Mostrando entradas con la etiqueta Genéricos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Genéricos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de septiembre de 2011

GENÉRICOS: FICUS

     Aquel resultó ser, sin duda, un año complicado para Jánuman, el dios mono.  El monzón se retrasaba y la selva reseca con todos sus habitantes, criaturas pequeñas y grandes, árboles y hierbas, se hallaban al límite de su resistencia. Era urgente encontrar una solución o el hambre y la desesperación empezarían a hacer estragos entre los miembros de la comunidad. Todos eran igualmente vulnerables pues dependían los unos de los otros para seguir siendo actores en el teatro de la vida.
     Jánuman no quiso esperar más. En el gran claro del bosque convocó a todos los animales. Shailendra, el águila, vigilaba la reunión desde las alturas.
     “Todos estamos implicados” asintió Babar, el último león del bosque de Gir. “Sin pastos ni frutos, el sika, el gaur y el sambar desaparecerán y yo también moriré pues no tendré nada que comer” –.
     “Podría subir a la copa de la gigantesca Teca” comenzó a hablar Rania, la más pequeña de las arañas que levantando una de sus ocho patas había pedido la palabra. “Allí extenderé el más largo hilo de seda jamás tejido por los de mi especie. Soy ligera como el propio viento, él me llevará hasta los confines del mundo y ...”.
     “Pero el viento no sopla y de hacerlo, desde el océano, traería las esperadas lluvias terminando con nuestras preocupaciones, y a ti, querida amiga, te empujaría hacia los Himalayas” interrumpió Jánuman que parecía haber tomado ya una decisión. “No, pequeña Rania” añadió dirigiéndose ahora a todos los congregados “agradezco tu ofrecimiento pero necesitamos a alguien que no esté a merced de los caprichos del viento sino que, por el contrario, sea capaz de jugar con él y dominarlo para que trabaje en su beneficio” .
     Entre las ramas más altas de uno de los árboles que rodeaban el claro colgaba boca abajo Ambika, la rata voladora. Junto a ella, Alexandra, la cotorrita, no paraba de cuchichear. Aún no lo sabían pero Jánuman ya las había elegido como exploradoras. Ellas serían las que habrían de buscar y encontrar un lugar donde toda la comunidad de la selva pudiera trasladarse si la sequía persistente hacía inviable la supervivencia en sus tierras ancestrales.
     Antes de la partida cada una recibió diez higos del baniano sagrado junto con las instrucciones precisas para el viaje. Contaban por delante con apenas diez días para encontrar un nuevo paraíso.
     Alexandra dirigió su vuelo hacia el oeste mientras Ambika, que viajaría de noche, tomó rumbo al naciente. Así recorrieron el mundo mientras descubrían que en todos los lugares a los que llegaban había ya una comunidad establecida donde cada miembro desempeñaba un oficio exclusivo. Comprendieron que resultaría imposible todo traslado sin importunar o entrar en conflicto con sus legítimos pobladores.
     El día de su regreso, aunque volvían decepcionadas y un tanto alicaídas, una ráfaga de viento chocó contra el inmenso muro de los Himalayas y en el silencio retumbó un larguísimo trueno. La noche se cubrió de nubes furtivas que cegaron las estrellas y la lluvia conquistó la tierra sedienta.

     (Jamás sabrán que su viaje no había resultado del todo infructuoso. Sin darse cuenta, cada vez que comían uno de los higos sagrados estaban contribuyendo a dispersar la gran familia de las higueras por las latitudes cálidas del planeta).

EL GÉNERO FICUS
     El género Ficus lo forman alrededor de 800 especies pertenecientes a la familia Moraceae. Está constituido por ejemplares de apariencia arbórea, arbustiva o trepadora. La mayoría son de hoja perenne, exceptuando las especies que se desarrollan en latitudes no tropicales y zonas con una larga estación seca. Se caracterizan por poseer un falso fruto que derivan de una flor al que se denomina syconium (sicono) y al que todos conocemos como higo.
     Otra de las características de las especies de este género es la secreción lechosa que segregan al hacer un corte en cualquier parte de la planta. Esta sustancia se denomina látex y se utiliza en la fabricación del caucho.
     Ficus es un género cosmopolita (se encuentra representado en todos los continentes). Atendiendo a esta peculiaridad, vamos a hacer un repaso por algunas de las especies más significativas de cada continente.

Higuera común (Ficus carica)
EUROPA

HIGUERA COMÚN

Ficus carica, L.
Higuera, Breval, Cabrahigo.
Familia: Moraceae.
Etimología: Del latín Ficus que significa “higo”. Carica puede provenir de la antigua comarca de Caria en Asia occidental, en la que el cultivo de la higuera era muy extendido.
Lugar de origen: Aunque procede de Asia menor se introdujo en la Región mediterránea hace milenios donde crece de forma espontánea y asilvestrada.


Descripción:
Árbol de copa redondeada o achatada, a veces ramificado en forma de arbusto que puede alcanzar 8-10 m. de altura. De tronco retorcido y corteza lisa de color grisáceo. Ramas frágiles debido a que la higuera tiene la madera muy blanda. Las yemas terminales terminan en punta, son aproximadamente de 1,5 cm de longitud mientras que las yemas axilares son más pequeñas y romas. Las hojas son caducas, simples, alternas y dispuestas en espiral con la base de forma más o menos cordada. El limbo tiene forma anchamente ovada presentando generalmente de 3 a 5 lóbulos oblongos, es de textura coriácea o cartácea presentando una ligera pilosidad áspera por el haz, que es de color verde oscuro, algo brillante. El envés muestra pilosidad suave al tacto y es de color más pálido. Presenta nervios prominentes especialmente por el reverso de la hoja. Las flores son muy pequeñas, muy numerosas y se encuentran en el interior de un sicono (syconium) globoso o en forma de pera (higo). Este higo es comestible, de color verde o violeta oscuro según las distintas variedades. Los siconos pueden contener flores masculinas y femeninas al mismo tiempo o sólo poseer uno de los dos sexos, necesitando la ayuda de una pequeña avispa (Blastophaga psenes) para su polinización, aunque la mayoría de las variedades de higuera cultivadas fructifican mediante partenogénesis (sin polinización previa). Los verdaderos frutos de la higuera no son los higos sino las pequeñas pepitas de color rojo que contienen estos en su interior (aquenios). La higuera se reproduce mediante semillas o más comúnmente por esqueje o por acodo.
A la izquierda, hojas de Ficus carica. A la derecha, detalles los higos de la Higuera.


