuro puesto de trabajo estable, bien remunerado, cómodo, utópico y sabesquenoexisteasíquedejadesoñar que tanto anhelas.
Y, ¿qué coño? Que dada la situación a la que nos han conducido en la cual estudiar te puede llevar a caer en lo más bajo y no estudiar te puede llevar a aspirar a puestos que jamás te planteaste, pues mira, aprendo por el simple placer de aprender. Y por frases como esta ha habido filósofos que se han ganado el derecho a caer en el examen de selectividad. Creo que esa va a ser mi nueva meta en la vida: dejar tal legado escrito que los futuros alumnos de bachillerato me odien por decir cosas carentes de sentido pero que dependan de sabérselas para poder aspirar a hacer una carrera que les obligue a hipotecar sus vidas.
Es una carrera que quiero hacer desde que hice selectividad, más o menos cuando Madrid iba por primera vez de clara favorita e iba a arrasar entre los miembros del COI. Creo que mi constante es estudiar
Pero por una vez voy a llevarle la razón a Barney el dinosaurio: ¡disfrutemos aprendiendo! Tengo la firme y rigurosa máxima de que siempre hay que estar estudiando y aprendiendo algo. Lo que sea: economía, cine, historia de Mesopotamia, el sexo entre leucocitos, las mil recetas de Arguiñano,... Da igual. Estudia. Aprende. ¿Que por qué? Porque estimula; porque no es obligatorio y lo haces porque te da la gana; porque te hace sentir que no estas tirando tu tiempo a la basura; porque te hace sentir frustrado porque cómo coño vas a prepararte 500 hojas de apuntes para dentro de 10 días; porque puedes presumir de ser más listo o de saber más cosas que alguien; incluso con un poco de suerte tus nuevos aprendizajes te llevarán a tu futuro puesto de trabajo estable, bien remunerado, cómodo, utópico y sabesquenoexisteasíquedejadesoñar que tanto anhelas.
Y, ¿qué coño? Que dada la situación a la que nos han conducido en la cual estudiar te puede llevar a caer en lo más bajo y no estudiar te puede llevar a aspirar a puestos que jamás te planteaste, pues mira, aprendo por el simple placer de aprender. Y por frases como esta ha habido filósofos que se han ganado el derecho a caer en el examen de selectividad. Creo que esa va a ser mi nueva meta en la vida: dejar tal legado escrito que los futuros alumnos de bachillerato me odien por decir cosas carentes de sentido pero que dependan de sabérselas para poder aspirar a hacer una carrera que les obligue a hipotecar sus vidas.
27 de agosto de 2013
La cama.
La cama es el mejor invento de la historia. Y esto es irrebatible por el principio que rigen mis santos cojones. Que no son santos, pero me venía muy bien tal adjetivo porque qué énfasis, qué intensidad, qué empaque, qué provecho le estoy sacando al diccionario de sinónimos. Pues que quede claro que como la cama no ha habido ningún objeto inanimado de mayor utilidad para el ser humano estandar.
Que la gente se flipa cuando se meten a hacer esas encuestas que luego resulta que a nadie le hacen, pero que ahí están, con sus estudios, sus estadísticas, sus porcentajes y sus no sabe/no contesta, y cuando les preguntan que cual es el mejor invento de la historia responden cosas como "el ordenador", "la televisión", "el bolígrafo", "la licuadora Ninja Magic Blender" o "eso que inventó Colón...¡América!". Que estáis jodidamente engañados todos, joder. Que todo eso son necedades, y que como la cama no hay, ni ha habido, ni habrá nada.
| También sirve para posar en pelotas y pasar a la historia por ello. |
En la cama puedes, en idioma de abuela, ponerte a hacer tiquitiqui con el ordenador, o a ver por televisión cómo se meten de leches en una subasta de sótanos. Puedes leer. Puedes escribir. En la camas puedes comer, aunque luego se te llena de migas, pero admitamos que revolcarse uno mismo en su propia mierda es un completo placer no confesable. O puedes ver una película, escuchar música, colonizar el mundo jugando al Civilization II, insultar a Ana Botella, o manejar por control remoto un marco digital o mirar las musarañas. Que el día que descubráis el verdadero aspecto de una musaraña querréis volver al vientre materno. Tampoco nos olvidemos de todo ese tiempo que puedes pasar viendo caras en el gotelé mientras estás tumbado en la cama.
En una cama se folla. Que eso de hacerlo de pie o sobre la encimera o en la bañera o asomándote por la ventana queda que te cagas en el cine, pero que a efectos prácticos acabas en un hospital con cosas insertadas en tus orificios y diciéndole a la enfermera que estabas practicando jardinería pero que como eres amateur hiciste mal la mezcla de un ficus con el lubricante de sabor a piña colada. Aparte, en la cama puedes jugar, hacer una pelea de almohadas, saltar sobre ella, sufrir de pérdidas de orina cuando llegues a adulto o mearte en ella tengas la edad que tengas. En la cama puedes pelearte con tu perro, o hacer el amor con tu perro. Bueno, cada uno tiene la enfermedad sexual que le da la gana. Tan útil y práctica es que en una cama te puedes incluso morir.
Y si dispones del tiempo suficiente, puedes usar la cama para dormir. O me váis a decir que una Black & Decker con 100 usos diferentes te sirve para echar una cabezadita. Como mucho te sirve para que los vecinos te despierten a las 8 de la mañana porque han decidido poner estanterías nuevas.
17 de junio de 2013
Crisis.
¿Crisis? ¿Qué crisis? Pues la que he tenido durante el último mes. Los genios somos así, tenemos más subidas, bajadas y cambios bruscos de dirección que una montaña rusa (ojito a la metáfora, que he estado reflexionando sobre ella durante un buen rato).
