Mostrando entradas con la etiqueta garceta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta garceta. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de junio de 2021

No reproductores, futuros reproductores

 La segunda parte de la primavera es en Asturias una época interesante para los ornitólogos. En los meses de mayo-junio se pueden observar individuos de algunas especies que ya no están en paso migratorio, ya que éste transcurre antes de su observación, ni están criando porque Asturias cae mayormente fuera de su área de reproducción. Son lo que podemos llamar "no reproductores".

El águila pescadora Pandion halietus es una de las especies de las que muchos años se registra algún ejemplar de estos primaverales. El día 12/05 pude observar un ave en la ensenada de Bañugues que fue insistentemente acosado por córvidos.



Estos individuos no reproductores pueden ser aves inmaduras, que aún no han alcanzado la madurez sexual, o bien adultos que por diversas razones (falta de pareja, fallo en la puesta, etc.) no han podido criar ese año. Tal es el caso de este grupo de tres espátulas Platalea leucorodia que localicé el día 13/06 en La Granda, con un ave del año pasado y dos adultos.


Espátulas que al día siguiente ya eran cinco ejemplares al sumarse otros dos adultos al grupo. Uno de los adultos observado ambos días portaba anillas, siendo originario de la isla holandesa de Vlieland donde fue anillado en junio de 2018 como pollo. Aparte de varias observaciones en su lugar de origen el otro registro de este ejemplar se produjo en septiembre de su primer año, como invernante.


En la foto anterior se pueden observar acompañando a las espátulas sendos ejemplares de dos de las no reproductoras más frecuentes en Asturias, la garceta, que se observa tanto en embalses como en estuarios costeros, y la garza real.

Es frecuente que en los estuarios costeros una vez finalizada la migración prenupcial se queden algunas aves no reproductoras, como es el caso de dos archibebes comunes que llevo viendo esta semana en la ensenada de Llodero.


Y también es habitual el registro de algunas aves marinas que se quedan por la costa de forma divagante. Hoy mismo observé un ejemplar de charrán patinegro de pesca en la bahía de Lluanco.


Lo importante de estos ejemplares no reproductores es que en no pocas ocasiones actúan a modo de pioneros. Van explorando nuevas zonas y con el tiempo y si las condiciones les favorecen se convierten en reproductores. Tal es el caso de la cigüeña blanca, que en los últimos años ha vuelto a criar en algunas zonas de Asturias, en especial en la altiplanicie de La Espina, donde este año hay varias parejas con pollos.


O el más reciente ejemplo de la garza real, de la que poco a poco comienzan a establecerse unas pocas parejas en territorio asturiano. Una de ellas ha hecho su nido en el parque de Ferrera en Avilés, y ya han volado nada menos que cuatro pollos. Esta foto corresponde a uno de los pollos en sus primeros días de vida allá a finales del mes de abril.








lunes, 16 de noviembre de 2020

Garzas, garcetas, garcillas

Garzas, garcetas y garcillas pertenecen a la familia de las ardeidas, que son bastante variables en cuanto a su  morfología, pero se caracterizan en general por tener las patas largas (zancudas) y estar asociadas a los humedales. Por lo general, su vuelo es bastante lento, con aleteos profundos. En Asturias se encuentran sobre todo en otoño e invierno, invernando básicamente tres especies cuyos hábitos son diferentes.

La más característica y conocida es la garza real Ardea cinerea, de tamaño grande y tonos grises. Se suele observar quieta y estática, reposando en sus lugares de descanso, como en el estuario de la ría de Avilés, donde hay varios ejemplares.


Las garzas reales suelen encontrarse solitarias o en grupos muy pequeños. Sus lugares favoritos son los ríos y arroyos, incluso los prados húmedos, ya que sus presas predilectas son los peces y los anfibios. Muchos ejemplares divagan bastante en el invierno, en busca de estas zonas húmedas, como esta que pasó varios días en los prados inundados de Maqua.


Otra especie muy extendida es la garceta común Egretta garzetta. Las garcetas están bastante especializadas en la captura de peces, por lo cual en invierno se distribuyen a lo largo de los estuarios costeros. También suelen aparecer en solitario, aunque en algunos lugares puedan concentrarse varios ejemplares, como el estuario de Avilés.



La tercera especie común en invierno, sobre todo desde hace unos años, es la garcilla bueyera Bubulcus ibis. La más pequeña y grácil de las tres, hace escasos días pude localizar una en el estuario de Avilés.


