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16 ago 2021

Los clásicos (mal) dicen que están muertos, pues entonces... resucitan en cualquier momento: El Eisemer

¿Cuántas veces hemos oído aquello de "el griego y el latín son lenguas muertas"? Es una afirmación que denota un completo desconocimiento del hoy, como no nos cansamos de repetir y recordar todos los que nos dedicamos a las ciencias humanísticas.

Un ejemplo es el que hoy os traigo a este espacio.  El puente de Eisemer en Frankfurt, donde Homero y su griego (muerto) está muy vivo y bajo el que cientos de personas circulan a diario.




El Eisemer de Frankfurt







El Eisemer fue construido en 1869 y es uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad. El llamado "tigre de acero" encarna la arquitectura de hierro de la era industrial más temprana. Los alemanes se sienten orugullosos de decir que es 20 años más joven que la Torre Eiffel. Desde luego, es otro hito del progreso industrial del momento.

Otro dato curioso del puente es que fue construido por el pueblo, con su dinero. Por lo tanto, no se trata de una obra patrocinada por una institución pública.


El texto dice lo siguiente:

ΠΛΕΟΝ ΕΠΙ ΟΙΝΟΠΑ ΠΟΝΤΟΝ ΕΠ ΑΛΛΟΘΡΟΟΥΣ ΑΝΘΡΩΠΟΥΣ

Que traducido al castellano es:

"Navegando hacia otras personas en el mar del color vino"




¿De dónde sale esa frase?

De Homero, de su "Odisea". La frase simboliza el deseo de la población francfortense de aquellos tiempos de establecer una conexión a pie entre Sachsenhausen y el centro de la ciudad mediante un puente peatonal.

Un poco de Historia sobre el puente

La construcción del mismo fue una petición popular que el ayuntamiento de la ciudad rechazó durante 50 años. Por este motivo, se construyó con el dinero de particulares

Desde su inauguración ha sufrido el pobre puente de todo: modificaciones porque debido a su altura los barcos no podían circular por debajo, ensanchamientos porque el diseño inicial era demasiado estrecho, se destruyó con explosivos en 1945, reconstruido por los americanos (según planos originales) un año después. Entre 1946 y la actualidad aún ha sufrido muchos nuevos cambios: de altura, de los remaches que al ser de hierro se había oxidado y obras de menor envergadura.

Fue en el año 1993 cuando se añadió la frase de Homero, diseñada por el artista Bonifer. Y su elección fue debida a esa conexión de personas entre las dos riberas del río Main.


La frase en la "Odisea"


Quien pronuncia la frase es Atenea, que se la dice a Telémaco, ella disfrazada de Mentes, señor de los tafios. Le visita en su hogar, donde él pena por su padre, por su madre y por lo que están haciendo en su hogar los pretendientes a la mano de Penélope.

Le dice lo siguiente:

"Pues yo voy, extranjero, a explicártelo todo fielmente. Me proclamo nacido de Anquíalo el discreto: soy Mentes, el señor de los tafios, nación de gozosos remeros; con mi barco y mi gente he llegado hasta aquí navegando por las olas vinosas con rumbo hacia tierras extrañas, hacia Témesa en busca de bronce llevándoles hierro reluciente."
(trad. Ed. Gredos)


Las lenguas clásicas no morirán nunca, es imposible.  Las resucitamos en cualquier momento y bajo cualquier pretexto.




1 feb 2020

Odiseo y la caza del jabalí: un deporte de riesgo.



"Apenas brilló matutina la Aurora de dedos rosáceos, salieron a cazar a la vez los perros y sus dueños, los hijos de Autólico. Y con ellos iba el divino Odiseo. Ascendieron al abrupto monte del Parnaso, recubierto de bosque, y pronto se adentraban en sus repliegues batidos por el viento. Hacía poco que el sol se expandía por los campos saliendo de la plácida y profunda corriente del océano, cuando los cazadores alcanzaron un desfiladero. Por delante avanzaban los perros venteando rastros y detrás los hijos de Autólico. Con ellos marchaba Odiseo al lado de los perros, blandiendo una lanza de larga sombra.


