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6 jul 2025

¿Qué hicieron los íberos por los romanos?

 


A petición de un seguidor de Instagram, hoy voy a cambiar la épica pregunta de La vida de Brian, aquella ya mítica "¿qué han hecho los romanos por nosotros?". Hoy va a ser "¿Qué hicieron los íberos por los romanos?".

Fue mucho lo que el pueblo íbero aportó al pueblo romano durante el proceso de conquista y romanización (siglos III a. C. al I d. C.). Hubo elementos culturales, militares, económicos y religiosos.

Aquí os dejo unos cuantos, porque ya se sabe que "para prueba un botón" (unos pocos, esta vez). Por supuesto, hubo mucho más, pero para profundizar en el tema os dejo alguna lectura al final de esta publicación. Esto solo es una pequeña introducción. 

Comencemos con la influencia militar. Por un lado, tácticas y armas. El armamento íbero, la falcata como arma por excelencia, el soliferrum y su agilidad con la infantería ligera fueron valorados muy positivamente por Roma. Si tomamos como ejemplo la falcata, hemos encontrado su utilización en yacimientos de época imperial. En Valeria, Uxama, Cerro de las Cabezas y Collado de los Jardines, lo que indica continuidad en el uso de este arma tradicional entre los soldados indígenas o auxiliares hispanos.


Tanto destacaron los guerreros íberos que se les incorporó a las legiones como auxiliares. Sabemos de su presencia, por ejemplo, en la Batalla de Zama (202 a. C.), cuando Escipión el Africano utilizó tropas íberas contra Aníbal y Sertorio, o en la expedición en Hispania (siglo I a. C.), cuando se rodeó de tropas íberas que actuaban como exploradores.

Sin olvidarnos de otro de los elementos característicos del mundo militar íbero: la caballería. Esta tenía fama de ser eficaz y veloz, y también fue integrada en las campañas romanas. Pongo solo un ejemplo; hay más. Tito Livio menciona "equites Hispani" integrados en el ejército romano.

También hubo aportes artísticos y artesanales. La cerámica y la orfebrería, por ejemplo. Los íberos dominaban estas técnicas y fue mucha su influencia en la producción local romana en Hispania. Y obvio es el caso de la escultura funeraria; recordemos la Dama de Elche o la Dama de Baza, que influenciaron en el arte provincial romano.

Pondré solo un par de ejemplos concretos. Los más interesantes y llamativos. La cerámica pintada de estilo ibérico orientalizante persistió en la cerámica común hispanorromana, especialmente en la terra sigillata hispánica tardía (siglos I–III d.C.), con imitaciones locales de formas y motivos. O las lucernas de época imperial aparecidas en Saguntum o Ilici que tenían motivos decorativos que recuerdan al repertorio íbero: toros, guerreros o símbolos solares. No podemos olvidar el tesorillo de Mairena del Alcor (Sevilla), datado en el siglo I d. C., es decir, época plenamente romana, formado por joyas con motivos y técnicas del repertorio ibérico anterior: espirales, amuletos y figuras de animales.



La religión y los ritos es otro elemento en el que podemos encontrar influencia íbera en hispanorromanos. Roma también adoptó y reinterpretó (sincretismo) algunas divinidades íberas, integrándolas en su panteón provincial. Y por supuesto se asimilaron prácticas funerarias locales. Además de que, algunos de los santurarios prerromanos siguieron activos durante siglos bajo dominio romano, eso sí, adaptados.

Sobre divinidades, tenemos conocimiento de que el dios Endovélico, adorado en la Bética, especialmente en Lusitania, fue asimilado al dios Apolo y también a Esculapio por su carácter sanador. El templo más famoso es el santuario rupestre de São Miguel da Mota (Alentejo, Portugal), que fue romanizado en época imperial (siglo I d. C.) y las más de 100 inscripciones votivas en latín que se han encontrado lo prueban. ¿Más ejemplos? Ataecina, Cosus, Eke-ko, Betatun, Borea... y unos cuantos dioses más.


