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8 jun 2025

Los dioses griegos no son los romanos y hace mucho que lo sabemos

 



Hay tradiciones erróneas con las que es muy difícil terminar. Una de ellas, quizás una de las más arraigadas, está en la mitología. Siempre leemos que Zeus es Júpiter, Afrodita es Venus, Marte es Ares. La realidad es que los dioses griegos no son los romanos.

Aunque ya existían contactos culturales entre griegos y romanos desde el siglo VI a.C., fue el poeta romano Ennio (239–169 a.C.) quien popularizó por primera vez la idea de que los dioses romanos correspondían a los griegos, utilizando una fórmula que comparaba a los “Doce Dioses Mayores” de Roma con los del panteón olímpico griego. Ennio tradujo a los dioses griegos con nombres latinos en su obra Annales, ayudando a fijar esa equivalencia.

La principal razón por la que los romanos identificaron a sus dioses con los griegos (considerándolos los mismos con distintos nombres) fue una combinación de estrategias culturales, políticas y religiosas.

La primera fue la asimilación cultural, llamado sincretismo. Los romanos eran muy prácticos y absorbían elementos que les resultaban útiles de los pueblos con los que entraban en contacto. No solo los pueblos griegos, como es en este caso. También de egipcios, fenicios, etc.

La segunda, una necesidad de equivalencia teológica. Cuando entran en contacto con otros pueblos, necesitaban comprender y organizar los sistemas religiosos extranjeros. Así que se esfuerzan por establecer un lenguaje común.

La tercera, el control ideológico y político, lo que les lleva a una necesidad de unificar panteones, lo que facilitaba la tarea. Los romanos no destruían los templos de otros pueblos; eran demasiado supersticiosos como para atreverse a ofender a los dioses, aunque no fuesen de su misma religión. Para ellos, unificar los dioses que se veneraban era más ordenado y comprensible.

La cuarta razón, la influencia de la literatura y la filosofía griega. Ennio, Cicerón, Virgilio u Ovidio escribían inspirados por Homero y Hesíodo. Lo que hicieron fue adaptar los dioses griegos a los latinos.

La quinta: lo que estaban haciendo los romanos con sus dioses ya lo hacían los griegos con los suyos mucho antes. Por ejemplo, con la aparición de Afrodita adaptada de la diosa próximo-oriental Astarté.

Y lo más curioso de todo esto es que no es una novedad. Ya a principios del siglo XX, Jane Ellen Harrison (1850-1928) lo dejaba por escrito en su Myths of Greece and Rome (1928), traducido a nuestro idioma en varias editoriales como La piel bajo el mármol.

Harrison decía:

"El estudio de la mitología griega ha estado sometido desde hace mucho tiempo a dos graves problemas. El primero, que hasta aproximadamente finales del siglo XIX o principios del XX, a la mitología griega siempre se la ha estudiado a través de un filtro romano o alejandrino. Hasta hace muy poco era normal llamar a los dioses griegos por sus nombres latinos: Zeus era Júpiter, Poseidón era Neptuno, Hera, Juno. No vamos a perder el tiempo haciendo leña del árbol caído: esa costumbre ya ha tocado a su fin. Ahora sabemos que Júpiter, a pesar del parentesco, no es lo mismo que Zeus; Minerva a todas luces no es Atenea. No obstante, perdura un error, muy peligroso por más sutil: hemos dejado de lado los nombres latinos, pero seguimos inclinándonos por conferir naturalezas latinas o alejandrinas a los dioses griegos, seguimos convirtiéndolos en dioses de juguete de una literatura tardía, artificial y enormemente ornamental". (Ed. Siruela)

1 mar 2020

Espectadores en la carrera de carros en honor a Patroclo

Cuenta la Ilíada que la primera competición que se realizó en honor a Patroclo fue la carrera de carros y nos dice en el canto XXIII (445-465):

"Los argivos, sentados en el recinto de la reunión, miraban 
los caballos, que volaban por la llanura en una nube de polvo.
Idomeneo, jefe de los cretenses, divisó el primero los caballos, 
sentado fuera del recinto de la reunión en un alto otero.
Al oír la voz del conductor, aunque estaba lejos,
la reconoció y divisó el caballo que se destacaba delante,
que era todo él bermejo excepto en la frente, donde
tenía una marca blanca, redonda igual que la luna. 

Se puso de pie y erguido proclamó entre los argivos:
«¡Amigos, de los argivos príncipes y caudillos!
¿Soy yo el único que columbra unos caballos, o también vosotros?
Unos me parecen ser los corceles que van por delante,
y otro distinto se me figura que es el auriga 386. Sin duda allí 
en el llano han sufrido un accidente las que habían sido mejores
hasta allí. Las he visto girar primero alrededor de la meta;
pero ahora no logro verlas por ningún lado, aunque mis ojos
escrutan ansiosamente con la mirada la llanura troyana.
O será que al auriga se le han escapado las riendas, no ha podido 
frenar bien al girar en la meta y no ha logrado tomar la curva.
Allí me imagino que se habrá caído y habrá hecho añicos el carro,
y que las yeguas se habrán desbocado por el ardor de su instinto."




Este es uno de los pocos fragmentos que conservamos donde aparece representado el público durante una carrera de carros griega.  Parece que perteneció a un vaso que se rompió ya en la antigüedad y entonces fue pegado.  Se le atribuye al pintor Sofilos y se conserva en el museo de Atenas.

Podemos leer en la inscripción el nombre de Patroclo, así que no hay duda que se trata de este momento contado por Homero en la "Ilíada".  



Por el lado izquierdo aparecen 4 caballos pertenecientes a una cuadriga, aunque el carro y el auriga se ha perdido.  En el lado derecho, sentados, los espectadores están sentados en unos asientos organizados en escalera.  Curiosamente unos miran hacia el lado de la carera, se cree que los otros mirarían a otra de las competiciones que Aquiles organizó en honor a su amigo, pero también se ha perdido

Lo más curioso de todo es que los espectadores alzan las manos, parece que animan a los aurigas y los caballos.


Traducción de la "Ilíada" de Homero de la ed. Gredos.

10 mar 2019

¿Cómo diferenciar un templo etrusco de uno griego?



