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viernes, 17 de mayo de 2024

ROSARIO VALPARAÍSO Mientras espero, en la mecedora




TELÉFONO 

Mi amado me pregunta 
si tengo hambre, si 
tengo sed. 

Mientras espero, en la mecedora 
de las mujeres de la familia, 
para arrodillarme a sus pies 
con el rosario entre mis manos 
alegrándome y dando gracias
a la religión que me alimenta. 


ESTOY SOLA

Estoy sola, hoy 
nada espero
(por entre mis piernas corre 
el río que me dejaste). 


CÓPULA

Nos unió la tarde con sus risas.


De Adiós desde la vida, 1953 e inéditos en: Antología mínima, Ediciones RP, 1974 /  
Rosario Valparaíso (España, 1898 – Argentina, 1973) / Ph Mirella Moretti, c. 1970 / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

lunes, 15 de enero de 2024

OLVIDO GARCÍA VALDÉS Aliento para llegar al día

"Caja", City Bell, 15 01 2024



Las flores de algunos árboles 
recién brotadas 
son como caracoles 
verdes, árboles invadidos 
de infinitos gusanos, 
levedad de materia. 
Me da miedo la luz, 
lo quieto de la luz, 
el hueso de tu sien 
contra la mía.


Traspasa el frío, cae 
la oscuridad sobre la calle, flores 
brotan recién abiertas. 
Traspasa y une cielo 
y calle el frío y eres tú; así 
en los campos, en su verde cubierto 
de nubes, los miraba 
extendidos, limitados 
por el cielo y eras tú, silencio 
y frío animal.


Es verdad lo que digo, cada 
palabra, dice del poema la lógica 
del poema. Condición 
de real al margen de lo real. 
Lo real dice yo siempre en el poema, 
miente nunca, así la lógica.


Se dejaba caer sobre la cama 
con la ventana abierta, 
acompasaba todo el aire 
del huerto al respirar, los naranjos 
y hortensias, el olivo, los nísperos 
y rosas. Era profunda y leve 
esa respiración, hondo su sueño, 
todo tenía un regusto de ropa 
que el azulete aclara, punzante 
como el sol en el armario oscuro. 
Sentir el peso así en el cuerpo sin redes.


ganar un día cada día, llegar
a la noche y respirar, con cada movimiento
ir haciendo, del ritmo de la respiración,
aliento para llegar
al día



En revista Poesía en el Campus, número 44, Zaragoza, España, mayo de 1999 / El último poema es de Y todos estábamos vivos, 2006 / 
Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 2 de diciembre de 1950) / Licenciada en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la Universidad de Valladolid, catedrática de Instituto / Reside en Toledo / Fotos: jmp 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

jueves, 2 de noviembre de 2023

ANTONIO GAMONEDA Eres azul en tus pezones






Un bosque se abre en la memoria y el olor a resina es útil al corazón. Vi las esferas del sudor y los insectos en la dulzura; 

luego, el crepúsculo en sus ojos; 

después, el cardo hirviendo ante el centeno y la fatiga de los pájaros perseguidos por la luz. 


.
Amé todas las pérdidas. 

Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible. 


.
Ha venido tu lengua; está en mi boca 
como una fruta en la melancolía. 

Ten piedad en mi boca: liba, lame, 
amor mío, la sombra. 


.
En la humedad me amas 

y eres azul en tus pezones. Hablas 

suavemente en mis labios y regresas 

a tu prisión en la melancolía. 



En Lengua y Herida, Ediciones Colihue, Buenos Aires, Argentina, 2004 / 
Antonio Gamoneda (Lobón, Oviedo, España, 30 de mayo de 1931) / Fotos y selección: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

jueves, 7 de julio de 2022

SAN JUAN DE LA CRUZ En una noche oscura


NOCHE OSCURA 


Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual. 


     En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
     A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a escuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
     En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
     Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
     ¡Oh noche, que guiaste!, 
¡oh noche amable más que el alborada!, 
¡oh noche que juntaste
Amado con amada
amada en el Amado transformada!
     En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
     El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
     Quedé y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado. 




