Los lugares de siempre son aquellos que por la permanencia se convierten en un referente vital. Están llenos de recuerdos, y aunque ya no los frecuentes , mentalmente viajas con frecuencia a ellos.
Langre es uno de mis lugares de siempre. Fué mi segunda o tercera vivienda durante 31 años.
Conocí sus dos playas cuando no tenían escaleras para bajar. Playas salvajes muy poco concurridas en los años 70 del siglo pasado.
La Playa pequeña y la Playa grande. Están rodeadas por un acantilado que tiene una altura media de 25m. En marea baja se comunican.
Abajo entre las rocas caídas del acantilado solía andar con mis hijos buscando caracolillos, quisquillas, lapas, mejillones, pececillos...
Al principio encontraba fósiles en forma de corazón, de antiguos erizos de mar, Micraster coranguinum, que antiguamente en algunas regiones eran conocidos como piedras del rayo y se colocaban en las poyatas de las ventanas para evitar que cayeran los rayos en la casa ( http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2007/09/los-fsiles-y-la-cultura-popular-3.html )
Los fósiles procedían de un determinado nivel del acantilado. Y esto se debe a que el nivel del mar en otras épocas geológicas estuvo más alto. Cuando la última glaciación acabó, los hielos se retiraron y dejaron de ejercer presión sobre la corteza terrestre, y ésta se elevó (la corteza flota sobre el magma, cuando se ejerce presión sobre algo que flota, se hunde, si dejas de ejercer la presión se eleva). Al elevarse, el mar retrocedió. Es el origen de las llanuras o rasas costeras de Cantabria y Asturias.
Ésta es la Playa Pequeña. A esta playa, que tiene unos 200m de larga y una profundidad muy grande en marea baja y mucho más pequeña en marea alta, bajaba con mis hijos. Arriba el viento solía soplar fuerte, abajo en cambio, no se notaba.
El lugar era y es un paraíso... Entre sus visitantes más ilustres el llorado Félix Rodriguez de la Fuente.
http://www.langre.es/playas.html
Volveré un día de estos con marea baja ...