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martes, 24 de enero de 2023

Los rigores del invierno

El invierno puede ser una estación realmente dura para las aves que tienen sus cuarteles de invierno en el mar Cantábrico, frente a las costas asturianas. Este mes de enero de 2023 ha estado marcado en su primera mitad por la sucesión de varios temporales muy fuertes de componente norte. Estos temporales han empujado al litoral de Gozón a algunas especies pelágicas que invernan mar adentro, como por ejemplo la gaviota enana Hydrocoloeus minutus. Yo pude registrar un adulto en la playa de Bañugues.




Otra especie que se ha visto empujada al litoral ha sido el falaropo picogrueso Phalaropus flulicarius, con algunos ejemplares observados, en especial en la ensenada de Llodero donde un nutrido grupo permaneció varios días alimentándose.



Por desgracia estos falaropos huyen de un peligro para caer en otro, dado que la ensenada de Llodero está circundada por carreteras y varios de ellos resultaron atropellados. Yo pude localizar uno a primera hora de la mañana.


Pero la especie que puede haberse llevado la peor parte con estos temporales de invierno es el frailecillo atlántico Fratercula arctica. Muchos están apareciendo muertos por las playas asturianas, yo pude registrar sendos ejemplares en las pequeñas playas de Luanco y Carniciega en Verdicio.



El frailecillo es una especie frágil y sensible ante estas circunstancias meteorológicas, y otros episodios de mortalidad masiva. Los anteriores tuvieron lugar en los años 2011 y 2014. Mis amigos Alfonso Caso y Gema Álvarez me envían fotos de otros ejemplares de las playas de Xagó y Verdicio.





domingo, 15 de enero de 2023

Un falaropo picogrueso por Llodero

Tenía yo una espina clavada con el falaropo picogrueso Phalaropus fulicarius, y es que a pesar de haber visto una buena cantidad de aves de esta especie en paso migratorio, siempre a cierta distancia, no conseguía localizar ningún ejemplar sedimentado. Esta espina me la pude quitar el día 11 de enero al registrar un individuo alimentándose muy cerca de la orilla en la ensenada de Llodero.


El falaropo picogrueso es un ave peculiar en varios sentidos. Para empezar por su comportamiento reproductor, ya que presenta un dimorfismo sexual diferente al de otras especies, siendo la hembra más llamativa que el macho. Además, es este último el que se encarga del cuidado de los huevos y la alimentación de los polluelos.


Otra peculiaridad de esta especie reside en sus hábitats de invierno. A pesar de pertenecer al grupo de los charadrifomes limícolas, como los chorlitejos o los correlimos, no inverna en zonas costeras o estuarios, sino en mar abierto, es pelágico. Allí se alimenta de una forma curiosa, dando vueltas sobre sí mismo y picoteando de la superficie los organismos planctónicos que eleva gracias a los remolinos que provocan estos giros.


El falaropo picogrueso se reproduce en latitudes circumpolares, y en migración cruza una buena porción de océano hasta sus zonas de invernada, principalmente en latitudes templadas y ecuatoriales. En Asturias se ve principalmente con ocasión de temporales del oeste, en que los bandos en migración se ciñen más a la costa, e incluso algunos pueden acercarse al litoral, en especial a puestos refugiados, a alimentarse. Debe invernar en cantidad escasa, pero es probable que conforme avanza el invierno los pocos ejemplares que se quedan en el Cantábrico vayan desplazándose más al sur.


Después de tirar unas cuantas fotografías a mi falaropo picogrueso, le doy las gracias por haberme pemitido por fin tachar esta especie de mi lista de pendientes, y me alejo dejándole con la bonita luz del crepúsculo. Ojalá tenga un buen invierno y pueda emprender su ruta al norte llegada la primavera.