Allí, en la densa espesura, estaba tumbado un gran jabalí. No la penetraba el soplo húmedo de los vientos briosos ni la atravesaba con sus rayos brillantes el sol, ni tampoco se filtraba por ella la lluvia. Tan espesa era, pues la formaba un denso amontonamiento del follaje. Pero al jabalí le llegó el rumor de los pasos de los perros y los hombres que avanzaban de cacería. Y salió del soto a su encuentro, con el pelaje del lomo erizado, chispeando en sus ojos miradas de fuego, y se paró ante ellos. Se precipitó primero Odiseo blandiendo en alto la larga lanza con su mano robusta, ansioso por herirlo. Pero el jabalí abalanzose y le hirió junto a la rodilla y con su colmillo le hizo un desgarro hondo en la carne, embistiéndole de lado, si bien no le llegó al hueso. Odiseo lo alanceó, hiriéndole en la paletilla derecha, y de lado a lado le hundió la punta de la brillante lanza. Cayó por tierra gruñendo, y se le es capó el ánimo."




Para conocer más acerca de los jabalíes puedes leer mi artículo "Jabalí, el trofeo imperial" en "Historia National Geographic", No. 178, ISSN 1696-7755, octubre 2018, pp. 22-23.

Texto: Homero "Odisea", traducido por Carlos García Gual para ed. Alianza.
Fotos: Autora, museo de Florencia, periodo etrusco.

4 ago 2019

Odiseo, Nausicaa y las chicas del bikini de Armerina.

"Cuando todas llegaron al cauce muy hermoso del río, donde estaban los lavaderos perennes -en  canti dad el agua bella manaba para lavar hasta la ropa más sucia-, allí desuncieron ellas las muías del carro, y las arrearon por la orilla del presuroso río a fin de que pacieran la hierba dulce como la miel. Sacaron ellas con sus manos los vestidos del carro y los metieron en el agua oscura, y allí los pisoteaban en las piletas, compitiendo en rapidez. Luego, cuando hubieron la vado y limpiado toda la suciedad, extendieron las te las en ringlera a lo largo de la orilla marina, allí justa mente donde frotándolos lava el mar los guijarros de la costa.

Ellas se bañaron y se ungieron suavemente con acei te y después tom aron su comida, mientras espera ban a que se secaran los vestidos a los rayos del sol. Cuando ya se hubieron saciado de alimento las sier- vas y la princesa, entonces se pusieron a jugar a la pelota dejando a un lado sus velos.

Entre ellas Nausicaa de blancos brazos dirigía el cántico. Cual avanza la flechera Ártemis a través delos montes, o por el muy alto Taigeto o por el Enm an to, deleitándose con sus cabras y las ciervas veloces, y a su lado las Ninfas agrestes, hijas de Zeus portador de la égida, juegan, mientras se alegra en su ánimo Leto, y sobre todas ella destaca en la cabeza y la frente, y re sulta fácil de distinguir, aun siendo todas hermosas, así entre sus sirvientas resaltaba la joven doncella.

Mas cuando ya iba a volverse de nuevo a su casa, tras uncir las muías y doblar los hermosos vestidos, entonces de nuevo otro plan decidió la diosa de los glaucos ojos, Atenea, a fin de que Odiseo despertara y viera a la joven de hermosa mirada, que le conduciría a la ciudad de los feacios. Entonces arrojó la pelota a una criada la princesa, pero no acertó a la sirvienta, y la hundió en un hondo remolino. Las otras dieron un fuerte chillido, y se despertó el divino Odiseo."


Este pasaje de la "Odisea" siempre que lo leo me recuerda el bello mosaico de la Villa romana del Casale, de Piazza Armerina (Sicilia), llamado popularmente como "Las chicas en bikini" datado en el siglo III dC.

Texto: "Odisea" de Homero, traducción de Carlos García Cual para Alianza editorial.
Foto: https://www.unas1.com/fr/bikinis-online-lenceria-online-moda-blog/17_bikini-bandeau-top-sin-tirantes-apuesta-por-s.html

4 ago 2016

Argos, el increible perro de Ulises.




Ulises partió de su amada Ítaca, donde era rey, para luchar contra los troyanos de parte de los atenienses, tras el rapto de Paris, rey de Ílion (Troya) de Helena, esposa de Menelao, rey de Micenas.

Esta historia la conocemos ya todos, pero hay un personaje muy curioso en la "Odisea" y que pocos han reparado en él.  Se trata de Argos, el fiel perro de Odiseo que esperó en el hogar pacientemente durante nada más y nada menos que 20 años ¡¡20 años!!  

