17/12/17
Los Sonny`s - El bueno, el malo y el feo (1968)
11/1/17
Los Blue`s Men - Prohibido Prohibir (1968)
4/9/16
Los Rocking Devils - Tiempo de llorar (1968)
13/7/15
Los Donkeys - Vol II (1968)
22/6/14
Los Monjes - No te burles más (1968)
16/4/14
Los Shippy`s - Empecé una broma (1968)
16/2/14
Bárbara y Dick - Hombrecito.
2/2/14
Los Grillos - Vol I (1968)
14/9/13
Los Ovnis - Hippies (1968)
29/5/13
Horacio Malvicino & The Strangers - Con guitarra y enchufe (1968)
21/1/13
Altafini - Single (1968)
Helou mis amiguitos, hoy les traigo una perla punk y salvaje de la que ni puta idea tengo. Conocí a este vago por los excelentes compilados “Selvagens”. Gracias al compliador conocí y me acerqué al garage en
5/8/12
Alan y sus Bates - Cuando las hojas se mueren (1968)
19/3/12
Los Grillos - Volumen II (1968)
Así reflexioné mis bróders. Y me deje estar. De a poco, lo que parecía una o dos amables ratitas, con sus ojos negros - como la muerte y el destino - siempre alertas y atentos que pululaban por mi kitchenette; se multiplicaron en miles. Y mas.
Un día, cuando llegaba de la nocturna juerga con chicas y cerveza, entré a mi cocina, prendí la luz y ¡wau! Súbito el suelo se mostró gris peludo y de inmediato mudó, fragmentándose en miles de roedores que huyeron bajo el horno. Y caca. Mucha caca de rata por todo el suelo. Y en el cajón de los cubiertos. Y la alacena ¡Qué asco! Además comprobé que las ratas habían atacado a mi perro: estaba muerto, comido en la panza y los ojos.
Qué ratas culiadas.
Entonces compré un par de tramperos, veneno y una escoba. Así armado dispuse el exterminio masivo de los roedores. Tal vez parezca drástica y desmesurada tal determinación. Pero no lo es. Lavé los platos, saqué la basura y trapeé los pisos. Al anochecer dejé que la oscuridad entrara en casa. Prendí la tele y me senté a esperarlas.
Como a las doce de la noche se asomó una del horno. Luego otra y otra y otra. Eran miles. Se amontonaron frente a la heladera, encimándose unas con otras hasta desparramarse vertical sobre el picaporte. Tal vez parezca guayaba mi discurso pero es verdad bróders. Tenía que matarlas ahora, cuando estaban distraídas royendo mi comida. Silencioso, como un fantasma, me les acerqué - la escoba en alto, lista para la saña- , cerré los ojos y golpeé. Con mucho brío y decisión arrojé golpe tras golpe. Hasta partir la escoba en dos.
Cuando abrí los ojos había ratas muertas por todos lados. Sobre la mesa, la cocina y el horno. Aplastadas contra la pared y en la ventana. De inmediato aparecieron mas. Sin dudarlo arremetí hartos pisotones al suelo. Luego de un rato sentí los pies como si estuviese pisando uva para el vino.
Me detuve. Escudriñé en torno. Sangre y vísceras, pequeñas y hediondas, inundaban mi cocina. De inmediato aparecieron mas. Y mas. Ya no escapaban. No, bróders: me enfrentaban. Miles de ojos me miraban. Negros y desafiantes empezaron, otra vez, a encimarse. Una sobre otra amalgamó hasta formar un esperpento gris y peludo que se abalanzó sobre mí.
Corrí. Desesperado. Asustado y confuso. Atiné a tomar mi portátil y me encerré acá, en el closet. El bicho está afuera. Royendo las maderas del armario. Pronto estará acá. Temo un final violento para mí. Solo puedo esperar lo inminente. Por eso decidí escribir esta entrada bróders, compartirles lo que puedre ser el último disco: Los Grillos.
12/2/12
Del Guercio & Spinetta - Grabaciones encontradas (1968)
No sé si alguna vez les conté, pero yo llegué al rock gracias al disco Desatormentándonos de Pescado Rabioso. Antes había escuchado The Beatles. Pero era un grandes éxitos que poco me mostró lo que la banda sonaba. Recién los descubrí cuando empecé a escuchar garaje.