Sin embargo, no es éste su hábitat principal. La garcilla bueyera se encuentra en los prados, y como su nombre indica, se asocia a los mamíferos hervíboros de buen tamaño. En Asturias se encuentra en prados donde hay vacas, siempre en grupos. Se aprovechan de los animales que va levantando el ganado en su caminar, desde pequeños insectos hasta anfibios, ya que su dieta es muy variada. Este otoño se pudo localizar una agrupación cercana a las 200 aves en los prados de Vioño y Cardo.







jueves, 21 de junio de 2018

El inicio del paso postnupcial

La naturaleza lleva su propio ritmo, ajeno por completo al de los seres humanos. Por eso nos cuesta identificar a veces la evolución de los acontecimientos que suceden en ella. Hace pocos días, algunas aves estaban aún viajando con destino a sus territorios de cría, en plena migración "prenupcial", y ya se pueden ver por estas fechas las primeras aves de retorno a sus zonas de invernada, es decir, la "migración postnupcial". Ayer día 20 de junio lo pude comprobar en la ensenada de Llodero.


El ejemplo más claro de ello es el de la gaviota reidora Chroicocephalus ridibundus. Ya desde finales de mayo se dejaba ver por la ensenada algún ejemplar aislado, normalmente inmaduro, pero ayer ya ocupaba el lugar un buen grupo de aves con varios adultos aún en plumaje nupcial.


Pero el hecho definitivo para constatar que ya es un grupo en migración postnupcial es la aparición de aves juveniles nacidas este año. Junto a ellas, la observación de ejemplares adultos de gaviota cabecinegra hace confirmar esta idea.


¿De dónde vienen estas gaviotas? El registro de un ave anillada, con código AK54, nos puede dar una idea. Esta gaviota se anilló en 2017 en la colonia belga de Loupoigne, siendo observada el año pasado en varias localidades francesas. Parecen proceder por tanto, como es lógico, de las colonias más cercanas del oeste de Europa, teniendo en cuenta que pueden llegar aquí en apenas uno o dos días de vuelo.


Además de las gaviotas, otras especies de acuáticas parecen estar ya en este viaje de retorno, tal es el caso de alguna garza real Ardea cinerea adulta, o de su pariente la blanca garceta Egretta garzetta, que ya se dejan ver por la zona.


Mas enigmático para mí es el caso de los grupos de limícolas que por estas fechas se están viendo ya por la ensenada, en especial de chorlitejo grande y correlimos común. Estas son fechas muy tempranas para la migración postnupcial de estas especies, en comparación con otros años. Es posible que se trate de reproductores fracasados, o de aves a las que no ha dado tiempo a llegar a las zonas de cría, tras esta primavera tan complicada que hemos tenido. O, simplemente, migrantes muy adelantados por cualquier otra circunstancia. La naturaleza a veces es imprevisible.


jueves, 15 de junio de 2017

Veraneantes en Luanco

El calendario de las aves no va acorde con el de los humanos, que nos movemos al compás de las estaciones. Por eso, cuando hablamos de veraneantes, en los pueblos costeros sabemos que nos estamos refiriendo a esas oleadas de gente que durante dos meses al año toman nuestras calles y villas. En ornitología, los "veraneantes" son aquellas aves que no completan su migración de retorno a las áreas de cría, sino que permanecen en latitudes más al sur, sin exponerse a los riesgos de tan largo viaje. Se trata casi siempre de aves inmaduras, y no se registran necesariamente en verano, sino en la época de reproducción.

Está siendo un buen año éste 2017 de aves veraneantes en la bahía de Luanco, con registros de especies inusuales. Por ejemplo, un par de charranes comunes Sterna hirundo que llevan ya varios días por la ensenada, mi amigo Juan Hevia los detectó y yo pude observarlos ayer en sus maniobras de pesca en el viejo muelle.




Aún más inusual es la observación de un ejemplar de un ejemplar de alca común Alca torda, también pescando ayer en el viejo muelle. Se aprecia que no es un ave adulta, ya que le falta la línea blanca vertical del pico.



Ya más común resulta la observación de esta garceta común Egretta garzetta hace unos días en la playa de la Ribera. Unas pocas garcetas invernan desde hace varios años en la ensenada y casi todas las temporadas se queda por aquí alguna a veranear.


El caso de las gaviotas es especialmente llamativo, ya que su migración prenupcial es bastante temprana, de febrero a abril, por lo cual los veraneantes destacan mucho. Es habitual la presencia de algún que otro gavión atlántico Larus marinus casi todos los años por esta época, como ya he comentado siempre aves inmaduras. Este imponente ejemplar de 2º verano, o 3cy, estaba en la playa de la Ribera a finales de mayo.




viernes, 4 de noviembre de 2016

Rabudos y compañía

Este otoño un pequeño grupo de ánades rabudos Anas acuta ha decidido aposentarse en la cola de la ría de Avilés, al menos por el momento. Aunque no poseen el lustroso y llamativo plumaje de los machos adultos si se les puede reconocer por su típica silueta con el cuello largo y estilizado, así como el pico con tonos azulados.