¿Cuántas veces nos han dicho que el mundo etrusco y romano ha bebido de Grecia? o que Roma se lo debe todo a los griegos, que simplemente copiaban de aquellos y reproducían lo que ya estaba inventado por los helenos.  

¿Son ciertas estas afirmaciones?  Yo creo que no del todo.  Pienso que lo que hicieron los romanos fue tomar algunas técnicas ya experimentadas por los griegos (y no solo por ellos, otras tantas también probadas por egipcios, fenicios, púnicos y culturas próximo orientales) para innovar y darles un giro de tuerca.  

Nunca me cansaré de decirlo: los romanos eran gente muy práctica y si ya estaba inventado ¿para que inventarlo ellos?  Pero eso sí, mejorando los diseños hasta el punto de que actualmente aún utilizamos sus técnicas constructivas.

Vamos a comenzar por el principio, los antepasados de los romanos eran los etruscos y estos ya hacían sus pinitos en temas de innovación.  Ayer colgaba en twitter e instagram esta pregunta (si no me sigues aún no sé a qué esperas): 

¿En qué se diferencia un templo etrusco de uno griego?  Estamos acostumbrados a ver todo aquello que los hace iguales, pero puede que sea mucho más interesante ver lo que los aleja para darnos cuenta de que esa supuesta copia era simplemente inspiración.

Las diferencias son muchas, yo aquí únicamente voy a poner unas cuantas de tipo arquitectónico.  Quizás en un futuro prepare otra entrada sobre las diferencias artísticas.

Comenzamos....

¿Qué diferencia un templo etrusco de uno griego?

Una de las principales, es el podio que utilizan los etruscos y después los romanos.  Un podio alto , es decir la base sobre la que se levanta el templo.

Imagen relacionada

En Grecia este podio no existía y lo que encontramos en su lugar es un basamento bajo sobre el que se levanta una escalinata, un estilobato.  

Imagen relacionada

Esa es una segunda diferencia: mientras que en el templo griego la escalinata rodea todo el templo, en el etrusco solo habrá una frontal, axial con la puerta de la cella (cámara donde se albergaba la escultura del dios o dioses).

Los templos griegos tienen la cella divida en varias estancias: naos (cella en latín), opistodomus, a veces pronao y a veces también otra parte posterior llamada posticum.  

Imagen relacionada
Los templos etruscos nada más tenían una cella, 

Resultado de imagen de planta templo etrusco

La única excepción es el templo de Júpiter Óptimo Máximo Capitolino que tenía una por cada una de las tres deidades de la Tríada Capitolina.


Otra diferencia curiosa es que los templos griegos siempre se construyen en piedra, el mármol es el material favorito. Los etruscos debido a la dificultad de encontrar piedra en sus tierras utilizaban productos como la madera, el barro, las ramas... por este motivo sus templos son de terracota en lugar de piedra, por ejemplo, las columnas eran era de madera y utilizaban el ladrillo profusamente, aunque sobre él probablemente estucaban y pintaban para darle aspecto de piedra.

Otra diferencia más: el porche en el templo etrusco (próstilo) es mucho más profundo que en el griego.

Hay muchísimas diferencias más, pero estas son las básicas y que los romanos desarrollarán con posterioridad.  Otro día hablamos de las diferencias artísticas como la decoración del tímpano ;).

Si bien es fácil diferenciar el templo etrusco del griego os aviso que no es tan simple hacer lo mismo entre un templo etrusco y otro romano porque ambos terminan fusionándose.  

Fotos de Wikipedia y arkiplus

17 oct 2018

Día de las escritoras: Melino y su "Oda a Roma"

Sir Lawrence Alma-Tadema, The Years At The Spring All Right With The World (1902)

Poco es lo que sabemos de esta escritora griega. Su nombre era Μελιννώ y se cree que debió vivir hacia el siglo II d. C. De ella solo conservamos una obra, esta que aquí os dejo en el original griego (debajo está la traducción 😉).


(S.Hell .n. 541)

χαῖρέ μοι, Ῥώμα, θυγάτηρ Ἄρηος,
χρυσεομίτρα δαΐφρων ἄνασσα,
σεμνὸν ἃ ναίεις ἐπὶ γᾶς Ὄλυμπον
αἰὲν ἄθραυστον.

σοὶ μόνᾳ, πρέσβιστα, δέδωκε Μοῖρα
κῦδος ἀρρήκτω βασιλῇον ἀρχᾶς,
ὄφρα κοιρανῇον ἔχοισα κάρτος
ἀγεμονεύῃς.

σᾷ δ' ὐπὰ σδεύγλᾳ κρατερῶν λεπάδνων
στέρνα γαίας καὶ πολιᾶς θαλάσσας
σφίγγεται· σὺ δ' ἀσφαλέως κυβερνᾷς
ἄστεα λαῶν.

πάντα δὲ σφάλλων ὁ μέγιστος αἰὼν
καὶ μεταπλάσσων βίον ἄλλοτ' ἄλλως
σοὶ μόνᾳ πλησίστιον οὖρον ἀρχᾶς
οὐ μεταβάλλει.

ἦ γὰρ ἐκ πάντων σὺ μόνα κρατίστους
ἄνδρας αἰχματὰς μεγάλους λοχεύεις
εὔσταχυν Δάματρος ὅπως ἀνεῖσα
καρπὸν †ἀπ' ἀνδρῶν.


Oda a Roma

“Salve, Roma, hija de Ares,
marcial soberana de áureo ceñidor,
que ocupas en la tierra un venerable Olimpo,
siempre inconquistable.

Sólo a ti, sublime, te concedió el Destino
la imperial gloria de un poder infrangible,
para que, dueña de un vigor soberano,
tomes el mando.

Bajo tu yugo de potentes riendas,
el pecho de la tierra y del mar gris
se ve embridado. Y tú pilotas sin yerro
las villas de sus gentes.

El poderoso tiempo, que todo lo derrota
y que muda la vida, de un modo a cada uno,
sólo a ti la brisa del poder que hincha tus velas
no te la cambia.

Pues tú sola de todos, los más poderosos
guerreros y grandes das a luz,
como si dieras rica mies del fruto de Deméter,
pero de hombres”.