Resulta que ahora he terminado la carrera y voy a tener un título en el que pone "resulta que este muchacho sabe de cine y es capaz de escribir guiones tope profesionales". Tengo un vacío existencial, una descomposición interior,... No estoy hablando de tener ganas de cagar, sino de qué hago ahora yo con mi vida. O sea, estoy como Frodo cuando Gandalf se friega a leches con el Balrog, como Arya Stark cuando a su padre le toman la medida del nudo de la corbata. Sin guía, sin nadie que me diga por dónde ir, qué es lo correcto y cada cuánto tiempo es recomendable cambiarse de calzoncillos.
Durante esta crisis varios pensamientos drásticos han cruzado mi genial pero fragil mente. Uno de ellos fue cerrar el blog, darle carpetazo, finiquitarlo, mandarlo a tomar por culo. Aquí he volcado durante la tira de tiempo cada cosa que me apetece escribir, es mi cajón desastre en el que digo todo lo que pienso, ya sea sobre política y sociedad, sobre cine, sobre cosas absurdas, o sobre mí mismo. Este blog podría ser un Horrocrux para mí si tuviese que dividir en piezas mi alma. También pensé en abandonar twitter, o al menos de cambiarme de cuenta. Si sigo aquí es porque he desechado esas ideas, ya podéis dejar de llorar.
Admito que he sufrido ansiedad e inquietud por el futuro. Luego recordé que soy un genio, y que como tal sabré qué hay que hacer en el momento adecuado. Luego leí que Bécquer murió pobre y Lorca fusilado. Y no me ayuda nada el hecho de que lleve varias temporadas trabajando en un parque de atracciones del que lo único que obtengo son broncas, climatología extrema y una cada vez mayor carencia de fe en el ser humano. En serio, estoy desperdiciando mi talento y mi belleza natural en ese sitio.
Pero venga, vale, pensaré en positivo. Si Rajoy ha logrado ser presidente y Álex Ubago número 1 en Los 40 principales, ¿qué no puedo lograr yo? ¿Eh? ¿EH? En serio, quiero morirme. Qué desolación.
10 de junio de 2013
Entrevista con el vamp...digo, con el demonio.
Tíos, no os vais a creer lo que me ocurrió hace poco. O hace meses, no sé. Bueno, pues lo que ocurrió fue lo siguiente:
- Hola, Maiden, soy Satán.
¿Qué? ¿A que estáis flipando? Sí, lo sé. Mi vida es así, rodeada de personajes bíblicos. Bueno, pues eso, que estaba yo en mi habitación y...
- Hola, Maiden, soy Satán.
- ¡¡¡Coooooñññoo!!!
- Procura mantener la calma, que desde lo de aquella película me he ganado mala fama y procuro ser discreto.
- Espera, espera,... Es que me pillas pasándome una misión del Red Dead Redemption. ¿Te vendría muy mal pasarte por aquí dentro de media hora?
- Maiden, que soy Satán, que yo no me aparezco a la gente así como así.
- Si te pilla mal dentro de media hora, lo dejamos para mañana.
- Bueno, ya si eso el lunes, que mañana es domingo y tengo que hacer llorar a la estatua de una virgen en un pueblo de Soria.
Al final quedamos el miércoles.
- Hola, Maiden. ¿Podemos hablar ya?
- ¿Y tú quién eres?
- Soy Satán. Me presenté hace unos días.
- ¡Ah, coño! Coge una silla y siéntate en el suelo, por favor.
- Prefiero estar de pie, gracias.
- Oye, espera. No tienes pinta de Satán.
Esto es verdad. Yo a Satán me lo imaginaba como Jack Nicholson, y ni por asomo. El diablo, así a primera vista, decepcionante. Os lo digo yo.
- ¿Y qué pinta se supone que debería tener? - preguntó.
- Como Jack Nicholson.
- Pues te jodes.
- Deberías cambiar de asesor de imagen.
- ¿Tú crees?
- Desde luego. En una escala de caquita de conejo a mierda de caballo, te quedas en boñiga de yorkshire como imagen efectiva de Satán.
- Pero es que mi asesor es sobrino de Ana Botella, que no tenía dónde caerse muerto y por hacerle un favor, le di un puestecito.
- Yo te lo digo como amigo.
- ¿Tú sabes lo pesada que se pone esa gente con lo de dar puestecitos a sus familiares y amigos? Quita, quita, mejor me quedo con él, que a ver quién es el guapo que aguanta a esa mujer si se enterara de que le he despedido.
- Tú verás...
- Bueno, que yo venía a hablarte acerca de...
- Oye, ¿y me vas a conceder tres deseos o cómo va la cosa?
- Eeeem... No, creo que te equivocas...
- Vale, como primer deseo quiero un plato de macarrones con salsa carbonara y queso cheddar fundido.
- Que yo no concedo deseos, chaval. Y, ¿en serio si te dieran la oportunidad de darte tres deseos pedirías eso?
- ¿Acaso hay mejor comida en el mundo?
- La lasaña, se me ocurre.
- Bueno, eso está por debatir. ¿Y si no vas a concederme tres deseos, a qué cojones has venido?
- Verás, quería hablarte acerca de... ¡Oh, mierda! Alguien ha puesto del revés un disco de Led Zeppelin en Utah, y las leyes satánicas me obligan a asistir a las invocaciones. Que ya hablamos mañana, si eso.
- Aquí estaré.
Tal como Satán dijo, resulta que no hablamos al día siguiente, sino un días más tarde de lo esperado.
- A ver, Maiden, finiquitemos este asunto de una vez por todas. Es importante lo que tengo que decirte.
- ¡Rápido! ¡La capital de Brasil!
- ¿Qué?
- ¡Que me digas la capital de Brasil, que yo geografía la aprobaba con chuletas!
- Eeeem... Brasilia, ¿por?
- El triviados, que estoy picado con un amigo que siempre me gana.
- Maiden, siempre pierdes a todo.
- Pero no esta vez... NO ESTA VEZ. MUAHAHAHAHA -tos- -tos- -más tos- -sangre- -tos-
- ¿Estás bien? A poca gente le sale bien ese tipo de risa. Me acuerdo cuando era joven, de aquellos tiempos en los que iba tentando con manzanas prohibidas a señoritas en pelotas. ¡Qué gran risa me salía! Tendrías que oirla.
