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jueves, 9 de marzo de 2023

Buscando el sustento en el suelo

En lo más crudo del invierno, cuando muchos árboles y arbustos están desprovistos de hojas y hay escasez de insectos, muchas aves deben procurarse el alimento buscando en el suelo. Este hecho es fácil de observar en los parques urbanos como los de Avilés, donde se han hecho las fotografías. Por ejemplo, los pinzones vulgares y verderones rebuscan entre la hierba en busca de las semillas caídas, muchas veces lo hacen asociados.




Otros pájaros que son más habituales en las ramas y el medio aéreo se dejan caer al verde en busca de comida, como los carboneros comunes y los mosquiteros comunes.





Los parques urbanos en el invierno se llenan de túrdidos, que dan una nota de color a la avifauna de los mismos. En algunos incluso invernan pequeños bandos de zorzal alirrojo, como el parque de La Magdalena en Avilés, al que los zorzales llegan en otoño por las bayas y se quedan en invierno por las lombrices.


Y es que las lombrices son el alimento principal de estas aves en época invernal. Es frecuente observarlos con la cabeza ladeada, escuchando el movimiento que estas producen al desplazarse bajo tierra.




Entre los mirlos urbanos no es raro ver ejemplares con rastros de albinismo parcial, al ser poblaciones muy endogámicas.



Para todas estas especies de aves los suelos de los parques urbanos se convierten en invierno en una buena despensa. ¿Cuál es la razón? Fundamentalmente son dos, el hecho de que se acumula el agua caída con las lluvias invernales, y que el terreno está muy reblandecido a causa del constante pisoteo de personas y perros.


Por supuesto, en invierno observamos también toda la panoplia de aves cuyo nicho principal de alimentación es el suelo, pero que en esta época son más visibles. Aquí tenemos una pequeña muestra.










jueves, 29 de diciembre de 2022

Unos reyezuelos listados por el parque

Entre los mejores lugares para practicar la observación de pájaros, o pajarear como ya admite la RAE,  están los parques urbanos en invierno. Con gran diversidad arbórea, y el arbolado caducifolio ya desprovisto de su manto de hojas, son muy visibles las aves que buscan en este entorno en cierto modo privilegiado refugio y alimento. Y entre estas aves no resulta raro localizar algún que otro ejemplar de reyezuelo listado Regulus ignicapilla, como un grupito de cuatro que pude observar a finales de diciembre y que ilustran esta entrada.


El reyezuelo listado sería el ave más pequeña de Europa, si no fuese por su pariente el reyezuelo sencillo que es un poco menor. Su situación en Asturias es óptima, ya que según el Atlas de Aves Nidificantes de la COA - Indurot es una de las especies más frecuentes, cifrando su población en 140.000-230.000 parejas. Se distribuye por todo el territorio, y habita cualquier zona que tenga un mínimo de arbolado o formaciones arbustivas favorables, incluyendo algunos montes de eucalipto, aunque el óptimo lo alcanza en algunas plantaciones maduras de pino.



Geográficamente, el reyezuelo listado es un pájaro de la Europa Occidental, desde la mitad norte de la Península Ibérica hasta los países bálticos, con pequeñas poblaciones en otras áreas. Curiosamente es escaso en las Islas Británicas, estando totalmente ausente de Irlanda. Y esto es importante porque permite la detección de aves migrantes por las zonas costeras, tanto en primavera como en otoño, e incluso algunos invernantes.


Estas aves en paso que se detectan por las islas británicas proceden de las zonas más al norte de su área de distribución, donde las poblaciones son migradoras. Y algunos de ellos pueden continuar viaje hacia el sur, hacia la Península Ibérica. Así, el aumento de reyezuelos listados que se registran en varias áreas de Asturias puede tener un doble origen, por un lado aves de zonas de montaña que bajan de altitud, y por otro aves procedentes de la Europa del Norte que buscan aquí su refugio de invierno.




martes, 25 de enero de 2022

Pájaros en el parque

Los parques urbanos son un lugar privilegiado para practicar la ornitología en época invernal. Constituyen un excelente refugio para un buen número de aves, especialmente pájaros, que están muy afanados en la búsqueda de alimento. Como están relativamente acostumbrados a la presencia humana, y además muchos árboles y arbustos están desprovistos de hojas, podremos realizar interesantes observaciones y descubrimientos interesantes.

Por ejemplo será fácil observar a los camachuelos casi al alcance de la mano devorando los primeros brotes florales.



Comprobaremos como se van deshaciendo los grupos de mito y empezando a formarse las primeras parejas preparando la reproducción.


Los carboneros comunes llamarán nuestra atención con su insistente reclamo, en los parques suelen moverse en parejas.


Encontraremos alguna lavandera cascadeña, siempre en solitario, cerca de cualquier masa de agua por pequeña que esta sea.


Nos sorprenderá siempre la inteligente urraca que es capaz de encontrar alimento en cualquier situación.


Los verderones suelen ir en grupo, buscando cualquier semilla disponible, sea en el campo o en el asfalto.




De vez en cuando podremos sorprender al inquieto agateador europeo subiendo en espiral a lo largo y ancho de los troncos.