Baniano (Ficus benghalensis)
ASIA

BANIANO
Ficus benghalensis, L.
Baniano, Higuera de Bengala, Balete.
Familia: Moraceae.
Etimología: Ficus=Higo; Benghalensis por que procede de Bengala, región de la India. El nombre común “Baniano” se originó por el hábito en algunos pueblos asiáticos de colocar los tenderetes de los mercadillos bajo la protección de estos árboles y como los mercaderes ambulantes recibían el nombre de banianos terminaron dando nombre también al árbol.
Lugar de origen: Es un árbol endémico de la India, Pakistán, Bangladesh y Sri Lanka.

Descripción:
Se trata de un árbol perenne de 15-20 m de altura, de aspecto peculiar debido a las numerosas raíces aéreas que emite, sobre todo en climas templados y húmedos y que pueden llegar hasta el suelo para enraizar formando troncos. Estos “troncos-raíces” pueden extenderse indefinidamente hasta convertirse en un árbol gigante que puede ocupar varias hectáreas. El baniano tiene la corteza lisa, de color blanco-grisáceo de la que se desprenden pequeñas láminas irregulares. Las hojas son coriáceas, de forma anchamente ovada o elíptica y con el margen entero. Por el haz son glabras presentando un color verde oscuro brillante, mientras que por el envés son más claras y ligeramente pubescentes presentando una nervadura prominente. El pecíolo de la hoja también es pubescente. Como en el resto de especies del género Ficus, las flores se encuentran dentro de un sicono (higo). Estos se presentan en pares axilares, son sésiles, de color rojo brillante al madurar y al principio se encuentran encerrados dentro de una cobertura cónica que rodea el ápice. Los frutos son pequeños aquenios distribuidos en gran número en el interior del sicono. Los higos de este baniano no son muy atractivos para los humanos pero hay especies de monos a los que les encanta. También aves y murciélagos se nutren con estos frutos. Como los demás Ficus se multiplica excelentemente por esqueje y acodo. En la India se le considera un árbol sagrado.
A la izquierda, los higos maduros del Baniano. A la derecha, sus hojas.


Sicomoro (Ficus sycomorus)
ÁFRICA

SICOMORO
Ficus sycomorus, L.
Sicomoro, Sicómoro.
Familia: Moraceae.
Etimología: Del latín Ficus=Higo. Sycomorus proviene de “Sykon”, nombre griego del “higo” y de “Morus”, nombre latino de la  “Morera”, con lo que viene a identificarse con una “morera que da higos”.
Lugar de origen: Península Arábiga y África tropical, aunque está muy extendida por toda África.



Descripción:
Árbol perenne o caducifolio de aspecto erecto y dilatado de 10-15 m que puede alcanzar los 20 m de altura en su hábitat natural. Posee una copa muy ramificada y esférica. El tronco es corto y grueso con la corteza amarillenta, lisa o con escamas irregulares. Las ramillas jóvenes son pilosas y de color castaño claro. Las hojas son ovadas pasando después a elípticas o semicirculares, con la base cordada o a veces obtusa. El margen de la hoja es entero o un poco dentado con el ápice redondeado. De textura subcoriácea y rugosa, algo ásperas por el haz, de color verde oliva mate y algo más claras y pilosas por el envés, donde presentan una nerviación prominente y pubescente. Los siconos poseen pedúnculos tomentosos y se presentan solitarios o en pares axilares. Son pequeños, de forma ovoide o periforme y de color amarillento o rojizo en su madurez. Son comestibles, especialmente los de la subespecie gnaphalocarpa que tienen un tamaño mayor. Su madera es utilizada por las tribus locales para la fabricación de tambores y bongos. Se reproduce por esquejes.
A la izq., higos del Sicomoro en distinta fase de maduración. A la derecha detalle de la hoja.

Higuera herrumbrosa (Ficus rubiginosa)
OCEANÍA

HIGUERA HERRUMBROSA
Ficus rubiginosa, Desf.
Higuera herrumbrosa, Higuera mohosa, Ficus oxidado, Higuera de Puerto Jackson, Baniano australiano.
Familia: Moraceae.
Etimología: Del latín Ficus= “Higo”; Rubiginosus= “Oxidado” como alusión al color del envés de sus hojas.
Origen: Australia.

Hojas y frutos de la Higuera herrumbrosa.
Descripción:
Árbol perennifolio que alcanza  10-15 m de altura, de fuerte desarrollo y de copa redondeada o aparasolada. Tronco corto y recto, de corteza lisa, a veces algo rugosa, de color gris. Es propenso al desarrollo de raíces aéreas sobre todo en lugares donde la humedad ambiental es elevada. Sus hojas crecen alternas, son de forma ovada o elíptica y de textura coriácea. De color verde oscuro y glabro por el haz, presenta por el envés la peculiaridad de una densa pubescencia de tono rojizo herrumbroso. El margen es entero con el ápice agudo o redondeado. Estas hojas son toxicas si se ingieren. Los siconos son axilares, normalmente presentados a pares, pedunculados y al principio cubiertos por una bráctea caediza. Tienen forma globosa y son de pequeño tamaño, unos 2 cm de diámetro. Son de color amarillento al principio, se tornan rojizos al madurar y están cubiertos por una pubescencia herrumbrosa. Es una de las especies de ficus más resistente al frío y tolerante a la proximidad del mar.

Hojas de Ficus nymphaeifolia (Matapalo)
AMÉRICA

MATAPALOS
En Venezuela y otros países americanos se conocen como “Matapalos” algunas especies de árboles, especialmente del género Ficus, que tienen por característica que siendo en su juventud plantas epífitas (crecen apoyándose en otro árbol), debido a su crecimiento en busca de la luz solar, que es bastante escasa en el piso inferior de la vegetación de la selva, acaban estrangulando al árbol en el que se apoyaron. A menudo terminan matando a este árbol, por ello popularmente siempre se les ha conocido con el nombre de “Matapalo”.
Son Matapalos, por tanto, especies tan conocidas como el “Matapalo extranjero” (Ficus benjamina) o el “Caucho” (Ficus elastica) ambas de origen asiático utilizadas en la actualidad muy habitualmente en la ornamentación de interiores. También entran en esta denominación especies de origen americano como Ficus longifolia, Ficus maxima o Ficus prinoides.
Para terminar con nuestro recorrido por los cinco continentes hemos elegido uno de los Matapalos más extendidos del continente americano, el Ficus nymphaeifolia.

