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lunes, 17 de febrero de 2025

Mucho cuento: Les trois petits cochons


 Les trois petits cochons 

 Il était une fois trois petits frères cochons, qui ont décidé de construire chacun une maison parce qu'il y avait un loup qui voulait les manger. Le plus petit a construit une maison en paille, pour finir rapide, parce qu' il voulait jouer. Le cadet a construit une maison en bois, parce qu' il voulait jouer avec son frère. Pendant que les deux cochons jouaient, le plus grand construisait une maison en briques. 

À ce moment-là, le loup est arrivé et chaque petit cochon est entré dans sa maison. Le loup a soufflé la maison de paille et il l’a démolie et après il a soufflé la maison en bois et aussi il l'a démoli, les deux cochons ont couru vers la maison en briques.Quand le loup a essayé de souffler la maison il n’a pas pu la démolir .

Après le loup est entré dans la forêt en pleurant parce qu'il avait faim,soudain,une fée a apparu: 

—Pourquoi tu es tout en pleurant?

—Parce que j'ai faim et que je voulais manger trois cochons.

—Tu veux que je te donne la solution? 

—Quelle solution? 

—Je te transformerai en cochon et tu pourras entrer dans leurs maisons et les manger.

—Ha ha ha ha ha ! C'est une excellente idée. Je vais très bien manger aujourd'hui miam, miam.... 

La fée a transformé le loup en petit cochon et lui a averti qu'après manger les trois petits cochons, il devrait revenir pour annuler la transformation. Transformé en cochon, le loup s'est dirigé avec enthousiasme vers la maison des cochons. Cependant, lorsqu'il est arrivé, il a trouvé un vrai loup qui rôdait près de la maison. Le vrai loup l’a regardé curieusement et lui a demandé: 

—Qui es-tu ? 

Le loup transformé ne savait pas quoi répondre, alors il a essayé de mentir: 

—Je suis... un cousin éloigné des cochons.

Mais le vrai loup n'est pas dupe et, en s'approchant, remarque quelque chose d'étrange. Le loup transformé en cochon, il a couru vers la maison en briques et il a frappé désespérément à la porte. 

Le loup transformé en loup: —Ouvrez, ouvrez, s'il vous plaît ! 

Les trois petits cochons, ils ont entendu le cri, ont regardé par la fenêtre et ils ont vu un petit cochon à l'air inoffensif. Ils ont décidé de le laisser entrer. Le plus grand cochon: 

—Qui es-tu ? 

—Je suis un pauvre petit cochon perdu qui s'est échappé de la forêt parce qu'un loup voulait me manger. 

Les cochons l'ont laissé rester. Pendant la nuit, alors que tout le monde dormait, le loup a préparé son attaque. Cependant, en regardant les cochons partager leur nourriture et le protéger du froid, il a senti pour la première fois ce qu'était l'amitié et l'attention aux autres, et le lendemain, le loup a décidé de leur dire la vérité. 

—Je ne suis pas un cochon, je suis un loup transformé en cochon. Au début, je voulais vous tromper parce que j'avais très faim, mais maintenant je ne veux plus vous faire du mal. 

—Si tu as vraiment changé, nous pouvons t'aider, mais tu devras prouver que tu es digne de notre confiance. 

Le loup, repenti, il a aidé à renforcer la maison en briques et il a promis de les protéger du danger. Avec le temps, il est devenu leur ami et il a abandonné sa vie de prédateur. 

Lorsque la fée est revenue pour annuler la transformation, le loup a refusé et il a décidé de rester un cochon, car il avait trouvé une nouvelle famille, ce à quoi la fée a répondu : 

—Loup, tu ne peux pas rester transformé, c'est un danger pour ta vie!

—Mais je veux vivre en famille avec les petits cochons! 

Le grand cochon dit: 

—Ne t'inquiète pas, comme loup, nous t'aimons aussi et tu peux vivre avec nous! 

 Finalement, la fée annule la transformation et les trois petits cochons et le loup vivent heureux. Et c'est ainsi que se termine l'histoire. 

Los tres cerditos 

Había una vez tres cerditos que decidieron construir cada uno una casa porque el lobo quería comérselos. El más pequeño construyó una casa de paja ,para terminar rápido, ya que quería jugar. El mediano construyó una casa de madera porque también quería jugar con su hermano pequeño. Mientras los dos cerditos jugaban, el mayor construía una casa de ladrillos. 

En ese momento, llegó el lobo y cada cerdito entró en su casa. El lobo al soplar la casa de paja la derrumbó; luego sopló la casa de madera y también la derrumbó. Los dos cerditos corrieron hacia la casa de su hermano mayor. Cuando el lobo intentó soplar la casa de ladrillos, no pudo derribarla. 

Después, el lobo entró en el bosque llorando porque tenía mucha hambre. De repente, apareció un hada: 

—¿Por qué estás llorando?

—Porque tengo hambre y quería comerme a los tres cerditos.

—¿Quieres que te dé una solución? 

—¡Sí! ¿Qué solución? 