Respecto a la agricultura y la economía. Los romanos aprovecharon el conocimiento local en minería (plomo, plata, hierro) y técnicas agrícolas. El cultivo del olivo, vides y cereales que ya estaban adaptados al clima ibérico. Y no podemos olvidarnos de las rutas comerciales que ya estaban bien establecidas antes de la llegada de Roma a la península ibérica y que facilitaron la integración económica de Hispania en el Imperio.

Los oppida, ciudades fortificadas íberas (Ullastret, Cástulo, Edeta o Basti son algunos ejemplos, hay más), sirvieron de base para fundaciones romanas o para la planificación urbana romana en Hispania. La aristocracia íbera colaboró con Roma, accediendo a cargos en la administración y facilitando la romanización.



Otro elemento muy importante, el del lenguaje y los nombres, también tuvo su papel en ese aporte al mundo romano. Aunque el íbero desapareció como lengua, perduró en topónimos y antropónimos. ¿Algunos ejemplos? Aquí tienes algunos que se cree que podrían tener un origen íbero:

Topónimos como Ilerda, Iliberri, Segóbrica, Calagurris, Uxama. Nombres de ríos como Iberus, Segura, Sucro, Turia. Nombres de persona: Indíbil, Mandonio, Orisón, Teutales, Belsem. Y otras muy curiosas como murgaño, perro, urraca, barro, zamarra, calabaza o pizarra también se cree que podrían tener un origen íbero y que posiblemente terminaron incorporándose a la lengua latina en su versión vulgar.

Si quieres saber más, aquí te dejo unos libros:

  • Ruiz Zapatero, G. (2006). Romanización y resistencias en el mundo ibérico. Crítica.
  • Blázquez Martínez, J. M. (1995). La romanización I. Istmo.
  • Ministerio de Cultura. (1983). Los íberos: [exposición]. Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes y Archivos.

Fotos: Wikimedia Commons menos la de La vida de Brian que pinchando en ella aparece el lugar de dónde la he descargado.




29 jun 2025

¿Podía un hombre libre convertirse en esclavo en la antigua Roma?


¿Nunca os lo habéis preguntado?  ¿Podía un romano libre convertirse en esclavo?  

La respuesta es complicada. Sabemos que hubo casos en los que sí, que una persona libre fue vendida como esclava.  Tres podían ser los casos:

- Por engaño

- Por castigo

- Por necesidad extrema

Aunque las leyes romanas intentaban proteger a los ciudadanos libres, no siempre funcionaba eficazmente y en la práctica las cosas eran muy diferentes.



Casos llamativos fueron, por ejemplo el de San Patricio (siglo V d. C.). Patricius era un joven britano libre capturado por piratas irlandeses y vendido como esclavo en Irlanda.  Su caso no era el único.  Los piratas campaban a sus anchas por los mares y estos hacían incursiones a las poblaciones portuarias, además de atacar a los barcos en alta mar. 

Conocemos, por ejemplo, del caso de Julio César, que cuando era joven fue capturado por piratas cilicios cerca de la isla de Farmacusa (mar Egeo).  Los piratas desconocían su identidad por lo que no sabían era un noble importante.  Lo mantuvieron cautivo 38 días y pidieron por él un rescate.  No llegó a ser vendido como esclavo, pero ese era el destino habitual en este tipo de casos.  Tras su liberación, César los persiguió, capturó y crucificó, cumpliendo lao que les había prometido en broma mientras estaba cautivo.  Puedes leer su historia completa en Plutarco, Vida de César.

Otro ejemplo es el de Publius Rutilius Rufus.  La historia de este personaje nos la cuenta Floro en su Epitome (2, 4, 7) y Apiano en Guerras Civiles (1, 28).  Rufus fue cónsul en el 105 a. C. Fue víctima de una persecución política y enviado al exilio.  En Asia, fue capturado por los piratas, que lo vendieron como esclavo.  Fue comprado por un ciudadano romano que reconoció su estatus y lo liberó.


