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sábado, 1 de octubre de 2022

MURILO MENDES Sus brazos que cantan




MITAD PÁJARO

La mujer del fin del mundo 
Da de comer a las rosas, 
Da de beber a las estatuas, 
Da de soñar a los poetas. 
La mujer del fin del mundo 
Llama la luz con un silbido, 
Hace a la virgen volverse piedra, 
Cura la tempestad, 
Desvía el curso de los sueños, 
Escribe cartas a los ríos, 
Me empuja del sueño eterno 
Hacia sus brazos que cantan.


En Molinos de viento / Boletín de Artes y Letras, año 4, número 44, agosto de 2022 / San Carlos 1520 - Santos Lugares / Director: Osmar Luis Bondoni / Versión: Rodolfo Alonso / 
Murilo Mendes (Juiz de Fora, Minas Gerais, Brasil, 13 de mayo de 1901 - Lisboa, Portugal, 13 de agosto de 1975) / Foto: jmp, “Marilyn” /

Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

viernes, 13 de noviembre de 2020

CAZUZA El tiempo no para

 
 

EL TIEMPO NO PARA

 

Disparo contra el sol

soy fuerte, pero sólo a veces

mi ametralladora está llena de dolores

soy sólo un tipo

 

Cansado de correr

en la dirección contraria

sin podio de llegada ni beso de enamorada

soy sólo un tipo

 

Pero si a vos te parece

que estoy derrotado

tenés que saber que aún están rodando los dados

porque el tiempo no para

 

Días sí, días no

yo voy sobreviviendo

sin los arañazos de quienes me detestan por caridad

 

Tu pileta está llena de ratas

tus ideas no se corresponden con los actos

el tiempo no para

 

Yo veo al futuro repetir el pasado

yo veo un museo de grandes novedades

el tiempo no para

 

No tengo fichas para celebrar

a veces mis días van de par en par

buscando una aguja en el pajar

 

En las noches de frío mejor ni nacer

en las de calor se elige

matar o morir

y así nos tornamos brasileños

 

Te acusan de ladrón, de puto, de marihuanero

y convierten a todo un país en un puterío

porque así se gana más dinero

 

Días sí, días no…

 

 

En El Tajo, Suplemento Joven del Diario Sur, jueves 15 de marzo de 1990 (s/r trad.)

Cazuza (Agenor de Miranda Araújo Neto, Río de Janeiro, 4 de abril de 1958 - 7 de julio de 1990) 

miércoles, 25 de julio de 2018

ADÉLIA PRADO No me importa la palabra

Foto: www.elfikurten.com.br


CON LICENCIA POÉTICA

Cuando nací, un ángel esbelto,
de esos que tocan la trompeta, anunció:
vas a llevar una bandera.
Carga muy pesada para la mujer,
esta especie aún avergonzada.
Acepto los subterfugios que me caben
sin necesidad de mentir.
No soy tan fea que no me pueda casar,
pienso que Río de Janeiro es una belleza y,
a veces sí, a veces no, creo en el parto sin dolor.
Pero escribo lo que siento. Cumplo mi destino.
Inauguro linajes, fundo reinos
–el dolor no es amargura.
Mi tristeza no tiene pedigree,
mi voluntad de alegría
tiene raíces en mi mil abuelo.
Vas a ser rengo en la vida es una maldición para el hombre.
La mujer es desdoblable. Yo lo soy.

COM LICENÇA POÉTICA

Quando nasci um anjo esbelto,
desses que tocam trombeta, anunciou:
vai carregar bandeira.
Cargo muito pesado pra mulher,
esta espécie ainda envergonhada.
Aceito os subterfúgios que me cabem,
sem precisar mentir.
Não sou tão feia que não possa casar,
acho o Rio de Janeiro uma beleza e
ora sim, ora não, creio em parto sem dor.
Mas o que sinto escrevo. Cumpro a sina.
Inauguro linhagens, fundo reinos
–dor não é amargura.
Minha tristeza não tem pedigree,
já a minha vontade de alegria,
sua raiz vai ao meu mil avô.
Vai ser coxo na vida é maldição pra homem.
Mulher é desdobrável. Eu sou.


ANTES DEL NOMBRE

No me importa la palabra, esa chusma vulgar.
Quiero el espléndido caos de donde emerge la sintaxis,
los sitios oscuros donde nace el “de”, el “sin embargo”,
el “o”, el “no obstante”, el “que”, esa incomprensible
muleta que me sostiene.
Quien entienda la imagen, entiende a Dios
cuyo hijo es el Verbo. Muere quien entienda.
La palabra es disfraz de una cosa más grave, sordomuda,
fue inventada para ser callada.
En momentos de gracia, infrecuentísimos,
se podrá agarrarla: un pez vivo con la mano.
Puro susto y terror.

