Estaba por publicar una entrada sobre algunas leyendas vivientes del piano en el Jazz, cuando me enteré de la muerte, del pianista Johnny Alf uno de los creadores de la Bossa Nova, a los ochenta 80 años, después de luchar los últimos diez contra contra el cáncer de próstata.
En su libro Bossa Nova. La historia y las historias, Ruy Castro, revela en un pasaje del mismo, que:
“En cuanto a Johnny Alf, con veinte años entonces [1949], era él quien necesitaba un piano. En comparación con otros socios [del Sinatra-Farney Fan Club], al joven Alf —en realidad, Alfredo José da Silva— se le podía considerar pobre. Su padre era un cabo del Ejército al que movilizaron para luchar en la Revolución de 1932 y murió en combate en el valle del Paraíba, cuando él tenía tres años. Su madre, empleada doméstica, fue atrabajar a Tijuca en una casa de buena familia, y se llevó a Alfredo con ella. La señora de la casa, a la que le gustaba la música, se encariñó con el chico y lo matriculó en el IBEU, que fue donde le pusieron el mote, y le hizo estudiar piano clásico con la profesora Geni Bálsamo. Pero Alf, como tenía que compartir el instrumento con los demás miembros de la familia, se pasaba más horas escuchando los discos del King Cole Trio o del pianista inglés George Shearing que practicando. Cuando supo que en el Sinatra-Farney había un piano libre la mayor parte del tiempo, venció su impresionante timidez y se apuntó. Fue fácil aceptarlo: bastó con que Alf abriese el piano y recorriese el teclado con sus dedos durante quince segundos”.
Sus contribuciones aparecen en 46 discos, aunque sólo grabó nueve bajo su nombre, el último solo, en 1998, apenas publicado en 2007.
Mi afición por esta música me llevó a apreciarlo sobremanera y disfrutar de sus melodías.
Descanse en paz.