El grupo parece estar compuesto por aves hembras y juveniles. Entre estos últimos hay algún macho que ha empezado a mudar, como éste en el que ya se aprecian algunas plumas vermiculadas en las partes inferiores.


Lo cierto es que el rabudo es una especie con cierta exigencia ya en cuanto a las zonas donde se asienta, lo cual habla de la recuperación ambiental que ha experimentado este tramo de la ría.



Junto a los rabudos ya podemos observar otras especies de aves, como por ejemplo un nutrido grupo de cercetas comunes que invernan aquí desde hace algunas temporadas. Se observan los primeros ejemplares con plumaje de macho adulto.


Algunas nos sirven para comparar tamaños y plumajes con los rabudos.


También podemos encontrarnos con algunas ardeidas, como varias garzas reales...


o garcetas con sus enormes pies amarillos.


Igualmente nos encontraremos con varios cormoranes grandes, tanto jóvenes como adultos.


Así como la preciosa gallineta, residente todo el año en el espacio.


Y, como no, podemos disfrutar de los vuelos del omnipresente martín pescador, e incluso con un poco de suerte se posará a nuestro alcance.


Sorprendentemente este tramo de la ría de Avilés resulta ser uno de los mejores lugares de Asturias para la observación y fotografía de las aves acuáticas, ya que están siempre muy cerca del observador. Sólo espero que su recuperación siga avanzando, la calidad de las aguas mejore y podamos disfrutar de especies cada vez más exigentes. Condiciones no le faltan

lunes, 1 de agosto de 2016

Acostumbrarse al hombre

Hay varias especies de aves cuyo éxito parece consistir en acostumbrarse a la actividad humana. No en vano, el ser humano está invadiendo hoy día prácticamente todos los hábitats posibles para la avifauna, sean éstos de montaña, costa, humedales, bosques... La presencia de gente es cada vez más continua y agobiante, y las aves se encuentran cada vez más estresadas.


Un buen ejemplo de esto lo constituye la garceta común Egretta garzetta. No hay que olvidar que esta preciosa especie era hasta hace unos pocos años un invernante muy escaso en Asturias, mientras que hoy día es frecuente y está muy repartida, sobre todo por la costa. Este aumento en la invernada ha ido paralelo a un crecimiento en sus poblaciones reproductoras europeas. Muchos de sus lugares de invernada son pequeñas playas y calas donde la presencia humana es casi continua.


En la playa de la Ribera en Luanco se ha asentado un ejemplar de garceta que parece indiferente a la continua actividad que se desarrolla a su alrededor. Esta garceta patrulla de forma continua la orilla, de un lado a otro, a la caza de los pequeños peces que arrastran las olas, en ocasiones con bastante éxito en sus prospecciones.


He comprobado que esta garceta se ha convertido en un atractivo paisajístico más, y los turistas que pasean por la zona fotografiando la  preciosa fachada marítima del pueblo no dudan en añadirla a su colección de imágenes. Yo tuve ocasión de hacerlo el domingo pasado.



jueves, 24 de julio de 2014

Llegan las garcetas

Al igual que ocurre con otras aves migratorias se hace sentir ya la llegada de las primeras garcetas Egretta garzetta a lo largo de este mes de julio. Algunas de ellas son juveniles del año, como ésta que me encontré el pasado sábado en la playa de Bañugues.


La delatan sobre todo sus patas teñidas en toda su longitud con un tinte amarillento, pronto este color quedará reducido únicamente a los pies. También es característica la mandíbula inferior con un toque rosado, como se adivina en esta foto en la que parece estar pidiendo alimento, la fuerza de la costumbre...


Sin embargo, ya no están sus padres para darle comida, y nuestra joven garceta debe buscarse la vida aprendiendo a pescar en los charcos de marea...



Pero nuestra joven garceta no está sola en la playa, con ella hay otro ejemplar. Estas preciosas aves ya se ven prácticamente durante todo el año en nuestro litoral, porque algunos invernantes, probablemente inmaduros, no suben a criar con la llegada de la primavera. A primeros de julio fotografié a este ejemplar, también en Bañugues.


Lo pude observar a lo largo de todo el mes de mayo, y también algunos días de junio. En la ensenada de Aramar también se han quedado otras dos garcetas a pasar el verano con nosotros.