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viernes, 21 de abril de 2023

Vientos del este y archibebes

Esta semana de abril hemos vivido una fuerte sedimentación de aves limícolas en los estuarios asturianos, con grandes agrupaciones de varias decenas de aves. Han sido especialmente protagonistas los archibebes comunes Tringa totanus, con números superiores a las 60 aves en la playa de Bañugues y cercanas a las 100 en la ensenada de Llodero, ría de Avilés, donde pude hacer unas fotografías.



En primavera estas grandes sedimentaciones vienen condicionadas por los vientos de componente este. Las aves están migrando en sentido O-E en su paso por la cornisa cantábrica, de retorno a sus áreas de cría. Los vientos del este se oponen a esta migración, y cuando son muy intensos hacen que muchas aves decidan detenerse antes de seguir su vuelo.


Los archibebes comunes son típicos representantes de lo que se llama migración en salto de rana o "leap-frogging", por el cual las poblaciones que crían más al norte de su área de distribución son las que invernan más al sur. Su periodo migratorio es muy extenso, y pueden registrarse a veces hasta primeros de junio. Los que se ven ahora probablemente proceden de zonas del norte de África, y en un movimiento secuencial irán registrándose aves de cada vez más al sur.




miércoles, 20 de julio de 2022

Arranca la migración postnupcial

Prácticamente no hay un mes del año donde no exista alguna migración de aves en nuestras latitudes, salvo quizás enero. Así, sin solución de continuidad con la migración prenupcial, de viaje a los lugares de cría, se notan los primeros movimientos postnupciales, de retorno a los de invernada. Las primeras que se hacen notar en este sentido son las gaviotas reidoras, que ya a mediados de junio ocupan estuarios y ensenadas como las de Llodero con interesantes bandos.


Las primeras jóvenes nacidas en el año se suelen registrar en Asturias a finales de junio, como así ha sucedido esta temporada. Las gaviotas reidoras ocupan una distribución muy amplia en el Paleártico, pero es casi seguro que estas migrantes tempranas provienen de las poblaciones del oeste de Europa y llegan aquí bordeando el litoral.




Sólo unos pocos días después que las reidoras se presentan aquí las gaviotas cabecinegras, en este caso con muy poco intervalo entre adultas y jóvenes. Seguramente proceden también de las poblaciones del oeste de Europa.



A finales de junio o principios de julio se pueden registrar las primeras aves limícolas en migración postnupcial. Para mí los primeros esta temporada fueron dos chorlitejos grandes.


En julio se vuelve a ver también la silueta característica del zarapito trinador en los estuarios. Esta especie es un migrador temprano, ya desde julio, pero en esta época a diferencia de la primavera apenas se detiene en tierra y los bandos se observan en migración activa.


La primera especie de limícola que suele aparecer en buenos números es el archibebe común, con grupos de jóvenes a mediados de julio. De esta manera pude registrar un bando de 15 el día 17/07 en la ensenada de Llodero. El archibebe común cría en latitudes templadas en el continente europeo.





De esta manera, a estas alturas del año la migración postnupcial se encuentra ya en pleno funcionamiento. Ocupa más de la mitad del año, de junio a diciembre, y nos permite disfrutar de la naturaleza en su total expresión.

sábado, 19 de junio de 2021

No reproductores, futuros reproductores

 La segunda parte de la primavera es en Asturias una época interesante para los ornitólogos. En los meses de mayo-junio se pueden observar individuos de algunas especies que ya no están en paso migratorio, ya que éste transcurre antes de su observación, ni están criando porque Asturias cae mayormente fuera de su área de reproducción. Son lo que podemos llamar "no reproductores".

El águila pescadora Pandion halietus es una de las especies de las que muchos años se registra algún ejemplar de estos primaverales. El día 12/05 pude observar un ave en la ensenada de Bañugues que fue insistentemente acosado por córvidos.



Estos individuos no reproductores pueden ser aves inmaduras, que aún no han alcanzado la madurez sexual, o bien adultos que por diversas razones (falta de pareja, fallo en la puesta, etc.) no han podido criar ese año. Tal es el caso de este grupo de tres espátulas Platalea leucorodia que localicé el día 13/06 en La Granda, con un ave del año pasado y dos adultos.


