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1 de mayo de 2012

Parque de La Rambleta (Valencia)

A punto de ponerse el sol sobre el pequeño lago artificial, una gallineta apura las últimas horas de luz buscando alimento para sus tres pollos, ya crecidos, que la persiguen entre eneas y nenúfares.
Al instante una garza real sobrevuela la lámina de agua buscando, quizá, refugio donde pasar la noche. Se posa en los álamos blancos que circundan la laguna pero instantes después, quizá intranquila por el ruido del tráfico cercano de la avenida, decide reemprender la búsqueda.
En una rápida vuelta al Parque, se observan en el suelo -sobre la hierba o en los caminos-, más de una decena de mirlos y familias enteras de verdecillos.
De fondo un ruiseñor pone un tono melodioso al final de la tarde mientras una solitaria urraca levanta el vuelo y se esconde entre el follaje de unos árboles cercanos.
Acaba el día con sonidos de vencejos perdiéndose en las alturas mientras una "V" de gaviotas patiamarillas se dirige hacia el mar.

17 de abril de 2012

Subida al Peñascabia!

Estas vacaciones de Semana Santa tuve la oportunidad de ascender al Peñascabia (1.345 m.), montaña emblemática del interior de la provincia de Castelló, guardiana del nacimiento del río Palancia y atalaya desde donde se divisa buena parte del territorio de la Comunidad Valenciana.
Me acompañó MªCarmen, verdadera instigadora de esta salida a Bejís, y Smity, su perro, quien como suele ser habitual fue el que más kilómetros realizó a lo largo de todo el día.
Amaneció un día con un viento terrible a primera hora, pero a pesar de ello,y confiando en la protección del bosque, decidimos realizar la ascensión.


(Foto: Maribel Ponce)
La subida, desde la bellísima aldea de El Molinar, es tranquila aunque empinada y transcurre por un bosque de pino laricio o negral donde los carboneros garrapinos son los dueños y señores, aunque la procesionaria sea la desgraciada protagonista.
Junto a ellos reyezuelos, una totovía en un claro, un lejano canto de cuco,  y la sombra de los grandes buitres leonados luchando contra el fuerte viento sobre el Bco. del Resinero y el valle del río Palancia.
                                     
También aparecieron, más o menos fugazmente,       otras rapaces como el aguililla calzada, o la imponente águila real 


Desde su cima pudimos divisar, al SE, desde las montañas de la Serra de les Agulles y el Mondúber, la "isla" de Cullera y el espejo que forman las aguas de la Albufera de Valencia; a las cumbres de la Sierra Calderona, más próximas, pero alineadas en esa misma dirección. Garbí, Alt del Pí, Oronet, Rebalsadores, Gorgo, ...) cumbres todas ellas visitadas en otras ocasiones y perfectamente reconocibles en la distancia.

Al NE se puede contemplar la Serra de Espadá en toda sus extensión hasta el Alto de Pina y detrás, vigilante, la inmensa mole del Penyagolosa. Y delante casi desapercibidas las poblaciones de Barracas y El Toro.

Al Norte las sierras de Javalambre y Gudar con algunos restos de la nieve acumulada durante esta primavera invernal.

Y en sus proximidades la Peña Juliana! Compañera inseparable al otro lado del valle entre ellas una sierra todavía poblada por sabinas, carrascas y pinos; atravesadas por profundos barrancos como el que forma el nacimiento del río Palancia y donde aquí y allá despuntan peñascos y cortados habitados por el buitre leonado, el alimoche o el águila real.

Subida al Peñascabia, al fondo el Nacimiento del río Palancia   
Observando los buitres desde la cima

 Cima del Peñascabia
                                                              
A la bajada merece la pena destacar el descenso por la señalizada  "Senda de los Tajos" que para mí debió ser de los  tejos puesto que en ella descubrimos un anciano ejemplar de esta antiquísima especie, rodeado de un buen número de jóvenes plantas, además de algún brillante acebo. Esto, unido a la formación de Pinus nigra , justifica la importancia de este Paraje natural reducto y refugio de biodiversidad.
    
Tejos en la "Senda de los Tajos"
Barranco del Resinero
Smity montañero!!

