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24 dic 2019

Cuando Ovidio describió el cambio climático: el mito de Faetón.

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Hace unos días que ya cerró la Cumbre del Clima y no podía dejar de subir al blog algo relacionado.  Resulta que Ovidio nos cuenta un mito donde ocurre algo similar a lo que estamos sufriendo con el cambio climático, y es que el hombre siempre ha estado detrás de todos los pobres percances que sufre la vítima Tellus (la Tierra en la mitología romana).

Faetón, un adolescente mortal, no creía a su madre, la oceánide Clímene, cuando esta le aseguraba que era hijo del dios Helios, así que decidió dirigirse directamente a él y preguntarle y, de paso, pedirle un deseo que su padre no pudo negarle puesto que había jurado cumplir lo que pidiese: Faetón quería conducir su carro, el sol.

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Subido sobre el vehículo, mortal y joven como era, no pudo hacerse con él. Los caballos se desbocaron. El carro corría sin control por el aire. Subía, bajaba, giraba, arrollaba, volaba provocando calamidades climáticas y la Tierra lloraba.

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Y así nos cuenta Ovidio, premonición de lo que siglos más tarde, nosotros, los mortales, íbamos a hacer a nuestro planeta, la Tierra se lamenta:

"Sin embargo, la nutricia Tierra, tal como estaba rodeada por el mar, entre las aguas del piélago y las
fuentes reducidas por todas partes que se habían escondido en las entrañas de su obscura madre, levantó reseca su rostro oprimido hasta el cuello, colocó la mano en la frente y, agitando todo con un gran temblor, se bajó un poco y se colocó más abajo de lo que suele estar y con excelsa voz habló de esta manera: «Si esto te place y lo he merecido, oh soberano de los dioses, ¿por qué tardan tus rayos? Que se conceda a la que va a perecer por la fuerza del fuego morir por tu fuego y mitigar la desgracia al ser tú el responsable. Ciertamente, a duras penas abro mi boca para pronunciar estas mismas palabras» (el vapor había ahogado su boca), «¡ea, contempla mis abrasados cabellos y tantas pavesas
dentro de los ojos, tantas en la cara! ¿acaso me proporcionas estos beneficios, este premio a la fertilidad y a los servicios, por soportar las heridas del curvo arado y de los rastrillos, por ser removida durante todo el año, por suministrar al ganado follaje y suaves alimentos, las cosechas, al género humano y también a vosotros incienso? Sin embargo, haz que yo haya merecido la muerte, ¿qué han merecido las aguas, qué tu hermano?¿Por qué decrecen los mares entregados a aquél en sorteo y se van muy lejos del cielo? ¡Y, si no te conmueve el cariño de tu hermano ni el mío, al menos
compadécete del cielo que te corresponde! Mira en derredor a ambos lados, humean uno y otro polo. Si el fuego llega a destruirlos, se precipitarán las mansiones que poseéis. He ahí que el propio Adas se angustia y a duras penas sostiene en sus hombros el ardiente eje. Si perecen los mares, si las tierras, si los palacios del cielo, nos confundimos en el antiguo caos. ¡Arranca de las llamas lo que todavía queda y vela por la perfección de la naturaleza.»

Estas cosas había dicho la Tierra (y no pudo soportar el ardor por más tiempo ni decir más) y retiró su rostro hacia sí y hacia las cuevas más cercanas a los manes."

Traducción de "Metamorosis" de Ovidio para ed. Cátedra.
Imágenes: http://eldragonenano.com/faeton-phaeton/https://www.artehistoria.com/es/obra/ca%C3%ADda-de-faet%C3%B3n-0https://www.youtube.com/watch?v=KaE7u5Zh7DI


14 jun 2012

Cleopatra y sus gemelos viven eternamente en las estrellas

Con esta entrada he querido hacer algo distinto.  Están muy bien las cadenas entre blogs para dar a conocernos unos a otros pero creo que eso ya aburre un poco a la gente, así que he pensado que podría estar bien, en lugar de unir blogs por méritos o por gustos, unirlos por conocimientos.  Y enseguida pensé en el blog de mi amigo Fernando "el gato cuántico" que nos habla del universo.  ¿Y que tenemos en común un blog de Historia y arqueología y un blog de ciencias del espacio?  Pues a una gran reina y a los hijos producto de un gran amor en la historia: Cleopatra y sus mellizos Cleopatra Selene y Alejandro Helios.