- A ver, hazla.
- Me temo que he perdido aptitudes.
- Yo creo en ti. Hazla.
- Es que así, sin prepararla...
- Porfa...
- Me da un poco de vergüenza...
- Porfa...
- Bueno... Venga, va. Atento... ¡¡¡¡MUAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA MUAHAHAHAHA MUAHAHAHAHAHAHA MUAHAHAHA!!!!
- ¡¡¡Niño, baja el volúmen de eso!!! - gritó mi madre desde el salón.
- Increíble - juzgué-. Bueno, ¿qué era eso tan importante que me tenías que decir?
- ¿El qué?
- No sé, decías que venías porque tenías que decirme algo importante, o algo sobre tres deseos, o qué se yo.
- Pues me pillas en blanco, ¿eh?
- Creo que sí, que era algo sobre tres deseos o algo así.
- ¿Tú crees?
- Estoy segurísimo.
- Si tú lo dices...
- Como primer deseo, dame unos macarrones con salsa carbonara y queso cheddar fundido.
Y así es como conocí a Satán. No le he vuelto a ver, pero porque no he tenido tiempo, que las misiones del Red Dead Redemption no se pasan solas, ¿sabéis?
- Hola, Maiden, soy Satán.
¿Qué? ¿A que estáis flipando? Sí, lo sé. Mi vida es así, rodeada de personajes bíblicos. Bueno, pues eso, que estaba yo en mi habitación y...
- Hola, Maiden, soy Satán.
- ¡¡¡Coooooñññoo!!!
- Procura mantener la calma, que desde lo de aquella película me he ganado mala fama y procuro ser discreto.
- Espera, espera,... Es que me pillas pasándome una misión del Red Dead Redemption. ¿Te vendría muy mal pasarte por aquí dentro de media hora?
- Maiden, que soy Satán, que yo no me aparezco a la gente así como así.
- Si te pilla mal dentro de media hora, lo dejamos para mañana.
- Bueno, ya si eso el lunes, que mañana es domingo y tengo que hacer llorar a la estatua de una virgen en un pueblo de Soria.
Al final quedamos el miércoles.
- Hola, Maiden. ¿Podemos hablar ya?
- ¿Y tú quién eres?
- Soy Satán. Me presenté hace unos días.
- ¡Ah, coño! Coge una silla y siéntate en el suelo, por favor.
- Prefiero estar de pie, gracias.
- Oye, espera. No tienes pinta de Satán.
Esto es verdad. Yo a Satán me lo imaginaba como Jack Nicholson, y ni por asomo. El diablo, así a primera vista, decepcionante. Os lo digo yo.
- ¿Y qué pinta se supone que debería tener? - preguntó.
- Como Jack Nicholson.
- Pues te jodes.
- Deberías cambiar de asesor de imagen.
- ¿Tú crees?
- Desde luego. En una escala de caquita de conejo a mierda de caballo, te quedas en boñiga de yorkshire como imagen efectiva de Satán.
- Pero es que mi asesor es sobrino de Ana Botella, que no tenía dónde caerse muerto y por hacerle un favor, le di un puestecito.
- Yo te lo digo como amigo.
- ¿Tú sabes lo pesada que se pone esa gente con lo de dar puestecitos a sus familiares y amigos? Quita, quita, mejor me quedo con él, que a ver quién es el guapo que aguanta a esa mujer si se enterara de que le he despedido.
- Tú verás...
- Bueno, que yo venía a hablarte acerca de...
- Oye, ¿y me vas a conceder tres deseos o cómo va la cosa?
- Eeeem... No, creo que te equivocas...
- Vale, como primer deseo quiero un plato de macarrones con salsa carbonara y queso cheddar fundido.
- Que yo no concedo deseos, chaval. Y, ¿en serio si te dieran la oportunidad de darte tres deseos pedirías eso?
- ¿Acaso hay mejor comida en el mundo?
- La lasaña, se me ocurre.
- Bueno, eso está por debatir. ¿Y si no vas a concederme tres deseos, a qué cojones has venido?
- Verás, quería hablarte acerca de... ¡Oh, mierda! Alguien ha puesto del revés un disco de Led Zeppelin en Utah, y las leyes satánicas me obligan a asistir a las invocaciones. Que ya hablamos mañana, si eso.
- Aquí estaré.
Tal como Satán dijo, resulta que no hablamos al día siguiente, sino un días más tarde de lo esperado.
- A ver, Maiden, finiquitemos este asunto de una vez por todas. Es importante lo que tengo que decirte.
- ¡Rápido! ¡La capital de Brasil!
- ¿Qué?
- ¡Que me digas la capital de Brasil, que yo geografía la aprobaba con chuletas!
- Eeeem... Brasilia, ¿por?
- El triviados, que estoy picado con un amigo que siempre me gana.
- Maiden, siempre pierdes a todo.
- Pero no esta vez... NO ESTA VEZ. MUAHAHAHAHA -tos- -tos- -más tos- -sangre- -tos-
- ¿Estás bien? A poca gente le sale bien ese tipo de risa. Me acuerdo cuando era joven, de aquellos tiempos en los que iba tentando con manzanas prohibidas a señoritas en pelotas. ¡Qué gran risa me salía! Tendrías que oirla.
- A ver, hazla.
- Me temo que he perdido aptitudes.
- Yo creo en ti. Hazla.
- Es que así, sin prepararla...
- Porfa...
- Me da un poco de vergüenza...
- Porfa...
- Bueno... Venga, va. Atento... ¡¡¡¡MUAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA MUAHAHAHAHA MUAHAHAHAHAHAHA MUAHAHAHA!!!!
- ¡¡¡Niño, baja el volúmen de eso!!! - gritó mi madre desde el salón.