Otro motivo por el que un libre podía ser vendido como esclavo era cuando se trataba de un fraude y sabemos que Adriano emitió edictos para castigar a los que vendían personas libres como esclavos, lo que indica que se trataba de un problema real. Se documentan casos en el Digesto de Justiniano como el de Lucius Ritius, libre que fue vendido por tal Saeius como esclavo, y luego reclamó su libertad.  La referencia está en el Digesto 40.12.23, donde se indica que si alguien libre era vendido como esclavo, podía reclamar su estatus y el vendedor sería castigado.

Casos de ventas de libres se documentan en el teatro.  Obviamente no son fuentes históricas como tales, pero las obras de teatro eran un termómetro de la época en la que eran escritas, puesto que reflejaban aquellos temas que preocupaba a los espectadores y realidades sociales conocidas.  Así, en la obra de Plauto, Los Cautivos, se plantea la historia de un joven libre que acaba esclavizado por error.

Un hombre libre también podía ser esclavizado por deudas o como castigo.  La nexum o esclavitud por deudas fue abolida en la República tardía. Esta permitía que un ciudadano libre quedara en servidumbre temporal.  Hay autores como Livio (Ab urbe condita II) que relatan casos de ciudadanos empobrecidos que acababan vendido ilegalmente por acreedores abusivos.  Como el de un veterano romano que, tras no poder pagar sus deudas, fue retenido y humillado como si fuera esclavo.


El último caso es el de los niños libres que eran vendidos por sus padres.  Aunque estaba prohibido, se sabe que durante épocas de crisis, había padres desesperados que vendían a sus hijos.  Algunos casos aparecen comentados en textos legales y de juristas como Ulpiano. Hay ejemplos epigráficos, pocos, pero los hay, aunque están envueltos en una ambigüedad jurídica.  Algunas lo indican de forma indirecta o se puede entender por contexto.

Tenemos el ejemplo de Marcus Aurelius Felix (AE 1998, 116) encontrada en el santuario de Leukios Basielus (Polonia) datada entre los siglos II-III d. C.  Felix, un antiguo esclavo dedica una inscripción al dios Leukios Basileus, agradeciendo haber recuperado su liberta.  En ella se identifica como libertus qui in pueritia sua a pertentibus suis venditus est (liberto que en su infancia fue vendido por sus padres).  Hay casos de niños muertos como esclavos pero que tienen el tria nomina lo que sugiere que debieron nacer libres y luego fueron esclavizados, ¿vendidos? ¿capturados? Como es el caso de Gaius Iulius Felix (CIL VIII, 27544) muerto a los 10 años, identificado como servus, pero con nomenclatura de ciudadano.  




También existen los casos de etiquetas halladas en mercados o puertos como el de Delos o Pompeya  que describen a niños a la venta con indicios de origen no esclavo puesto que no aparecen natus servus o un patronímico de dueño.  

Juristas como Ulpiano y Paulo (Digesto) citan casos de inscripciones de manumisiones en los que el origen libre del esclavo manumitido fue reclamado y confirmado.  Algunas inscripciones de tabellae patronatus aluden a libertos que proclamaron haber sido vendidos siendo libres, lo que a veces motivó la devolución de la libertad (Digesto 10, 12, 23).

Para saber más:

BRADLEY, K. (1994) Slavery and Society at Rome, Cabridge University Press.

MACMULLEN, R. (1981) "Free at Last! The impact of Manumission on Roman Freedmen",  Historia: Zeitschrift für Alte Geschichte, vol. 30, No. 3

GEORGE, M. (2011) Roman Slavery and Roman material culture, University of Toronto Press. 