Se acaba de ir Spinetta. El mundo sigue, es cierto. Porque la muerte, inclusive de alguien famoso, reconocido y respetado; no detiene al mundo. El carnaval sigue aunque nos muramos de dolor. Es difícil enfrentar la muerte de alguien que se quiere. Pienso en la familia, en los hermanos, en los hijos, en los nietos. Para ellos el dolor es mucho más que una abstracción.
Vi al Flaco Spinetta varias veces. En particular asistí a los conciertos de Los Socios del Desierto. Me recordaban la furia rockera de Pescado. Como les dije, considero a Spinetta un artista sublime. Logró lo que muy pocos: conjugar arte (de verdad, lejos de fórmulas y convencionalismo) con el sentir popular. Nunca tuvo una difusión masiva ni presupuestos millonarios. Supo lograr un lugar a fuerza de ser fiel a sí mismo, haciendo lo que le gustaba. Nada más. Ni vendió la del rockero partido y drogón, ni la del “correctamente político” que “denuncia” a los políticos de turno. Tampoco cayó en la vanidad superficial y triste de la fama. Nunca lo obnubilaron las luces ni los micrófonos para otra cosa que no fuera tocar. Logró su lugar en la música, y qué lugar, con coherencia y sinceridad.
Ahora, en estos días, he estado experimentando una sensación de vacío. Yo no conocí al Flaco más que como artista, jamás osaría comparar mi sentir con el de su familia y allegados. Ellos son quienes perdieron a la persona y sufren de verdad. Mi vida cotidiana no ha cambiado nada. No obstante, sé que algo se perdió para siempre con el Flaco. Quedó la música, la poesía y el arte. Pero, para mí, amigos, Spinetta era más que eso. Recuerdo que allá en el 97, cuando mi Mamá murió, me sentía tremendamente desconcertado y dolido: era la primera pérdida importante de mi vida. Tenía 18 años (¿cómo olvidar cada detalle de ese momento?) y mamá era quien me acompañaba, me escuchaba, me leía y me inculcaba arte. Siempre. Y se murió. De repente. De un día al otro ya no estaba. El dolor, la culpa, la soledad, fueron inexorables conmigo. Y cuando entendí que ya nunca tendría perdón, busqué un refugio para mi dolor, algo donde liberar el alma. Y apareció el Flaco Spinetta. Sí. Ese fue el año que sacó el disco negro con Los Socios del Desierto y vino a tocar a Mendoza. Dos o tres veces. Así, durante ese año y los que le siguieron fue Spinetta quien sonaba todo el tiempo en casa. Encima había empezado a estudiar Letras y, como me estaban enseñando a dilucidar la buena poesía de la mala me hacía leer a Borges. Llegué así a un reportaje donde este viejo ciego y, según los descamisados intolerantes, facho; decía de Spinetta que era un poeta magnífico, sublime, que podría haber alcanzado renombre tanto en las letras como en la música. Impresionante. Tal vez, el viejo poeta, vio en aquel muchacho que era Spinetta a un artista de verdad, así como lo era él. Que al margen de modas y presiones, fuera de rótu
los y posturas, sólo dejaba volar la mente. Y sentir.
Les parecerá tonto que hable de Spinetta y salga con Borges, pero en mis tiempos de dolor fue Spinetta el soundtrack y Borges el libreto. El Flaco era una presencia constante para mí, por eso, que haya muerto me da la sensación de vacío que les hablaba. La obra queda, es cierto. Pero el hombre no. Y eso duele. Tanto.
Para recordarlo, para celebrar que él nos dejó un mundo más bello, les traigo estas grabaciones que bajé de La cofradía (blog censurado por SOPA) o de Estos hombres tristes. No recuerdo. Y no importa. Recorran la web, las disquerías y las librerías, si no conocen a este gran artista que era músico, poeta y dibujante, talentoso e irrepetible. Aquí van a escuchar las primeras grabaciones que hizo junto a Emilio Del Guercio, antes de que formaran Almendra. Acá está: Spinetta – Del Guercio “Grabaciones encontradas”.
Y sépanlo: Spinetta no alcanzó la fama, no amigos, él alcanzó la gloria. Que no es lo mismo. Saludos.