- Increíble - juzgué-. Bueno, ¿qué era eso tan importante que me tenías que decir?
- ¿El qué?
- No sé, decías que venías porque tenías que decirme algo importante, o algo sobre tres deseos, o qué se yo.
- Pues me pillas en blanco, ¿eh?
- Creo que sí, que era algo sobre tres deseos o algo así.
- ¿Tú crees?
- Estoy segurísimo.
- Si tú lo dices...
- Como primer deseo, dame unos macarrones con salsa carbonara y queso cheddar fundido.
Y así es como conocí a Satán. No le he vuelto a ver, pero porque no he tenido tiempo, que las misiones del Red Dead Redemption no se pasan solas, ¿sabéis?
24 de mayo de 2013
Evolución hacia atrás.
"En su guerra por conquistar el espacio, EEUU invirtió millones de dólares en inventar un bolígrafo a cuya tinta no le afectara la ingravidez; la URSS usó el lápiz."Me encanta hablar del ser humano como si yo perteneciera a la cadena de los paquidermos, pero no, todo indica que soy un homínido. Y hoy, niños y niñas, si os habéis fijado he encabezado el post con una frase que habla de algo que ocurrió de verdad. En efecto, hubo investigaciones, rompeduras de cabeza, inversiones de mucho dinero, trastornos mentales, recelos megalomaniacos y MUERTOS (en realidad no, pero poner MUERTOS en mayúscula le da al asunto un toque dramático inesperado para el espectador, o sea vosotros, queridos niños) para inventar un dispositivo cuya función ya subsanaba algo que ya existía y cuya producción y funcionamiento son más simples que el mecanismo de un lapicero. Espera, que eso no me sirve porque como estoy hablando de objetos usados para escribir, como que me repito. Diré mejor "más simple que el mecanismo de un ambientador olor a pino de los que se cuelgan del espejo retrovisor de cualquier coche unifamiliar estándar". Ea, así mucho mejor, dónde va a parar.
Todo esto para, como decía, ponerme a hablar un ratito sobre la asombrosa, fantástica, maravillosa y singular absurdez de la evolución del mono. Vale que experimentando y siendo ambiciosos hemos logrado grandes cosas, como por ejemplo ponerle un palo a un caramelo e inventar el chupachups, todo un logro. Lo que ocurre es que no siempre experimentamos en el sentido correcto y logramos algo tan útil como la famosa chuchería; la mayoría de las veces la tecnología evoluciona pero hacia atrás.
Podría decir que la tecnología involuciona.
PUES NO. Evoluciona hacia atrás, he dicho. Porque evoluciona fabricando gadgets que antes no podíamos ni imaginar (a no ser que seas Kubrick, que entonces ya lo habías imaginado, masticado, digerido, defecado y apareado con ellos no una ni dos, sino hasta tres veces), pero que no es que no pudiéramos imaginar porque "oh, ¿quién lo hubiese imaginado?" sino porque ese gadget ya existía antes, pero era más sencillo, más barato, quizá menos bonito, quizá menos llamativo y quizá menos cool, y que dices "está bien como está", hasta que llega alguno y le da por rizar el rizo cuando lo que quieres es un alisado japonés. Pero vamos, que hacía lo mismo que el nuevo gadget tan estupendo, tan lleno de colorines y tan de moda que si no lo tienes considérate un dinosaurio, seguramente por menos dinero.
Ocurre en todas las facetas del mundo humano: en la ropa, en cualquier utensilio, en la comida (niños, que no os engañen, la leche ya llevaba calcio antes de que a alguien se le ocurriera sacar al mercado LA LECHE CON CALCIO), en los videojuegos, incluso en la política.
¿En la política?
Sí, niños en la política. Porque "no somos ni de izquierdas ni de derechas, sino que somos los de abajo y vamos a por los de arriba" lo que quiere decir es "somos de izquierdas, pero no tenemos ni puta idea de que somos de izquierdas, y como decir que somos gilipollas suena poco comercial pues hemos inventado este lema que es bastante chulo". Lo que os digo, niños, evolución hacia atrás. Al menos salen a la calle, que es un paso.
| Me obligáis a poner estas fotos y os odio por ello. |
A lo que iba. Que el nuevo dispositivo móvil Nokia Galaxy S-Apple III 1/2 es igual que la anterior versión y lo único que cambia es el 1/2.
Pero el 1/2 escrito en la carcasa es nuevo.
Ah, pues sí. Pues quizá tengáis razón y merezca la pena hacerse con uno. ¡Qué demonios! ¡Ponedme cuatro, que así tengo de repuesto para cuando se rompan sus pantallas a la primera hostia contra el suelo!
16 de mayo de 2013
Antropología.
De entre todas las costumbres humanas, la que más me ha maravillado, y digo maravillado porque dejar ojiplático es una expresión en desuso entre esta especie, es la de regalarse genitales de plantas entre ellos.
No quisiera ser puntilloso con la extraña cultura de tan asombrosa forma inteligente de vida, pero quisiera matizar la necesidad de estos seres por ritualizar cada acto de sus existencias. Y, como digo, el intercambio de genitales florales entre ellos me resulta, cuanto menos, reseñable.
Haré cuenta de hasta qué punto insisten en este hábito:
Y atención. Si el regalo resulta ser los genitales de otra especie viva que no sea una planta, les puede llegar a resultar escrupuloso. Una de mis ocurrencias, siendo aún amateur en costumbres humanas, fue ofrecer a una hembra unos genitales finalemente cortados de un ciervo. Su reacción fue vomitar media cena y golpearme en la cara varias veces. No he vuelto a verla. En cambio, diferente reacción tuvo un hombre de Burgos, que aceptó los genitales del ciervo con sumo gusto, los guisó, y se los cenó con un vino blanco.
Un consejo sobre los humanos, pues: no os preguntéis acerca de la absurdez de sus culturas.
Aceptadlas tal cual. Al fin y al cabo, carecen de sentido y ni ellos mismos sabrían explicarlas.