Traducción del blog Inter Classica (8/12/2007) de Charo Marco 
Imagen de Alma Tadema 

14 jul 2018

La antropofagia y de cómo reinventamos los mitos.



Cuentan que San Vicente Ferrer caminaba por Morella cuando acuciado por el hambre llamó a la puerta de una casa muy humilde pidiendo algo de pan. En la casa no quedaba ni una miguilla, pero la dueña reconociendo al hombre santo le hizo pasar y le agasajó con una comida muy peculiar: su hijo.

Puso la mesa y en ella sentó al santo y dejó la olla con tan peculiar comida. Pero el santo advirtió que aquello no era ni conejo ni pollo y apiadándose de la mujer devolvió la vida a su niño.

Es uno de los milagros que se le otorgan al santo Vicente y que ocurrió allá por el 1414.

Fuente: http://lalaviajera.com/


Ahora veamos este otro relato:

«Se dice que Júpiter llegó para hospedarse en casa de Licaón, hijo de Pelasgo, y que forzó a su hija Calisto. De esta unión nació Arcade, que dio su nombre a esa región. Pero los hijos de Licaón quisieron tentar a Júpiter para ver si era un dios. Mezclaron carne humana con otro tipo de carne y se la sirvieron en un banquete. Cuando Júpiter se percató de ello, airado volcó la mesa, y fulminó a los hijos de Licaón. En ese lugar más tarde Arcade fortificó una ciudad que es denominada "Trapezunte". Júpiter transformó a su padre en figura de lobo.» (Higinio Fábulas CLXXVI).

Imagen relacionada
Jan Cossiers, Jupiter et Lycaon © Museo del Prado

Ovidio nos lo cuenta así:

«Di señales de que había llegado un dios, y la gente se puso a rezar. Al principió Licaón se ríe de las súplicas piadosas; luego dice: “Comprobaré si es un dios o un mortal con una prueba evidente, y la verdad no ofrecerá dudas”. Se dispone a acabar conmigo durante la noche con una muerte por sorpresa, mientras estoy entumecido por el sueño: ¡eso es lo que él considera una comprobación de la verdad! Y no se contenta con eso; con su puñal corta la garganta de un rehén enviado por el pueblo Moloso, cuece en agua hirviendo una parte de sus miembros aún palpitantes, y asa el resto colocándolo sobre el fuego. Tan pronto como lo sirvió en la mesa, yo, con la llama vengadora, derribé la casa sobre los Penates dignos de su dueño. El huye aterrorizado, y al llegar a un paraje silencioso empieza a aullar, e intenta hablar en vano.» (Metamorfosis I, 219).

En realidad es el mismo relato contado por dos autores diferentes.  

Ahora veamos este otro mito que nos cuenta también Higinio:

«Cuando Pélope, hijo de Tántalo y de Dione, hija de Atlante, fue troceado por Tántalo y servido en un banquete de dioses, Ceres se comió uno de sus brazos. Pélope recobró la vida por voluntad de los dioses. Habiéndosele ensamblado los demás miembros tal como habían estado, Ceres ajustó en el lugar del hombro mortal, uno de marfil.» (Fábulas LXXXIII).

Imagen relacionada
Jean-Hugues Taraval, Le repas de Tantale, Versailles, Musée national du château et des Trianons 
Fuente: http://utpictura18.univ-montp3.fr/Nouveautes.php

Un mito similar, que igual os venga a la mente al leer estos otros es el de  Tereo, Progne y Filomela, pero si os fijáis bien no tiene alguno de los elementos más característicos de estos otros que ahora veremos.

Aunque es cierto que estas historias no son iguales al 100% sí que vemos ciertos parecidos: el dios griego o romano o en el caso de la primera el Santo que es una persona con una relación muy especial con Dios; también el banquete que además es en honor al dios o Santo; la carne humana, por supuesto; que en algunos de los mitos además es resucitado y "rehecho", podemos ver una cierta relación entre todas ellas, una evolución incluso, pero con adaptaciones al tiempo y al mito que quiere transmitirse, por ese motivo, el caso de San Vicente Ferrer tiene algo de diferente y es por el barniz cristiano al que es sometida la historia donde sobre todo debe destacar el carácter "amoroso".

¿Vosotros no veis las similitudes? ¿Conocéis algún cuento, mito, leyenda o historia que contengan los mismos elementos?

Por cierto, para saber algo más sobre el mito de Licaón y su conversión en hombre lobo podéis pinchar aquí.


14 jun 2018

"Infibulatio" o "kynodesme" en Grecia y Etruria




La mutilación genital masculina de los atletas griegos y etruscos que consistía en horadar el prepucio por dos partes para pasar una cuerda y atarla a la cintura.

Así nos lo cuenta Celso en el Tratado de medicina VII, 25: "El prepucio, que cubre el glande se estira hacia delante y se marca el punto de perforación en cada lado con tinta. Entonces el prepucio se suelta. Si las marcas se retraen demasiado sobre el glande, las marcas deben colocarse más adelante Si el glande está libre de ellos, la posición es adecuada para la fijación. Luego el prepucio se traspasa en las marcas con una aguja roscada, y los extremos de este hilo se anudan juntos. Cada día, el hilo se mueve hasta que los bordes de las perforaciones se hayan cicatrizado."

¿El motivo? Según algunos autores era para evitar la exposición del glande en público. Era algo temporal, solo para la competición (de quita y pon, vamos...). La exposición de la cabeza del pene en Grecia era deshonroso. Como los atletas iban completamente desnudos así ocultaban sus "vergüenzas".


12 nov 2016

¿Dónde se dice que las pirámides las construyeron esclavos?



De sobras es ya sabido, a estas alturas, que las pirámides no fueron construidas por esclavos, sino por trabajadores pagados por el rey mediante alimentos, ropa y otros avituallamientos necesarios para la vida, incluso en algún caso para la muerte.

Pero, entonces... ¿de dónde surgió la idea de que las pirámides las construyeron esclavos?