En Poesía completa y comentarios en prosa / Edición, introducción y notas de Raquel Asún / Editorial Planeta, 2002 / Fotos: jmp 
San Juan de la Cruz ((Juan de Yepes Álvarez / Fontiveros, España, 24 de junio de 1542 - Úbeda, 14 de diciembre de 1591) / Poeta y religioso / 

Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

jueves, 31 de marzo de 2022

LUIS PASTOR y PABLO GUERRERO Mi libertad



MI LIBERTAD

Intenté buscar tu imagen y la noche era una loba que se iba
Llueve lento en la avenida y los árboles me miran al pasar
Me sumerjo en ese río de los coches y la gente que camina
una vez más

Los relojes se han parado, pido fuego y alguien pasa, va corriendo
En los cubos de basura una sombra busca algo que comer
Llueve en los escaparates y unos jóvenes se besan en la acera
va a amanecer (va a amanecer)

Buscaré tu cabellera de lejano cometa
No estaré ni un solo día cansado de soñar
Cantaré con la alegría del que va siempre a tu lado
mi libertad (mi libertad)

Los periódicos mojados y la luna que me mira indiferente
Unos pasos se detienen y una anciana busca lenta su portal
Amanece en los tejados y te doy mis pensamientos, vuelvo a casa
por ver si estás (por ver si estás)

Buscaré tu cabellera de lejano cometa
No estaré ni un solo día cansado de soñar
Cantaré con la alegría del que va siempre a tu lado
mi libertad (mi libertad)


En elepé Aguas abril, PolyGram, 1988 / La letra es de PABLO GUERRERO, la música y versión de LUIS PASTOR / Fotos: jmp / 
Luis Pastor Rodríguez (Berzocana, Cáceres, España, 9 de junio de 1952) / 
José Pablo Guerrero Cabanillas (Esparragosa de Lares, Badajoz, España, 18 de octubre de 1946) / 







miércoles, 19 de agosto de 2020

FEDERICO GARCÍA LORCA Agitaba las rosas con un largo dolor blanco





FÁBULA Y RUEDA DE LOS TRES AMIGOS

Enrique,
Emilio,
Lorenzo,

Estaban los tres helados:
Enrique por el mundo de las camas;
Emilio por el mundo de los ojos y las heridas de las manos,
Lorenzo por el mundo de las universidades sin tejados.

Lorenzo,
Emilio,
Enrique.

Estaban los tres quemados:
Lorenzo por el mundo de las hojas y las bolas de billar;
Emilio por el mundo de la sangre y los alfileres blancos,
Enrique por el mundo de los muertos y los periódicos abandonados.

Lorenzo,
Emilio,
Enrique.

Estaban los tres enterrados:
Lorenzo en un seno de Flora;
Emilio en la, yerta ginebra que se olvida en el vaso,
Enrique en la hormiga, en el mar y en los ojos vacíos de los pájaros.

Lorenzo,
Emilio,
Enrique.

Fueron los tres en mis manos
tres montañas chinas,
tres sombras de caballo,
tres paisajes de nieve y una cabaña de azucenas
por los palomares donde la luna se pone plana bajo el gallo.

Uno
y uno
y uno.

Estaban los tres momificados.
Con las moscas del invierno,
con los tinteros que orina el perro y desprecia el vilano,
con la brisa que hiela el corazón de todas las madres,
por los blancos derribos de Júpiter donde meriendan muerte los borrachos.

Tres
y dos
y uno.

Los vi perderse llorando y cantando
por un huevo de gallina,
por la noche que enseñaba su esqueleto de tabaco,
por mi dolor lleno de rostros y punzantes esquirlas de luna,
por mi alegría de ruedas dentadas y látigos,
por mi pecho turbado por las palomas,
por mi muerte desierta con un solo paseante equivocado.

Yo había matado la quinta luna
y bebían agua por las fuentes los abanicos y los aplausos.
Tibia leche encerrada de las recién paridas
agitaba las rosas con un largo dolor blanco.