Argos en el famoso texto solo aparece en el canto XVII.  Es entonces cuando se nos narra el momento en que Odiseo llega a su reino disfrazado de mendigo.  Solo el perro reconoce a su dueño en un principio.  Tras el retorno de su amo muere.

Argos es el paradigma de la fidelidad por parte de un perro a su amo.



Dice la Homero en la "Odisea" en el libro XVII:

"Así éstos conversaban. Y un perro que estaba echado, alzó la cabeza y las orejas: era Argos, el can del paciente Ulises, a quien éste había criado, aunque luego no se aprovechó del mismo porque tuvo que partir a la sagrada Ilión.

Anteriormente llevábanlo los jóvenes a correr cabras montesas, ciervos y liebres; mas entonces, en la ausencia de su dueño yacía abandonado sobre mucho estiércol de mulos y de bueyes que vertían junto a la puerta a fin de que los siervos de Ulises lo tomasen para abonar los extensos campos: allí estaba tendido Argos, todo lleno de pulgas.

Al advertir que Ulises se aproximaba, le halagó con la cola y dejó caer ambas orejas, mas ya no pudo salir al encuentro de su amo. Entonces Ulises, que le vio desde lejos, se enjugó una lágrima sin que se percatara Eumeo y le preguntó: "Eumeo, es extraño que este perro esté tumbado entre el estiércol.  Su cuerpo es hermoso; aunque ignoro si, con tal belleza, era rápido en la carrera, o era como esos perros falderos que crían los señores por lujo".

Y tú le respondiste así, porquerizo Eumeo: "Ese can perteneció a un hombre que ha muerto lejos de nosotros. Si fuese tal como era en el cuerpo y en la actividad cuando Ulises lo dejó al irse a Troya, pronto admirarías su rapidez y su vigor: no se le escapaba ninguna fiera que levantase, ni aun en lo más hondo del espeso bosque, porque era sumamente hábil en seguir un rastro. Mas ahora abrúmanle los males a causa de que su amo murió fuera de la patria, y las negligentes mozas no lo cuidan, porque los siervos, cuando los amos ya no mandan, no quieren hacer los trabajos que les corresponden, pues Zeus quita a un hombre la mitad de su valía cuando le alcanza el día de la esclavitud."

Diciendo así, entróse por el cómodo palacio y se fue derecho a la sala, hacia los ilustres pretendientes, pero Argos muere a poco de reconocer a su amo luego de veinte años."



12 oct 2012

Penélope en su telar


Penélope y Telémaco, cerámica, s. VaC



Penélope, esposa de Odiseo, madre de Telémaco, reina de Ítaca, hija de Ícaro de Esparta, prima de Helena de Troya, es uno de los personajes de la Odisea, escrita por Homero (circa VIII aC). 




John William Waterhouse: Penélope, 1916

Esposa fiel, bella, preocupada por los temas de su amado esposo, esposa ideal en definitiva, espera a su marido Odiseo a que vuelva durante los veinte años de su ausencia. Él parte de regreso a su patria tras la Guerra de Troya, pero por el camino los dioses le "desvían" de su ruta y vaga por el Mediterráneo, lejos de su tan querida patria durante todo ese tiempo, llegando a distintos lugares, conociendo a hombres, dioses y semidioses.


James Stowe: Penélope and Her Suitors, 1824

Mientras Penélope, considerada símbolo de la fidelidad conyugal por su tremenda espera y paciencia, era pretendida, durante los últimos 4 años antes del regreso de su marido, en su hogar, por más de cien hombres que querían adueñarse del reino de Ítaca. Para preservar su castidad trama un ardid para deshacerse de ellos y no casarse, así que lo lleva a cabo haciendo tiempo, hasta la llegada de su marido. El plan era simple: cuando terminase de tejer el sudario para Laertes, aceptaría su estado de viuda y elegiría entre los pretendientes a un nuevo esposo. Así que por el día tejía en su telar y por la noche deshacía lo hecho para que el trabajo se alargase el máximo tiempo posible, así consigue mantener a raya a los odiosos pretendientes y dar tiempo a su marido a volver al hogar.


John William Waterhouse: Penélope and the Suitors , 1912



Cuando Odiseo consigue regresar, después de muchos avatares, al lado de su esposa, este mata a todos los pretendientes de Penélope que no solo querían quedarse con ella, con el trono sino que durante su ausencia habían estado esquilmando las riquezas del palacio por los numerosos banquetes que daban en la ausencia del rey.




