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sábado, 2 de abril de 2022

Concurso de sueños: Sin sentido

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Es de noche, hace niebla, no se ve nada, voy por una carretera vieja, desorientada, en pijama, en busca de respuestas que me aclaren lo sucedido. A lo lejos veo unas luces que me empiezan a enfocar muy bruscamente, casi me quedo ciega; a cada paso que doy hacia delante, aquello que me alumbraba se va acercando. Un minuto después, al verlo de cerca, me doy cuenta de que es un coche. ¡Vienen a por mí! Salgo corriendo en dirección al bosque con la intención de que no me encuentren, pero de repente, sin darme cuenta, estoy dentro del coche. Por más que intentaba saber quiénes eran no los podía visualizar, eran dos, con el rostro tapado. 

Tras una hora y media de camino llegamos a un sitio, el cual me resultaba conocido, era una cabaña en pleno bosque, tapada por bastantes árboles grandes, de madera. Entramos por la puerta trasera y… ¡pum!, aparece un hombre sin cabeza, solo le podía ver el cuerpo. Asustada, intenté salir corriendo, pero aquellos dos hombres encapuchados me tenían sujeta. Empezó a contar una historia similar a la que yo estaba viviendo, decía: “Una noche cualquiera una niña desapareció de su casa, sus padres la estaban buscando, dos hombres la encontraron por la carretera en pijama, desorientada, sin saber a dónde ir…” Mientras me la contaba, yo estaba pensando en mi familia, pero no me acordaba de ellos, era como si me hubiesen borrado la memoria, pero yo sabía que me estarían buscando. 

Tras horas allí metida, me quedo dormida, no habían pasado ni cinco minutos y me despierto en el hospital, en donde se encontraba un hombre y una mujer y un chico de unos 20 años, decían ser mi familia. 

Yo no entendía nada, todos empezaron a agobiarse al ver que no recordaba nada, me comenzaron a hacer preguntas, pero yo no sabía qué contestar, lo único que dije fue: “¿Dónde está el hombre sin cabeza?”.

 

lunes, 16 de diciembre de 2013

Concurso de sueños: El Castillo y el Dragón


Un día soñé que estaba en un castillo grande en medio de un bosque.

En la puerta del castillo había un bebé dragón. Yo pensé en quedarme con él y, ¡me lo quedé!

Entonces descubrí que el dragón se había escapado de su cueva y la madre le estaba buscando. Se lo entregué y me lo agradeció mucho. Yo quedé muy contento.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Concurso de sueños: Bosque Adentro


Hace un tiempo soñé con un lugar mágico. Aparecí yo de repente en medio de un inmenso bosque cuya vegetación y flora era extraña y muy colorida. Frondosos y enormes árboles había mirase donde mirase, parecía imposible encontrar la salida de aquel lugar.

Me dispuse a caminar bosque adentro en busca de esa improbable salida, encontrándome así con una majestuosa cascada que caía sobre una enorme charca. Misteriosos animales nunca vistos deambulaban por la zona, trepando por los árboles, saltando a la charca y divirtiéndose. Eran inofensivos, un extraño pájaro se posó sobre mi hombro y comenzó a silbar, provocando que más pájaros se acercaran. Era un lugar increíble. Me dispuse a inspeccionar la charca, pudiendo observar en su interior cientos de peces de todos los colores. Justo en ese momento en el que todo parecía tranquilo, se desprendió una roca bajo mis pies, haciendo que cayera en la charca, momento en el que desperté.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Concurso de sueños: La Casa de la Puerta Oscura


Hace varias noches tuve un sueño, que más que sueño se podría decir que fue una pesadilla. Aparecí en un bosque, era de día y estaba con tres chicas, todas estábamos vestidas con un ancho y largo vestido blanco, descalzas, y llevábamos el pelo suelto. Una de las chicas echó a correr, los demás sin pensarlo la seguimos, la chica se detuvo y apuntó sonriendo a una casa que parecía descuidada, como dando a entender que entráramos todos a jugar allí.

La entrada a la casa era un altísimo escalón y una puerta oscura de madera con una pequeña ventana de cristal, para entrar tuvimos que ayudarnos unas a otras para poder subir aquel escalón tan alto y entamos.

Las paredes no estaban pintadas, solo tenían una capa de cemento, y la habitación daba la sensación de ser el lugar donde se guardaba a los animales. Entonces entró un hombre vestido con una camisa a cuadros, unos vaqueros y unos zapatos que parecían negros. A su lado estaba su mujer, esta llevaba un mandil con una ropa bastante vieja.

De repente, fue como si hubieran pasado algunas semanas, yo permanecía de pie en aquel corral como si para mí no hubiesen pasado semanas sino segundos, entonces vi a la mujer con una de las chicas, el hombre las seguía, y se metieron en el baño haciendo creer a la chica que la iba a peinar la mujer.

Esta llevaba escondido en su espalda un cuchillo y el hombre se quedó fuera como custodiando la puerta para que a ninguna de las chicas se nos ocurriese entrar. Lloré y quise ir a salvar a aquella chica, pero mis piernas se negaban a moverse, como si estuviera pegada al suelo. La mujer salió del baño guardándose el cuchillo y le dijo algo al hombre al oído.

Yo, presa del miedo, eché a correr hacia la puerta con las dos chicas que quedaban con vida. Al fin, mis piernas se dignaron moverse, la puerta de madera ya no estaba, así que era un obstáculo menos. Las dos chicas salieron por el hueco que había dejado la puerta y me tocaba a mí salir, pero no pude. La puerta se había hecho muy estrecha, las chicas tiraban de mi brazo intentando sacarme de esa horrible casa, pero quedé atrapada en el hueco de la puerta, así que les grité que se marcharan, ya que era imposible que pudiera salir de allí. Las chicas se marcharon por el que ya no era un luminoso bosque, sino un túnel negro.

Con una espesa niebla, una fuerza tiró de mí y al girarme quedando libre de la puerta vi cómo el granjero saltaba sobre mí. Me cogió por el cuello y apuntándome con un largo y afilado cuchillo me hizo una pregunta de geografía: si no contestaba o fallaba, moriría. Entonces, me desperté de esa pesadilla horrorosa.