Enrique,
Emilio,
Lorenzo.

Diana es dura,
pero a veces tiene los pechos nublados.
Puede la piedra blanca latir en la sangre del ciervo
y el ciervo puede soñar por los ojos de un caballo.

Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.


VALS EN LAS RAMAS

Homenaje a Vicente Aleixandre
por su poema “El vals”

Cayó una hoja
y dos
y tres.
Por la luna nadaba un pez.
El agua duerme una hora
y el mar blanco duerme cien.
La dama
estaba muerta en la rama.
La monja
cantaba dentro de la toronja.
La niña
iba por el pino a la piña.
Y el pino
buscaba la plumilla del trino.
Pero el ruiseñor
lloraba sus heridas alrededor.
Y yo también
porque cayó una hoja
y dos
y tres.
Y una cabeza de cristal
y un violín de papel
y la nieve podría con el mundo
una a una
dos a dos
y tres a tres.
¡Oh, duro marfil de carnes invisibles!
¡Oh, golfo sin hormigas del amanecer!
Con el muuu de las ramas,
con el ay de las damas,
con el croo de las ranas,
y el geo amarillo de la miel.
Llegará un torso de sombra
coronado de laurel.
Será el cielo para el viento
duro como una pared
y las ramas desgajadas
se irán bailando con él.
Una a una
alrededor de la luna,
dos a dos
alrededor del sol.
y tres a tres
para que los marfiles se duerman bien.



 

“Los poemas de este libro están escritos en la ciudad de Nueva York el año 1929 – 1930, en que el poeta vivió como estudiante en Columbia University.” F.G.L
En Poeta en Nueva York (1929-1930), poemas cotejados de dos ediciones. Bruguera, Barcelona, España, 1982 y RBA Editores, Barcelona, 1998. El primer poema se mantuvo inédito en vida del poeta.
Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, pueblo cercano a Granada, 5 de junio de 1898 – Fusilado y enterrado en una fosa común posiblemente en el paraje de Fuente Grande, municipio de Alfacar, provincia de Granada, el 18 de agosto de 1936) / Fotos: jmp

viernes, 18 de mayo de 2018

Vicente Aleixandre, En la sombra absoluta sólo el beso de dos bocas entrelazadas existirá hasta las luces



EN LA AUSENCIA DE LA AMADA


Solitario está el ser que amó y vivió. Entro en el cuarto, y la sombra de amor, en la hora crepuscular, con el dedo en el inexistente labio me pide vivir: “Vive. Espera.” Qué largamente acaba la luz, qué interminablemente sigue la vida. Mientras, los seres que rodean a un hombre, a su sombra en la tierra, murmuran las convenidas palabras, los acentos gastados, y suenan desde unas colgadas telas iguales que rodean, agitan, dicen, engañan.

Alzar unos ojos en la soledad, en la falsa soledad, entre los fantasmas vestidos que con su nombre insisten, es mirar en el secreto rincón a la piadosa sombra adorada, resto de una luz que existió, y ver allí la turbia mancha clara, el ademán de hermosura, el entresoñado labio, el índice que sobre su casi carmín dice: “Silencio. Silencio; espera. Existo. Vuelvo.”

Vosotros, sombras impuras, flotantes, falsas, gruesas, pobres, que imitáis a los seres y que rodeáis a quien sueña y olvida: borrándoos vais con el último rayo de sol y en él escapáis con una muda algarabía de ademanes extintos. Solo estoy; solo contigo, amor, alma, sed. Soledad pura. Solo: avanza. Osténtate. Despliega tu dulce gracia. Tu dolorosa gracia ausente, y reina para mi sufrimiento. (Desnuda y dulce, te yergues. La noche empieza. En la sombra absoluta sólo el beso de dos bocas entrelazadas existirá hasta las luces.)