Detalle de los higos de Ficus nymphaeifolia.
Ficus nymphaeifolia, Mill.
Matapalo, Higuerón.
Familia: Moraceae.
Etimología: Del latín Ficus=Higo. La palabra latina Nymphaeifolia deriva de Nymphaea que es el género que contiene el mayor número de especies de nenúfares y de folium que significa “hoja”. Las hojas de este matapalo recuerdan a las de algunos nenúfares.
Lugar de origen: Se distribuye por toda América central y parte de América del sur (Está presente en Nicaragua, Panamá, Costa Rica, Antillas o Guayanas y en países del sur como Venezuela, Perú, Bolivia, Colombia o Brasil).

Descripción:
Es un árbol de 10-15 metros de altura que puede llegar hasta los 30 m en sus zonas de origen. En su juventud nace como planta epífita y en ocasiones desarrolla raíces aéreas que le sirven de soporte. Tiene estípulas lanceoladas, glabras o ligeramente pubescentes. Las hojas están agrupadas en el final de las ramas, son de forma ovada con la base cordada y con dos lóbulos redondeados. Tienen el margen entero o en ocasiones algo ondulado y el ápice puede ser agudo o redondeado. La textura es cartácea o subcoriácea y el color es verde oscuro por el haz y más claro por el envés. Son glabras por ambas caras aunque puede presentar cierta pilosidad en la nervadura del envés. El pecíolo es glabro o ligeramente pubescente. Los siconos crecen  formando pares axilares, de color verde con un ligero punteado. Son sésiles o con un pedúnculo de 1-4 mm de largo. De forma globosa y textura lisa o ligeramente pilosa. Se multiplica por esquejes y acodos aéreos.



REFRANES DE LA HIGUERA
-“La higuera, el pie en el agua y el sol en la cabeza”.
-“Higuera breval, una o dos en cada corral”.
-“Le dice el higo a la breva, ¡déjame libre la higuera!”.
-“De higos a brevas, largas las lleva”.
-“Antes echará uva la higuera, que buena amistad la suegra con la nuera”.
-“Sea tuya la higuera y esté yo a su vera, que comeré higos, quieras o no quieras”.

Thimmamma Marrimanu, baniano mítico situado
 a 25 Km de la ciudad de Kadiri (India).
CURIOSIDADES
Los banianos, al igual que las distintas especies de matapalos, a menudo se van extendiendo desde su enclave original mediante las raíces aéreas que anclan en el suelo. Estas raíces crecen hasta el punto de convertirse en verdaderos troncos independientes del tronco original. Con las constantes formaciones de estas raíces, a veces consiguen extenderse a grandes distancias buscando las condiciones de luz más favorables. Con estos atributos es lógico pensar que sean especies de interés para el libro Guinness de los Récords. Así, el baniano más famoso es el del Jardín Botánico de Calcuta, que tiene más de 230 años y ocupa una superficie de 12.000 metros cuadrados y cuyo tronco principal tiene una circunferencia de doce metros. Sin embargo y a pesar de su fama no es este el baniano que figura en el libro de récords por su tamaño sino otro situado también en la India, a 25 Km. de la ciudad de Kadiri. Tiene unos 550 años, ocupa una extensión de 21.000 metros cuadrados y tiene 1.100 raíces columnares. Los lugareños le pusieron el nombre de Thimmamma Marrimanu y tiene su propia leyenda.
Templo dedicado a Thimmamma.
Según la leyenda este baniano toma el nombre de “Thimmamma”, una mujer justa que sirvió con devoción a su marido enfermo. Thimmamma era la hija de Sennakka Venkatappa y de Mangamma que pertenecían a una comunidad de comerciantes llamada Balija Setti, durante el imperio de la dinastía Kakatiya. Ella estaba casada con Bala Veerayya. Su marido murió  en 1434 tras una larga enfermedad, después de lo cual Thimmamma se inmoló siguiendo el rito del Satí. En el marco del hinduismo, el Satí es un rito que consiste en el sacrificio voluntario (a veces no tan voluntario)  de una esposa en la pira funeraria de su marido como acto final de “lealtad y devoción”. En vida ella había adquirido la fama de poseer poderes místicos cuando supuestamente hizo resucitar a dos palomas muertas e incluso se dice que hizo lo mismo resucitando a un gemelo. Esta fama de mística apoyó la idea entre los lugareños de que la mujer se reencarnó en el actual baniano de Kadiri, pues dicen que este árbol creció en el lugar donde se colocó la pira funeraria donde murió Thimmamma. Se cree que todavía vive en el árbol, por eso no deja de crecer. Actualmente hay un templo levantado en el centro de este gigante en honor de esta mujer, lugar que es visitado por multitud de parejas sin descendencia en la creencia de que si rezan a Thimmamma, según la leyenda, serán bendecidos con hijos en los años siguientes.

lunes, 10 de enero de 2011

LOS ROBLES: EN BUSCA DEL PLANTABOSQUES.

Entrevista nº 1: ¿El Plantabosques?. Claro que le conozco. ¿Y quién no por aquí?. Es mi padre adoptivo: yo nací de un descuido suyo, o de un olvido a saber si voluntario pues aquel día del que no tengo memoria, me han contado, que le hizo un guiño a la arboleda. Es mi hijo predilecto: toda su vida se desarrolla a mi alrededor ya que raras son las veces que se aventura lejos de la protección que mis innumerables hermanos y yo le proporcionamos. Por lo demás, es omnipresente y bulle incansable por todas partes haciendo imposible el sentimiento de soledad. Nada tiene secretos para él en esta su extensa casa al aire libre. En cualquier rincón, por lejano y apartado que os parezca, allí estará para sorprenderos.


Yo, el roble melojo.



