La
venganza será terrible
ni
el menor indicio de nada de nada
eso
es todo lo que tengo,
además
de un bosque de madera noruega,
de
un virginal abrigo amarillo
y
de un par de zapatos sin talón de color salmón,
de
una ruta crepitando bajo las estrellas
enlazadas
en millares de siluetas,
sugerentes
fuegos de artificio escrutándonos
desde
un negro arrollador,
además
del interminable puente colgante
ya
sin violetas en su regazo,
además
de aquellos ojos tan amados
hoy
tan ausentes,
y
de los gestos embarcados en el olvido,
y del grito de Munch,
y
del mío.
Graciela
Errecart