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lunes, 5 de enero de 2015

Vicente Zito Lema, Deja de escribir, como si el papel fuera la piel de un dios antiguo


LÁZAROS

Cesa... de dar vueltas a la noria...
O más claro: deja de escribir, como si el papel
fuera la piel de un dios antiguo...
Basta de engaños: no buscas el bueno oficio
de las letras, la clara justicia o la oscura
verdad. Tampoco se trata de si tu amado
Sócrates tenía razones para despreciar todo
lo que no fuera la palabra que camina (al fin
se suicidó y quedan sospechas...)
Vayamos al grano: tu contienda real
es con la muerte...
Que tu necesidad, tu deseo, o tu maldita obstinación
de familia campesina.
no se conviertan en delirio (ya conoces los pantanos,
pon calma a la insistencia...)
No tendrás tus Lázaros... Nadie se levanta
del silencio porque tú lo escribas...
Aceptarás que la palabra no le quita a la muerte
lo que tiene por suyo,
y menos impone a la vida las dudosas reglas
de un dudoso arte...
La realidad del agua escapa de tus manos
igual que un sueño...

Mírate en el espejo...
Ni siquiera esa belleza que invocas desde niño
por mísero consuelo
tiene que ver contigo.
Ese ser aturdido y más que torpe...
confundido con su propia sombra...
Despídete...
La muerte no es más que un sueño, pero nos roba el alma...



Vicente Zito Lema, Buenos Aires, 1939. Poeta.

sábado, 28 de julio de 2012

Vicente Zito Lema, hay épocas en que la poesía se espanta de las almas


ÉPOCAS


Hay épocas en que la poesía se espanta de las almas
benditas y de los espíritus sin mácula que cuentan
estrellas ante las sombras del río...

Hay épocas en que la poesía pierde la buena medida,
el  buen tono, la buena contemplación, el buen amor,
el buen humor, la buena razón y el buen apetito
con que los cuerpos abren las puertas del destino...

Hay épocas en que la poesía llora en la noche
con lágrimas de niño y dice adiós a la belleza
sin estrépito, y corre hacia el infierno
con botas de gigante para sus pies desechos...

Hay épocas en que la poesía no duerme
entre las sábanas almidonadas de la cultura,
debe buscársela sonámbula y a los tumbos, casi ciega,
entre tiros y gritos y pájaros de mal agüero,
en noticias policiales...

Hay épocas en que la poesía sólo conoce las prácticas
subversivas y los métodos piqueteros
(la cosa es: tomar por asalto el palacio de verano y el de invierno,
o cortar las rutas, o cubrir de humo negro el cielo, o morir de pobre,
en la soledad del silencio,
como los elefantes mueren en los bordes de la selva.)
Entonces la poesía anda sin brújula, a saltos de mata,
de un lado a otro, del mar a la meseta, mientras el otoño
nos envuelve con su luz dorada
y solo cambia que uno está más viejo...

Hay épocas en que la poesía se plantea una última cuestión:
¿cuándo lleguen los poetas del mañana,
los que anuncian la alegría,
tendremos algo más para recibirlos
que tumbas de inocentes sin justicia
y la moneda de la vida jugada a cara o cruz...?



En: “Belleza en la barricada (Antología poética 1971-2007)”, 
Ediciones r y r, 2007.
Vicente Zito Lema, Buenos Aires, 1939. Poeta.

martes, 26 de junio de 2012

Vicente Zito Lema – En memoria de Darío Santillan y Maximiliano Kosteki



PRELUDIOS DEL AMANECER

In memoriam de Darío Santillan y Maximiliano Kosteki

      
La noche se presenta pálida y agónica,
como un testigo de la eternidad.
Tengo preguntas en la noche...
La luna quiere saber de la mar: su estruendo
la espanta.
Enjambres de flores alucinadas increpan
la desolación de la tierra: se marchitan.
Los niños escuchan las respuestas de las
vírgenes de la piedad: el hambre
no tiene respuesta.
Mil preguntas flotan en la noche. En el cielo
del perpetuo socorro se alza una cascada de
nubes rojas.
Sé que la agonía de la noche es el
comienzo de todas las  agonías. Veo venir los soplos
siempre agrios del dolor que se llama soledad.
Sé que la eternidad de la noche es un espejo
de la fugacidad del día. Escucho los pasos
de la resignación. (Son de mi cuerpo,
pero no son míos...)