El tranquilo camino de vuelta por la pista que sigue, a mitad de ladera, el Bco. del Resinero permitió completar la lista de aves observadas con un solitario cuervo que acompañaba, en los cortados de la ladera de poniente de la inmensa Peña Escabia, a unos buitres que descansaban en sus "encalados" posaderos,  un "vistoynovisto" gavilán común y algún piquituerto desplazándose sobre los árboles.

Ya en el valle entre almendros, olivos y nogales, los verderones, verdecillos y jilgueros nos acompañaron hasta el punto de inicio/final del recorrido.

27 de febrero de 2012

Ya está aquí la primavera!!

Varios son los "detalles" que se perciben a nuestro alrededor y que nos indican que la primavera ya está aquí.
A poco que uno observe el comportamiento de las aves que viven en su entorno, se dará cuenta de que los plumajes han cambiado y se muestran ya más vivos y contrastados, sobre todo en los machos! También los comportamientos habituales hasta hace unos días, están cambiando y ahora es fácil observar ya cortejos, búsquedas de emplazameinto para el nido, ....

Muy cerca, dentro de la ciudad, los machos de Gorrión común muestran sus negros baberos como si los hubiesen "embetunado" y en las plumas de sus cabezas contrastan el marrón, que se ha vuelto vivo e intenso, con el gris de sus píleos, dándoles un nuevo "look" con el que comenzar sus cortejos.

    
(Fotos Wikipedia)

Los verdecillos también llevan días trinando a todo aquel que quiera oírlos, que la primavera está aquí. Con su pecho coloreado de intenso amarillo, sus vuelos "en paracaídas" desde sus posaderos y sus machacones reclamos están invitando a sus compañeras a aventurarse a comenzar las tareas de la reproducción a pesar del riesgo de que una tardía entrada de "frentes fríos siberianos" o "polares" de al traste con alguna nidada.

Pero lo que para mí marca definitivamente la llegada de la primavera, por más que astronómicamente nos digan que es el movimiento de nuestra Gaia alrededor del Sol, es ... el regreso de las golondrinas.

 Los blogs, los foros, ... están ya llenos de citas de la vuelta de sus primos los Aviones comunes y de su paso por nuestras tierras seguramente camino de latitudes aún más norteñas.
Pero pronto los tendremos también aquí, adueñándose de balcones y aleros, reparando sus viejos nidos como si de maestros alfareros se tratase. Y tras ellos vendrán el resto y definitivamente entrará la primavera.                                                        
Mientras, otros que nos han acompañado durante el invierno, preparan su regreso al norte aprovechando los días para hacer acopio de reservas para el camino. Petirrojos, lavanderas, colirrojos, ... que se han hecho habituales incluso en nuestros parques urbanos, irán desapareciendo y partiendo hacia el norte en pos de los bandos de grullas que surcan el cielo diciéndonos con su trompeteo que con ellas se marcha también el invierno.

(Fotos: Virgilio Beltrán)
(Fotos: Virgilio Beltrán)

30 de abril de 2011

Paseo por el Parc Natural del Foix (Barcelona)

El pasado domingo 24 de abril  tuve la oportunidad de hacer un pequeño recorrido por los alrededores del pantano del Foix, un bonito enclave en la comarca del Penedés, rodeado de bosques de coniferas con algunos restos de encinar.
Había estado pasado anteriormente por el pantano en octubre y febrero observando la presencia de cormorán grande (Phalacrocorax carbo), garza real (Ardea cinerea), garceta común (Egetta garzetta), gallineta (Gallinula chloropus), zampullín chico (Tachybaptus ruficollis) ánade real (Anas platyrhyncos) (foto 2) .

En esa última fecha (2770272011) pude contemplar un gran grupo de cormoranes pescando en el pantano  y varias gaviotas reidoras (Larus ridibundus) acosándolos cuando conseguía capturar algún pez (foto 1). 



Pero en estas fechas de primavera apenas se observaban ya cormoranes  (solo conté 2) y no vi ninguna reidora.  El resto de especies continuaban presentes, a excepción del Zampullín que no logre observar, aunque desconozco si todas ellas crían en el pantano. 