Podríamos pensar que, puesto que esclavos, hebreos y éxodo van de la misma mano... sería La Biblia donde se menciona el hecho, pero no es cierto, aunque sí se puede leer acerca del trabajo esclavo de este pueblo en Egipto, no específicamente se hace referencia a las pirámides.  Así leemos: 

"Se alzó el Egipto un nuevo rey, que nada sabía de José; y que dijo a su pueblo: 'Mirad, los israelitas son un pueblo más numeroso y fuerte que nosotros.  Tomemos precauciones contra él para que no siga multiplicándose, no sea que en caso de guerra se una también él a nuestros enemigos para luchar contra nosotros y salir del país.'
Le impusieron pues, capataces para aplastarlos bajo el peso de duros trabajos; y así edificaron para Faraón las ciudades de depósito: Pitom y Ramsés.  
Pero cuanto más les oprimían, tanto más crecían y se multiplicaban, de modo que los egipcios llegaron a temer a los israelitas.  Y redujeron a cruel servidumbre a los israelitas, les amargaron la vida con rudos trabajos de arcilla y ladrillos, con toda suerte de labores del campo y toda clase de servidumbre que les imponían por crueldad." (Éxodo 1, 1-ss.)

Además, sabemos por los cruzados y otros viajeros que marchaban a Tierra Santa durante la lucha contra "el infiel" en el siglo XI y sucesivos,  que las pirámides eran consideradas como "los graneros de José".  Leemos de nuevo en La Biblia (Génesis 41, 46-ss.):

"Tenía José treinta años cuando compareció ante Faraón, rey de Egipto, y salió José de delante de Faraón, y recorrió  todo Egipto.  La tierra produjo con profusión durante los siete años de abundancia y él hizo acopio de todos los víveres de los siete años en que hubo hartura en Egipto poniendo en cada ciudad los víveres de la campiña circundante.  José recolectó grano como la arena del mar, una enormidad, hasta tener que desistir de contar porque era innumerable.
[...]
Concluyeron los siete años de hartura que hubo en Egipto, y empezaron a llegar los siete años de hambre como había predicho José.  Hubo hambre en todas la regiones; pero en todo Egipto había pan.  Toda la tierra de Egipto sintió también hambre, y el pueblo clamó a Faraón pidiendo pan.  Y dijo Faraón a todo Egipto: "Id a José: haced lo que él os diga." - El hambre cundió por toda la faz de la tierra.- Entonces José sacó todas las existencias y abasteció de grano a Egipto.  Arreciaba el hambre en Egipto; de todos los países venían también a Egipto para proveerse comprando grano a José, porque el hambre cundía por toda la tierra".

Es fácil suponer la relación de ideas que hubo entre la cantidad de grano acumulado por José y los enormes edificios, pero a los Cruzados nunca se les pasó por la cabeza que las pirámides fuesen por hebreos y por lo tanto, y menos aún, que fuese el pueblo de Dios esclavizado.



Entonces... ¿de dónde surgió la idea de que las pirámides las construyeron esclavos?

La primera mención a esclavos como constructores de pirámides se la debemos a Heródoto, un griego del siglo V a.C., historiador y geógrafo, que nos dice en su "Historia" Libro II, 

"Pues bien, hasta el reinado de Rampsinito hubo en Egipto, al decir de los sacerdotes, una estricta legalidad y el país gozó de gran prosperidad, pero Queóps, que reinó tras él, sumió a sus habitantes en una completa miseria.  Primeramente cerró todos los santuarios, impidiéndoles ofrecer sacrificios, y, luego, ordenó a todos los egipcios que trabajasen para él. En este sentido, a unos se les encomendó la tarea de arrastrar bloques de piedra, desde las canteras existentes en la cordillera arábiga, hasta el Nilo y a otros les ordenó hacerse cargo de los bloques, una vez transportados en embarcaciones a la otra orilla del río, y arrastrarlos hasta la cordillera llamada líbica. Trabajaban permanentemente en turnos de cien mil hombres, a razón de tres meses cada tumo. Asimismo, el pueblo estuvo, por espacio de diez años, penosamente empeñado en la construcción de la calzada por la que arrastraban los bloques de piedra, una obra que, en mi opinión, no es muy inferior a la pirámide." 
[...]
Diez fueron, como digo, los años que se emplearon en la construcción de esa calzada y de las cámaras subterráneas de la colina sobre la que se alzan las pirámides, cámaras que, para que le sirvieran de sepultura, Quéops se hizo construir en una isla. Por su parte, en la construcción de la pirámide propiamente dicha se emplearon veinte años. [...] está hecha de bloques de piedra pulimentada, y perfectamente ensamblada."

Heródoto tampoco habla de esclavos, aunque el rey si ordenó la construcción de su complejo funerario, pero se pagó a los trabajadores como leemos un poco más adelante en el texto:

"En la pirámide consta, en caracteres egipcios, lo que se gastó en rábanos, cebollas y ajos para los obreros. Y si recuerdo bien lo que me dijo el intérprete que me leía los signos, el importe ascendía a mil seis cientos talentos de plata."

Mil seiscientos talentos de plata equivaldría a 41.472 kg de esa moneda en medida actual.  Podemos considerarlo poco o mucho debido al trabajo que se realizaba, pero los constructores no eran esclavos puesto que se les pagaba (y así se consideraba) por su trabajo.



Quizás la tercera cita, la siguiente en cronología que habla del tema, será la que diga que fueron los famosos esclavos los constructores de tan increíbles obras arquitectónicas.  Vamos a ver que nos cuenta Diodoro Sículo, historiador griego del siglo I aC.:

"Convertido en el octavo rey Quemis de Menfis, gobernó cincuenta años y construyó la mayor de las tres pirámides, enumeradas entre las siete obras maravillosas. [...] Trescientos sesenta mil hombres, como afirman, se ocuparon de los cometidos de las obras y toda la construcción alcanzó su culminación con dificultad pasados veinte años.
Fallecido ese rey, heredó el gobierno su hermano Cefrén y gobernó cincuenta y seis años. [...] construyó la segunda pirámide, muy semejante a la antes citada por la manufactura de su técnica pero muy inferior en tamaño, está escrita sobre la mayor la cantidad de riquezas gastadas, pues se informa mediante una inscripción que se emplearon más de mil seiscientos talentos en verduras y rábanos para los obreros".