Espátulas que al día siguiente ya eran cinco ejemplares al sumarse otros dos adultos al grupo. Uno de los adultos observado ambos días portaba anillas, siendo originario de la isla holandesa de Vlieland donde fue anillado en junio de 2018 como pollo. Aparte de varias observaciones en su lugar de origen el otro registro de este ejemplar se produjo en septiembre de su primer año, como invernante.


En la foto anterior se pueden observar acompañando a las espátulas sendos ejemplares de dos de las no reproductoras más frecuentes en Asturias, la garceta, que se observa tanto en embalses como en estuarios costeros, y la garza real.

Es frecuente que en los estuarios costeros una vez finalizada la migración prenupcial se queden algunas aves no reproductoras, como es el caso de dos archibebes comunes que llevo viendo esta semana en la ensenada de Llodero.


Y también es habitual el registro de algunas aves marinas que se quedan por la costa de forma divagante. Hoy mismo observé un ejemplar de charrán patinegro de pesca en la bahía de Lluanco.


Lo importante de estos ejemplares no reproductores es que en no pocas ocasiones actúan a modo de pioneros. Van explorando nuevas zonas y con el tiempo y si las condiciones les favorecen se convierten en reproductores. Tal es el caso de la cigüeña blanca, que en los últimos años ha vuelto a criar en algunas zonas de Asturias, en especial en la altiplanicie de La Espina, donde este año hay varias parejas con pollos.


O el más reciente ejemplo de la garza real, de la que poco a poco comienzan a establecerse unas pocas parejas en territorio asturiano. Una de ellas ha hecho su nido en el parque de Ferrera en Avilés, y ya han volado nada menos que cuatro pollos. Esta foto corresponde a uno de los pollos en sus primeros días de vida allá a finales del mes de abril.








viernes, 19 de marzo de 2021

Comienza la migración prenupcial

Algunas especies comienzan a moverse ya a finales de febrero, como las gaviotas o las anátidas. Pero el desplazamiento del gran contingente de aves invernantes hacia sus zonas de cría se empieza a notar sobre todo a partir de la primera semana de marzo.

El desplazamiento de las aves limícolas, que podemos registrar en playas y estuarios cuando se detienen para alimentarse, es secuencial, y las que aparecen primero son las que han invernado más cerca. En estas etapas tempranas de la migración se pueden ver especies características, como el chorlitejo chico, del que detecté un ejemplar en Bañugues el día 17/03


También es llamativa la aparición de algún que otro chorlito dorado, que en algunos casos ya tienen avanzada la muda a su plumaje nupcial. Estos dos son de Bañugues del mismo día.



También se aprecian ya indicios de muda en los combatientes que se ven en esta época, como estos dos que observé en la ensenada de Llodero hoy día 19/03.



Se empiezan ya a hacer notar las especies comunes, como los archibebes comunes, que aparecen ya en pequeños grupos. Hoy había uno de 5 aves en la ensenada de Llodero.


Pero no son sólo los limícolas los que comienzan a migrar. Ya asoman por ejemplo los primeros charranes patinegros; hoy un ejemplar descansaba en la ensenada de Llodero junto a las gaviotas.


De otras especies más comunes tendremos tiempo de hablar. No en vano la migración prenupcial se extiende por un amplio espacio de tiempo, llegando incluso hasta finales de mayo o principios de junio.


domingo, 4 de octubre de 2020

Limícolas en octubre

 El periodo más fuerte en Asturias para la migración postnupcial de limícolas comprende los meses de agosto y septiembre, pero en octubre también pueden aparecer algunos grupos, empujados a la costa por los temporales atlánticos. Así ha ocurrido durante los primeros días de este mes en los que hemos tenido una pequeña sucesión de borrascas, como he podido constatar en las ensenadas de Llodero y Bañugues.

Migrantes tardíos son los chorlitos grises, que aparecen ya bien avanzado septiembre. Un pequeño grupo se ha estacionado en Llodero.


Igualmente se registran buenos bandos de chorlitejo grande, en Bañugues les vienen muy bien los arribazones de algas para encontrar alimento y ocultarse.



Siguen observándose también varias especies de correlimos, el más frecuente el correlimos común, ya mudando a plumaje de invierno.


Algún ejemplar tardío de correlimos gordo, claramente mayor que el común.