Entrevista nº 2: Es un aguafiestas ese Plantabosques, un auténtico chivato. De verdad que le tengo ganas. No soy precisamente uno de sus colegas así que si lo que se pretende es que se hable bien de él, conmigo, sin duda, os habéis equivocado. ¿Cómo puede uno ganarse la vida honradamente en este bosque sin que continuamente vengan a señalarte con el dedo?. Estoy seguro que ha sido él quien os ha indicado dónde encontrarme precisamente aquí sobre mi rama favorita. Por cierto, que me pilláis trabajando, ¿no habéis notado el vuelo furtivo de un zorzal?. ¡Ah!, cuando le veáis, al Plantabosques me refiero, decidle que estoy deseando echarle las garras encima.


Yo, el azor. 

 Entrevista nº 3 ¿El Plantabosques?, ja, ja, no es su verdadero nombre. Lo de Plantabosques se lo puse yo, ja, ja. A mi también me da por hacer acopio: nueces, bellotas, castañas, avellanas, piñones...¡ay! los piñones, ¡me vuelven loca los piñones¡. Pero recuerdo bien, por la cuenta que me tiene, dónde escondo todas mis despensas, ja, ja..., el invierno es largo y muchos días no apetece salir de mi confortable casa en la vieja piquera del carpintero, ja, ja... En cambio él, si en una mañana ha cogido cien bellotas, las entierra en cien sitios diferentes, así se libra del interés de los saqueadores como ese “bulldozer” al que llamáis jabalí, ja, ja..., pero a veces se le olvida dónde están todas, deliberadamente o no, y la primavera se llena de renovados pimpollos. Es un trabajo impagable, os lo aseguro. Bien se merece luego cobrarse en cerezas, ja, ja.



Yo, la ardilla roja.





El Plantabosques
El Arrendajo (Garrulus glandarius) es el responsable del nacimiento de
 gran cantidad de árboles debido a su constumbre de enterrar las semillas,
especialmente bellotas, para consumirlas posteriormente en la primavera,
olvidando generalmente gran parte de ellas lo que provoca su germinación.
Por ello se ha ganado el apelativo de "el Plantabosques".
Foto: Jorge Sierra ( http://www.jorgesierra.net/ )

Los testigos
La colaboración de los testigos ha resultado indespensable para conseguir hallar a "el Plantabosques".
De izquierda a derecha: Roble melojo (Quercus pyrenaica) Foto: J.L.Robles;
 Azor (Accipiter gentilis y Ardilla roja (Sciurus vulgaris) Foto: Jorge Sierra.

 
Alrededor de 600 especies, distribuidas mayoritariamente por las regiones templadas del Hemisferio Norte, pertenecen al género Quercus, el más numeroso entre los siete géneros que constituyen la familia Fagaceae. México, con unas 125 especies, es el núcleo de mayor difusión mundial de este género, que más modestamente cuenta en Europa con unas 25-30 especies de las que 10 habitan de forma natural en la Península Ibérica.
Hoy nos vamos a centrar exclusivamente en las seis especies caducifolias y marcescentes conocidas como robles y quejigos.


ROBLE CARBALLO
Quercus robur, L.
Roble pedunculado, cajiga.

Descripción:
Árbol de hasta 30-40 m. de altura. Corteza lisa y grisácea en la juventud que con los años se vuelve gruesa y agrietada. Hojas de entre 5-18 cm. de longitud, discoloras, verde-oscuras por el haz y verde-claras o glaucescentes por el envés, glabras, con un pecíolo muy corto de 2 a 10 mm. Las bellotas (aquenios) miden de 2 a 4 cm. siendo lustrosas y de color castaño, se encuentran al extremo de un largo y delgado pedúnculo fructífero.
Habita en el Centro, Oeste y Norte de Europa sobre suelos profundos y frescos, donde formaba originalmente bosques extensísimos que han sido diezmados por siglos de civilización. En la Península es típico de las regiones atlánticas desde Galicia hasta Navarra pero llega incluso hasta el Sistema Central donde se encuentran poblaciones relictas inmersas en un ambiente mediterráneo (subsp. extremadurensis).

Roble carballo (Quercus robur). En el detalle de sus bellotas observese el largo pedúnculo.

ROBLE ALBAR
Quercus petraea (Mattuschka), Liebl.
Barda, roble albero, roble macho, roble matizo, tocorno.

Descripción:
Árbol caducifolio de hasta 35 m. de altura. Corteza cenicienta, luego pardusca y agrietada. Hojas de 5-21 cm. de longitud, discoloras, verde-oscuras y glabras por el haz, más pálidas y algo pubescentes por el envés. Pecíolo de 10 a 30 mm. Bellotas de 12-15 mm. de longitud, amarillentas, muy juntas unas de otras, sésiles o con pedúnculo rígido de hasta 15 mm.
Vive en la Europa atlántica y templada sobre terrenos de peor calidad que el roble carballo. En España ocupa preferentemente zonas abruptas y montañosas, incluso pedregosas, de la región eurosiberiana, alcanzando escasos enclaves en las montañas del centro peninsular, Somosierra, Guadarrama y Sierra de Valdemeca en Cuenca.

Se han descrito dos subespecies: petraea y huguetiana.

Flores y frutos (bellotas) de Roble albar (Quercus petraea) 

Roble pubescente (Quercus humilis).
 Foto: Marta Queralt
ROBLE PUBESCENTE
Quercus humilis, Miller.
Quejigo pirenaico.

Descripción:
Árbol de hasta 20-25 m. de altura. Corteza pardusca o grisácea que termina con la edad siendo negruzca y agrietada. Hojas de 3,5-12 cm. de longitud, membranáceas o subcoriáceas, caducas o marcescentes, tomentosas en las dos caras al principio, tomento que persiste únicamente en el envés en las hojas maduras. Pecíolo tomentoso de 5-15 mm. Bellotas de 10-35 mm. de color castaño claro en el extremo de un pedúnculo rígido de hasta 10 mm.

Habita en el centro y sur de Europa, indiferente al sustrato en ambientes de transición entre el clima templado-atlántico y el mediterráneo. En España ocupa el cuadrante noreste muy ligado a la cordillera pirenaica y también se puede encontrar en la isla de Mallorca.


ROBLE MELOJO
Quercus pyrenaica, Willd.
Marojo, rebollo, tocío, roble negral.