Así que de nuevo tenemos la palabra "obrero" y aparece el pago por su trabajo.  Más adelante si que leemos algo sobre el trato que tuvieron estos trabajadores:

"Pero resultó que, de los reyes que se construyeron esas tumbas, ninguno fue enterrado en las pirámides: el pueblo, por el sufrimiento de los trabajos y por haber realizado esos reyes muchas cosas crueles y violentas, tenía gran odio a los culpables y amenazaba con despedazar sus cuerpos y con lanzarlos con ignominia fuera de las tumbas; y, por ello, agonizando, cada uno encargó a sus íntimos enterrar su cuerpo en un lugar no señalado y en secreto".

Así que eran algo déspotas, explotadores y mezquinos, pero de ahí a entenderlo como trabajo esclavo, látigos incluidos...  Seguimos leyendo sobre la tercera de las pirámides y su rey:

"Después de ellos, fue rey Micerino, al cual algunos denominan Menquerino, que era hijo del que hizo la primera pirámide. Pero, habiendo empezado ése a construir la tercera, falleció antes de alcanzar su culminación toda la obra. [...] afirman que éste, aborreciendo la crueldad de los reyes anteriores, deseó una vida honrada y beneficiosa para los gobernados y hacía continuamente muchas otras cosas por las cuales era muy posible propiciarse la benevolencia del pueblo para con él y gastaba multitud de riquezas en las audiencias, dando regalos a las gentes honradas que consideraba que no habían sido tratadas adecuadamente en los juicios.

Entonces... ¿de dónde surgió la idea de que las pirámides las construyeron esclavos?  Habrá que seguir indagando...

Fuentes:
Heródoto, Libro II, ed. Gredos.
Diodoro Sículo, Biblioteca Histórica 1, ed. Gredos
La Biblia de Jerusalén
"Asterix y Cleopatra" para las imágenes.

31 jul 2016

El rapto de Proserpina desde tres puntos de vista

 "El rapto de Perséfone" de Bernini (1621-1622), mármol, Galería Borghese (Roma)
 
La hija de Ceres, la triforme Diosa,
Cogiendo flores con su mano bella.
Menos hermosas que ella,
Cuando a la noche eterna del profundo
Tártaro la llevó el enamorado
Plutón, y su afligida madre el mundo
Para hallarla corrió de uno a otro lado,
No era tan verde, rica y deliciosa,
Como aquella morada venturosa.
 
Milton "el paraíso perdido" libro VI
 
"El rapto de Proserpina", Rubens (1636-1637), Museo del Prado

10 ene 2016

Un hombre lobo en .... ¡¡la antigua Grecia!!: El mito de Licaón.

Licaón era rey de Arcadia, hijo de Pelasgo y Melibea.  Un día que Zeus se presentó en su palacio, y pensando que no era un dios sino un suplantador, le sirvió una macabra comida: un rehén, desmembrado y cocinado.  Zeus entra entonces en cólera y convierte a Licaón en hombre lobo y además mata a sus 49 hijos con rayos.  Esta es su historia según Ovidio:




«Licaón ya ha sufrido la pena, dejad de preocuparos. Os diré cuál ha sido su crimen, cuál ha sido el castigo. La mala fama de la época había llegado a mis oídos; con el deseo de que sea falsa, desciendo de la cumbre del Olimpo y, siendo un dios, recorro la tierra bajo aspecto humano. Sería muy largo enumerar todo el mal que encontré por todas partes; la mala fama era sin duda inferior a la realidad. Había atravesado el Ménalo erizado de guaridas de fieras, y los pinares del helado Liceo, y el Cilene; entró en la sede y el inhóspito techo del tirano arcadio cuando el crepúsculo vespertino trae consigo la noche. 



Di señales de que había llegado un dios, y la gente se puso a rezar. Al principio Licaón se ríe de las súplicas piadosas; luego dice: “Comprobaré si es un dios o un mortal con una prueba evidente, y la verdad no ofrecerá dudas”.



Se dispone a acabar conmigo durante la noche con una muerte por sorpresa, mientras estoy entumecido por el sueño: ¡eso es lo que él considera una comprobación de la verdad! Y no se contenta con eso; con su puñal corta la garganta de un rehén enviado por el pueblo Moloso, cuece en agua hirviendo una parte de sus miembros aún palpitantes, y asa el resto colocándolo sobre el fuego. Tan pronto como lo sirvió en la mesa, yo, con la llama vengadora, derribé la casa sobre los Penates dignos de su dueño. 



El huye aterrorizado, y al llegar a un paraje silencioso empieza a aullar, e intenta hablar en vano; la rabia de su carácter se acumula en sus fauces y emplea contra los rebaños sus habituales ansias de matar, y también ahora disfruta con la sangre. Sus ropas se transforman en pellejo, sus brazos en patas; se convierte en un lobo, pero conserva huellas de su antigua imagen. Las mismas canas, la misma expresión violenta, los ojos brillan igual, su aspecto es igualmente fiero."


OVIDIO, "Metamorfosis", I, 210-240.

Licaón era rey de Arcadia, hijo de Pelasgo y Melibea




En la mitología griega, Licaón (/ laɪkeɪɒn /; griega: Λυκάων) fue un rey de Arcadia, hijo de Pelasgo y Melibea, que, en la versión más popular del mito, probado Zeus sirviéndole la carne asada de su hijo níctimo, con el fin de ver si Zeus era verdaderamente omnisciente. A cambio de estos actos horribles, Zeus transformó Lycaon en la forma de un lobo, y mató a otros cincuenta hijos de Lycaon con relámpagos; Níctimo fue restaurado a la vida. [1]

9 mar 2015

Los sátiros y el descubrimiento de la miel.

Hoy un poco de mitología a propósito de un precioso ánfora que vi el sábado en el museo de antigüedades de Basilea (Suiza).  Fue realizada sobre el 540 a.C.


"Marchaba [Baco] desde el Hebro arenoso, en compañía de los sátiros [...], y ya habían llegado al Ródope y al florido Pangeo.  En las manos de los acompañantes resonaron los címbalos.  He aquí que unos nuevos alados se reunieron atraídos por el estrépito, y los chasquidos que promovía el cobre los seguían las abejas.  Líber las recogió de su vagabundeo y las encerró en un árbol hueco, y recibió la recompensa de haber hallado la miel." (Ovidio, "Fastos" III, 740-745)





Piero di Cosimo entre los años 1462-1522 pintó "El descubrimiento de la miel", hoy el cuadro puede verse en el Museo de Arte de Worcester, MA, EE.UU.