Igualmente ejemplares tardíos de correlimos zarapitín o archibebe común, siempre juveniles del año.


O también algunas agujas colipintas, buscando xorras en la arena con su largo pico.



Algunas de las aves que llegan ahora podrían quedarse ya y ser los primeros invernantes de la temporada.



martes, 2 de junio de 2020

Los últimos migrantes

Este año, el confinamiento del que ahora estamos saliendo ha coincidido con la mayor parte de la migración prenupcial por Asturias. Por ello, nos hemos perdido el desarrollo de la misma. Sólo al final pudimos captar algo, los migrantes más tardíos. A últimos de mayo, el fuerte viento del nordeste obligaba a estos últimos migrantes, varias especies de limícolas, a detenerse en ensenadas costeras como la de Bañugues.



El día 24, a pesar de ser domingo y estar la playa atestada de gente, un grupo de limícolas se alimentaba en la playa. Las especies eran las habituales de estas fechas, mayoría de chorlitejos grandes, con varios correlimos comunes, correlimos tridáctilos, archibebes comunes y el verso suelto de un correlimos gordo.


Esta migración tan tardía es producto de la evolución. Estas especies crían en latitudes árticas, donde el periodo favorable a la reproducción es muy corto, de apenas dos meses, al principio del verano. Por tanto deben sincronizar perfectamente su llegada, hacerlo demasiado pronto supone estar sometido a las inclemencias climáticas, y hacerlo tarde supone no aprovechar los infinitos recursos que la tundra dispone en forma de millones y millones de invertebrados.


Especialmente llamativo es el caso del correlimos tridáctilo. Esta especie se reproduce en el extremo NO de Groenlandia y las islas del NE de Canadá. Para el caso extremo de un ave que invernase cerca del S de África este viaje podría suponer cerca de 15.000 km, toda una verdadera hazaña.


Otro caso llamativo es el del archibebe común, cuya temporada migratoria comienza ya a fines de marzo o primeros de abril. Esta especie migra en "salto de rana", de forma que las poblaciones que crían mas al norte se desplazan más lejos, y son las que vemos ahora.



Comprobando la enorme magnitud de estos viajes se puede entender la absoluta necesidad de respetar el reposo y descanso de estos pequeños viajeros. Si no se pueden alimentar en las paradas que hacen en sus desplazamientos existen bastantes probabilidades de que no lleguen a su destino. Por eso, cuando tengamos la inmensa suerte de encontrarnos con ellos, seamos respetuosos e intentemos molestarlos lo menos posible.

jueves, 6 de junio de 2019

Migración en salto

La primera semana de junio marca el final de la migración prenupcial, ya que se observan las últimas aves que se encuentran de viaje a sus áreas de cría. Se trata por lo general de aves limícolas que se reproducen en latitudes muy norteñas, en la tundra ártica, donde las condiciones no son favorables para reproducirse hasta la llegada del verano.


Una especie que se observa habitualmente en estas fechas es el archibebe común Tringa totanus, del que ayer pude registrar un grupo de 15 ejemplares en la ensenada de Llodero. El archibebe común constituye además uno de los más claros ejemplos de lo que se llama migración "en salto de rana", o lo que los ingleses denominan "leapfrog", por el cual las poblaciones más al norte del área de distribución son las que invernan más al sur.


El archibebe común de la subespecie nominal tiene una amplísima zona de cría en Europa, desde la Península Ibérica hasta el norte de Escandinavia. Las poblaciones del oeste de Europa, como se sabe por los resultados de anillamiento, apenas se desplazan en invierno o lo hacen a muy corta distancia. En cambio las poblaciones escandinavas tienen que viajar miles de km hasta llegar al oeste de África. Esas son las que observamos viajando ahora. Comenzarán su reproducción a finales de junio o ya en julio.



Este curioso mecanismo migratorio tiene sin duda razones evolutivas. Los ejemplares del norte, que se ven obligados a viajar al sur mucho más tarde que los de latitudes medias, al llegar donde estos se encuentran ya asentados se ven en desventaja competitiva, con lo cual deben seguir su desplazamiento en busca de áreas favorables. Tras muchos siglos repitiendo este esquema, las rutas migratorias se van fijando en el código genético de las aves, que las siguen a rajatabla.