Descripción:
Árbol de hasta 25 m. de corteza grisáceo-pardusca, gruesa y agrietada. Yemas tomentosas. Hojas de entre 5-22 cm. caducas o marcescentes, densamente tomentosas de jóvenes por ambas caras, verdeoscuras y glabrescentes por el haz y tomentosas por el envés cuando son adultas. Pecíolo de 5-30 mm. Bellotas de 15-45 mm. de color castaño con el pedúnculo rígido de hasta 4-5cm.
Originario del O y SO de Francia, Península Ibérica y Marruecos. Forma bosques sobre sustrato silíceo en ambiente subatlántico y en las montañas de la región mediterránea, sustituyendo en altitud a los encinares.

Detelle de bellota y hojas de Roble melojo (Quercus pyrenaica). A la derecha, el centenario "Roble del Acarreadero" situado en el pareje de "El Romanejo" en la localidad de Cabezabellosa, entre los valles del Jerte y  del Ambroz , provincia de Cáceres. Con una edad aprox. de 600 años, alcanza 26 m de altura y 6 m de perímetro.

QUEJIGO
Quercus faginea, Lam.
Quejiga, roble encina, roble carrasqueño.

Descripción:
Árbol de hasta 20 m. de corteza grisáceo-pardusca, más parda y agrietada en los ejemplares adultos. Hojas marcescentes o caducas de entre 3-15 cm. de longitud. Pecíolo de entre 5-20 mm. Bellotas de 15-35 mm. de color castaño-amarillento, sésiles o con un pedúnculo rígido y tomentoso que puede medir hasta 25 mm.
Se reconocen dos subespecies:
-faginea: Árbol de menos de 20 m. de altura. Hojas de 3-9 cm. Forma masas puras sobre sustratos preferentemente calizos en áreas más continentales que la siguiente subespecie.
-broteroi: Árbol más alto con hojas más grandes que la subespecie faginea. Acompaña a encinas, alcornoques o robles sobre terrenos generalmente silíceos.

Quejigo (Quercus faginea)

Quejigo andaluz (Quercus canariensis)
QUEJIGO ANDALUZ
Quercus canariensis, Willd.
Roble andaluz.

Descripción:
Árbol de hasta 30 m. de altura con la corteza pardo-oscura y muy agrietada en los árboles añosos. Hojas marcescentes de 5-20 cm. que nacen densamente tomentosas, tornándose verdeoscuras y glabrescentes por el haz, glaucas y con restos de pelo en la base de la hoja y en las axilas de los nervios por el envés. Pecíolo de entre 10-30 mm. Bellotas de 20-30 mm. castaño-amarillentas con un pedúnculo rígido de 4-15 mm.
Habita en distintos enclaves de la Península Ibérica sobre todo en Andalucía y sur de Portugal, Sierra Morena y Cataluña. Además en el noroeste de África, Marruecos, Argelia y Túnez, siempre sobre suelos silíceos y terrenos frescos.
Contrariamente a lo que indica su nombre específico no vive en las Islas Canarias. Parece ser que se le adjudicó ese nombre al producirse un error de etiquetado cuando se procedía a la descripción de la especie.

REFRANES:
-Un solo golpe no derriba un roble. (Advierte de que las cosas no se consiguen con un pequeño esfuerzo inicial o a la primera tentativa, sino que requieren de constancia, paciencia y diligencia).
-Al roble no le dobles.
-El roble como nace y el pino como cae.

USOS Y CURIOSIDADES
El roble es el árbol de Zeus, el dios de los dioses del Olimpo. Sus extensos bosques pertenecientes a diferentes especies cubrieron la Europa templada y mediterránea hasta tiempos relativamente recientes. Grandes herbívoros como el ya arrinconado bisonte europeo y el extinguido uro, inmortalizados en las pinturas rupestres del Neolítico nomadeaban libres por los vastos territorios de la ecúmene romana. Pero ya el declive del bosque primigenio se había iniciado. Sus ricos y profundos suelos eran perfectos para el desarrollo de la agricultura. La madera de sus árboles, resistente, elástica y duradera, servía para todo: como combustible en forma de leña o carbón vegetal, para la fabricación de muebles, construcción de edificios de todo tipo y, sobre todo, en la construcción naval, desde la época griega hasta finales del siglo XIX en que los barcos, especialmente los destinados a la guerra, dejaron de hacerse con madera. Pero el testigo fue recogido por el ferrocarril, de tal manera que miles de kilómetros de vías férreas y cientos de miles de durmientes o traviesas terminaron por apuntillar a los depauperados y menguados robledales europeos.
Pero los robles han tenido para el hombre otras muchas utilidades. Sus bellotas, convenientemente reducidas a harina y convertidas en pan sirvieron de alimento para las personas hasta bien entrada la Edad Media y aún lo siguen siendo para toda clase de ganados domésticos constituyendo un pienso de calidad excepcional que se consume en montanera.
Su corteza, rica en taninos fue pronto descubierta por la industria del curtido de pieles. Estos taninos además se utilizan en medicina por sus propiedades astringentes.
El vino y el whisky no existirían como los conocemos y nos gustan si no envejecieran en barricas de roble, pues la madera otorga a estos licores aromas y colores distintivos y enriquecedores. Precisamente es la madera de la especie Quercus robur la que se utiliza principalmente para este fin.
Para finalizar, la extraordinaria riqueza micológica de los robledales ha venido a revalorizarlos. El auge culinario de setas que se asocian a las raíces de los árboles como Boletus, Cantharellus, Amanita caesarea, etc, ha hecho que mucha gente vuelva a mirar con buenos ojos a las viejas arboledas de quercineas. Por no hablar del oro negro, ese hongo hipogeo denominado Tuber melanosporum (Trufa negra).

El roble en la Mitología Celta:
No queremos pasar por alto la importancia que los árboles en general y el roble en particular tenían para los pueblos celtas que dominaron gran parte de Europa antes de la expansión romana. Tanto es así que incluso su calendario lunar dedicaba a diferentes especies de árboles y a otras plantas los meses del año. Concretamente el roble se constituye tal vez en el más importante de los árboles al hallarse vinculado a algunos de los ritos y ceremoniales sagrados que llevaban a cabo los druidas (“sacerdotes de los robles”).
El roble, “duir” en gaélico irlandés, que puede traducirse como “puerta” o entrada a otra dimensión dado su carácter divino, representa al séptimo mes del calendario arbóreo casi coincidente con lo que hoy sería el primer mes de verano.
Los celtas creían que el roble proporcionaba seguridad, vigor, valentía y que era portador de energías curativas. Los santuarios druidas estaban ubicados en bosques de robles donde llevaban a cabo rituales como el desmoche del muérdago que crecía parásito en las ramas de estos árboles y que era cortado por los druidas con una hoz de oro.

miércoles, 20 de octubre de 2010

GENÉRICOS, FRUTOS DEL BOSQUE.