No quisiera ser puntilloso con la extraña cultura de tan asombrosa forma inteligente de vida, pero quisiera matizar la necesidad de estos seres por ritualizar cada acto de sus existencias. Y, como digo, el intercambio de genitales florales entre ellos me resulta, cuanto menos, reseñable.
Haré cuenta de hasta qué punto insisten en este hábito:
- Intercambio genital floral en cumpleaños.
- Arrojamiento de genitales florales en bodas para decidir la próxima novia.
- Genitales florales como ofrenda en festividades religiosas.
- Genitales florales como decoración doméstica.
- Deposición de genitales florales en los yacimientos de sus difuntos.
- Intercambio de genitales florales para lograr intercambiarse fluidos genitales humanos entre ellos mismos.
Un consejo sobre los humanos, pues: no os preguntéis acerca de la absurdez de sus culturas.
Aceptadlas tal cual. Al fin y al cabo, carecen de sentido y ni ellos mismos sabrían explicarlas.
7 de mayo de 2013
Horror Vacui.
¿Esperarías 20 minutos de cola para agarrar una pistola de agua y pasarte 2 minutos disparando a una pared? Bueno, en mi trabajo la gente lo hace y paga por eso. ¿Tiene sentido? Ninguno, y no deja de fascinarme. ¡Incluso se ríen mientras lo hacen! Insisto: dispararle agua a un muro. Vale, a un muro con fuego pintado. ¡Pero un puto muro! Reflexión: la gente no quiere diversión, quiere algo que le haga pensar que se está divirtiendo...¡aunque sea mentira! En serio, vivimos en la versión cutre de Matrix. O eso o la especie humana ha alcanzado cuotas de involución que harían llorar a Darwin.
Estas cosas absurdas me llaman mucho la atención. ¿No os ha pasado que observando a cierto grupo social al que admiráis desde fuera habéis tragado mierda para poder pertenecer a él? Aunque estéis fuera de lugar, aunque luego penséis "qué cojones hago yo aquí metido". Lo que importa es la foto, la experiencia que podrás contar a los demás, aunque sea una experiencia vacía. "Voy a empezar a hacer alpinismo." "¿Alpinismo? Paco, te recuerdo que hace seis meses que no despegas el culo del sofá y que los del Burguer King te tratan como cliente VIP." Tenemos ansias de pertenecer a la masa y de destacar como personas al mismo tiempo. Que es algo admirable, por cierto.
Nos ofuscamos en coleccionar recuerdos carentes de emociones, y la capacidad de poder contar al vecino una experiencia es superior a la misma experiencia. ¿Para qué admirar ese eclipse de sol que ocurre cada 1529 años siempre y cuando Venus esté en consonancia con Capricornio con tus propios ojos cuándo puedes sacar una cámara Full HD con 25 megapíxeles y visión nocturna que solo sabes usar en modo automático y hacerle una foto que nunca volverás a ver? Es más, ¿en algún momento te paraste a pensar en si el puñetero eclipse te importaba un pimiento?
Sustituir sensaciones vivas por sensaciones huecas. No acabo de entenderlo. A lo mejor el raro soy yo, que en la era de la comunicación sigue prefiriendo un polvo de los de toda la vida a enseñarle el negocio a otra persona a través de una webcam.
Estas cosas absurdas me llaman mucho la atención. ¿No os ha pasado que observando a cierto grupo social al que admiráis desde fuera habéis tragado mierda para poder pertenecer a él? Aunque estéis fuera de lugar, aunque luego penséis "qué cojones hago yo aquí metido". Lo que importa es la foto, la experiencia que podrás contar a los demás, aunque sea una experiencia vacía. "Voy a empezar a hacer alpinismo." "¿Alpinismo? Paco, te recuerdo que hace seis meses que no despegas el culo del sofá y que los del Burguer King te tratan como cliente VIP." Tenemos ansias de pertenecer a la masa y de destacar como personas al mismo tiempo. Que es algo admirable, por cierto.
Nos ofuscamos en coleccionar recuerdos carentes de emociones, y la capacidad de poder contar al vecino una experiencia es superior a la misma experiencia. ¿Para qué admirar ese eclipse de sol que ocurre cada 1529 años siempre y cuando Venus esté en consonancia con Capricornio con tus propios ojos cuándo puedes sacar una cámara Full HD con 25 megapíxeles y visión nocturna que solo sabes usar en modo automático y hacerle una foto que nunca volverás a ver? Es más, ¿en algún momento te paraste a pensar en si el puñetero eclipse te importaba un pimiento?
Sustituir sensaciones vivas por sensaciones huecas. No acabo de entenderlo. A lo mejor el raro soy yo, que en la era de la comunicación sigue prefiriendo un polvo de los de toda la vida a enseñarle el negocio a otra persona a través de una webcam.
18 de abril de 2013
No te metas en mi facebook.
Las redes sociales han logrado que todos seamos protagonistas. Esto es malísimo para el ego de muchos. Peor que una diarrea de una semana de duración, vamos. Con lo felices que eran las personas con relaciones de saber lo justo y necesario de los que le rodeaban. Ahora no, ahora nos hemos convertido en stalkers compulsivos, y necesitamos a su vez ser acosados por todos esos fans virtuales que esperan cada una de nuestras publicaciones para darle a "me gusta".
Facebook es un infierno. Porque todo el mundo quiere tenerte en su red: tus amigos, tus compañeros de trabajo, tus compañeros de clase, tus vecinos, el chaval que nunca te saluda por la calle, tus amigos de la infancia, el cura de la parroquia de la esquina a la que nunca vas, tus tías, la prima de la que te enteraste que era tu prima hace seis meses y que nunca ves, el señor al que salvaste la vida de ser atropellado por un tranvía, tu madre... Todos quieren agregarte. Y al principio cedes. ¡ERROR!