8 jun 2025

Los dioses griegos no son los romanos y hace mucho que lo sabemos

 



Hay tradiciones erróneas con las que es muy difícil terminar. Una de ellas, quizás una de las más arraigadas, está en la mitología. Siempre leemos que Zeus es Júpiter, Afrodita es Venus, Marte es Ares. La realidad es que los dioses griegos no son los romanos.

Aunque ya existían contactos culturales entre griegos y romanos desde el siglo VI a.C., fue el poeta romano Ennio (239–169 a.C.) quien popularizó por primera vez la idea de que los dioses romanos correspondían a los griegos, utilizando una fórmula que comparaba a los “Doce Dioses Mayores” de Roma con los del panteón olímpico griego. Ennio tradujo a los dioses griegos con nombres latinos en su obra Annales, ayudando a fijar esa equivalencia.

La principal razón por la que los romanos identificaron a sus dioses con los griegos (considerándolos los mismos con distintos nombres) fue una combinación de estrategias culturales, políticas y religiosas.

La primera fue la asimilación cultural, llamado sincretismo. Los romanos eran muy prácticos y absorbían elementos que les resultaban útiles de los pueblos con los que entraban en contacto. No solo los pueblos griegos, como es en este caso. También de egipcios, fenicios, etc.

La segunda, una necesidad de equivalencia teológica. Cuando entran en contacto con otros pueblos, necesitaban comprender y organizar los sistemas religiosos extranjeros. Así que se esfuerzan por establecer un lenguaje común.

La tercera, el control ideológico y político, lo que les lleva a una necesidad de unificar panteones, lo que facilitaba la tarea. Los romanos no destruían los templos de otros pueblos; eran demasiado supersticiosos como para atreverse a ofender a los dioses, aunque no fuesen de su misma religión. Para ellos, unificar los dioses que se veneraban era más ordenado y comprensible.

La cuarta razón, la influencia de la literatura y la filosofía griega. Ennio, Cicerón, Virgilio u Ovidio escribían inspirados por Homero y Hesíodo. Lo que hicieron fue adaptar los dioses griegos a los latinos.

La quinta: lo que estaban haciendo los romanos con sus dioses ya lo hacían los griegos con los suyos mucho antes. Por ejemplo, con la aparición de Afrodita adaptada de la diosa próximo-oriental Astarté.

Y lo más curioso de todo esto es que no es una novedad. Ya a principios del siglo XX, Jane Ellen Harrison (1850-1928) lo dejaba por escrito en su Myths of Greece and Rome (1928), traducido a nuestro idioma en varias editoriales como La piel bajo el mármol.

Harrison decía:

"El estudio de la mitología griega ha estado sometido desde hace mucho tiempo a dos graves problemas. El primero, que hasta aproximadamente finales del siglo XIX o principios del XX, a la mitología griega siempre se la ha estudiado a través de un filtro romano o alejandrino. Hasta hace muy poco era normal llamar a los dioses griegos por sus nombres latinos: Zeus era Júpiter, Poseidón era Neptuno, Hera, Juno. No vamos a perder el tiempo haciendo leña del árbol caído: esa costumbre ya ha tocado a su fin. Ahora sabemos que Júpiter, a pesar del parentesco, no es lo mismo que Zeus; Minerva a todas luces no es Atenea. No obstante, perdura un error, muy peligroso por más sutil: hemos dejado de lado los nombres latinos, pero seguimos inclinándonos por conferir naturalezas latinas o alejandrinas a los dioses griegos, seguimos convirtiéndolos en dioses de juguete de una literatura tardía, artificial y enormemente ornamental". (Ed. Siruela)

10 may 2025

Lucrecio y el peligro de la escalada bélica.

Ayer por la tarde estuve impartiendo una conferencia en Sagunto, en el marco de la I MUESTRA SAGUNTUM IN MARE NOSTRUM. A petición de la organización, mi charla trató el tema de romanos contra cartagineses.  Yo misma decidí ser un poco más específica para intentar salirme un poco de lo que ya se había dicho tantas veces.  Así hablé de los elefantes de Aníbal. Al fin y al cabo, los animalillos son uno de mis temas de investigación.