Esta es una de las tablas de un conjunto de dos: las Desventuras de Sileno y esta titulada "el descubrimiento de la miel".  Claramente se trata de una obra inspirada en los "Fastos" de Ovidio, en el cuadro vemos a sátiros, ninfas y amorcillos, que descubren el árbol con las abejas productoras de miel.

Como vemos la idea es la misma: los sátiros tocando los címbalos, el árbol seco, las abejas.  Aquí además aparece Baco y Ariadna, el primero montado en un burrito y ella a su lado (a la derecha de la foto).

Fuentes:

Ovidio, "Fastos" en Gredos, Madrid, 2001.
FUSCO, R., "El quattrocento en Italia", Istmo, Madrid, 1999.

17 ene 2015

Cómo convertir a un bebé en un aguerrido guerrero según el sistema Espartiata.

La espartiata es una de esas culturas que se rodean de un halo de romanticismo, que en la actualidad mitificamos, pero no era un vida nada utópica, eran duros y aguerridos, valientes, y esto se lo debían a una estricta educación desde niños, algo impensable en la actualidad desde el punto de vista humano.  Veamos:




La espartiata era una sociedad basada en la eugenesia, en la selección de los mejores para convertirse en ciudadanos.  En el momento en que el bebé nacía, su padre lo llevaba ante los ancianos de la tribu para su presentación.  Estos lo examinaban  para comprobar que el recién nacido estaba sano y bien formado. Solo si era un niño perfecto, sano y fuerte, podría ser ciudadano y recibir, por lo tanto, una parcela de tierra para cultivar.  

Si era rechazado, el bebé se arrojaba por una sima cuyo nombre era, eufemístico, "Depósitos", a los pies de del Taigeto.

El bebé, seleccionado, y por lo tanto que se libraba de la "exposición", era criado sin pañales para que su cuerpo creciese con total libertad y no se viese constreñido ni atado, así los músculos y huesos crecían sin malformaciones.  Al niño no se le permitían las rabietas ni ningún capricho y ya desde los primeros meses de vida debía aprender a estar solo y a no tener miedo a la oscuridad.



A los siete años, el niño, dejaba su hogar y pasaba a ser educado por el Estado.  Era obligado a abandonar su hogar y a romper todo vínculo con su familia, a la que dejaba de ver a excepción de contadas ocasiones y de visita.  A esta época de su infancia, dice mucho de su mentalidad, se la denominaba "rebaños" y entraban en la institución denominada "conducción".  


Hasta los doce años endurecían su cuerpo y su carácter con juegos y pruebas que realizaban desnudos y descalzos.  Aprendían además a leer, escribir, aritmética, expresión oral, música, danza y poesía.  



A partir de los doce años, a los niños se los dividía en compañías, según su edad.  Siempre permanecían en grupos.  Vestían sólo un manto.  Comían poco, conminándoles a desarrollar su ingenio y destreza en el robo, en el caso de ser pillados recibían un castigo severo, debían aprender a no ser descubiertos.    En este periodo el entrenamiento era básicamente militar, solo se les seguía instruyendo en danza y música por sus grandes beneficios tanto religiosos como por el ejercicio físico  y por ser un sistema óptimo para seguir el ritmo del  movimiento de la falange hoplítica.

A partir de los 14 años, su relación con el mundo adulto era normalizada, los jóvenes tenían que aprender los mecanismos de poder y como ser un ciudadano modelo.  Los adultos,  de unos 30 años, pasaban a convertir al adolescente en su amante.  A partir de ese momento se convertían en su guía  y conductor, responsabilizando de las acciones del pequeño, de forma que si este cometía un error, el adulto era castigado por ello.  La "pederastia" estaba socialmente admitida y tanto Plutarco como Jenofonte la defienden,  según ellos mismos afirman, con ella no se buscaba el goce físico (esto nos lo creeremos o no, claro), incluso este último autor creía que someter a la persona a la sodomía era la mejor forma de educarla. 

A los 20 años, y hasta los 30, comenzaba su instrucción militar en el ejército.  A los 30 el joven ya ciudadano de pleno derecho, pudiendo participar en la Asamblea de ciudadanos, incorporarse a las filas hoplíticas del ejército y participar en las magistratutras.  Además ya podía casarte y formar una familia.



No todos, solo unos pocos seleccionados, probablemente d la alta nobleza espartiata, además de toda la educación anterior, debían pasar una prueba, la denominada cripteia, que ocurría entre los 20 y 30 años.  Se trataba de un rito de paso ancestral: los jóvenes vestidos con solo una túnica (la prueba se realiza en inverno), sin calzado, litera, esclavos,... solo con un puñal, tenían que vagar  por las montañas escondiéndose durante le día para no ser descubiertos por los adultos y evitar así ser castigados, eran la presa de su propio pueblo.  Para sobrevivir tenían que robar y por la noche era cuando se convertían en cazadores, descendiendo de las montañas y matando a los hilotas (esclavos propiedad del estado espartiata).  

Este sistema educativo era la piedra angular de Esparta, convertía a los niños en aguerridos ciudadanos y guerreros, soldados, al mismo tiempo que virtuosos y acatadores de las leyes inmutalbes del Estado.  Solo los reyes y las mujeres no participaban de esta educación y los 300 lo hacían solo en parte.  El principal objetivo era el bienestar de la comunidad, que se situaba por encima de todo, no tenía cabida ni el beneficio ni la gloria personal, no podían demostrar arrogancia ni opulencia.  Todos eran iguales y todos eran un uno.




Fuentes:

Plutarco, "Vida de Licurco", Gredos, Madrid, 1985.

Jenofonte, "La república de los Lacedemonios", Gredos, Madrid, 1984.

Fornis, C.  "Esparta.  Historia, sociedad y cultura de un mito historiográfico", Crítica, Barcelona, 2003.

Fotos:

Película "300".