De repente tu muro se convierte en lo siguiente:
Aunque mi vena revienta cuando un conocido me pregunta: "¿tienes twitter?". Mira, ahí sí que no te voy a seguir. Hubo un tiempo en que bloqueaba a cualquier conocido, pero ahora no me importa que me sigan. Pero que no me pidan ser recíproco. Porque seré claro: tío, eres un coñazo. "Es que solo tengo 17 followers", y no me extraña.
En fin, que algún día os contaré lo bien que me lo pasé con mi primito en el parque porque hacía solecito.
Facebook es un infierno. Porque todo el mundo quiere tenerte en su red: tus amigos, tus compañeros de trabajo, tus compañeros de clase, tus vecinos, el chaval que nunca te saluda por la calle, tus amigos de la infancia, el cura de la parroquia de la esquina a la que nunca vas, tus tías, la prima de la que te enteraste que era tu prima hace seis meses y que nunca ves, el señor al que salvaste la vida de ser atropellado por un tranvía, tu madre... Todos quieren agregarte. Y al principio cedes. ¡ERROR!
De repente tu muro se convierte en lo siguiente:
- "¡Ay mi perrito cómo le quiero!", esto publicado 16 veces al día, con foto del perrito y de la dueña abrazando al chucho hasta un punto que casi alcanza la asfixia y que si el perro pudiese ponerse morado por falta de oxígeno, lo haría.
- "4-0 Oeoeoeoeoe, hemos ganado", publicado por 48 contactos, cada uno de ellos con carácter de primicia, como si nadie se hubiese enterado.
- "Hoy al parque con mi primito que hace solecito". Guau, tienes una vida de lo más interesante.
- "Qué estrés de vida". Esto es como matar a un ser querido para luego suicidarse. Acaba con tu sufrimiento y métete un tiro, pero a los demás déjanos en paz.
- "Papá, felicidades". Si su padre no tiene facebook, ¿con quién habla esta loca?
- "Papá, te fuiste hace 12 años y te sigo echando de menos cada día". Insisto, ¿esta tipa con quién habla? ¿Facebook como sustituto de psiquiatra? Venga, chica, supéralo, en fin, la vida sigue. Yo que sé, bájate al parque con tu primito, que hace solecito, o algo.
- "PERROFLAUTAS, BUSCÁOS UN TRABAJO, ROJOS DE MIERDA, NAZIS. VIVA ESPAÑA". Macho, que aparte de llevar parado 3 años y tirarte fumando porros en el banco de debajo de tu casa todo el día, eres negro. Anda, deja de escribir chorradas y abanícame.
- "Completé la colección de angelitos del cielo", junto a foto de muñecos de bebés de porcelana. Creepy.
- "La fiestuki de anoche BESTIAL. Hay que repetir, troncos", y por fiestuki bestial se refiere a que se tiraron toda la noche haciéndose fotos con el mismo cubata en la mano, las mismas poses de "me hago el interesante" evolucionando a "me hago el gracioso". Los de Resacón en Las Vegas estarían orgullosos de ti, vamos.
- "Comparte esto en tu muro si a ti también te cuida Jesús". En fin, supongo que por simple estadística todos conocemos a alguien metido en alguna secta.
- "Comparte esto en tu muro si tú también te solidarizas con las víctimas de cáncer". La gente ha curado a más enfermos de cáncer compartiendo estas cosas en sus tablones que todos los hospitales especializados en quimioterapia en la última década.
- "He conseguido un nuevo ítem para mi granja: cactus." Ojalá hackear la aplicación con una plaga de langostas para que se lleven todas las putas granjas a tomar por culo.
Aunque mi vena revienta cuando un conocido me pregunta: "¿tienes twitter?". Mira, ahí sí que no te voy a seguir. Hubo un tiempo en que bloqueaba a cualquier conocido, pero ahora no me importa que me sigan. Pero que no me pidan ser recíproco. Porque seré claro: tío, eres un coñazo. "Es que solo tengo 17 followers", y no me extraña.
En fin, que algún día os contaré lo bien que me lo pasé con mi primito en el parque porque hacía solecito.
31 de marzo de 2013
¡Puto cansancio, por dios!
Un rápido resúmen. He estado encerrado en pistas de coches de choque esta semana durante más horas que un gitano feriante en todo el mes de agosto de cualquier año. Con agravantes, a saber:
- Explicar a la gente, que lleva
1 hora20 minutos esperando para montar, que los minusválidos tienen derecho a repetir una vez. "Es que esos dos se han quedado repitiendo, guapito." "Minusvalía, señora." "Pues no lo veo justo." "Ampútese una pierna y tendrá el mismo derecho." - Explicar a los minusválidos que solo puede acceder un grupo de minusválidos en cada ciclo y por lo tanto tendrán que esperar a su turno. "Pero es que tengo prioridad." "Retraso, campeón, tú lo que tienes es retraso, pero se te sigue queriendo."
- Enseñar a adultos a ponerse un puto cinturón. Combinación meter un brazo y cabeza. Sin complicaciones. Nudos marineros que hacen antes que lograr la sencilla fórmula correcta.
- Frío, lluvia, huracanes, uniforme calado, el arca de Noé y un par de indígenas en canoa.
- Portugueses. Puedo entenderme con ingleses, alemanes, chinos, polacos y andaluces. Pero no con los portugueses.
Por otro lado, que no es para menospreciar. Llegar a casa con ese agotamiento y ponerme a escribir guiones que tengo que entregar esta semana no es sano artísticamente. Me desprecio por las cosas tan horrendas que voy a entregar, que menos mal que solo son primeras versiones y voy a poder hacer con ellas puré de celulosa.
Y del cambio horario, pues mirad, que qué hijo de puta el que lo inventó. Que de tanto tocar eso cada seis meses va a llegar un año en el que alguna ley científico-químico-astral-divina-lapollaenverso-dinámica colapse y nos vayamos a tomar por culo por lo de cambiar la hora. Que para qué tocar lo que ya está bien.
