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martes, 29 de mayo de 2018

Chuang-tze, Soñé que era una mariposa



LA TORTUGA SAGRADA

     Chuang-tze paseaba por las orillas del río Pu. El rey de Chou envió a dos altos funcionarios con la misión de proponerle el cargo de Primer Ministro. La caña entre las manos y los ojos fijos en el sedal, Chuang-tze respondió: “Me han dicho que en Chou veneran una tortuga sagrada, que murió hace tres mil años. Los reyes conservan sus restos en el altar familiar, en una caja cubierta con un paño. Si el día que pescaron a la tortuga le hubiesen dado la posibilidad de elegir entre morir y ver sus huesos adorados por siglos o seguir viviendo con la cola enterrada en el lodo, ¿qué habría escogido?”. Los funcionarios repusieron: “Vivir con la cola en el lodo”. “Pues ésa es mi respuesta: prefiero que me dejen aquí, con la cola en el lodo, pero vivo.”



EN SU LECHO DE MUERTE

     Chuang-tze agonizaba. Sus discípulos le dijeron que deseaban honrarlo con un funeral decoroso. Él repuso: “El cielo y la tierra por féretro y tumba; el sol, la luna y las estrellas por ofrendas funerarias; y la creación entera acompañándome al sepulcro. No necesito más”. Los discípulos insistieron: “Tememos que los buitres devoren tu cadáver”». Chuang-tze respondió: “Sobre la tierra me comerán los buitres; bajo ella, los gusanos y las hormigas. ¿Quieres despojar a los primeros sólo para alimentar a los últimos?”.



SUEÑO Y REALIDAD

     Soñé que era una mariposa. Volaba en el jardín de rama en rama. Sólo tenía conciencia de mi existencia de mariposa y no la tenía de mi personalidad de hombre. Desperté. Y ahora no sé si soñaba que era una mariposa o si soy una mariposa que sueña que es Chuang-tze.


Octavio Paz: “En 1957 hice algunas traducciones de breves textos de clásicos chinos. El formidable obstáculo de la lengua no me detuvo y, sin respeto por la filología, traduje del inglés y del francés. Me pareció que esos textos debían traducirse al español no sólo por su belleza -construcciones a un tiempo geométricas y aéreas, fantasías templadas siempre por una sonrisa irónica- sino también porque cada uno de ellos destila, por decirlo así, sabiduría. Me movió un impulso muy natural aunque, en México, mal pagado: compartir el placer que había experimentado al leerlos. Los publiqué, ese mismo año, en México en la cultura, el suplemento literario de Novedades que dirigía Fernando Benítez. Más tarde reuní esos apólogos y cortos ensayos -algunos muy cerca de lo que llamamos “poema en prosa”- en Versiones y diversiones (1974), bajo un título adrede ambiguo: “Trazos”. Excluí únicamente los fragmentos de Chuang-tze. Ahora los recojo. Creo que Chuang-tze no sólo es un filósofo notable sino un gran poeta. Es el maestro de la paradoja y del humor, puentes colgantes entre el concepto y la iluminación sin palabras. (México, abril de 1996)

De Trazos. Chuang-tze y otros. En Octavio Paz, Versiones y diversiones (Edición revisada y aumentada), Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2000. Imagen: Chuang-tze, Wikipedia.
Chuang-tze (China, 369-286 a.C.).
Octavio Paz (México, 21 de marzo de 1914 – 19 de abril de 1998).

martes, 21 de junio de 2016

Han Yu, El tiempo es frío



     Una avenida cubierta de hojas arrancadas por el viento del oeste,
Una ventana medio escondida por los libros bajo el sol poniente.
Soy viejo, temo mezclarme en los asuntos de los hombres.
El tiempo es frío, no salgo de mi casa.