Como dejé bien avisado al público, no iba a hablar de batallas, de guerras, de vencedores y perdedores.  Mi conferencia se iba a centrar exclusivamente en los animales. En los elefantes.

Expuse lo que los autores antiguos contaban sobre los elefantes de Aníbal: Tito Livio, Polibio, Plinio el Viejo, Apiano, Estrabón, Diodoro de Sicilia, Floro.  También de la representación de los paquidermos en el arte y la arqueología. Pretendía que el público tuviera una panorámica general sobre la presencia de estos animales en las Guerras Púnicas.

Cerré la charla con un texto precioso de Lucrecio.  Uno de los más bellos y aterradores, bestiales y violentos que he leído últimamente.  Se trata de un pasaje antibelicista, algo extraño en Roma que tanto adoraba al dios marte y amaba la violencia. 

Tengo que avisar de que no es el texto que se encuentra en las traducciones.  Lo he recortado, cambiado algunos párrafos de lugar, omitido y explicado algunas palabras. En general lo he hecho más liviano para que se pueda leer más fácilmente y entender aún mejor.  Resumiendo, que he hecho una adaptación del texto original.

Lo explico un poco antes de transcribir:  

Lucrecio, 99 a. C.-c. 55 a. C., fue un poeta y filósofo romano. En el libro V de su La naturaleza de las cosas ((1298-1351), nos da una idea de las consecuencias del uso de los elefantes en las Guerras Púnicas.  Expone la locura humana al utilizar los animales para la guerra. Nos cuenta cómo los seres humanos llegan a cualquier extremo en su búsqueda de la ventaja militar. 

Su texto nos recuerda la devastación que trae consigo la guerra y nos evoca algo que está hoy en mente de todos: las desastrosas consecuencias de la carrera armamentística.

Sus palabras suenan a rabiosa actualidad. Solo cambien animales por aviones de combate, bombas nucleares y drones.

Transcribo el texto tal y como lo escribí para leer al finalizar la conferencia:

Montar armado en los ijares del caballo, controlarlo con frenos, mostrar destreza con la diestra, esto es anterior a poner a prueba los peligros de la guerra en un carro de dos caballos. Uncir los de dos caballos es anterior a los de dos pares de caballos y que subir a los carros armados con hoces.



Después a los elefantes, de cuerpo torreado, horribles, con mano de serpiente, enseñaron los cartagineses a soportar las heridas de la guerra y a turbar las grandes huestes de Marte. Así, la triste discordia produjo una cosa después de otra, para que fuera horrible a las naciones humanas en armas, y día a día aumentaron los terrores de la guerra.



Primero fueron los caballos, luego los elefantes. Nada fue suficiente para luchar en la guerra. Así que probaron algo nuevo. Se les ocurrió intentar utilizar toros en el campo de batalla. Estos arrojaban a los de su bando y los aplastaban con sus patas y perforaban con sus cuernos debajo de los costados y los vientres de los caballos, y escarbaban la tierra con su frente amenazante.



Experimentaron con enviar jabalíes feroces contra el enemigo. Los animales azotaban, feroces, con poderosos dientes a sus aliados, tiñendo con su sangre las armas quebradas, y provocaban caídas entremezcladas de jinetes e infantes. Los caballos evadían de costado el impulso de los feroces dientes o atacaban los vientos con sus patas levantadas. Pero caían estremeciendo la tierra por sus pesados cuerpos, con sus tendones cortados. Se enardecían en el curso de las acciones por las heridas, el griterío, la fuga, el terror, el tumulto.