Y creo que ya me he desahogado lo suficiente. Se ve que están esperando a que muera para que se me considere como la segunda venida de dios a la Tierra, porque tanto martirio me parece cosa tremenda ya.
19 de marzo de 2013
Al menos trabajas.
Yo noto mucha agresividad y mucha ira contenida cuando la gente, cuando les digo que, en efecto, tengo trabajo, me dicen: "pues no te puedes quejar, que al menos trabajas, no como yo que estoy en el paro." Según estas personas, tengo el deber moral de no quejarme de mi trabajo ni de mis condiciones laborales por el simple hecho de tener uno. Vamos, que en apenas unos años el apelativo mileurista lo hemos convertido en algo privilegiado cuando venía de ser casi un improperio. Y yo ni siquiera soy mileurista.
Y como yo en particular, y dudo de si el resto de trabajadores, no tengo la culpa de vuestra situación de desempleo y quiero acercar posturas y evitar tanto odio, tanta inquina, tantas ganas de iniciar una guerra cuando no sabríamos qué hacer con un rifle si nos dieran uno, pues os voy a demostrar que no soy una persona tan afortunada por tener un empleo precario.
A ver, angelitos. A mi ver hay dos formas de, yéndonos al extremismo, estar esclavizados. La primera es privando a una persona de dinero y capacidad de desarrollarse. O sea, dejándole en el paro. No tienes dinero, y para hacer cualquier cosa, desde alimentarse y tener ropa hasta para viajar en metro, necesitas dinero. Eres un esclavo que va a acceder a cualquier trabajo de mierda que le ofrezcan para obtenerlo. Porque estamos de acuerdo en que eres una persona honrada que no va a atracar un banco, aunque el banco te haya atracado a ti previamente. No tienes dinero, pero tiempo te sobra por todas partes. Tanto que puedes ir a una biblioteca y ponerte a estudiar lo que se te antoje. O puedes visitar a tu abuela. O pasar la tarde con tus amigos. Lástima que no tengas dinero.
La segunda forma de estar esclavizado es careciendo de tiempo. Cobras poco y trabajas mucho. Pero necesitas ese poco dinero para poder desarrollarte mínimamente. Pero resulta que tus horarios laborales te incapacitan para, sin ir más lejos, estudiar algo que te abra las puertas a un empleo mejor. Vaya por dios. Pero, un momento, tienes dinero. No te lo puedes gastar en una mierda porque careces del tiempo necesario para ello, pero tenerlo lo tienes. No tienes tiempo para el ocio, ni para estudiar, ni para leer un puñetero libro o para irte un fin de semana a comer cocido a casa de tu abuela. Pero tienes dinero.
"No te quejes, que al menos trabajas." Mi respuesta bien podría ser "no te quejes, que al menos tienes tiempo." Pero sería hipócrita. Tan hipócrita como es lo primero. Tan hipócrita como si en la Roma Imperial un cristiano le dijera a un esclavo "no te quejes, que a ti al menos no te echan a los leones y sólamente te dan 10 latigazos diarios". Bueno, más o menos, que lo de los leones era una buena putada.
Porque tener un trabajo no es un privilegio, sino un derecho. Y menos privilegio si ese empleo te ata a él. La situación de trabajar pero no tener tiempo para nada más y la de tener tiempo para todo pero no tener trabajo son las dos caras de la misma moneda. Así que me voy a quejar de mi trabajo de mierda eternamente, de mis jefes lameculos y de los empleados de mi condición que también hacen la pelota para mantener su estatus, y me voy a quejar de mis horarios fatalmente remunerados, y más ahora que están peor remunerados que el año pasado.
"No te quejes, que al menos trabaj..." ¡CALLA, FURCIA!
Y como yo en particular, y dudo de si el resto de trabajadores, no tengo la culpa de vuestra situación de desempleo y quiero acercar posturas y evitar tanto odio, tanta inquina, tantas ganas de iniciar una guerra cuando no sabríamos qué hacer con un rifle si nos dieran uno, pues os voy a demostrar que no soy una persona tan afortunada por tener un empleo precario.
A ver, angelitos. A mi ver hay dos formas de, yéndonos al extremismo, estar esclavizados. La primera es privando a una persona de dinero y capacidad de desarrollarse. O sea, dejándole en el paro. No tienes dinero, y para hacer cualquier cosa, desde alimentarse y tener ropa hasta para viajar en metro, necesitas dinero. Eres un esclavo que va a acceder a cualquier trabajo de mierda que le ofrezcan para obtenerlo. Porque estamos de acuerdo en que eres una persona honrada que no va a atracar un banco, aunque el banco te haya atracado a ti previamente. No tienes dinero, pero tiempo te sobra por todas partes. Tanto que puedes ir a una biblioteca y ponerte a estudiar lo que se te antoje. O puedes visitar a tu abuela. O pasar la tarde con tus amigos. Lástima que no tengas dinero.
La segunda forma de estar esclavizado es careciendo de tiempo. Cobras poco y trabajas mucho. Pero necesitas ese poco dinero para poder desarrollarte mínimamente. Pero resulta que tus horarios laborales te incapacitan para, sin ir más lejos, estudiar algo que te abra las puertas a un empleo mejor. Vaya por dios. Pero, un momento, tienes dinero. No te lo puedes gastar en una mierda porque careces del tiempo necesario para ello, pero tenerlo lo tienes. No tienes tiempo para el ocio, ni para estudiar, ni para leer un puñetero libro o para irte un fin de semana a comer cocido a casa de tu abuela. Pero tienes dinero.
"No te quejes, que al menos trabajas." Mi respuesta bien podría ser "no te quejes, que al menos tienes tiempo." Pero sería hipócrita. Tan hipócrita como es lo primero. Tan hipócrita como si en la Roma Imperial un cristiano le dijera a un esclavo "no te quejes, que a ti al menos no te echan a los leones y sólamente te dan 10 latigazos diarios". Bueno, más o menos, que lo de los leones era una buena putada.