Gracias al cine, las novelas e incluso los comics, todos conocemos, aproximadamente, la historia de esta gran reina de Egipto, hija de Cleopatra V y Ptolomeo XII que nació  en el año 69aC y murió en el 30aC.  Un enorme áurea de leyenda envuelve a esta mujer que según Plutarco era inteligente, sabía idiomas, intervenía en discusiones diplomáticas, era erudita en ciencias y estaba rodeada de intelectuales.  Sabemos por grabados y dibujos contemporáneos que Cleopatra no tenía la excepcional belleza que el mito la ha atribuido, pero tenía una gran personalidad, arrebatadora diría yo, con la que sedujo a dos grandes de Roma:  Julio Cesar y Marco Antonio.



En esta entrada nos centraremos en los frutos de la relación Marco Antonio-Cleopatra, sus dos hijos gemelos. La historia de amor entre ambos comienza cuando Cleopatra fue llamada por Marco Antonio para pedir su apoyo en la guerra civil que se estaba desencadenando en Roma por la herencia de Cesar, de quien ella tenía un hijo de un anterior idilio: Cesarión. La reina navegó con todo lujo al encuentro del general Marco Antonio. Cleopatra no quería que Egipto entrara en la guerra y para ello iba a hacer lo que fuese necesario. Llegó al lugar del encuentro vestida de Afrodita, diosa del amor, envuelta en lujos suntuosos. Juntos pasaron cuatro días y ambos se enamoraron. Entonces Marco Antonio decidió quedarse en Egipto y no volver a Roma, pero sus fastuosas "vacaciones", junto a la reina, terminaron cuando tuvo que regresar a la capital del Imperio donde tuvo que casarse con Octavia, hermana de Augusto, para cumplir una promesa.


Lawrence Alma-Tadema - "Marco Antonio y Cleopatra"



Cleopatra, durante la ausencia de Marco Antonio dio a luz a dos pequeños: Cleopatra Selene II y Alejandro Helios, los hijos gemelos.  Tras su regreso, cuatro años más tarde, Marco Antonio y Cleopatra tuvieron otro hijo más, Ptolomeo Filadelfo.


Cleopatra Selene y Alejandro Helios

Una vez Octavio derrotó a Cleopatra y Marco Antonio, en la batalla de Actio (31 aC), y la pareja se quitó la vida, el emperador romano tomo prisioneros a los hijos de ambos para entrar de forma triunfal en Roma tras la victoria.  Los hermanos desfilarían por las calles de la ciudad con pesadas cadenas de oro.  Octavia, a petición de su hermano Augusto, y como viuda de Marco Antonio, fue la encargada de criar a los niños de la pareja, por suerte para ellos les tenía gran aprecio.


Reginald Arthur - "La muerte de Cleopatra"



Algo sabemos de lo que les ocurrió a esos niños:  A ella Augusto la  casó (26-20aC) con Juba II de Numidia, convirtiéndose así en reina de Numidia y aliada de Roma.  Pero los numidios no aceptaron la adopción de formas romanas y el matrimonio tuvo que huir.  Abandonaron su tierra y se establecieron en Mauritania donde Cesarea (antes Iol) se convertiría en su nueva capital. A penas tenemos más información sobre ellos.  Sabemos que orgullosa de sus orígenes egipcios, Cleopatra Selene, quiso mantener y continuar el legado ptoloemaico.

Sobre su hermano, Alejandro Helios, aún sabemos menos. La pista se pierde en el momento en que llegan a Roma, obligado por Octavio, junto a sus hermanos. Ningún documento nos habla de servicio militar, carrera política, escándalos, matrimonios, descendientes, que es lo normal si hubiese llegado a edad adulta. Esto podría ser debido a que muriese de enfermedad en Roma o que siguiese a su hermana a Mauritania. Otros autores hablan de que podría haber sido asesinado cuando aún era un niño.





Pero lejos de olvidarnos de madre e hijos, la ciencia los ha hecho eternos cuando el 10 de abril de 1880 se puso  el nombre de Cleopatra un asteroide y en 2011 a sus dos satélites los nombres de Alexhelios y Cleoselene, pero para saber más al respecto tendréis que seguir leyendo pinchando aquí.