 
En Nuevos poemas varios, P&J, Barcelona, primera edición enero de 1987. Poema que pertenece a la etapa realista de VA, publicado en la revista Platero, número 11, Cáliz, noviembre de 1951.
Vicente Aleixandre (Vicente Pío Marcelino Cirilo Aleixandre y Merlo, Sevilla, España,  26 de abril de 1898 – Madrid, 14 de diciembre de 1984). Fotos: Jmp

martes, 15 de mayo de 2018

Antonio Machado, En este día triste






Y PODRÁS CONOCERTE RECORDANDO…


     Y podrás conocerte recordando
del pasado soñar los turbios lienzos,
en este día triste en que caminas
con los ojos abiertos. 


     De toda la memoria, sólo vale
el don preclaro de evocar los sueños.



En Caminante no hay camino. Los mejores poemas de Antonio Machado, Empresa Editora Nacional Quimantu Limitada, Santiago de Chile, marzo de 1973.
Antonio Machado (Sevilla, España,  26 de julio de 1875 – Colliure, Francia, 22 de febrero de 1939). Foto: Jmp

lunes, 17 de abril de 2017

Alfredo Saldaña, Testimonio de un tiempo muerto


UN MAL PASO

Es tiempo de caminar
sobre esos campos de cenizas,

es hora de atravesar
el malpaís.


HUMEDAD TRAS LA LLUVIA

No te intrigue lo que encuentres
sino lo que desaparezca cuando mires.

Que no sea la palabra que te arrastre
al hueco en que aún respires
el lugar seguro que habías imaginado.

Que no sea el tiempo que pase
ni el espacio recorrido
lo que te nombre.

Que lo que te nombre
sea la lágrima que caiga,
la humedad tras la lluvia.

No seas tú quien camine. Bajo las piedras,
seas tú el sendero que unos pasos tracen cuando avancen.


TRABAJOS FORZADOS

Trabajar a destajo
hasta hacer de este perro mundo
un campo de cenizas,
testimonio de un tiempo muerto,
hasta encontrar bajo las piedras
el aliento que dé cobijo
a las noches invencibles de los vencidos.


DAR SEPULTURA A LA MISERIA

En esta tierra oscura y rica en minerales
y frente a tanta desolación

rasgar, arañar, cavar fosas en las que dar
de una vez por todas blanca sepultura a la miseria.


LA PIEL DEL AGUA

Hay un sendero que borra
el mundo al extenderse
sobre la piel del agua,

donde la vida desaparece
en la distancia de la palabra
que la cerca.


TEORÍA

Trazo amargo de la escritura
con el que prolongar la vida
o su temblor,

surco que hace posible
ir más allá de donde hemos llegado.


EL SENDERO

El sendero acoge al que camina.

Avanzar hacia aquello que la utopía designa:
espacios prohibidos y no lugares inconquistables.

El que camina crece en el sendero.

Marchar entre mares de montañas y océanos de aire;
traspasar territorios anegados por el frío.

El sendero da casa al que camina.

Insistir en la pérdida hasta despojar
a los vencedores de todas sus conquistas.

El que camina se hace fuerte en el sendero.


EL QUE MIRA LAS PALABRAS

Sobre tu paraíso, lenguaje, se extiende el poder
del que mira las palabras sin tocarlas con su voz.

Lenguaje, en tu cielo encuentra él su infierno.



                                             morir.
                                      para
               de la montaña
hasta el pie
                    ha caminado
Una anciana

NARAYAMA







En: Malpaís, La Isla de Siltolá, Sevilla, España, 2015.

Alfredo Saldaña (Toledo, España, 1962). Profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Zaragoza. Foto y selección de poemas: Jmp

sábado, 1 de agosto de 2015

Enrique Gracia Trinidad, A sus orillas


PISCINA

Ya sé que una piscina
jamás tendrá los versos de la arena del mar,
ni del sauce de un río
ni del lago y sus aguas que se duermen.

Pero la luna llena
ha bajado esta noche a refrescarse,
y mi piscina ha sido
el mar de las Antillas,
el Duero de los lánguidos amantes,
el lecho de la espada Escalibur.

