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sábado, 2 de abril de 2022

Concurso de sueños: Sin sentido

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Es de noche, hace niebla, no se ve nada, voy por una carretera vieja, desorientada, en pijama, en busca de respuestas que me aclaren lo sucedido. A lo lejos veo unas luces que me empiezan a enfocar muy bruscamente, casi me quedo ciega; a cada paso que doy hacia delante, aquello que me alumbraba se va acercando. Un minuto después, al verlo de cerca, me doy cuenta de que es un coche. ¡Vienen a por mí! Salgo corriendo en dirección al bosque con la intención de que no me encuentren, pero de repente, sin darme cuenta, estoy dentro del coche. Por más que intentaba saber quiénes eran no los podía visualizar, eran dos, con el rostro tapado. 

Tras una hora y media de camino llegamos a un sitio, el cual me resultaba conocido, era una cabaña en pleno bosque, tapada por bastantes árboles grandes, de madera. Entramos por la puerta trasera y… ¡pum!, aparece un hombre sin cabeza, solo le podía ver el cuerpo. Asustada, intenté salir corriendo, pero aquellos dos hombres encapuchados me tenían sujeta. Empezó a contar una historia similar a la que yo estaba viviendo, decía: “Una noche cualquiera una niña desapareció de su casa, sus padres la estaban buscando, dos hombres la encontraron por la carretera en pijama, desorientada, sin saber a dónde ir…” Mientras me la contaba, yo estaba pensando en mi familia, pero no me acordaba de ellos, era como si me hubiesen borrado la memoria, pero yo sabía que me estarían buscando. 

Tras horas allí metida, me quedo dormida, no habían pasado ni cinco minutos y me despierto en el hospital, en donde se encontraba un hombre y una mujer y un chico de unos 20 años, decían ser mi familia. 

Yo no entendía nada, todos empezaron a agobiarse al ver que no recordaba nada, me comenzaron a hacer preguntas, pero yo no sabía qué contestar, lo único que dije fue: “¿Dónde está el hombre sin cabeza?”.

 

martes, 9 de enero de 2018

VI Concurso de Sueños: Mon Rêve

Dans mon rêve, j’étais à la maison et je faisais les devoirs.
Puis, tout à coup mon téléphone a sonné.
Alors, un homme m’a menacé et m’a dit que si je sortais dans la rue, 
il me tuerais.
Ensuite j’ai décidé de demander de l’aide à mon  oncle qui est policier
 et qui a un chien qui l’aide à résoudre les crimes.
Puis, une nuit ma soeur était en train de dormir et elle s’est levée
parce qu’elle a entendu un bruit: il y avait quelqu’un qui était entré 
par la fenêtre.
C’était une homme brun, avec le cheveux frisés 
et qui portait un masque.
A la fin de mon rêve, j’étais très effrayée
et j’ai couru jusqu'à la porte et je suis tombée par terre.
J’avais très mal et j’ai demandé de l’aide à mon frère.
C’est là que je me suis réveillée !

Susana et Marife
1ºBach

Vi Concurso de sueños: Dans mon Rêve

Dans mon rêve, j’étais chez moi…
…et je faisais la lessive.
Puis, tout à coup, la machine à laver a absorbé mon chien.
Je voyais la lune et j’ai vu les extraterrestres.
Alors, je suis devenu amis avec eux.
Et ils m’ont emmené visiter la lune.
Ensuite, les extraterrestres m’ont laissé dans l'ascenseur
qui m’a ramené sur terre.
C’est là que je me suis réveillé!





Belén et Sofía
1ºBach.

domingo, 7 de febrero de 2016

Concurso de sueños: Balcones abandonados

BALCONES ABANDONADOS 

Estaba sola, en un rincón oscuro de la habitación, balanceándome arriba y abajo, en una casa abandonada, mi antigua casa, mi antigua vida. Yo, mis pensamientos, todo en blanco y negro, todo demasiado pequeño o demasiado grande, no lo sabía. Era una sensación nueva, algo que no había sentido nunca, algo demasiado bueno o demasiado malo. Un miedo profundo se adueñaba de mí al respirar. Las paredes se me venían encima, o distaban mucho de mi vista. Quería correr pero algo me lo impedía. Recordé imágenes borrosas en mi cabeza. Imágenes felices, aunque por algún motivo me hicieron llorar. El cielo era de un tenue color gris. El cristal de la ventana de aquella sucia habitación estaba roto en su totalidad. Había cristales por el suelo. El viento agitaba mi cabello tan oscuro, tan rizado, tan largo, y a la vez tan sucio y despeinado. De pronto oí un ruido proveniente de la planta superior de aquella extraña casa. Me levanté muy despacio agarrándome a toda superficie que encontré y cuando estuve de pie, empecé a andar, también muy despacio. Cada paso que daba era motivo de una desagradable sensación. A cada paso que daba me asaltaban dudas, recordaba imágenes en blanco y negro, tal vez del pasado, del presente, del futuro. Puse la mano temblorosa en el oxidado pomo de la puerta y lo giré. Al abrir la puerta, encontré un pasillo muy sucio y descuidado por el pase de los años. No había nada interesante, excepto libros y libros tirados en el suelo. Empecé a andar más apresuradamente. Un paso tras otro, un recuerdo tras otro, cada vez más recuerdos, más pasos, más vidas... Intenté dejar de pensar, dejar de imaginar, dejar de recordar. Al momento esos recuerdos pasaron a formar parte del pasado. Dejé de pensar y me dispuse a subir la enorme escalera de caracol que tenía justo delante. Un peldaño, dos, tres...

