Cómo Los espectadores están empezando a disfrutar de su poder para influir en su entorno mediático. La irrupción del programa 6-7-8 ha trastocado el escenario mediático nacional. Desde su aparición en 2009, no deja de cosechar adeptos y detractores, con la misma pasión. Un primer vistazo sobre la cancha –para usar una metáfora de época– podría agruparlos en dos hinchadas políticas claramente identificadas: opositores y oficialistas. Y por cierto algo de eso hay, dado que el programa toma partido sin dobleces, con una línea editorial frontal e interpeladora, ante lo cual, y en una coyuntura como la que vivimos, es muy difícil mantener neutralidad. Eso hace que quienes se reúnen en cada una de las hinchadas presenten características bien definidas. En la primera bandeja, donde se ubica la parcialidad visitante, están las figuras de la oposición. Son quienes toman mayor distancia del programa, aunque –hay que decirlo– con cierta prudencia, porque contrariamente a lo que podría suponer...