     Somos sólo veinticuatro. Aunque no nací aquí conozco muy bien estas montañas: cada valle, cada bosque, cada regato, cada risco y cada despeñadero, cada aroma sutil de cada planta, cada pájaro..., no en vano hace trece años que vengo recorriéndolas, nómada, de aquí para allá.
     Eso sí, me cuido muy mucho de descender al llano. Allí donde proliferan luces inquietantes y ruidos extraños y sobrecogedores. Reconozco que aunque soy el más grande de por aquí no es otro sino el miedo el que me dicta tanta prudencia. Por eso nunca salgo de la seguridad de estos abruptos y solitarios parajes, acaso porque en ellos encuentro con suficiencia todo cuanto necesito.
     Todo comienza para mí en los primeros días de abril, cuando, tras desperezarme largamente, el grito desgarrado de mis tripas vacías me lleva a buscar con urgencia algo que comer. Mi primera dieta es a base de verdura fresca, no es que sea muy nutritiva pero basta para saciar el hambre atroz en esos primeros días cruciales.
     Luego, entrado ya el mes de mayo, con la nieve derretida y la tierra caliente en las solanas, se producirá el milagro de las frutillas dulces y suculentas. Me pierdo por esas “delicatessen” tan ricas en azúcares.
     Es entonces cuando entran en juego los privilegiados dones con los que me ha bendecido la naturaleza y es que nada escapa a la agudeza de mis sentidos. Bueno, confieso que la vista no es mi fuerte, ... en resumidas cuentas, que soy algo miope, pero que importancia tiene la vista para alguien que, como yo, se desenvuelve por el mundo bajo la luz de las estrellas.
     Al borde de los caminos, en la orilla del bosque, crecen los frutos escarlatas de la fraga silvestre. Cuando me haya atiborrado de ellos y casi sin tiempo que perder, habré de subir a las laderas soleadas donde maduran los mirtilos. A la vista de tanta prodigalidad, me veré obligado a darme un nuevo atracón. Casi con seguridad coincidiré allí con mi buen amigo el urogallo; ambos compartimos la misma incertidumbre sobre el destino de nuestros antiguos linajes.
     Entretanto termino de llegar a las arandaneras aún podré visitar los ribazos bien surtidos de moras y frambuesas donde daré buena cuenta también de endrinas y grosellas. Cerca de las cumbres donde nacen los torrentes, entrado ya el otoño, me procuraré de los frutos bien maduros del serbal y del pudio.
     En cuanto al madroño, tristemente, he visto pocos por aquí. A estos, en cualquier caso, no les tocaría el turno hasta noviembre, época en la que espero estar ahíto no ya de bayas y de drupas, sino de bellotas, hayucos y avellanas, frutos secos ricos en las grasas que mi cuerpo necesita almacenar para la supervivencia durante el prolongado invierno.
     Así, a finales de noviembre, ya fondón, entre bostezo y bostezo tomaré los últimos frutos escarchados del escaramujo que me ayudarán a no tener que levantarme al baño en los largos meses venideros y somnolientos.
        Pero no adelantemos acontecimientos. Aún es primavera y, tengo que decirlo, no todo consiste en zampar. Por cierto, llevo varios días percibiendo en el aire un perfume... ¡Hum!..., si mi olfato no me engaña..., ¿será la fruta del árbol prohibido?... disculpen, voy a ver, digo a oler, por ahí.
     ¡Ah!, ya supongo que habrán adivinado. En efecto, soy un oso pardo. Si bien nací en los Balcanes, ahora vivo en Pirineos, pero esta es otra larga historia que no viene al caso. Me llaman Pyros, apelativo que como podrán imaginar me produce una total indiferencia a pesar de que gracias a este nombre no llevo una existencia del todo anónima (extraños humanos: unos nos protegen y otros nos matan). Somos bien pocos como ya señalé al principio de este relato, pues apenas superamos los veinte individuos, pero vamos prosperando poco a poco, y es que parece que estas montañas que siempre tuvieron osos se sienten orgullosas y más que capaces de poder mantenernos.


PEQUEÑO RECORRIDO GASTRONÓMICO POR LOS PIRINEOS CON NUESTRO EXPERTO GUÍA PYROS, EL OSO PARDO.

     Antes de empezar quiero dar unos breves aportes biográficos referentes a nuestro cicerone.
     En 1973, el oso pardo fue declarado "especie estrictamente protegida" en España y actualmente declarada "en peligro de extinción" en el Catálogo Nacional de Especies Protegidas. En los Pirineos, dos poblaciones relictas han existido hasta finales de los años 80, una en los Pirineos Centrales, que se extinguió entre finales de los 80 y principios de los 90 y, otra en los Pirineos Occidentales. Para evitar la desaparición del oso pardo de los Pirineos, el gobierno de Francia y las Comunidades Autónomas de Navarra, Aragón y Cataluña decidieron realizar un proyecto de conservación y restauración de la menguada población del oso pardo en el Pirineo Central. El programa incluía una experiencia piloto de suelta de ejemplares para evaluar una posible reintroducción del oso pardo en los Pirineos Centrales y en otras regiones de la Unión Europea. En el marco de este proyecto (proyecto Life-Naturaleza de la Unión Europea), en 1996 y 1997 se liberaron en los Pirineos Centrales tres osos pardos: dos hembras (Ziva y Mellba) y un macho (Pyros) procedentes de Eslovenia.
     Pyros es actualmente el oso pardo reintroducido de mayor edad del Pirineo, (tiene casi 23 años).

Dicho esto, sigámosle, a ver con que exquisiteces nos sorprende.