Algunos lanzaron delante de los soldados fuertes leones. Inflamados por la confusión de la matanza desordenaban, feroces, las tropas de soldados sin ninguna distinción. Sacudían por todas partes las melenas terroríficas de sus cabezas. No podían los jinetes apaciguar los pechos de sus caballos aterrorizados por el rugido. Tampoco volverlos con los frenos contra los enemigos. Las leonas lanzaban sus cuerpos irritados de un salto a todas partes y buscaban los rostros de los que venían en su contra y desgarraban por la espalda a los que estaban descuidados, y agarrándolos los lanzaban a la tierra vencidos a causa de las heridas, sujetándolos con poderosos mordiscos y con sus curvadas garras.



No me puedo creer que, antes que aconteciera este repulsivo mal comunitario, no fueran los hombres capaces de presentir lo que iba a ocurrir, y ver el futuro. Quisieron hacer eso, no tanto con la esperanza de vencer al enemigo, como para que gimiera y terminasen muriendo ellos mismos. Por desconfiar de su número y creer que su equipamiento para luchar era insuficientes quisieron experimentar con nuevas armas, sin entender que eran para ellos mismos un peligro.

 

Fotos: Wikimedia commons

15 abr 2022

podéis leerme en "The Conversación"

Ayer, como marca la tradición, pusieron en TV "Ben-Hur", pero sabes cómo era realmente una carrera de cuadrigas en la antigua Roma?

Te lo cuento en mi artículo publicado en @Conversation_E

https://theconversation.com/las-carreras-de-carros-el-mayor-espectaculo-de-roma-180760



2 sept 2020

Publicación: Descubrir la Historia num 28.

Ya está llegando a los quioscos el número 28 de la revista " Descubrir la Historia".



En su interior podréis encontrar un artículo mío con una visión diferente de la "Conjura de Catilina".

Espero que os guste.

5 jul 2020

El pangolín, un viejo conocido.

El pangolín vuelve a convertirse en sospechoso

Durante estos meses de confinamiento el pangolín se ha convertido en el animal más famoso de toda la fauna mundial, pero ¿sabíais que era un viejo conocido?  Así es como nos lo describe Claudio Eliano, un autor romano del siglo II d. C.



Veamos que nos cuenta sobre él:

"En la India hay un animal de aspecto semejante al cocodrilo terrestre. Tiene el tamaño de un perrillo faldero de Mélita. Las escamas que le cubren son tan ásperas y tan tupidas, que cuando se le despelleja pueden servir de escofina. Sirven para cortar el bronce y corroer el hierro. Llaman «pangolín» al animal."

Claudio Eliano, Historia de los animales XVI, 6.  Traducción para ed. Gredos.

20 oct 2019

¿Cómo crear un Fake News al estilo de la antigua Roma?


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Hace unos días presentaba a Néstor Marqués de Antigua Roma al día en la biblioteca del Museo de Prehistoria de Valencia.  El venía a hablarnos de su último libro "Fake News".  Un par de días después Mario Agudo de Mediterráneo Antiguo me enviaba por whatsapp una noticia en el periódico "Strambotic" que me pareció perfecta para ver cómo se crea un Fake News y como podría haberse creado en la antigua Roma por paralelos.

Los hechos: Esta semana pasada Donald Trump llegaba a Italia y durante sus intervenciones públicas fueron compartidas tres noticias sobre las que las redes sociales se hicieron eco: 

- Donald Trump llamaba "Mozzarella" a al presidente italiano Sergio Matarella 
- Donald Trump decía que "Estados Unidos y Roma fueron aliados en la antigua Roma"
- Además aparecieron unas imágenes de una incrédula traductora ante las palabras de Trump.




Pero ninguno de estos hechos son ciertos.  Como apunta Iñaki Berazaluce en su publicación de Strambotic:

- Donald Trump en ningún momento llama Mozzarella al presidente Matarella.
- Ni Donald Trump dice nada parecido a lo que se ha publicado como la peste por las redes sociales sobre Roma.
- Ni la traductora pone cara extrañada cuando Trump dice lo anterior, sino ante otra frase del presidente.