—Te transformaré en cerdito, así podrás entrar en su casa y comértelos. 

—¡Ja, ja, ja, ja! Es una gran idea. Hoy comeré muy bien, mmmm…

El hada transformó al lobo en cerdito y le advirtió que, después de comerse a los tres cerditos, debía regresar para deshacer la transformación. Transformado en cerdito, el lobo se dirigió con entusiasmo hacia la casa de los cerditos. Sin embargo, al llegar, encontró a un lobo real que rondaba cerca de la casa. El lobo real lo miró con curiosidad y preguntó: 

—¿Quién eres? 

El lobo transformado no sabía qué responder, así que intentó mentir: 

 —Soy... un primo lejano de los cerditos. 

Pero el lobo real no se dejó engañar y, acercándose, notó algo extraño. El lobo transformado en cerdito, asustado, corrió hacia la casa de ladrillos y golpeó desesperadamente la puerta. 

—¡Abre, abre, por favor! 

Los tres cerditos, al escuchar el grito, miraron por la ventana y vieron un cerdito que parecía inofensivo. Decidieron dejarlo entrar. El cerdito mayor le preguntó:

—¿Quién eres? 

—Soy un pobre cerdito perdido que escapó del bosque porque un lobo quería comerme. 

Los cerditos lo dejaron quedarse. Durante la noche, mientras todos dormían, el lobo planeó su ataque. Sin embargo, al observar cómo los cerditos compartían su comida y lo cubrían para que no tuviera frío, por primera vez sintió lo que era la amistad y el cuidado de los demás. Así que, al día siguiente, el lobo decidió contarles la verdad. 

—No soy un cerdito, soy un lobo transformado en cerdito. Al principio os quería engañar porque tenía mucha hambre, pero ahora no quiero haceros daño .

El cerdito mayor le dijo:

—Si realmente has cambiado, podemos ayudarte, pero tendrás que demostrar que mereces nuestra confianza. 

El lobo, arrepentido, ayudó a reforzar la casa de ladrillos y prometió protegerlos de cualquier peligro. Con el tiempo, se convirtió en su amigo y dejó atrás su vida de depredador. Cuando el hada regresó para deshacer la transformación, el lobo se negó y decidió quedarse como cerdito, ya que había encontrado una nueva familia. A lo que respondió el hada: 

—Lobo, ¡no puedes quedarte transformado, es un peligro para tu vida! 

—Pero yo quiero vivir en familia con los cerditos 

El cerdito mayor le dijo:

—No te preocupes, siendo lobo también te querremos ,y podrás vivir con nosotros.

Finalmente, el hada deshizo la transformación, y así los tres cerditos y el lobo vivieron felices. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Concurso de sueños: El hada Albondiguita


Una vez soñé que era una niña con alas y del tamaño de Campanilla (un hada que mide como una mano). Estaba volando sobre una gran isla cuyos habitantes eran peces que solo sobrevivían con el calor; el coche en el que yo volaba era una gran merluza mágica u nuestro objetivo era salvar a un caracol marino que los peces habían secuestrado.

Yo me llamaba Albondiguita como apodo entre las demás hadas de mi pueblo y estaba a prueba de si un hada gordita podría pasar todo lo que pasaría un hada normal.

En mi aventura llevaba un bolso lleno de patatas fritas de bolsa, ya que eran demasiado finas y las podía usar como flechas. También llevaba una coca-cola para sembrar el pánico con su espuma y por último unos escalofríos de gominolas que utilizaría como bombas para que se asustasen y me diesen a su presa a cambio de que les dejase en paz.

Cuando empecé la aventura nadie confió en mí menos un gran caracol de aire que me dio toda la baba que llevaba guardada para engrasar a Merlucita. Como ves, me llamaban Albondiguita por mi gran imaginación con la comida, ya que me pasaba los días enteros comiendo como actividad de ocio y durmiendo como ejercicio para bajar la comida.

Salí de mi pueblo cargada con mis armas y llevaba a Merlucita bien engrasada cuando horas después divisaba la isla Del Pescado Frio, que es como se llamaba. Empecé con mis planes de ataque como lo tenía pensado, pero para sorpresa mía los habitantes de esa isla se comían las cosas tal y como yo las iba utilizando, agobiada por la situación decidí rendirme y regresar a mi pueblo, pero en ese momento los habitantes de la isla Del Pescado Frito me llamaron y me dijeron que nadie les había hecho una fiesta tan divertida y que a cambio de ello me regalarían lo que mis vecinas habían robado. ¿Qué sería?, me preguntaba una y otra vez, y justo entonces me devolvieron a mi amigo el caracol marino.

Cuando regresé a mi pueblo, todas las hadas se quedaron impresionadas, ya que pensaban que lo que haría antes de llegar a la isla Del Pescado Frito sería comerme todo lo que llevaba por armas, pero se equivocaron y al verme se pusieron tan rabiosas que empezaron a ponerse de mil colores y yo les dije que eran envidiosas y... justo entonces me llamó mi mamá, pero creo que habría sido un gran final.