ERICÁCEAS

Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi)
Gayuba
Arctostaphylos uva-ursi
(Gayuba, boixerola, uva de oso, uva de zorro, madroño rastrero)

Lógicamente, Pyros no podía empezar con otra especie que no fuera esta. Lo comprenderemos si nos fijamos en sus datos etimológicos: su nombre científico proviene del griego Arctostaphylos (de arctos: oso y stanpylos: racimo de uvas), así como del latín, (uva-ursi: uva de oso). Tomó este nombre porque esta fruta constituía uno de los alimentos favoritos del oso.
La gayuba es un arbusto perenne que tiene las ramas colgantes que a veces se extienden por el suelo. Al ser rastrero levanta sólo unos pocos centímetros de altura pero sus tallos alcanzan de 1 a 2 metros de longitud. Tiene la corteza de color castaño oscuro y se desprende con facilidad al envejecer. Las ramas producen raíces en toda su longitud y las hojas se amontonan en su extremo. Éstas son de color verde oscuro y de textura lustrosa. Las flores son blanquecinas o rosáceas, tienen forma de copa y se agrupan en racimos, en la terminación de las ramillas. El fruto es una drupa carnosa, de color rojo vivo cuando está maduro y con la carne de color crema o blanca. Lógicamente es comestible, pero tiene un sabor insípido y es poco jugoso.

Arándano negro (Vaccinium uliginosum)
Arándanos
Vaccinium uliginosum (Arándano negro, arándano uliginoso, nadius, ráspano)
Vaccinium myrtillus (Arándano común, mirtilo, rasponera, uva de monte, uva de bosque)

Vaccinium es un género de arbustos de la familia Ericaceae que incluye a todas las especies llamadas arándano. En estado silvestre, se pueden encontrar dos especies a lo largo de nuestra ruta pirenaica: el arándano común (Vaccinium myrtillus), y el arándano negro (Vaccinium uliginosum).
El arándano es un pequeño arbusto caducifolio de unos 50 cm, que rara vez alcanza el metro de altura. Sus hojas son ovales o lanceoladas con pecíolo corto. Las flores se presentan en racimos axilares con la corola blanca o con tintes rosados y con 10 estambres inclusos. Poseen un fruto de tipo baya, carnoso.

Veamos ahora los datos diferenciadores entre las dos especies pirenaicas:

El arándano negro (Vaccinium uliginosum) tiene las hojas con el borde entero. El cáliz es acampanado pero con lóbulos reconocibles. La corola es de unos 4 mm. y anteras sin apéndices. El fruto es de 3-7 mm. de color azul oscuro, casi negro, con una pulpa blanca y dulce.

Arándano común o mirtilo (Vaccinium myrtillus)
El arándano común o mirtilo (Vaccinium myrtillus) tiene las hojas coriáceas, finamente dentadas o aserradas. El cáliz es acampanado sin lóbulos. La corola es de 4-6 mm. y anteras con apéndices. El fruto es de 5-10 mm. de diámetro y de color azul oscuro con sabor agradable y agridulce.
El nombre científico de esta planta, responde a la forma de las hojas que recuerdan a las del mirto o arrayán, por eso en el s.XVI se le dio el nombre de Myrtillus (mirto pequeño). Respecto al nombre del género Vaccinium, no está muy claro si fue el poeta romano Virgilio quién le denominó así, por tratarse de una especie que constituía una fuente de alimento habitual en las vacas, o si el nombre del género deriva de "bacca", que en latín significa baya.


Zarzamora (Rubus ulmifolius)
ROSÁCEAS

Zarzamora
Rubus ulmifolius
(Zarzamora, zarza, mora, murra)

El nombre científico rubus deriva del latín ruber (rojo), y ulmifolius (de hojas similares a las del olmo).
Se trata de un arbusto caducifolio de la familia de las Rosáceas (Rosaceae), de hasta 2 m de altura, muy ramificado y espinoso. Tiene las hojas muy aserradas de color verde oscuro por el haz y verde grisáceo y pilosas por el envés. Las flores son blancas o ligeramente rosadas, de 2 cm de diámetro. Produce frutos (moras) que pasan del color verde al rojo y por fin al negro cuando maduran en verano. Son brillantes, de sabor agradable, muy aromáticos y algo ácidos.

Frambueso (Rubus idaeus)
Frambueso
Rubus idaeus
(Frambueso, sangüeso, chordón, chardón, chardonera)

El frambueso rojo o europeo procede del monte Ida, en Grecia, de donde se extendió a Italia, a los Países Bajos, a Inglaterra y luego a América del Norte. Su procedencia da nombre a esta especie, pues idaeus significa "del monte Ida". Rubus como ya hemos visto viene del latín ruber que significa rojo, por el color de sus frutos.
Es un arbusto de 40 a 60 cm de altura, pudiendo alcanzar hasta 1,5 m., que crece en los lugares pedregosos de las montañas, en terreno granítico. Tiene tallos poco leñosos, suberectos, con aguijones muy finos y cortos. Posee hojas alternas, imparipinnadas o ternadas, acuminadas y aserradas, con foliolos de color verde claro por el haz y blanco piloso por el envés. Las flores son blancas o ligeramente rosadas, presentadas en racimos terminales sencillos, con el pedúnculo muy largo y espinoso. Su fruto (frambuesa) es de color rojo translúcido y está formado por multitud de pequeñas drupas formando una piña. Su pulpa es muy aromática y su sabor agridulce.

Fresal silvestre (Fragaria vesca)
Fresal silvestre
Fragaria vesca
(Fresal silvestre, fresal, fresera, fraga, magoria, martual)

El fresal silvestre es una planta herbácea perenne que crece comúnmente en bosques ralos y en los claros. Es una planta vivaz, siempreviva, de unos 20 cm de altura. Presenta una roseta basal de donde surgen las hojas y los tallos florales. Las hojas están compuestas por tres foliolos ovales dentados, son verde brillantes por el haz y más pálidos por el envés, con gran pilosidad. De la roseta basal surgen también otro tipo de tallos rastreros (estolones) que producen raíces adventicias de donde nacerán eventualmente otras plantas. Los tallos florales no tienen hojas y en su extremo aparecen las flores, no más de cinco, de color blanco, con cinco pétalos blancos, cinco sépalos y una veintena de estambres amarillos. La planta es hermafrodita, colocándose las flores femeninas más altas que las masculinas para prevenir la autopolinización.
El fruto, que conocemos como "fresa", es en realidad un engrosamiento del receptáculo floral (eterio), de color rojo, dulce y aromático. Aunque los auténticos frutos son los puntitos que hay sobre ella (aquenios), de alrededor de 1 mm de diámetro.
Las fresas en general pertenecen al género Fragaria, nombre que se relaciona con la fragancia que posee (fraga, en latín).