Podéis leer el artículo de Strambotic original aquí.

Si no ponemos nosotros mismos fin a los bulos lo que ocurre es que de tanto repetirlos se convierten en verdad, y así, lectores y lectoras, es como comienza un Fake News hoy y como empezaba en Roma y nos llegan hasta hoy.  

Formas de evitar los fake news de hoy y de entonces: 

- Leed las fuentes.
- Leed las fuentes de forma crítica
- Leed todas las fuentes, de uno y otro lado.
- Y por supuesto utilizad la lógica y el raciocinio (tan faltos a la hora de compartir estas noticias, sean del momento que sean).

Os recomiendo la lectura:

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12 oct 2019

Empecemos a llamar las cosas por su nombre I: Siervo, no esclavo

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Voy a comenzar una sección nueva en el blog que llamaré "Empecemos a llamar las cosas por su nombre" o lo que es es lo mismo "Al César lo que es del César".  

Resulta que hay un montón de palabras que vienen de la antigüedad y que desde siempre se ha hecho un mal uso de ellas, así que se han fosilizado en nuestra lengua.  Estas palabras en su momento no tendrían ningún sentido porque no existían

El problema de estas palabras, además de que en su contexto original se desconocían, es que le damos un valor no real y las desvirtuamos y es una pena que teniendo una palabra que se acerca mucho más a la original la olvidemos.

La primera palabra para esta lista de "no traduzcas si no hace falta" o "tenemos una palabra mucho mejor que la que usamos" es:

ESCLAVO

Veamos qué es un esclavo:

La palabra, efectivamente deriva del latín sclavus, pero ¡ojo! viene del griego bizantino σκλάβος que a su vez deriva de σκλαβηνός que es propiamente "eslavo". Este era el nombre que se daba así mismos el pueblo eslavo, un pueblo que fue esclavo  (ahora sí está bien utilizarloesclavizado en el oriente medieval.

¡¡ORIENTE MEDIEVAL!! 

Es decir, que un romano no tenía ni idea de lo que era un esclavo.

Imagen relacionada




¿Entonces como llamaba un romano de la antigüedad a las personas que tenía obligadas a trabajar a su servicio y que eran de su propiedad?

¡¡SIERVO!!

Siervo, de la palabra latina servus.  

¿Qué diferencia hay entre un siervo y un esclavo?

La diferencia se la debemos al mundo medieval.  En la actualidad se considera que un siervo era la persona que recibía una vivienda y tierra para trabajar por parte de un señor feudal.  Es importante tener en cuenta que esta clase de persona era un hombre libre.  El esclavo en cambio era propiedad de su amo, pudiendo tratarlo como si fuese un objeto o un animal de su casa.  Podía venderlo, regalarlo, intercambiarlo o alquilarlo.

Pero como decía: ¡¡¡EN LA EDAD MEDIA!!!

Por lo tanto no es correcto hablar de esclavos en Roma, pero si de siervos, aunque (como muchas palabras) con el tiempo evolucionaron y cambió su significado.


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Es importante, para entender la antigüedad, contextualizar y eso es imposible si utilizamos palabras desvirtuadas con el tiempo. Columela, autor del siglo I d. C. que trataba el tema de los servi (plural de servus), nunca hablaría de esclavos en su obra De re rustica  De arboribus, simplemente porque era una palabra inexistente.

Así que a partir de ahora deberíamos hablar de SIERVOS en la antigua Roma y no de ESCLAVOS



8 sept 2019

¿Que tienen en común Anna (Disney) y Popea (Monteverdi)?

Mi canción favorita de la película de Disney Frozen es la que cantan la princesa Anna con el príncipe Hans, en realidad están interpretadas por Carmen López y Tony Menguiano. Si me lee alguna vez mi sobrina Jimena espero que me perdone, porque para ella la mejor, por supuesto, es la que canta Elsa titulada Libre soy. Pero, aunque se enfade conmigo, la de Anna y Hans es una de esas canciones que transmiten alegría por los cánones en las voces, el ritmo y el color de la melodía y... lo confieso: no puedo dejar de escuchar.




