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jueves, 12 de mayo de 2022

Migración primaveral de limícolas

Uno de los movimientos migratorios más espectaculares a los que podemos asistir en Asturias es la migración primaveral de limícolas. Aunque puede dilatarse bastante en el tiempo, los máximos se suelen dar en la primera quincena de mayo, y esto ocurre porque es cuando llegan las aves que invernan en el oeste de África, que van de camino a sus zonas de cría. Esta primavera estamos teniendo un movimiento interesante en las ensenadas de Bañugues y Llodero.

La ruta mayoritaria en esta época es la que se lleva rumbo Noroeste o Norte. Un representante por excelencia de esta ruta es el correlimos tridáctilo, que se ve con una gran variedad de plumajes, desde el casi blanco invernal al precioso cobrizo del plumaje nupcial. Este correlimos cría en latitudes árticas, en el NE de Canadá, Groenlandia o las Svalbard. 




Muy abundantes son también los chorlitejos grandes, los que migran en esta época pertenecen a la especie psammodromma, que crían en bastante cantidad en Islandia o Groenlandia. Los chorlitejos grandes se alimentan cazando de forma visual, a diferencia de los correlimos.



La tercera especie que sigue principalmente esta ruta es el correlimos común, sobre todo pertenecientes a la subespecie schinzii. Estas tres especies, que son las más numerosas durante la migración de mayo, viajan muchas veces de forma conjunta en bandos mixtos.




Otras especies de limícolas llevan una ruta más oriental, en dirección a Rusia y Siberia. Un ejemplo es el chorlito gris, del que se pueden ver tanto machos como hembras en plumaje nupcial.




Las especies que siguen esta ruta son menos numerosas, pero muy variadas, y además en esta época pueden verse en su precioso plumaje nupcial, algo que únicamente ocurre durante este mes de mayo. Además de los chorlitos grises, tenemos las agujas colipintas, correlimos gordos, y algún que otro correlimos zarapitín.







martes, 15 de marzo de 2022

Los últimos invernantes

La primera quincena de marzo es un periodo de transición en nuestra avifauna. Muchas especies que pasan el invierno aquí nos van dejando, y algunas estivales comienzan a llegar. Sin embargo aún pueden verse las últimas aves invernantes, que prolongan su estancia entre nosotros antes de retornar a sus áreas de cría. Entre ellas las más típicas son las aves limícolas, que se reproducen en latitudes muy norteñas y están adaptadas a migraciones más tardías. Por ejemplo en la ensenada de Llodero aún pueden verse varios chorlitos grises que llevan ahí varios meses.

Con ellos permanecen también varios ejemplares del grupo de chorlitejos grandes y correlimos comunes que también ha pasado aquí el invierno.


Los archibebes claros, aunque anidan en latitudes templadas, también suelen alargar su invernada.


Las anátidas suelen ser migrantes tempranos, pero aún permanece algún invernante, como por ejemplo un ánsar común que lleva varios meses en el pantano de La Granda.

En los prados de algunas zonas de Asturias llama la atención la presencia aún de algunos grupos de garcilla bueyera, especie que ha comenzado a invernar hace unos pocos años.


Y en cuanto a los pájaros van desapareciendo de los prados y labrantíos del litoral los grandes bandos invernantes de pinzón vulgar, ya quedan pocos individuos, la mayoría jóvenes o hembras.


En las alisedas y bosques de ribera se ven los últimos grupos de lúganos alimentándose de las piñas de los alisos. A lo largo de marzo desaparecerán ya de nuestro marco de referencia, al igual que otras especies, para no volver hasta el próximo otoño.





 

domingo, 21 de febrero de 2021

Limícolas invernantes en Llodero

 En Asturias los dos enclaves principales para la invernada de aves limícolas son las rías del Eo y de Villaviciosa, que concentran la mayor parte de sus efectivos. Pero repartidos a lo largo de nuestra costa hay otros lugares que reúnen un reducido número de ejemplares pero no por ello dejan de tener importancia para este grupo singular de aves acuáticas. Uno de ellos es la ensenada de Llodero, en la ría de Avilés, donde este invierno se puede observar un variado conjunto de limícolas que llevan por la zona desde el mes de noviembre. Las fotos de la entrada son de este mes de febrero.