Leandro Bassano:  Penélope, 1575-1585


Muchas son las representaciones artísticas de Penélope, en su iconografía destaca el telar o alguno de los útiles necesarios para ello. 




John Roddam Spencer Sanhope: Penélope, 1849



Patten Wilson: Ilustración del vol. 6 de "The yellow book", 1865



John Flaxman: Ilustración de la Odisea, 1810.


Penélope en el Palacio Vecchio, Florencia



Pénélope devant son métier à tisser
Château d'Écouen, Ecouen, Francia - s. XV.


Bernardino Pinturicchio: El regreso de Ulises, 1508-1509.

Algunos dibujos infantiles, son mis favoritos:

Pep Montserrat: La Odisea

TIEMPO DE CLASICOS: LA ODISEA (LIBROS PARA LEER EN COMPAÑIA)
ALBERT JANE, COMBEL, 2010





Editorial Puerto de Palos








6 sept 2012

La Odisea de Marc Chagall


Marc Chagall (1887-1985) iluminó, en 1974,  La Odisea de Homero con una serie de litografías imaginativas, coloridas a la vez que ingenuas, en las que hasta las escenas más crudas con violencia son minimizadas por el pintor.  ¡Una verdadera maravilla!




Canto I.  La asamblea de los dioses.


Desde el Canto I Atenea interviene en la historia, primero exhortando a Telémaco para que busque a su padre que después de reunirse con el pueblo de Ítaca (Canto II) viaja a la isla de Pilos para encontrarse con el rey Néstor (Canto III), que no le da noticias sobre Odiseo.  En el canto IV por fin, en Esparta, conoce el paradero de su padre que lleva muchos años retenido por la ninfa Calipso que quiere casarse con él.

Canto II - Atenea guía la nave de Telémaco.



Canto III - Sacrificio en honor de Atenea.


Canto IV - Fiesta en el palacio de Menelao (Esparta).


El regreso de Odiseo (Ulises en latín) se inicia en el canto V y llega hasta el XII.  Calipso amaba a Odiseo pero no era mutuo el amor.  Finalmente a petición de Hermes, la ninfa deja partir a Odiseo para que pueda regresar a su patria, Ítaca, junto a su esposa Penélope.


Canto V - Proteo

Poseidón, dios del mar y enemigo de Odiseo hace naufragar la nave , pero el protagonista protegido por Atenea llega al país de los feacios encontrándose allí con Nausicaa, hija del rey Alcinoo (Canto VI).  En el palacio de Alcinoo (Canto VII) es atendido por una esclava e invitado al banquete que se celebra en su honor.


Canto VI - Odiseo frente a Nausícaa


Canto VI - Las lamentaciones de Odiseo


Canto VII - Odiseo en el palacio de Alcinoo




En el Canto VIII, Homero narra los juegos en honor de Odiseo, durante la celebración del banquete el aedo Demódoco relata la historia de los amores adúlteros entre Ares y Afrodita que despertaron la cólera de Hefesto, el marido burlado.  Cuando Demódoco narra cómo los aqueos salen del caballo de Troya y destruyen la ciudad, Odiseo llora.

 Canto VIII- Ares y Afrodita

Odiseo, después de la petición de Alcínoo, revela finalmente su identidad (Canto IX): "Soy Odiseo Laertida, harto conocido de los hombres por mis astucias"


Canto IX - "yo soy odiseo"

A partir de este canto, y hasta el canto XII, que es cuando se narra su llegada a Ítaca, pasará por varios contratiempos: el encuentro con Polifemo, en el país de los Cíclopes.  El paso por la isla de Eolo (Canto X) donde los compañeros de Odiseo no pueden resistir la curiosidad y abren el saco que Eolo les había regalado pensando que era un tesoro y los vientos que contenían se escapan y hacen más largo el periplo de vuelta a casa.  Primero paran en la isla de Lestrigones y luego en la isla de Eea donde Circe convierte a parte de los hombres en cerdos y Odiseo se salva gracias a Hermes, pero Odiseo tiene que compartir lecho con Circe, al cabo de un año Odiseo suplica a Circe que le deje marchar, Circe acepta si este baja al Hades.  Es allí se encuentra con el alma de Elpénor (Canto XI), y con otros compañeros de armas en Troya: Titio, Sísifo.