A lo que voy, estaba yo leyendo Roma de Simon Baker, y Mary Beard (que lo prologa) cita la ópera de Monteverdi titulada La coronación de Popea de Monteverdi. Por supuesto, en cuanto lo leí me dispuse a verla (está en youtube completa en varias versiones).

Esta obra, cuyo título original en italiano es L'incoronazione di Poppea, fue compuesta por Claudio Monteverdi (música) y Giovanni Francesco Busenello (libreto). Y para poder hablar de ese momento histórico se documentaron con Tácito, Suetonio, Dion Casio y un texto atribuido a Séneca titulado "Octavia".

Fue un hito en su momento ya que se trata de la primera ópera de ambientación histórica. Recordemos que se compuso en el siglo XVII, concretamente en 1642, y es una de las obras que marcan la transición entre el Renacimiento y el Barroco en la música clásica italiana.


Monteverdi-Poppea.png

La obra se divide prólogo y tres actos y tiene una duración de 3 horas y 30 minutos. Mi sorpresa llegó en el último momento del tercer acto, justo cuando la obra se termina y se consagra el amor entre Nerón y Popea.

Voy a ahorrarte escuchar la ópera completa (como decía está en youtube y es fácil de encontrar), pero quiero que escuches este dúo entre Popea y Nerón titulado Pur ti miro, pur ti godo en español traducido como Te miro, te poseo. Edito: Joan Ribes me sugiere una traducción mucho más sugestiva: «cuanto más te miro, más te gozo (o más me recreo)»

Esta que te subo aquí es mi versión favorita y fue grabada en el Teatro Real de Madrid en 2010.




Para mi es una preciosidad la puesta en escena (por supuesto la obra es excepcional y te animo a escucharla y verla completa). Y, a lo que iba con esta entrada, es curiosa la sutil influencia en la canción de Frozen que cantan Anna y Hans.

26 ago 2019

La entrada al anfiteatro Flavio. Los números sobre las arcadas.



Seguro que si has visitado el anfiteatro Flavio, el llamado Coliseo, en Roma, te has fijado que sobre algunas de las arcadas de la fachada exterior hay unos números en grafía romana, pero ¿sabes qué son y que significan?






El Coliseo tenía cabida para unos 50.000 espectadores (aproximadamente).  Algunos investigadores han calculado que unos 45.000 sentados y otros 5.000 en la parte superior que estarían de pie.  

A todas estas personas había que darles acceso al edificio de forma ordenada para evitar accidentes y además para hacerlo lo más cómodo y rápido posible.  

Estos números ayudaban a ello.  En realidad se trata del mismo sistema que se usa hoy en lugares donde va a haber una gran aglomeración de personas como los estadios, las plazas de toros o los campos de fútbol. 

El anfiteatro Flavio tenía a nivel de suelo 70 arcadas, numeradas del I al LXVI, las cuatro situadas en los ejes no tenían numeración, estos accesos estaban prohibidos al público.



En el momento de entrar cada uno debía llevar su tessera o entrada, en estos trocitos de cerámica aparecía el número de acceso, ese que aparece sobre las puertas.  Acto seguido se dirigía al maenianum o pasillo, estos también estaban indicados.


Hoy en día estos maeniana (plural de maenianum) son los mismos que recorremos para visitar el monumento.



Su utilidad real era doble: por un lado dar acceso al público, pero por otro, también, mediante  una galería múltiple, soportar el peso de la cavea, que era donde se encontraban los asientos para los espectadores.



A este último lugar, a tu asiento, se llegaba a través de un acceso transversal que partía de los maeniana, cuyo nombre es muy "gráfico", los vomitoria.