Destaca un pequeño grupo de correlimos comunes y chorlitejos grandes que por lo general forman un bando mixto, se asocian continuamente para alimentarse y echar a volar a la menor señal de alarma.



Entre los chorlitejos grandes es destacable la presencia de algún ejemplar más pequeño y oscuro, que es probable que pertenezca a la subs. tundrae, que es la que cría desde el Ártico europeo (N. de Escandinavia) hacia el E, a través de Siberia.


El ejemplar de arriba podría ser un juvenil, pero el siguiente es claramente un adulto, con el collar completo, y la base del pico naranja, aunque en una zona muy pequeña.


Se aprecia bien la diferencia con otros ejemplares en plumaje de adulto, que pertenecen a la subs. psammodromus, de Islandia, Groenlandia y NE de Canadá, la más frecuente aquí.


Otro limícola invernante en Llodero es el chorlito gris, con un pequeño grupo de 6 individuos


el archibebe claro, en este caso un ejemplar solitario


o unos pocos andarríos chicos, que son capaces de alimentarse tanto entre las rocas como en los prados, en este último caso sobre todo en días de lluvia.





domingo, 4 de octubre de 2020

Limícolas en octubre

 El periodo más fuerte en Asturias para la migración postnupcial de limícolas comprende los meses de agosto y septiembre, pero en octubre también pueden aparecer algunos grupos, empujados a la costa por los temporales atlánticos. Así ha ocurrido durante los primeros días de este mes en los que hemos tenido una pequeña sucesión de borrascas, como he podido constatar en las ensenadas de Llodero y Bañugues.

Migrantes tardíos son los chorlitos grises, que aparecen ya bien avanzado septiembre. Un pequeño grupo se ha estacionado en Llodero.


Igualmente se registran buenos bandos de chorlitejo grande, en Bañugues les vienen muy bien los arribazones de algas para encontrar alimento y ocultarse.



Siguen observándose también varias especies de correlimos, el más frecuente el correlimos común, ya mudando a plumaje de invierno.


Algún ejemplar tardío de correlimos gordo, claramente mayor que el común.



Igualmente ejemplares tardíos de correlimos zarapitín o archibebe común, siempre juveniles del año.


O también algunas agujas colipintas, buscando xorras en la arena con su largo pico.



Algunas de las aves que llegan ahora podrían quedarse ya y ser los primeros invernantes de la temporada.



martes, 7 de mayo de 2019

Parada migratoria

La primera semana de mayo marca el máximo en el número de aves limícolas que cruzan en migración frente a nuestro litoral. Su tránsito suele ser rápido, pero en determinadas condiciones meteorológicas los limícolas se ven obligados a sedimentar, en especial bajo vientos fuertes de componente este que se oponen a su migración.

Estas condiciones se dieron el pasado fin de semana, y la consecuencia de ello fue que un gran número de limícolas se detuvieron en los lugares favorables de nuestra costa. En la playa de Bañugues cerca de 400 limícolas se agolpaban en la zona libre de playa, dos tercios de los cuales eran correlimos comunes Calidris alpina, que en esta época es la especie mayoritaria.




Entre las otras especies pequeñas destacaban los correlimos tridáctilos y chorlitejos grandes, los cuales a medida que avance el mes de mayo irán ganando en importancia.



En ocasiones se reunían todos en la orilla ofreciendo un gran espectáculo.



Entre las especies de tamaño medio se podían ver buenos grupos de zarapito trinador y chorlito gris, alguno de estos últimos en su precioso plumaje nupcial.




Todas estas aves se encuentran siguiendo la ruta migratoria del Atlántico Este. Viajando miles de km, algunas especies, caso de los chorlitos grises o las agujas colipintas, se dirigen a Siberia. Otras, caso de los correlimos tridáctilos, llegarán hasta Groenlandia e incluso las islas de NE de Canadá.


En esta ruta tan increíblemente larga es fundamental que durante sus paradas las aves limícolas tengan el suficiente tiempo para descansar y alimentarse, ya que si se ven obligadas a abandonarlas antes de haber repuesto sus reservas quizá no lleguen a su destino. Por eso, el respeto a su tranquilidad y no molestarlas se hace muy necesario. Pensemos en el milagro que representa que unas aves tan pequeñas puedan viajar distancias tan enormes con el simple objetivo de reproducirse.