1 ene 2015

La tragedia de Hipólito y el sarcófago de la Torre del Pretorio (Tarragona)

La tragedia de Hipólito según Euclides

Hipólito era hijo de Teseo, el rey de Atenas y de Hipólita, la amazona, nieto de Etra y Posidón.  El chico era muy bello y virtuoso y Fedra, la nueva esposa de Teseo a la muerte de Hipólita (por lo tanto madrastra de Hipólito) se volvió loca de deseo por él, aunque en realidad era un plan de Afrodita que quería destruir a Hipólito.  

FEDRA. — Mis manos están puras, mi corazón es el que está contaminado.
NODRIZA. — ¿ Por un maleficio obra de algún enemigo tuyo?
FEDRA. — Un amigo me ha destruido, sin quererlo yo y sin quererlo él.
NODRIZA. — ¿ Ha cometido Teseo alguna falta contra ti?
[...]
NODRIZA. — ¿Y, a pesar de mis súplicas, pretendes contarme cosas en que quisiera ayudarte?
FEDRA. — Sí, porque intento hallar una salida decorosa de mi vergüenza.
[...]
FEDRA. — ¡Oh madre desgraciada, qué amor te sedujo!
NODRIZA. — El que tuvo del toro. ¿A qué esto?
FEDRA. — ¡Y tú, hermana infeliz, esposa de Dioniso! 
NODRIZA. — Hija, ¿qué te ocurre? ¿Injurias a los tuyos?
FEDRA. — Y yo soy la tercera, desdichada de mal.¡cómo me consumo!
[...]
NODRIZA. — ¿Qué dices? ¿Estás enamorada, hija mía? ¿De quién?
FEDRA. — Del hijo de la Amazona, quienquiera que sea.
NODRIZA. — ¿Te refieres a Hipólito?
FEDRA. — De tus labios has oído su nombre, no de los míos.
[...]
NODRIZA. — [...] Estás enamorada. ¿Qué hay de extraño en esto? Le sucede a muchos mortales. ¿Y por este amor vas a perder tu vida? ¡Menudo beneficio para los enamorados de ahora y los del futuro, si tienen que morir!
[...]
FEDRA. — Temo que me vayas a resultar demasiado sabia.
NODRIZA. — Ten por seguro que acabarás por tener miedo de todo. Pero ¿de qué te asustas?
FEDRA. — De que vayas a contar algo de esto al hijo de Teseo.
NODRIZA. — No te preocupes, hija, eso lo dispondré yo bien. (A Afrodita.) Sólo te pido que me prestes tu ayuda, Cipris, soberana del mar. El resto de lo que proyecto me bastará con decirlo a los amigos de la casa. (La Nodriza entra en palacio.)

Fedra mantuvo en secreto su pasión por Hipólito pero su nodriza, en contra de la voluntad de Fedra, se lo contó a Hipólito.  

[...] 
CORO. — ¡Ay de mí, qué desgracia! Has sido traicionada, hija. ¿Qué haré para salvarte? Lo oculto salid a la luz, estás completamente perdida...
FEDRA. — ¡Ay, ay! ¡Oh, oh!
CORO. — Traicionada por tus amigos.
[...]
HIPÓLITO. — ¡Oh tierra madre y rayos del sol, qué palabras he oído que ninguna voz se atrevería a pronunciar!
NODRIZA. — Calla, hijo, antes de que nadie oiga tus gritos.
HIPÓLITO. — No es posible callar, después de haber oído cosas terribles.
[...]

Hipólito, rechaza a Fedra:

[...] 
HIPÓLITO. —  (A la Nodriza.) Así también ahora tú, oh cabeza funesta, has venido a proponerme a mi relaciones en el inviolable lecho de mi padre. Yo me purificaré de esta impureza con agua clara, lavando mis oídos.  ¿Cómo podría ser yo un malvado, yo que, por sólo escuchar semejantes proposiciones, me considero iMpuro? Sábelo bien, mi piedad es la que te salva, mujer.  Si no hubiera sido cogido indefenso por juramentos hechos en nombre de los dioses, nada me hubiera impedido contárselo a mi padre. Y ahora me iré de palacio, mientras Teseo esté fuera de este país.
[...]

Fedra, queriéndose vengar de Hipólito, se ahorcó, Teseo no llegó a tiempo para salvarla.  Junto a ella había una tablilla conde acusaba a Hipólito de haberla seducido.

[...]
FEDRA. — ¡Deja de hablar! Es evidente que antes no me aconsejaste bien e intentaste una acción funesta. Vamos, aléjate y preocúpate de ti misma; yo sabré arreglar mis asuntos. (La Nodriza abandona la escena.)
 (Al Coro.) Y vosotras, jóvenes nobles de Trozén, concededme sólo este favor que os pido: cubrid con vuestro silencio lo que aquí habéis oído.
CORIFEO. — Lo juro por Artemis venerable, hija de Zeus: nunca mostraré a la luz ninguno de tus males.
FEDRA. — Has hablado bien. Después de haber recurrido a todo, sólo hallo un remedio en mi desgracia para conceder a mis hijos una vida honorable y obtener yo misma un beneficio en mis actuales circunstancias. Nunca deshonraré, segura estoy de ello, a mi patria cretense, ni me presentaré ante los ojos de Teseo bajo el peso de mi vergonzosa acción, sólo para salvar mi vida.
CORIFEO. — ¿Vas a cometer algún mal irremediable?
FEDRA. — Morir; ya pensaré de qué modo.
[...]

NODRIZA. — (Desde dentro.) ¡Ay, ay! ¡Acudid en ayuda todos los que estáis cerca de palacio! Se ha
ahorcado nuestra señora, la esposa de Teseo.
CORIFEO. — ¡Ay, ay, todo ha terminado! La reina ya no existe, unida está a un lazo suspendido.
[...]