En el paseo por el sendero de La Font de l'Horta se observaron y escucharon los habituales fringílidos: verdecillo (Serinus serinus)  (foto 3), verderón (Carduelis chloris), jilguero (Carduelis cannabina) y pinzón vulgar (Fringilla coelebs));  y el no menos habitual carbonero común (Parus major). Junto a ellos el probablemente "recien llegado" ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) (foto 4), además de petirrojo (Erithacus rubecula), chochín (Troglodytes troglodytes), agateador común (Certhia brachydactyla), mito (Aegithalus caudatus), mirlo común (Turdus merula) y paloma torcaz (Columba palumbus); además de una especie de mosquitero, probablemente papialbo aunque no podría asegurarlo.                                      (Fotos: Virgilio Beltrán)

22 de abril de 2011

Tras la tormenta, siempre regresa la calma

Después de la impresionante tormenta de la noche pasada, esta mañana ha amanecido un día luminoso y radiente. La media luna, que anoche no pudo lucir , se mantiene, orgullosa, desafiando a un sol que, hoy sí, parece querer devolver al paisaje los colores de la estación en que nos encontramos. El verde "primavera" domina bajo estos primeros rayos de la mañana.

Sobre este escenario los mismos "actores" que ayer -carboneros, gorriones, mirlos, currucas, estorninos,  ...- se afanan en proclamar su presencia entre los árboles que, aún a esta hora, destilan los restos de  la tormenta. 
Pero esta mañana algunos nuevos solistas se han unido al coro.

Una abubilla (Upupa epopos), desde uno de los viejos algarrobos de la zona infantil,  marca el compás con su "pu-pu-pu" mientras un verdecillo (Serinus serinus) hace un "sólo" desde la rama más alta de uno de los chopos que rodean el riachuelo. Allá lejos, en el barranco, un torcecuello (Jynx torquilla) parece "reírse" de ellos.

Mientras, más cerca, un pequeño mosquitero revolotea buscan su desayuno entre los brotes, ya floridos, de los fresnos y las hojas de los álamos. No he podido identificar la especie.

14 de abril de 2011

Aves generalistas, fondo de armario ... o el don de la ubicuidad.

Cuando semana tras semana, estación tras estación, año tras año, salimos al campo a observar aves o simplemente a pasear; siempre hay un reducido grupo de aves con las que nos topamos de forma invariable, independientemente del tipo de hábitat en el que nos encontremos (exceptuando los muy específicos). 
Como en cualquier generalización, podemos discrepar de la rotundidad de la afirmación, pero es un hecho científicamente descrito que existen especies  que se adaptan a diferentes hábitats porque utilizan una amplia variedad de recursos, los llamados generalistas u oportunistas; y otras, especialistas, que al utilizar solamente un determinado tipo de recurso tienen una distribución más restringida.
 (foto: Virgilio Beltrán)

Cuatro de estos "omnipresentes" son el carbonero común (Parus major), el verdecillo (Serinus serinus), el jilguero (Carduelis cannabina) y el mirlo común (Turdus merula). Los encontramos en los parques urbanos, en las huertas y cultivos próximos a pueblos y ciudades, en las dehesas o los cultivos de secano, en los bosques de pinos o en los encinares mediterráneos, ... Yo diría que estos pájaros, junto a algunos otros como el verderón común (Carduelis chloris) o el estornino negro (Sturnus unicolor), son como el "fondo de armario" de un aficionado a la observación de aves: siempre aseguran que haya "algo que ponerse" y que en cualquier jornada ornitológica o simple paseo, no nos vayamos a casa sin ver nada.  

Esta conclusión, a la que uno puede llegar repasando sus anotaciones de muchas jornadas de campo, se ve corroborada de forma científica por los datos obtenidos del trabajo de muchos voluntarios del Programa de Seguimiento de Aves Comunes (SACRE) de Seo/Birlife, con el que colaboro desde hace años, y donde se concluye que estas especies aparecen en más del 90 % de las cuadrículas prospectadas.

Verdecillo           479 de 501
Mirlo común        477 de 501
Jilguero              474 de 501 
Carbonero común 467 de 501
Verderón común  466 de 501
Estornino negro   463 de 501