Porque tener un trabajo no es un privilegio, sino un derecho. Y menos privilegio si ese empleo te ata a él. La situación de trabajar pero no tener tiempo para nada más y la de tener tiempo para todo pero no tener trabajo son las dos caras de la misma moneda. Así que me voy a quejar de mi trabajo de mierda eternamente, de mis jefes lameculos y de los empleados de mi condición que también hacen la pelota para mantener su estatus, y me voy a quejar de mis horarios fatalmente remunerados, y más ahora que están peor remunerados que el año pasado.
"No te quejes, que al menos trabaj..." ¡CALLA, FURCIA!
14 de marzo de 2013
Con la iglesia habemus topado.
Soy ateo. Solo por decir eso, en algunos países estarían ya midiendo el grosor de mi cuello para llevarme a la horca. Por decir eso, en algunas épocas ya estarían cortando leña para hacer una fogata conmigo dentro. Afortunadamente, estoy en España en pleno 2013 y puedo expresar lo que me salga de los cojones mi opinión siempre y cuando sea consciente de que me someto al linchamiento de los que opinan lo contrario.
Además, soy homosexual, desviado, gay, marica, de la otra acera, invertido. Por decir esto, en algunos países ya me habrían rebanado la polla y me habrían tirado por algún acantilado que desembocara en piedras afiladas. Y por decir esto, en algunas épocas o bien me darían a un pupilo para ejercer con él la paideia o bien alguien gritaría "¡es una bruja!" y volverían a hacer barbacoa conmigo.
Por otra parte, soy un republicano que vive en un país donde hubo una guerra civil donde ganaron los malos de la película. Pero esto no lo digas muy alto, porque se ofenden los fachas. Fachas que se molestan por decirles que son fachas. Esto es curioso, porque a un rojo cuando le llaman rojo suele sacar el pecho y admitirlo con orgullo.
Me desvío del tema que quería abarcar. La religión, ese sitio al que acuden todas esas personas con algún tipo de vacío vital que intentan tapar adorando a un Jesucristo, a un Alá o a un Justin Bieber. A mí la religión me da igual, no me importa que exista, es más, creo que cumple una función social. Hay muchas personas que si no es por la fe se volverían locas, o que se vuelven locas porque tienen fe. Yo que sé. El caso es que ellos son felices así. Yo adoraba a mi Tamagotchi y me iba bien. El problema viene cuando esa fe tenemos que pagarla entre todos. Si yo pago la creencia religiosa de un sector de la sociedad, lo justo sería que ellos me pagaran a mí las entradas de las exposiciones de Star Wars a las que voy.
Pero a decir verdad, no estoy siendo del todo sincero. Sí que hay cosas que me molestan de la religión. Dije que soy ateo, homosexual y pertenezco a una España heredera de una dictadura católica. Tipos como yo han sido perseguidos por la iglesia católica desde siempre, y seguimos siéndolo. Por eso me tomo la libertad de criticar al papa, porque la institución que encabeza tanto el nuevo como sus predecesores me ataca constantemente y encima la estoy manteniendo con mi dinero. Algunos se llevan las manos a la cabeza cuando leen que Francisco I es homófobo, patriarcal y ha colaborado con una dictadura. Esa gente debe de confundir la iglesia católica con alguna organización a favor de los derechos humanos.
Yo ya he dejado de alarmarme ante este prototipo de representante de dios en la Tierra. Me asusta mucho más que aún haya tanto devoto que siga a ciegas a unos tipos que invierten grandes sumas de dinero para investigar si el limbo existe o si en Belén había buey y mula.
Además, soy homosexual, desviado, gay, marica, de la otra acera, invertido. Por decir esto, en algunos países ya me habrían rebanado la polla y me habrían tirado por algún acantilado que desembocara en piedras afiladas. Y por decir esto, en algunas épocas o bien me darían a un pupilo para ejercer con él la paideia o bien alguien gritaría "¡es una bruja!" y volverían a hacer barbacoa conmigo.
Por otra parte, soy un republicano que vive en un país donde hubo una guerra civil donde ganaron los malos de la película. Pero esto no lo digas muy alto, porque se ofenden los fachas. Fachas que se molestan por decirles que son fachas. Esto es curioso, porque a un rojo cuando le llaman rojo suele sacar el pecho y admitirlo con orgullo.
Me desvío del tema que quería abarcar. La religión, ese sitio al que acuden todas esas personas con algún tipo de vacío vital que intentan tapar adorando a un Jesucristo, a un Alá o a un Justin Bieber. A mí la religión me da igual, no me importa que exista, es más, creo que cumple una función social. Hay muchas personas que si no es por la fe se volverían locas, o que se vuelven locas porque tienen fe. Yo que sé. El caso es que ellos son felices así. Yo adoraba a mi Tamagotchi y me iba bien. El problema viene cuando esa fe tenemos que pagarla entre todos. Si yo pago la creencia religiosa de un sector de la sociedad, lo justo sería que ellos me pagaran a mí las entradas de las exposiciones de Star Wars a las que voy.
Pero a decir verdad, no estoy siendo del todo sincero. Sí que hay cosas que me molestan de la religión. Dije que soy ateo, homosexual y pertenezco a una España heredera de una dictadura católica. Tipos como yo han sido perseguidos por la iglesia católica desde siempre, y seguimos siéndolo. Por eso me tomo la libertad de criticar al papa, porque la institución que encabeza tanto el nuevo como sus predecesores me ataca constantemente y encima la estoy manteniendo con mi dinero. Algunos se llevan las manos a la cabeza cuando leen que Francisco I es homófobo, patriarcal y ha colaborado con una dictadura. Esa gente debe de confundir la iglesia católica con alguna organización a favor de los derechos humanos.
Yo ya he dejado de alarmarme ante este prototipo de representante de dios en la Tierra. Me asusta mucho más que aún haya tanto devoto que siga a ciegas a unos tipos que invierten grandes sumas de dinero para investigar si el limbo existe o si en Belén había buey y mula.
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