Llegué a la parte superior de aquella extraña casa. Una casa que tantos recuerdos me traía, que tanto me gustaba, que tanto odiaba al mismo tiempo, que tanto me intrigaba. Era la hora de descubrir lo que me había llevado a aquella casa. No sabía qué hora era, no sabía si era por la mañana, por la tarde, o per la noche. Solo sabía que era un día de los muchos que había en la vida de una persona. Me acerqué a una habitación. Era la que más cerca tenía, tampoco la había elegido por ningún motivo en especial. Miré en su interior. Había estanterías llenas de libros antiguos y los restos de lo que antes había sido una antigua cama. Había también dos mesillas; una a cada lado de la cama. Una de las mesillas aún conservaba un cajón. Cuando lo abrí, encontré un libro de aspecto antiguo. Lo abrí. Mostraba páginas amarillentas por el paso de los años, pero aún estaba intacto. Era la historia de "Romeo y Julieta". Empecé a recordar de nuevo, historias e historias dentro de mi cabeza, inalterables sentimientos, lágrimas de mis ojos, gritos de mi boca. Pasé las páginas de aquel libro. De repente empecé a recordar Imágenes de una mujer. Una mujer hermosa. Recordé a esa misma mujer, cerca de mi cama, leyendo. Leyendo en voz alta, para mí. No era capaz de averiguar quién era; pero sabía sin duda que era alguien importante en mi vida.

Dejé el libro donde lo había encontrado y busqué con la mirada algo digno de mención en aquella enorme habitación, pero no había nada. Me levanté y un poco mareada continué mi expedición por aquella misteriosa casa. A la derecha de aquella habitación había lo que podía haber sido un aseo pequeño; tampoco le di mucha importancia; seguí hacia delante, donde encontré una habitación pintada entera de rosa. De repente empecé a marearme enormemente, todo me daba vueltas, todo lo que veía desembocaba en borrosas y confusas imágenes en blanco y negro. Al fondo de aquella habitación vi una ventana abierta de par en par. Me acerqué a ella. Era un balcón desde donde se veía todo el bosque, pero curiosamente mis ojos veían en blanco y negro lo que debía ser verde o marrón.

En ese momento sentí un ataque de pánico. ¿Acaso estaba volviéndome loca?

 Nunca había sentido nada parecido. Veía fantasmas a mí alrededor. El fantasma de mi abuela, de mis padres, de mi hermana— incluso mi propio fantasma estaba volando alrededor de mí—. Sentí frío, calor. Incluso sentí que la casa se derrumbaba. El agobio y el miedo que sentí ese día hizo que fuera el peor día de mí vida. Nunca había sentido esa sensación hasta que hube estado en la planta más alta de una mansión que ni siquiera conocía.


Pero estaba allí. En la zona más alta de una enorme mansión. En el balcón de aquella dichosa habitación de color rosa chicle. De pronto, el agobio, el miedo, la tensión, el impulso, el nerviosismo... y todas las malas sensaciones que estaban en mi cuerpo aquella noche se adueñaron de mí. Necesité el coraje suficiente para hacer lo que iba a hacer en ese preciso momento, pero de eso me faltaba en aquella situación. Me subí a la barandilla de aquel balcón y me arrojé al vacío sin pensármelo dos veces. Empecé a chillar y entonces sentí que no estaba cayendo de ningún balcón, sino que estaba en una superficie plana bastante blandita. Aun así, seguí chillando, y no paré hasta que me di cuenta de que no estaba en ningún balcón de ninguna habitación rosa chicle de una mansión en medio del bosque —sino que estaba en la cama de una habitación de la casa número 57 de la calle Guadalquivir. Mis padres llegaron al segundo preguntándome qué me pasaba. Yo les conté toda la historia, de principio a fin. Así que al fin y al cabo todo había sido una pesadilla, pero nunca se sabe. A lo mejor una loca os está observando por la noche. Yo que vosotros tendría cuidado...