TESEO. — (Al Coro.) Mujeres, ¿sabéis qué significan esos gritos en palacio? Me ha llegado un eco confuso de servidores. Es evidente que mi casa no. estima digno acogerme con alegre familiaridad, abriéndome sus puertas como a uno que viene de peregrinación.
¿Le ha sucedido algo al anciano Piteo? Su edad es ya muy avanzada, pero, aun así, sería muy penoso para nosotros que abandonase este palacio.
CORIFEO. — El infortunio presente no ha alcanzado a un anciano, Teseo. Una persona joven ha muerto y te causará dolor.
TESEO. — ¡Ay de mí! ¿No habrá perdido la vida alguno de mis hijos?
CORIFEO. — Están vivos. Su niadre es la que ha muerto, ¡qué dolor más insoportable para ti!
TESEO. — ¿Qué dices? ¿Ha muerto mi esposa? ¿De qué modo?
CORIFEO. — Anudó a su cuello un lazo para ahorcarse.
[...]

TESEO. — ¡Oh, oh! ¿Qué significa esta tablilla que pende de su mano querida? ¿Quiere revelar algo nuevo? ¿Será una carta que escribió la desdichada suplicando algo por ella y por nuestros hijos? Valor, infeliz: ninguna otra mujer entrará en el lecho y en la morada de Teseo. Sí, la impronta del sello de la que ya no vive me acaricia. Vamos, desatemos las ligaduras del sello, para que pueda ver qué quiere decirme esta tablilla. (Desata las ligaduras y hace saltar el Sello.)
[...]


TESEO. — ¡La tablilla grita, grita cosas terribles! ¿Por dónde escaparé al peso de mis desgracias?
Perezco, herido de muerte! ¡Qué canto, qué canto he visto entonar por las líneas escritas, infortunado de mí!
[...]
TESEO. — ¡ No podré detener en las puertas de mi boca la infranqueable y mortal desgracia! ¡Ay ciudad!¡Hipólito se atrevió a violentar mi lecho, deshonrando la augusta mirada de Zeus! ¡Oh padre Posidón, de las tres maldiciones que en una ocasión me prometiste, mata con una de ellas a mi hijo y que no escape a este día, si las maldiciones que me concediste eran claras!
[...]

Teseo, entonces, obligó a su hijo a exiliarse y tras maldecir a Posidón, el dios dio muerte a Hipólito.

El sarcófago de Hipólito de la Torre del Pretiorio (Tarragona)

El "sarcófago de Hipólito" se encuentra en la Torre del Pretorio (Tarragona).  Fue encontrado en 1948 en Punta de Mora (Tarragona) por unos submarinistas, a 6 metros de profundidad.  Se trata de una pieza de 200x110x113cm, datada en el siglo III d.C. y realizada en mármol helenístico:



Hipólito se encuentra en el centro del sarcófago, es el protagonista de la historia, a su alrededor sus compañeros de caza y perros que lo enmarcan, al fondo y sobre la cabeza de Hipólito un arco con sustentado sobre capiteles corintios hace la misma función.  Con su mano derecha rechaza la noticia que la nodriza le acaba de dar sobre la pasión que siente hacia él Fedra.


En realidad el mito representado en el sarcófago comienza por este lado.  Hipólito ha llegado de su partida de caza.  En la imagen dos sirvientes descargan del lomo de un burro el ciervo cazado.




Posidón, tras la súplica de Teseo, da muerte a Hipólito.  Este cae del carro.  Frente a los caballos desbocados Posidón portador del tridente.  La figura femenina que aparece a la izquierda se ha especulado sobre si podría se Afrodita, culpable de toda la tragedia, que aparece como espectadora disfrutando de su objetivo: la muerte de Hipólito.




Se ha interpretado como el momento en que Hipólito es acusado de haber intentado seducir por Fedra, pero es algo difíci saber el significado concreto porque faltan todas las cabezas de los personajes. En el extremo izquierdo podemos ver a Afrodita, que reconocemos porque lleva en su mano la concha, después se ha creído ver a Fedra, apoyada en Teseo, que aparece en posición frontal con el puño cerrado demostrando su furia, detrás  se adivina una figura femenina de la que solo se conserva la túnica larga y los pies, se piensa que podría ser Enone.  Finalmente, en el otro extremo, Hipólito junto con un amigo y un perro.


Interesantes/curiosas son las palabras que Eurípides pone en boca de Hipólito sobre las mujeres inteligentes:

[...]
HIPÓLITO. — ¡Oh Zeus! ¿Por qué llevaste a la luz del sol para los hombres ese metal de falsa ley, las mujeres? Si deseabas sembrar la raza humana, no debías haber recurrido a las mujeres para ello, sino que los mortales, depositando en los templos ofrendas de oro, hierro o cierto peso de bronce, debían haber comprado la simiente de los hijos, cada uno en proporción a su ofrenda y vivir en casas libres de mujeres. [Ahora, en cambio, para llevar una desgracia a nuestros hogares, empezamos por agotar la riqueza den nuestras casas.] He aquí la evidencia de que la mujer es un gran mal: el padre que las ha engendrado y criado les da una dote y las establece en otra casa, para librarse de un mal. Sin embargo, el que recibe en su casa ese funesto fruto siente alegría en adornar con bellos adornos la estatua funestisima y se esfuerza por cubrirla de vestidos, desdichado de él, consumiendo los bienes de su casa. [No tiene otra alternativa: si, habiendo emparentado con una buena familia, se siente alegre, carga con una mujer odiosa; si da con una buena esposa, pero con parientes inútiles, aferra el infortunio al mismo tiempo que el bien.] Mejor le va a aquel que coloca en su casa una mujer que es
una nulidad, pero que es inofensiva por su simpleza.

Odio a la mujer inteligente: ¡que nunca haya en mi casa una mujer más inteligente de lo que es preciso! Pues en ellas Cipris prefiere infundir la maldad; la mujer de cortos alcances, por el contrario, debido a su misma cortedad, es preservada del deseo insensato. A una mujer nunca debería acercársele una sirviente; fieras que muerden pero que no pueden hablar deberían habitar con ellas, para que no tuviesen ocasión de hablar con nadie ni recibir respuesta alguna. Pero la realidad es que las malvadas traman dentro de la casa proyectos perversos y las sirvientes los llevan fuera de la misma.

FUENTES:
http://www.tarracowiki.cat/wiki/El_sarc%C3%B2fag_d%27Hip%C3%B2lit

EUCLIDES, "Hipólito", 
traducción de Alberto Medina González y Juan Antonio López Férez
Ed. Gredos.

Fotos de la autora.