Estaba tan hermosa que mis ojos
alzaron en la sombra
un canto humilde a sus orillas.


En: revista de poesía de las cuatro estaciones “El espiniyo”, número 01, otoño de 2005. Director: José María Pallaoro.
Enrique Gracia Trinidad (Madrid, España, 1950).
Imagen: Tapa El espiniyo 01.

jueves, 30 de julio de 2015

Rosario Valparaíso, Dos notas sobre la cómoda


NOTAS SOBRE LA CÓMODA, 2

Quedé un rato afuera. 
Luego fui al parque,
me puse a leer, y me dormí. 
Cuando desperté
volví, 
y acá estoy 
tocándome por vos.

Cuídese.



NOTAS SOBRE LA CÓMODA, 7  

La albacea de Rosario
como ya ocurriera
en otras oportunidades
va el lunes
a la ciudad de Buenos Aires.
Tal vez alguien pueda acompañarla.
Tal vez mojen medialunas en el té
con leche. 


De: “Adiós desde la vida”, 1953; en: “Antología mínima”, Ediciones RP, 1974.
Rosario Valparaíso (España, 1898 – Argentina, 1973).
Imagen: “La noche que no duerme”, detalle, óleo y acrílico sobre tela, 127cm. x  160cm., 2009. Rolando Cubero, Costa Rica, 1957.

miércoles, 29 de julio de 2015

Enrique Gracia Trinidad, La verdadera profesión de los poetas debería ser el silencio


PENSÁNDOLO BIEN

Es oficio de vértigo este asunto de acuchillar palabras al papel,
juego de locos, inútil alboroto de campanas,
pretencioso ejercicio que no sabe si vive sueños o si arrastra vida.

La verdadera profesión de los poetas debería ser el silencio.


CONSEJO MALVADO

Imitar a Li Po es sin duda elegante:
escribir unos versos y hacer con ellos barcos de papel
que la corriente del río se lleve poco a poco.
Exquisito, sin duda,
pero procura tú ser cuidadoso
y guardar lo que escribes,
que bastantes basuras se arrojan a las aguas.


CONTRAFÁBULA

El mundo está repleto de insectos ahorradores,
hormigas laboriosas,
arañas tejedoras,
listos escarabajos que atesoran
estiércol y otras santas inmundicias,
y orugas que se guardan, por guardar,
a sí mismas.

Así que tú, cigarra,
cómplice del verano, prima hermana del grillo,
no pares de cantar, rompe la tarde,
pon música a la siesta.
No hagas caso a la hormiga,
que reviente de grano su despensa.

Cigarra amiga, cantaré contigo,
que la vida no es más que lo que aquí cantemos.


COMO ROPA TENDIDA

En un poema hay que extender la vida
al viento, al sol de la mañana,
a la vista de todos
como ropa tendida en el alambre.
Una pizca de vida es suficiente,
la camisa de un sueño, por ejemplo,
o el mantel de las últimas derrotas
o aquel pañuelo
que es como un resto de niñez, tan blanco,
tan diminuto, tan herido.
Los versos, hechos sangre, piel o músculo,
bien cogidos con pinzas, agitándose
en medio de los patios, a la luz,
como banderas sin ejército.
Así tienen sentido


En: “Palabra de amigo”, Mini-antología, 2004.
Enrique Gracia Trinidad (Madrid, España, 1950).
Foto: Jmp. “Sauce roto”, City Bell, 5 de abril de 2012.

viernes, 24 de julio de 2015

Rosario Valparaíso, Cuando



CANCIÓN

Cuando abro mis piernas
empujas para hacerme avanzar
Cuando abro mis piernas
y miro el techo de la habitación alquilada
empujas para hacerme avanzar
Cuando abro las piernas
cierro los ojos y pienso
en que me empujas para hacerme avanzar
Cuando te abro mis piernas me haces avanzar



De: “Adiós desde la vida”, 1953; en: “Antología mínima”, Ediciones RP, 1974.
Rosario Valparaíso (España, 1898 – Argentina, 1973). 
Imagen: detalle “El beso” de Auguste Rodin (1840-1917). 

