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martes, 22 de noviembre de 2016

Tilo Wenner, Pájaro frío en la puerta, pájaro en un cielo


LAS PRADERAS

El tardío desplazamiento, un guijarro en las grandes praderas extendidas de la miel.
…"Se va para todos lados" ―las hermosas caderas
la mujer las aposenta en el desplazamiento.
     "La muerte del guijarro cuando tu miel…” y
sigue cuando la gran falta desata sus motivos inmediatos.
El cielo no pasa su color, aúllan los deslizamientos de sus gránulos
no constata si aquello merece una mirada.

He compuesto de una manera su ausencia
las caderas hermosas no tienen nada de mayor importancia.
Sentarse golpearse un poco las pestañas.
Es difícil contemplar la hermosa y ardua presencia del guijarro
en ardua disputa con las hermosas caderas
ardua y difícil horizonte
las hermosas caderas
el guijarro.
El horizonte ha enmudecido.
Verifiquemos los anuncios
la vida siempre fue
de pronto nada hace falta
¿para anunciar las hermosas caderas, el guijarro?
Ellos necesitan del desplazamiento de los anuncios
     "ahora somos esto, el resto aparte: no nos conviene"
Señálese el punto cuando el sol descubre la primera
de las estrellas
es toda la transparencia del horizonte.

     Entonces para qué se nos llama cuando ya estamos entre las cenizas más pálidas, oh esperanza, tu resistencia a cualquier resistencia: esperanza.
Pájaro frío en la puerta oblicua del verano.


VIENTOS PROPICIOS

La experiencia presenta su lado de aventura.
Lanzarse en las entrañas de la vida.
Gozar de todas las primicias.
Tocar, acariciar las partes dulces de las cosas,
perderse en las avenidas entre las multitudes.
Llenar el tiempo en conversaciones con desconocidos.
Hacer juramentos incumplibles.
¡Oh el pañuelo blanco en alto!
Ella, la de rostro fugitivo, se calza las sandalias.
Las flores de agua cantan entre las barcazas.
Latitudes y paralelos áureos.
Mitomanías erráticas.
Vorágine de pasiones presentidas.
A veces la vida es una erupción mágica, cuando todo confluye en un latido del corazón.
Llenarse los pulmones del aire enrarecido en las alturas, con oxígeno de las playas.
Días y noches de todos los países.
Auroras inéditas.
Árboles, frutos nuevos.
Abrazos y besos repetidos.
Encontrarse con el amigo de la infancia en una ciudad de nombre difícil.
Atravesar el vidrio y perderse con la recién conocida en un laberinto amoroso.
El viaje siempre tiene un lado indescriptible.
La ausencia es irresistible.
Pájaro en un cielo de paisajes cambiables.


“Las praderas” (de Magnético, 1959) y “Vientos propicios” (de Límite real, 1972). En: Antología de la poesía argentina. Selección de Raúl Gustavo Aguirre, Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, Tomo 3, 1979. Foto: Jmp. Nido de hornero sacado de sauce seco y después de la lluvia, City Bell.

Tilo Wenner (General Galarza, Provincia de Entre Ríos, 3 de febrero de 1931. Secuestrado el 26 de marzo de 1976 por un comando dirigido por el comisario Luis Patti. Sus restos fueron inhumados a principio del mes de noviembre de 2009, luego de ser identificados por un equipo de antropología forense.

lunes, 1 de junio de 2015

Tilo Wenner, La noche que murió el General en la casa de los humildes


LA NOCHE DE LOS DIENTES AFILADOS

La noche que murió el General en la casa de los humildes
las lágrimas adornaron las imágenes mas tristes
Las nubes mas blancas del año pasaron lentamente
por el cielo mas azul de julio
La luna más clara proyectó las sombras más negras
en los umbrales
En cien años a la redonda nunca hizo tanto calor en invierno
Los brujos cortaron el último pétalo de la margarita y
creyeron en el final de la esperanza
Los policías homicidas apoyaron sus fusiles
en las órbitas de la náusea
Los personajes más pintados pintaron amorosamente
los bellos muñecos de sus grandes sueños
Los tocados por la suerte miraron el cielo en espera
de la señal: estaba vacío como sus cabezas
El consejo de los Represores llamó a la adivina
y le hizo tirar treinta y tres veces las barajas mágicas
El cielo creyó haber oído hablar a su perro
La noche que murió el General los enemigos del pueblo
lo sentaron sobre el caballo blanco del imperio
para que su sombra nos meta miedo y ningún algo jefe recuperó
la memoria de sus crímenes contra el pueblo
La noche que murió el General, mientras los humildes
se hundían en el lago tenebroso de la angustia los señores
de América afilaron sus dientes sin pudor
La noche que murió el General nadie se acordó de los
maravillosos jóvenes que murieron por una tierra sin víctimas,
todos esos Ches.


De “Ejercicios para no llorar en vano”, libro inédito.


Tilo Wenner nació en General Galarza, Entre Ríos, en 1931. Publicó los siguientes libros de poemas: “La pasión rota” (1957), “Cantos a mi amiga loca” (1957), “Kenia” (1958), “Magnético” (1959), “Faz de cordi” (1959), “El pie del vacío” (1960), “Pájaro inteligible” (1960), “Uhr” (1960), “Transmutación” (1961), “El libro de vidrio” (1963), “La libertad, la amistad, el amor” (1964), “Algunas máquinas imperfectas” (1969) y “Límite real” (1972). Fue secuestrado el 26 de marzo de 1976 por un comando dirigido por el comisario Luis Patti. Sus restos fueron inhumados a principio del mes de noviembre de 2009, luego de ser identificados por un equipo de antropología forense.

sábado, 20 de marzo de 2010

Tilo Wenner – Variaciones sobre un mismo tema con notas discordantes



VARIACIONES SOBRE UN MISMO TEMA CON NOTAS DISCORDANTES
(Fragmento)

Me gusta entrar con el puñal en el sueño,
ahora es un sueño con cuerpo humano dormido:
entrar con mis hienas
y asesinarte los rumores del día siguiente.
¡Es tan dulce recoger el aire
cuando la espuma se ha ido!
El mundo en que estoy es una bolita olorosa de saúco
pendulando en la vieja cáscara de un barco
cuyos apetitosos frutos nunca maduran.

Los poetas han perdido un tiempo irreparable
comparando la vida a un río
y también al revés
y es cierto que son la misma cosa
y ambos otra,
todo podría arreglarse con un golpe
de cuchillo o navaja bien afilados.
¡La eternidad es un tacho de basuras,
todo cae en ella,
siempre vaciándose y volviendo a llenarse
cansadora tarea esta repetición insaciable!


De “Cantos a mi amiga loca”, 1957. En “La poesía del cincuenta”. 
Selección, prólogo y notas de Daniel Freidemberg, Centro Editor de América latina, 1981.
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Tilo Wenner nació en General Galarza, Entre Ríos, en 1931. Publicó los siguientes libros de poemas: “La pasión rota” (1957), “Cantos a mi amiga loca” (1957), “Kenia” (1958), “Magnético” (1959), “Faz de cordi” (1959), “El pie del vacío” (1960), “Pájaro inteligible” (1960), “Uhr” (1960), “Transmutación” (1961), “El libro de vidrio” (1963), “La libertad, la amistad, el amor” (1964), “Algunas máquinas imperfectas” (1969) y “Límite real” (1972). Fue secuestrado el 26 de marzo de 1976 por un comando dirigido por el comisario Luis Patti. Sus restos fueron inhumados a principio del mes de noviembre de 2009, luego de ser identificados por un equipo de antropología forense.

Foto: Tilo Wenner
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