Descubriremos para nuestro asombro como los mirlos y los zorzales comunes de los parques son mucho menos esquivos que los que viven en la campiña.



En los parques urbanos es sencillo registrar 25 o 30 especies de pájaros en nuestras excursiones, si las realizamos con cuidado y atención. Todas estas fotos se realizaron en los parques de Avilés durante este mes de enero.


sábado, 19 de junio de 2021

No reproductores, futuros reproductores

 La segunda parte de la primavera es en Asturias una época interesante para los ornitólogos. En los meses de mayo-junio se pueden observar individuos de algunas especies que ya no están en paso migratorio, ya que éste transcurre antes de su observación, ni están criando porque Asturias cae mayormente fuera de su área de reproducción. Son lo que podemos llamar "no reproductores".

El águila pescadora Pandion halietus es una de las especies de las que muchos años se registra algún ejemplar de estos primaverales. El día 12/05 pude observar un ave en la ensenada de Bañugues que fue insistentemente acosado por córvidos.



Estos individuos no reproductores pueden ser aves inmaduras, que aún no han alcanzado la madurez sexual, o bien adultos que por diversas razones (falta de pareja, fallo en la puesta, etc.) no han podido criar ese año. Tal es el caso de este grupo de tres espátulas Platalea leucorodia que localicé el día 13/06 en La Granda, con un ave del año pasado y dos adultos.


Espátulas que al día siguiente ya eran cinco ejemplares al sumarse otros dos adultos al grupo. Uno de los adultos observado ambos días portaba anillas, siendo originario de la isla holandesa de Vlieland donde fue anillado en junio de 2018 como pollo. Aparte de varias observaciones en su lugar de origen el otro registro de este ejemplar se produjo en septiembre de su primer año, como invernante.


En la foto anterior se pueden observar acompañando a las espátulas sendos ejemplares de dos de las no reproductoras más frecuentes en Asturias, la garceta, que se observa tanto en embalses como en estuarios costeros, y la garza real.

Es frecuente que en los estuarios costeros una vez finalizada la migración prenupcial se queden algunas aves no reproductoras, como es el caso de dos archibebes comunes que llevo viendo esta semana en la ensenada de Llodero.


Y también es habitual el registro de algunas aves marinas que se quedan por la costa de forma divagante. Hoy mismo observé un ejemplar de charrán patinegro de pesca en la bahía de Lluanco.


Lo importante de estos ejemplares no reproductores es que en no pocas ocasiones actúan a modo de pioneros. Van explorando nuevas zonas y con el tiempo y si las condiciones les favorecen se convierten en reproductores. Tal es el caso de la cigüeña blanca, que en los últimos años ha vuelto a criar en algunas zonas de Asturias, en especial en la altiplanicie de La Espina, donde este año hay varias parejas con pollos.


O el más reciente ejemplo de la garza real, de la que poco a poco comienzan a establecerse unas pocas parejas en territorio asturiano. Una de ellas ha hecho su nido en el parque de Ferrera en Avilés, y ya han volado nada menos que cuatro pollos. Esta foto corresponde a uno de los pollos en sus primeros días de vida allá a finales del mes de abril.








viernes, 29 de enero de 2021

Buscando en el suelo

Ahora que es tiempo de encierros y de movilidad limitada, una excelente alternativa para seguir disfrutando de la naturaleza y de nuestro tiempo al aire libre es acudir a los parques urbanos. En época invernal están poblados de paseriformes que acuden atraídos por la disponibilidad de alimento. En los árboles y arbustos, con la caída de la hoja, este alimento escasea, y algunas especies que suelen moverse por ramas y tronco se ven obligadas a descender al suelo. Por ejemplo el inquieto reyezuelo listado, que no suele alejarse del pie del árbol, adonde acude a la menor señal de alarma.


También los carboneros comunes descienden en época invernal al suelo, donde rebuscan inquietos a la caza de pequeños invertebrados. Lo hacen incluso en parejas, que permanecen unidas




Junto a ellas encontramos otros paseriformes que sí son habituales en la búsqueda de alimento en el suelo, como los zorzales comunes, que atrapan sin cesar lombrices de tierra.





Sus parientes los mirlos también son aficionados a las lombrices, que localizan por el oído inclinando la cabeza, al igual que los zorzales.


Similares a los mirlos son los estorninos negros, que se mueven siempre en grupo.


La grácil lavandera cascadeña es un pájaro muy territorial y que se presenta siempre de forma individual, podremos contar con alguna en un parque siempre que tengamos una pequeña corriente de agua o zona encharcada. Muchas veces son jóvenes del último año.



El jilguero es quizá nuestro paseriforme más versátil y de amplio espectro. En esta época podremos localizar algún pequeño grupo alimentándose de las primeras margaritas, que les encantan.



También se puede hallar algún pequeño grupo de pinzón vulgar, un fringílido como el jilguero, que suele rebuscar en el terreno a la busca de las bayas y semillas caídas de árboles y arbustos.


Todos estos registros corresponden a los parques urbanos de Avilés a lo largo del mes de enero.