jueves, 6 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero, un poema a François Villon


YO FRANÇOIS VILLON…


Yo François Villon, a los cincuenta y un años
gordo y corpulento, de labios color ceniza
y mejillas que el vino amoratara,
a una cuerda ahorcado
lo sé todo acerca del pecado.
Yo, François Villon,
a una cuerda pendido
me balanceo lento, habiendo sido
peor que Judas, quien también murió ahorcado.
Las viejas se estremecen al oír mis hazañas
pues no tuve respeto para la vida humana.
Que el viento me mueva, ya oigo cerca las voces
de aquellos que mandé a freír monas.
Me esperan en el infierno
y alargan las manos
porque se ha corrido allí, del Leteo al Cocyto
¡que al fin Villon había muerto ahorcado!
Ya la luna aparece, e ilumina la horca
dando a mi rostro el color de la sangre
yo, que hice mal sabedor de que lo hacía
hasta que por fin he muerto ahorcado.
Ya los lobos ladran en torno al patíbulo
y los niños gritan, parecidos a ratas:
¡Villon ha muerto ahorcado!
Viejas que me insultabais en la carretera oscura:
¡sabed que el semen moja mis caderas
y es fresco y sabroso el semen del ahorcado!
Que mis dientes sirvan
de jugo en tu caldera
bruja de los límites, tú a quien admiro
sabedora de embrujos, de filtros y de hechizos
más poderosos que la fe y que los apóstoles
de quienes se burló el Mago, más apta que ellos
para conocer el dolor
¡de este que un sepulcro merece!
Y que el viento diga, al amanecer, mañana
vanamente a ranas y a gusanos
Villon se ha hecho al fin célebre
pues al fin una horca dibuja su figura
¡Villon ha muerto ahorcado!
Y que de mi mano ajada caiga la rosa
que mis dientes estrujaron
pues ella supo mis crímenes
y fue mi confidente
y dígalo ella al mundo, cayendo sobre el suelo
¡Villon ha muerto ahorcado!
Pronto vendrá la canalla
a hozar en mi tumba
y orinarán encima, y los amantes
harán seguro el amor sobre mis huesos
y será la nada mi más escueto premio
para que ella lo diga,
no sé si nada o rosa:
¡Villon ha muerto ahorcado!
Sabrán de mí los niños
de edades venideras
como de un gran pecador
y asustados correrán a esconderse
bajo las sábanas cuando sus madres
les digan: «Cuidado ahí viene».
Y esa será la fama de Villon, el Ahorcado.
Y será tal mi fama que prefiero el olvido
porque un día, mañana
de ese futuro que el hedor hace
parecerse al recuerdo, una mano
dejará caer, al oír mi nombre
el fruto del culo, el excremento
y mi vida, y mi carne, y todos mis escritos
¡promesa serán sólo para las moscas!


Leopoldo María Panero (Madrid, 16 de junio de 1948- 
Las Palmas de Gran Canarias, 5 de marzo de 2014).

Foto: Sara del castillo.

martes, 13 de marzo de 2012

Federico García Lorca – Oda a Walt Whitman




ODA A WALT WHITMAN


Por el East River y el Bronx
los muchachos cantaban enseñando sus cinturas,
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.
Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.

Pero ninguno se dormía,
ninguno quería ser el río,
ninguno amaba las hojas grandes,
ninguno la lengua azul de la playa.

Por el East River y el Queensborough
los muchachos luchaban con la industria,
y los judíos vendían al fauno del río
la rosa de la circuncisión
y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados
manadas de bisontes empujadas por el viento.

Pero ninguno se detenía,
ninguno quería ser nube,
ninguno buscaba los helechos
ni la rueda amarilla del tamboril.

Cuando la luna salga
las poleas rodarán para tumbar el cielo;
un límite de agujas cercará la memoria
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan.

Nueva York de cieno,
Nueva York de alambres y de muerte.
¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?
¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo?
¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas?

Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,
he dejado de ver tu barba llena de mariposas,
ni tus hombros de pana gastados por la luna,
ni tus muslos de Apolo virginal,
ni tu voz como una columna de ceniza;
anciano hermoso como la niebla
que gemías igual que un pájaro
con el sexo atravesado por una aguja,
enemigo del sátiro,
enemigo de la vid
y amante de los cuerpos bajo la burda tela.
Ni un solo momento, hermosura viril
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,
soñabas ser un río y dormir como un río
con aquel camarada que pondría en tu pecho
un pequeño dolor de ignorante leopardo.

Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho,
hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,
porque por las azoteas,
agrupados en los bares,
saliendo en racimos de las alcantarillas,
temblando entre las piernas de los chauffeurs
o girando en las plataformas del ajenjo,
los maricas, Walt Whitman, te soñaban.

¡También ese! ¡También! Y se despeñan
sobre tu barba luminosa y casta,
rubios del norte, negros de la arena,
muchedumbres de gritos y ademanes,
como gatos y como las serpientes,
los maricas, Walt Whitman, los maricas
turbios de lágrimas, carne para fusta,
bota o mordisco de los domadores.

¡También ése! ¡También! Dedos teñidos
apuntan a la orilla de tu sueño
cuando el amigo come tu manzana
con un leve sabor de gasolina
y el sol canta por los ombligos
de los muchachos que juegan bajo los puentes.

Pero tú no buscabas los ojos arañados,
ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños,
ni la saliva helada,
ni las curvas heridas como panza de sapo
que llevan los maricas en coches y terrazas
mientras la luna los azota por las esquinas del terror.

Tú buscabas un desnudo que fuera como un río,
toro y sueño que junte la rueda con el alga,
padre de tu agonía, camelia de tu muerte,
y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto.

Porque es justo que el hombre no busque su deleite
en la selva de sangre de la mañana próxima.
El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.

Agonía, agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas
pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.

Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.

Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Ápios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.

¡No haya cuartel! La muerte
mana de vuestros ojos
y agrupa flores grises en la orilla del cieno.
¡No haya cuartel! ¡Alerta!
Que los confundidos, los puros,
los clásicos, los señalados, los suplicantes
os cierren las puertas de la bacanal.

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.



En: “Poeta en Nueva York (1929-1930)”. 
Esta edición incluye “Yerma”, Bruguera, 1982.

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, pueblo cercano a Granada, 5 de junio de 1898 – Fusilado y enterrado en una fosa común posiblemente en el paraje de Fuente Grande, municipio de Alfacar, provincia de Granada, el 18 de agosto de 1936).
Foto: Jmp, detalle de tapa.

miércoles, 29 de febrero de 2012

León Felipe – Y si después queda algo todavía



VERSOS Y ORACIONES DEL CAMINANTE
Madrid (1920)



I

Nadie fue ayer,
ni va hoy, ni irá mañana
hacia Dios  
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol…
y un camino virgen
Dios.


II

Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.


III

Poesía,
tristeza honda y ambición del alma,
¡cuándo te darás a todos…a todos,
al príncipe y al paria, 
a todos…
sin ritmo y sin palabras!


IV

Sistema, poeta, sistema.
Empieza por contar las piedras, 
luego contarás las estrellas.


V

Poeta, 
ni de tu corazón, 
ni de tu pensamiento,
ni del horno divino de Vulcano
han salido tus alas.
Entre todos los hombres las labraron
y entre todos los hombres en los huesos
de tus costillas las hincaron.
La mano más humilde
te ha clavado   
un ensueño…
una pluma de amor en el costado.


VI

No andes errante…   
y busca tu camino. 
–Dejadme–.
Ya vendrá un viento fuerte
que me lleve a mi sitio.


.
De: Versos y oraciones de caminante (1920). 
En “Antología rota”, Losada, 1998.
León Felipe (España, 11 de abril de 1884 – 
México, 18 de septiembre de 1968).
Foto: LF, s/d.