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viernes, 24 de abril de 2015

Bonita semana

Aunque aún queda alguno por llegar, prácticamente tenemos a todos aquí. Ya se oyen las oropéndolas, el escribano hortelano y pude disfrutar de lo lindo con una de las aves más llamativas. El roquero rojo.







Andaba alimentándose...





... pero sin quitar ojo, que andaba la hembra muy cercana


El pasado fin de semana fue intenso en cuanto a bichos. Tanto el sábado como el domingo con las nutrias, que últimamente se dejan ver muy bien y las estoy disfrutando como hacía tiempo.



Comiendo, jugando, defecando, en tierra... se dejaron ver de todas maneras pero solo las fotografié alejadas, comiendo en el agua




Pero el plus lo pusieron los mosquiteros silbadores. Tenía una espinita clavada con esta especie. Unos días antes vi un par pero tan altos y con tan mala luz que no me atreví a asegurarlo. A los dos días los empezaron a cantar por varios sitios. El sábado tuve la suerte de volver a pillar un puñado de ellos, al menos 4-5 diferentes, pero seguro que eram más. Andaban muy altos, pero esta vez la luz era buena y se dejaron ver a placer. Fotografié el más atípico, el que más amarillo tenía, pero fue el que más bajó...



Mosquitero silbador






Visto de espaldas.
















lunes, 16 de abril de 2012

Roquero rojo

Todos pajareros tenemos unas aves concretas, que por una u otra razón les tenemos un cariño especial. Para mí, entre ellas se encuentra el roquero rojo.

Recuerdo la primera vez que lo vi, cerca de mi pueblo. Entonces tenía aquellos prismáticos rusos de 7.000 pesetas y menos canas. Estaba tumbado, disfrutando de las especies que ahí se movían, cuando un precioso macho se posó a escasos metros. Me dejó con la boca abierta para un buen rato. Los mejores avistammientos son los inesperados y yo para nada contaba con tener esta especie tan cerca de casa.








Desde entonces ha llovido mucho y afortunadamente sigo disfrutando anualmente con esta especie, ya que algunas parejas crían por los alrededores de donde vivo.

Poder ver este pájaro en su display, en la parada nupcial, es un espectáculo impagable. Enseña su blanco dorsal en un vuelo medio cernido sin dejar de cantar. A ver si algún día lo consigo retratar.











En esta zona, el roquero comparte hábitat con otro pájaro al que también le tengo especial aprecio: el escribano hortelano. Un ave que si no fuese por su canto, pasaría muy desapercibido.