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jueves, 29 de mayo de 2014

10 cosas que odia Lucía Sánchez

Diez cosas que odio

Os voy a contar diez cosas que no soporto o más bien que odio. Una de ellas es que yo vaya tranquilamente por mi casa descalza y venga mi padre gritándome que me ponga las zapatillas, con lo bien que se va sin nada en los pies. Pues bien, otra de las cosas son aquellas personas que solo te buscan cuando a ellos les interesa, porque están aburridos o porque quieren algo de ti. Más cosas, como por ejemplo el yo estar con mis amigas y que tu querida hermana venga  a interrumpir el momento y tú no poder decir nada a tu madre porque ella es la pequeña y sola se aburre. Y hablando de mi hermana,  eso de que los fines de semana  la dicha anteriormente empiece a realizar sonidos molestos y te despierte, pues no es muy agradable.
Voy a cambiar de hermanas a madres y he de decir que es muy buena conmigo pero el que yo esté estudiando  y entre a mi habitación a decirme algo de por la tarde,  de lo que debo de hacer o lo que no, pues me distrae y pierdo por dónde voy.
Bueno otra de las cosas que tanto odio es que me despierte por las mañanas y vaya al armario y no encuentre los pantalones que quería ponerme, porque estén lavando o en la plancha. Y hablando de ropa, que cuando me compro algo que está a la moda, lo estreno y a la semana siguiente hay eso pero más bonito y más barato, da mucha rabia. 

Cambio de tema y hablo del tiempo: por ejemplo, ahora que empezó a hacer calor todos pensamos que el verano había llegado,  pero no,  otra vez frío. Otra de las cosas por las que odiar al tiempo es que se pase la semana haciendo calor y llega el fin de semana,  en el cual tienes algo previsto, y llueva.
Ahora hablo de las clases, odio esas clases aburridas en las que la profesora explica y explica, es última hora y yo no me entero de nada.
A pesar de todo esto que os acabo de contar, también hay otras cosas que te alegran el día.
                                            Lucía Sánchez Miguel

viernes, 13 de diciembre de 2013

Concurso de sueños: El payaso aterrador


Hoy concluye (o casi) la fecha de presentación de originales para el concurso de sueños, y aprovechamos para ir subiendo los que ya han llegado al Cofre. Este es el primero.

Como en la convocatoria anterior, todos los lectores del blog que lo deseéis formáis el jurado del concurso. Después de leer cada sueño, os rogamos que le deis la puntuación que os parezca mejor utilizando la escala que aparece al final de la entrada. ¡Que Vds. lo sueñen bien!

*

Era una noche de verano, altas horas de la madrugada. Era noche de tormenta, mis padres sin estar en casa y mi hermana y yo incapaces de dormir. Se escuchaba el motor de una moto por las silenciosas calles. Este ruido iba en aumento, se estaba acercando. Minutos más tarde paró, y escuchamos extraños ruidos, los cuales venían de la cocina. Eran nuestros padres, suponíamos. Fuimos a mirar porque aquellos ruidos seguían en aumento. Al bajar las escaleras nos dimos cuenta de que no eran nuestros padres, era un payaso aterrador. Nos vio y salimos corriendo de casa aterrados. Nos era un tanto extraño, las calles estaban solitarias y oscuras. Volvimos a escuchar el rugir de ese motor, venía a por nosotros. Cada vez se acercaba más y más, cuando de repente escuché una dulce voz que me llamaba. Le pregunté a mi hermana si ella también lo escuchaba, me dijo que no. Empezamos a correr porque aquel motor se acercaba cada vez a más velocidad. Entonces volví a escuchar aquella voz, esta vez con más intensidad. Abrí los ojos y me di cuenta de que todo aquello fue una pesadilla y que aquella dulce voz era mi madre despertándome, para que me vistiera y me fuera al instituto.

martes, 29 de enero de 2013

Concurso de sueños: Visita nocturna (Olga Hernández)


—¿Qué son los sueños? —preguntó un niño pequeño a su abuela.

—Son esas escenas o imágenes distintas unas de otras que se asocian a los sentimientos de una persona y que, al despertar, hay veces que recordamos en parte, pero otras veces, la mayoría, no nos acordamos de lo que hemos soñado.

—Abuela, cuéntame un sueño...

—Dormida en mi cama, como todas las noches, en la oscuridad, cuando era como tú, una niña. Se acercaban a mi cama, las pisadas eran más húmedas cada vez y las notaba más cerca de mí, como si pisaran barro... así de húmedas. Una voz... una espeluznante voz quería adentrarse en mis oídos y hacerlos reventar con su voz terrorífica... Parecía que lo único que quería era deshacerse de mis ojos, de mi voz, de mí... Era la muerte, pero en ese mismo instante mi cama comenzó a temblar, a moverse bruscamente. Estaba soñando, desperté llorando, fui corriendo a la cama de mis padres, mi madre me volvió a llevar a la cama, pero antes de que me dijera algo, me subió un vaso de agua, me tocó suavemente el pelo y me dijo: «Hija, duérmete... solo ha sido un sueño... no te asustes , descansa». Yo le dije que no me apagara la luz pequeña de la mesita que tenía al lado de mi cama. Faltaba un minuto para las cuatro de la madrugada y me prometí a mí misma que cuando diesen las cuatro, cuando sonase el reloj del campanario, apagaría esa luz. Y así, tras transcurrir un minuto bastante intenso, apagué esa luz. Pensé que ese maldito sueño volvería, pero me equivoqué, no volvió.