sábado, 7 de febrero de 2015

Concurso de Sueños: Lo Que Pasó Aquella Noche

Estaba sola. En un rincón oscuro de mi habitación. Las estrellas brillaban y mis padres no estaban en casa. Por una vez en la vida no estaba pensando en nada extraño. Solo en lo típico de una adolescente de doce años: chicos, estudios, exámenes... De pronto me entró hambre y bajé a la cocina a tomar un vaso de leche caliente. Cuando terminé, empecé a subir las escaleras muy lentamente. De pronto vi algo. Me paré, estuve en silencio unos segundos y... un vaso cayó y se rompió. La mente se me quedó en blanco. No supe reaccionar de otra manera, sólo corriendo hacia la puerta de entrada pero recordé que mi padre había cerrado la puerta con llave para que no me pasara nada. Pero en realidad estaba pasándome algo, pero algo dentro de mi propia casa.
Los ojos se me iluminaron, las manos me temblaban no sabía lo que hacer cuando entonces me acordé de que había una copia de la llave de la puerta en un cajón de la cocina. Rauda y con los ojos bien abiertos me dirigí a la cocina pero cuando fui a abrir el cajón escuché una voz:

—¿Dónde estará esa estúpida llave?

La voz provenía del salón, me aproxime por si había alguien y vi a un hombre alto con la cabeza grande, un pasamontañas y un cuchillo en el bolsillo trasero del pantalón. De repente me entró un escalofrío y me fui al único lugar de la casa que solo yo conocía. iEl túnel del jardín! Fui rápido pero con mucho cuidado hacia allí cuando llegué me puse una capa negra que solo tenía allí porque bajo el suelo del jardín hacía mucho frío. Construí ese túnel cuando mi abuelo murió para llorar sola y en paz. En realidad allí me sentía bien tranquila y sola.


Pensaba que este sitio no lo iba a encontrar nadie pero... la persona que estaba más arriba, en el salón tuvo más suerte que yo esa noche... de repente vi una sombra acercarse a mí muy lentamente y vi al mismo hombre que había visto en el salón. Empezó a hablar pausadamente:

—Así que tú eres esa niñita de la que tanto me habían hablado. No sé por qué pensé que eras una niña pequeña, porque eres casi una mujer.  Desde el primer día en que te vi siempre quise saber quién eras y estuve preguntando, pero ahora resulta que no te quiero más en el mundo. Quiero matarte o secuestrarte... —se le dibujó una sonrisa en la cara y siguió hablando—.  ¿Tú qué prefieres? —y soltó una enorme carcajada—. Jajajajajaja. Morirás, mi pequeña Ann. Morirás.

De repente, se puso serio y sacó de su bolsillo dos cuchillos muy bien afilados, me cogió del cuello y me apretó contra la pared.


De repente y por suerte para mí escuché una voz que decía:

—Ann, Ann. Venga, cariño despiértate, que llegarás tarde al instituto.

Por fin me di cuenta de que todo había sido un sueño, bueno, más bien una pesadilla. Lo bueno es que este sueño he aprendido algo... ¡NUNCA DEJES LA PUERTA CERRADA SI TU HIJA ESTÁ DENTRO DE CASA!

sábado, 14 de diciembre de 2013

Concurso de Sueños: Todo Lujo de Detalles


Los sueños son para mí como una realidad, vivida en un momento. A veces son agradables, otras no tanto.

Un día sueño que la nieve arde, otro que el sol se apaga. Una noche me acosté cansada y vi una luz que entraba por la ventana, me acerqué hacia ella para cerrarla, pero la luz me hace saltar por la ventana.

Entonces me vi rodeada de lujos, tenía una casa muy grande con una piscina, una criada, un chófer, me vi con todo lujo de detalles, en mi habitación tenía de todo, mucha ropa para el armario, un móvil nuevo, el último modelo, un ordenador, joyas...

A la gente que habitaba en la casa yo no la conocía, no se comportaban como yo, eran egoístas, mentirosos, envidiosos... Su comportamiento no me gustaba, ellos decían que para tenerlo todo hay que ser así.

Estaba incómoda en aquella casa, me encontraba mal, al pronto sentí un ruido enorme que me taladraba la cabeza. Abrí los ojos: ¡era el despertador!

Menos mal que era un sueño, prefiero no tener tantos lujos, pero quiero tener a mi familia. Ellos, la verdad, no me han enseñado mal comportamiento. Pienso que no tendré grandes lujos, pero mi familia es el lujo más grande que pueda tener.