*

     Centellea la montaña esmaltada de flores; las nítidas cascadas se tiñen de un suavísimo azul, en la exacta armonía de los colores entrelazados.
     De trecho en trecho, nos salen al camino pinos y encinas de robustos troncos y soberanas copas.
     De piedra en piedra, franqueo los torrentes; cantan las aguas saltarinas, y por la abertura de mi túnica, recibo la caricia tibia de la brisa.
     ¡Oh, qué felicidad pasar así toda la vida! ¿Por qué, pues, inclinarse ante los demás hombres y seguirlos? ¡Ah, si fuéramos dos o tres compañeros, para permanecer aquí hasta la vejez, sin hablar nunca de retorno!



En: “Segunda antología de la poesía china”, Revista de Occidente, Madrid, 1962. Traducción directa del chino: Marcela de Juan.
Han Yu (China, 768-824). Dinastía Tang y periodo de las cinco dinastías (618-960).
Foto: José María Pallaoro. Liquidámbar en el jardín, otoño de 2016.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Tu Fu – Ya tres noches seguidas he soñado contigo



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Ya tres noches seguidas he soñado contigo,
Estabas a mi puerta,
Pasándote la mano por el blanco cabello,
Como si una gran pena te acibarase el alma…
Al cabo de diez mil, cien mil otoños,
No tendrás otro premio que el inútil
De la inmortalidad.

(De Tu Fu a Li Po)


Tu Fu (712-770), dinastía T’ang. En “Segunda antología de la poesía china”, Marcela de Juan, Revista de Occidente, Madrid, 1962. Imagen: Tu Fu en Wikipedia

martes, 7 de septiembre de 2010

El leve ruido de las tijeras que se caen al suelo


SIN HABLARSE, DOS CORAZONES…

Sin hablarse, dos corazones se amaron en secreto.
Ella borda a la luz del quinqué; camina él a la luz de la luna.
Al llegar ante la celosía, él sabe que ella vela,
En el hondo silencio de la noche se oye el leve ruido de las tijeras que se caen al suelo…


Anónimo. Poesía de la dinastía Tang y período de las cinco dinastías (618-960). En “Segunda antología de la poesía china”, Marcela de Juan, Revista de Occidente, Madrid, 1962.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Wang Wei – Dos poemas


El cultivo de las letras no necesita del trato mundanal
Ardua es la ciencia de la filosofía, y, para lograrla, camino solo.
Amo los puros arroyuelos que serpentean entre las rocas.
Y amo mi rústica cabaña, tan sosegada en medio de los pinos.

*

Sentado, solo, entre los bambúes,
Toco el laúd, y silbo, silbo, silbo.
Nadie me oye en el inmenso bosque,
Pero la blanca luna me ilumina.


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Traducción del chino: Marcela de Juan. En: Segunda Antología de la Poesía China, Revista de Occidente, 1962.
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Wang Wei (China, 701-761)
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viernes, 11 de septiembre de 2009

Li Po - Tres poemas con luna



Delante de mi lecho se refleja la luna.
Parece la blancura de la escarcha en la tierra.
Miro a lo lejos. Veo los montes y la luna.
Inclino la cabeza. Pienso en mi país natal.


*
Una jarra de vino entre las flores.
No hay ningún camarada para beber conmigo,
Pero invito a la luna,
Y, contando a mi sombra, somos tres…
Mas la luna no bebe,
Mi sombra se contenta con seguirme.
Tardaré poco en separarme de ella;
¡La primavera es tiempo de alegría!


*
¿Cuánto podrá durar para nosotros el disfrute del oro, la posesión del jade?
Cien años cuando más: éste es el término de la esperanza máxima.
Vivir y morir luego; he aquí la sola seguridad del hombre.
Escuchad, allá lejos, bajo los rayos de la luna, el mono acurrucado y solo
Llorar sobre las tumbas.
Y ahora llenad mi copa: es el momento de vaciarla de un trago.


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Versión de Marcela de Juan. En: Segunda Antología de la Poesía China, Revista de Occidente, Madrid, 1962.
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LI TAI PO (China, 701-762).
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Foto: jmp
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