Rosal sivestre (Rosa canina)
Rosal silvestre
Rosa sp. L.
(Rosal silvestre, agavanzo, escaramujo, tapaculo, gavarrera, mosqueta)

Existen alrededor de una veintena de rosales silvestres en la Península Ibérica y Baleares, entre ellas podemos destacar las especies Rosa canina, Rosa pouzinii, Rosa micrantha, Rosa sempervirens, Rosa montana, Rosa pendulina, etc.
El termino “Rosa” que designa el género al que pertenecen todos los rosales proviene directamente del latín “Rosa-rosae”, mientras que el origen de las denominaciones específicas es bastante variada, así por ejemplo “micrantha” significa “con pequeñas flores”, “canina” significa “de los canes”, etc.
Los rosales silvestres son arbustos de porte erguido o trepadores con ramas muy numerosas cubiertas de aguijones. La mayoría son caducifolios, excepto sempervirens. Las hojas son pinnadas con el borde de los foliolos aserrados con estipulas persistentes que aparecen soldadas al pecíolo. Las flores son solitarias o agrupadas en corimbos y poseen un cáliz con 5 sépalos y una corola compuesta por 5 pétalos. El conjunto floral contiene abundantes estambres y numerosos carpelos. El fruto, llamado comúnmente “escaramujo” y técnicamente “cinorrodón”, es de forma globosa o piriforme, rojo en la madurez, conteniendo numerosas semillas mezcladas con pelos rígidos. Estos frutos son astringentes lo que provoca una digestión lenta (característica por la cual algunos rosales silvestres reciben el nombre vulgar de “tapaculos”). Son ricos en vitamina C y se emplean para hacer mermeladas. Las heladas reblandecen y endulzan aún más los escaramujos. Con ellos también se produce un tipo de vino. La planta ofrece además otras utilidades, así los pétalos son usados para hacer agua de rosas y la raíz era empleada antiguamente para combatir la rabia canina, como atestigua el nombre de la especie Rosa canina.
Las diferentes especies de rosales silvestres son la base original de todas las variedades de rosales cultivados.


Grosellero espinoso (Ribes uva-crispa)
GROSULARIACEAS

Grosellero espinoso
Ribes uva-crispa
(Grosellero espinoso, uva espina, uva crespa)

El grosellero espinoso europeo es un arbusto oriundo de Europa, el norte de África y Asia Menor que pertenece al subgénero Grossularia, a veces tratado como un género aparte dentro de Ribes. Puede medir hasta 2 m de altura, está densamente ramificado y cubierto de espinas. Las hojas son lobuladas (de 3 a 5 lóbulos), con el borde aserrado y con las nervaduras bien marcadas. Las flores son hermafroditas, acampanadas, axilares, solitarias o en pares y pedunculadas. Con pétalos de color blanquecino o algo rosados. El fruto es una falsa baya de poco más de 1 cm de diámetro, de apariencia pilosa y color verde que raramente adquiere tonalidades que van del amarillo al púrpura profundo. Maduran en verano y tienen un sabor ligeramente ácido.

Grosellero de roca (Ribes petraeum)
Grosellero de roca
Ribes petraeum
(Grosellero de roca, grosellero pétreo, silindra, cilindra)

Es el mayor de nuestros groselleros. Esta especie habita en claros de bosques húmedos, así como en roquedos y herbazales, asociado a hayedos calcícolas. El grosellero de roca es un pequeño arbusto caducifolio, no espinoso, de 1 a 3 metros de altura, con tallos algo tortuosos. Presenta hojas palmatinervias, de unos 10 cm de ancho, con 3-5 lóbulos triangulares y agudos, serrados y con pelos. Sus flores hermafroditas son pequeñas, pentámeras, de color rojizo o rosado, agrupadas en racimos que inician su crecimiento erguidos para luego tornarse horizontales o curvados hacia abajo. Los frutos son pequeñas bayas lampiñas de unos 7 mm. de diámetro, de color rojo e intenso sabor ácido.

Grosellero silvestre (Ribes alpinum)
Grosellero silvestre
Ribes alpinum
(Grosellero de los Alpes, grosellero de montaña, calderilla, cicerolas, tremoncillera)

Arbusto de 1 a 1,5 metros de altura propio de los bosques y roquedos de montaña. Presenta ramas espinosas cubiertas de hojas caducas con 3 a 5 lóbulos dentados, con cierto parecido a pequeñas hojas de vid, verdes y sin pelos. A mediados de primavera, de las axilas de algunas hojas surgen pequeños racimos erectos de flores masculinas y en otras ramitas pequeños ramilletes con 2 a 5 flores femeninas de aspecto similar pero más pequeñas. Cada flor se compone de un cáliz soldado en la base y abierto en 5 grandes lóbulos ovales obtusos, que parecen pétalos verdosos. En sus axilas presentan otros tantos pequeños pétalos como escamillas. Opuestos a los sépalos las flores masculinas portan 5 estambres y las flores femeninas llevan en su centro dos estilos. En la madurez, a mediados del verano cada flor da lugar a un fruto carnoso, como una pequeña baya roja similar a la del grosellero de roca pero de sabor bastante más soso.


     Con esta especie terminamos por hoy nuestro recorrido gastronómico por los bosques pirenaicos y esperando que Pyros nos haya enseñado como reconocer estas pequeñas frutas comestibles que aunque en la actualidad es frecuente verlas en explotaciones agrícolas, sin embargo tradicionalmente no se cultivaban sino que crecían en los arbustos silvestres. Un intento anterior de explotación de estos frutos se dio en la Edad Media, donde los bosques pertenecían al señor feudal y los frutos del bosque que en él crecían podían ser recolectados por los campesinos pero, a cambio, debían pagarle al señor por recogerlos. Afortunadamente hoy nuestro oso pardo puede recoger libremente los pocos recursos que pueda encontrar para su subsistencia.


COMO CURIOSIDAD OS DEJO CON UN VÍDEO DONDE SALE PYROS Y TAMBIEN OTRA OSA DEL PROYECTO DE CONSERVACIÓN DEL OSO PARDO EN LOS PIRINEOS: HVALA CON SUS HIJOS NHEU Y NOISETTE.





.