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lunes, 12 de diciembre de 2016

Santiago Espel, En el terciopelo rojo de la butaca


ANÁLISIS DE SANGRE

Por esa finísima aguja pasa rojo mi destino.
Una línea escarlata cara a los vampiros.
Esa sangre se traducirá en pocos días
en diagnóstico: en numerología objetiva.
El porvenir anuncia el olvido, reflexiono,
mientras sube rojo el guarismo espeso.
Esa espera induce el cambio de hábitos
malsanos: advertencia, dieta, líquido.
Levanta las cejas el médico, al ver en los
números fallidos las letras del poema escrito.


MERCADO DE PULGAS

A caballo del erotismo de la pulga en la oreja,
dicen que El provecto olvido del renuncio es
sin duda un texto conceptualmente díscolo,
pero que la autora posee un estilo hermafrodita.
La presentación abunda en detalles confesionales,
nunca referidos a la trama; antes bien, a la picazón.
Un crítico habla de lectores multiorgásmicos,
y la autora suscribe el comentario con suspiros.
Comezón del inconsciente, rizomas del deseo,
el texto atenta contra la pacatería burguesa.
Suspira desnuda la autora, y acomoda las nalgas
transpiradas en el terciopelo rojo de la butaca.
Sonríe, inhala, hipa, y acaricia el micrófono.




En: Mesa de entradas, Ediciones La Carta de Oliver, 2015.
Santiago Espel (Buenos Aires, 1960). Foto: Jmp.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Santiago Espel, Para hacer una carambola se necesitan tres bolas


EL POETA INTENTA EXPLICAR LOS SECRETOS
DE SU ARTE JUGANDO AL BILLAR

Para hacer una carambola se necesitan tres bolas.
Para armar un poema se necesitan tres palabras.
Con tres palabras se puede lograr un verso.
A partir de un verso se puede lograr otro verso.
Sin tres bolas no es posible una carambola.
Sin tres palabras no es posible un verso.
Sin versos el poema es imposible.
El jugador arma las sucesivas carambolas.
El poeta ejecuta con su golpe cada verso.
Carambola y verso requieren de idéntica precisión.
Sin precisión no hay verso ni carambola.
Sin el efecto preciso la carambola fracasa.
Sin las palabras precisas el verso es impreciso.
Una carambola no se puede armar con tres palabras.
Un poema no se logra con el golpe de tres bolas.


En Revista de poesía de las cuatro estaciones “El espiniyo”, número 03, primavera-verano 2005/06. Director: José María Pallaoro.
Santiago Espel (Buenos Aires, 1960). Poeta.  

lunes, 25 de abril de 2011

Dos poemas a Javier Adúriz


EL SAMURAI ESCUCHA…


El samurai escucha atentamente.
Fuma y revuelve el café. Abre los ojos.
Fuma y revuelve los ojos. Escucha.
Ahora, sonríe. El humo le anda cano
en el pelo; disperso, percusivo, lírico.
Le anda la savia subiendo ahora. Fuma.
Pronto cantará el sapukai, dirá la risa.
Se irá con su piloto amarillo de pescador,
contando sonetos, cantando sonatas.
Pero ahora vuelve a fumar, a revolver.
En la esquina, se da vuelta, mira, sonríe, y
aplaude con una mano, el próximo sapukai.

Santiago Espel (Buenos Aires, 1960)




PUERTOS Y PUERTAS DEL LEÓN


che javier decime
me diste al nono y al momo
y me dejás lucubrando
el final de baltimore
el gambito staunton
y la belleza del mate
en el patio de delgado
dos viejos hipnotizados
que creemos en el poema
como si cada palabra
fuera frutillas con crema
dos viejos casi activos
que decimos y nos plantamos
en lo que es más divertido
tu silla no es sevilla
otro alfil sin casilla
colegiales nos desbrocha
la imaginación de la historia
don adúriz qué memoria!!!...
si pasamos por los bares
doblando tintos por mares
como alegres mariposas
nos devoramos las rosas
y en cada partida amiga
nos robamos la vigilia
querido poeta eterno
vos siempre sos un virgilio
modificando el infierno

Jorge Rivelli (Buenos Aires, 1954)




Poemas de Javier Adúriz (Buenos Aires, 16 de abril de 1948 - 21 de abril de 2011) en Aromito.
Imagen: Tres Samurai.