La voz de mi madre llega con la liviandad
de un susurro, el viento del sur mueve
las cañas de bambú
y ella aleja la palidez de la noche
-Te conozco. Nunca te resignarás. Ya
de niño preguntabas todo.
-¿Por qué la muerte de esos cuerpos, madre,
sangrando como ríos por la calle?
-¿Por qué la muerte de esas almas, madre,
ya secas como piedras, arrastradas como sacos
de basura, en la estación de tren de Avellaneda?
-¿Ellos que deseaban, hijo?
-Uno se agitaba por el reino de la belleza...
El otro pretendía la justicia del cielo
aquí, en la tierra...
-Ya tienes las respuestas sobre sus muertes, hijo...

¿Siempre será así, madre?
Los cuerpos devorados en su vida…
Las almas perdidas en su muerte…
Los cielos de diciembre son espejos de sangre…
¿Siempre será así, madre…?
Tienes la respuesta en tu propia boca, hijo…
No lo olvides: el que calla, otorga…

La noche avanza sobre el día,
pálida y agónica.
La única eternidad que se escucha es el silencio.
De los muertos es la quietud de la muerte.
De los vivos es la desesperación de la vida.



Vicente Zito Lema, Buenos Aires, 1939. Poeta.

sábado, 16 de junio de 2012

Vicente Zito Lema – Canción para Haroldo Conti



LA CANCIÓN DE HAROLDO


Para Haroldo Conti, desaparecido


no dejes callar la música
de tu corazón
la muerte no calma la fiebre de
estar vivo
la muerte no es amor

viento de octubre trae
la vibración suave y dorada
de otros días
viento de octubre en una rama
y lleva y lleva y desparrama
sin tino
las cenizas sobre la tierra
aunque tiemble de gozo
la tierra no es humana
no dejes callar
la música de tu corazón

de un momento para otro llegará
la nieve
y aguas negras en el Norte
me sorprenderá a mí no a
los pájaros ¡ellos son tantos!
se habrán marchado
dejarán una estela moverán el cielo
lo callado pesará como eterno
por favor amigo nuestro
deja que escuchemos
la música de tu corazón

le has pedido al ciruelo
de tu puerta que florezca
aunque no volvieras tú
que florezca él
¿quién ha dicho que
las flores calman a los muertos?
la muerte no es belleza
la muerte no es amor

no dejes callar la música
no dejes callar la música
de tu corazón.



Vicente Zito Lema, Buenos Aires, 1939. Poeta.
Foto: Haroldo Conti, s/d.

viernes, 15 de junio de 2012

Vicente Zito Lema – La princesa, la niña pobre y la muerte de la tierra



LA PRINCESA, LA NIÑA POBRE Y LA MUERTE DE LA TIERRA


La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa? Ha perdido
su risa. Su boca está seca. La boca humana se cerró. Las palabras
que decían son silencio, en el polvo de la muerte que todo
lo convierte en memoria sin sudor…
¿Dónde está la risa de la princesa de la infancia? ¿Dónde está la infancia
de quienes nunca tuvieron princesas de cuentos y poemas
ni una infancia abierta a la mañana abierta
como un río de estrellas en el final de la noche…?
La princesa está triste. La niña de la pobreza que se come sus dedos
está triste. Mañana se comerá su mano, su brazo, su hígado, su corazón.
Mañana se comerá la mañana. ¿Habrá mañana…?
La princesa está perdida en la niebla de los sueños. La niña de la pobreza
está perdida y olvidada y vejada en la oscura luz de la pobreza…
La pobreza de los sueños. La pobreza de la realidad sin sueños. La pobreza
de la vida que se vive en la muerte…
Allí están los cielos. Opacos. Opacos…
Aquí está la tierra. ¿Han visto la tierra con ojos de tierra?
La tierra está triste. ¿Qué tendrá la tierra?
La tierra está pobre. ¿Quién trajo la pobreza?
¿Dónde está la riqueza que hizo la pobreza?
¿Qué fue de los sueños de la princesa?
¿Dónde está enterrada la niña de la pobreza?
¿En la tierra sin cielos? ¿En la tierra sin tierra?
¿Quién, dónde y cómo? ¿Por qué se entierra a la tierra?
¿No habrá una pasión de alegría para la triste princesa?
¿No habrá labios de amor para la niña de la pobreza?
¿Alguien le dirá a la muerte que si la tierra se muere
ni siquiera habrá muerte….?



Vicente Zito Lema, Buenos Aires, 1939. Poeta.