Polifemo


Canto X - La isla de Eolo


Circe


Canto XI - El alma de Elpénor

Titio


  Sísifo


Por fin marcha de la isla de Eea y por el camino se encuentra con las sirenas.  Tras escapar de Escila y Caribdis llegan hasta la isla de Helios, dios del Sol.  Al salir de nuevo a navegar camino a Ítaca Zeus castiga a Odiseo con una gran tempestad que hace zozobrar la nave y solo Odiseo se salva.  Logra llegar a Ogigia, la isla de Calipso.



 Canto XII - Odiseo y las sirenas


Odiseo atrapado por las olas


 Canto XIII - Odiseo en el palacio de Alcínoo



Canto XIII - Odiseo disfrazado de mendigo.


En el Canto XIV Odiseo se encuentra con Eumeo, el fiel porquerizo que cuida su hacienda, que recibe a Odiseo sin saber quién es.  


Canto XIV - Encuentro de Odiseo con Eumeo

Mientras tanto, Telémaco, que aún se encuentra en Esparta, vuelve a tener la visita de la diosa Atena que le aconseja regresar a Ítaca donde le tienen preparada una emboscada los pretendientes de su madre y al trono de Ítaca (Canto XV).


Canto XV - Atenea y Telémaco


En el Canto XVI  el “prudente Telémaco” y su padre Odiseo se encuentran, antes Atenea le devuelve mágicamente su verdadera presencia y juventud que le había quitado cuando lo transformó en anciano mendigo (Canto XVII).


Canto XVI - Odiseo se da a conocer.


Todo está preparado para el festín de los pretendientes, donde Penélope deberá elegir a su futuro marido  presionada por los hombres que esperan su decisión (Canto XVII).


 Canto XVII - Los preparativos para el festín de los pretendientes


Odiseo acompañado de Eumeo llega a su mansión para enfrentarse a los pretendientes, sin quitarse el disfraz de mendigo.  Allí es desafiado por Iro, pordiosero que frecuentaba el palacio, Odiseo lo derrota fácilmente (Canto XVIII).


Canto XVIII - Combate entre Odiseo y el mendigo Iros.


La nodriza de Odiseo, la esclava Euriclea, lo reconoce al momento cuando le lava los pies y ve en ellos la cicatriz dejada por un jabalí cuando cazaba en el monte Parnaso.  Pero Odiseo aun no quiere revelar su identidad y le pide a Euriclea que guarde el secreto.  Tiene un plan para vengarse. (Canto XIX).

 Canto XIX - Odiseo y Euriclea


Odiseo no puede dormir planificando la muerte de los pretendientes, Atenea le ayuda a conciliar el sueño, mientras el amigo adivino de Telémaco, Teoclímeno, predice el fatal final de los pretendientes, pero estos no le hacen caso.


Canto XX - Atenea ayuda a Odiseo a conciliar el sueño

En el Canto XXI  tiene lugar la última escena de los pretendientes y Penélope que les anuncia su decisión: contraerá matrimonio con aquél que consiga tensar el arco de Odiseo y hacer pasar la flecha por los ojos de doce hachas alineadas.  Es el momento en que Odiseo revela su identidad a Eumeo.  El rey de Ítaca, de incógnito, también se ofrece a tensar su propio arco entre las burlas de los pretendientes.  A una seña suya los sirvientes cierran las puertas y resguardan a las mujeres.



 Canto XXI - Penelope con el arco de Odiseo


Canto XXI - El arco de Odiseo

Una vez tensado el arco dispara la flecha que atraviesa las doce hachas.

En el canto XVII Odiseo mata a los pretendientes, primero Antinoo el más soberbio de todos.

Canto XX - La matanza de los pretendientes

Los cadáveres son enterrados y el palacio purificado con azufre.  El Canto XXIII comienza con la celebración de una gran fiesta, donde todos visten sus mejores galas.  Odiseo, rejuvenecido por Atenea, se presenta ante su esposa Penelope que duda de su identidad, Odiseo le describe el lecho conyugal, construido sobre un tronco de olivo, cosa que solamente conocían los dos y convencida de que que es su marido abraza a su esposo que le cuenta sus aventuras.


Canto XXIII - La fiesta y La cama de Odiseo

Odiseo y Penelope

En el canto XXIV las almas de los pretendientes descienden al Hades donde relatan su suerte a los antiguos compañeros de Odiseo, entre los que están Aquiles y Agamenon.  Mientras Odiseo, con Telémaco y sus servidores se dirigen a los predios de su padre Laertes.  

Canto XXIV - En el Hades



La paz recobrada