ANTES DO NOME

Não me importa a palavra, esta corriqueira.
Quero é o esplêndido caos de onde emerge a sintaxe,
os sítios escuros onde nasce o "de", o "aliás",
o "o", o "porém" e o "que", esta incompreensível
muleta que me apóia.
Quem entender a linguagem entende Deus
cujo Filho é Verbo. Morre quem entender.
A palavra é disfarce de uma coisa mais grave, surda-muda,
foi inventada para ser calada.
Em momentos de graça, infrequentíssimos,
se poderá apanhá-la: um peixe vivo com a mão.
Puro susto e terror.


IMPRESIONISTA

En una ocasión,
mi padre pintó toda la casa
de anaranjado brillante.
Por mucho tiempo vivimos en una casa,
como él mismo decía,
constantemente amaneciendo.

IMPRESSIONISTA

Uma ocasião,
meu pai pintou a casa toda
de alaranjado brilhante.
Por muito tempo moramos numa casa,
como ele mesmo dizia,
constantemente amanhecendo.


Escribe Guillermo Saavedra (Buenos Aires, 7 de octubre de 1960), traductor de estos poemas:
“ADÉLIA PRADO o DIOS ESTÁ EN LOS DETALLES
Entre las muchas voces notables de la poesía brasileña contemporánea, la de Adélia Prado (Brasil,13 de diciembre de 1935) no aparece demasiado a menudo en las evocaciones espontáneas que se hacen fuera de ese país. Tal vez por su personal modo de abrazar el catolicismo (no en vano nació en la ciudad de Divinópolis de Minas Gerais) y, al mismo tiempo, reivindicar el pleno derecho al goce femenino; o por su manera sutil de rescatar los fulgores epifánicos agazapados en la vida diaria. No le faltaron, no obstante, los reconocimientos: Drummond de Andrade celebró sus versos, y obtuvo premios relevantes en su país y en el extranjero. Comparto aquí algunos de sus poemas cuya calidad es capaz de sobreponerse a mis propias versiones.”

lunes, 9 de julio de 2018

VINICIUS DE MORAES Una mujer al sol es todo mi deseo



LA ANUNCIACIÓN

Virgen, hija mía
¿Por qué estás así
Tan sucia de tierra
Y oliendo a jazmín
La falda con manchas
De flor carmesí
Y aros en la oreja
Haciendo tlintlín?

Madre mi querida
Vengo del jardín
A mirar el cielo
Fui, me adormecí
Cuando desperté
Olía a jazmín
Que un ángel volcaba
Encima de mí…


NO COMERÉ DE LA LECHUGA EL VERDE PÉTALO…

No comeré de la lechuga el verde pétalo
Ni de la zanahoria sus hostias deslucidas
Que queden los forrajes en boca del ganado
Y de quien hace dieta en amor y en comidas.

Cajús he de chupar, y mago-espadas
(Tal vez poco apropiados a un poeta)
Mas peras y manzanas, al esteta
Creyente del color en la ensalada.

No he nacido rumiante como el buey
Ni, cual conejo, roedor; nací omnívoro:
Quiero porotos negros con arroz.

Y un bife y un queso y aguardiente
Y moriré feliz, del corazón
De vivir sin comer inútilmente.

(Ilusionábase el poeta. Tiempos hubo en que anduvieron medio negras las cosas y tuvo que ponerse en vereda; comía legumbres en agua y sal como cualquier otro mortal.)


LA MEDIDA DEL ABISMO

¿No es el grito
la medida del abismo?
Por eso grito
Siempre que…
Sobre tu vida
Tan loca y errada
¡Qué grito inútil!
¡Qué inmensa nada!


POEMA PARA GILBERTO AMADO

El hombre que piensa
Tiene frente inmensa
Tiene frente tensa
Llena de tormentos.
El hombre que piensa
En sus pensamientos
Trae vientos preclaros
Vientos del origen.
El hombre que piensa
Pensamientos claros
Su frente está virgen
De resentimientos.
Y su frente piensa
Y su mano escribe
Su mano prescribe
Los tiempos futuros.
Al hombre que piensa
Pensamientos puros
El día le es duro
Y la noche es leve:
Que el hombre que piensa
Piensa solamente
Aquello que debe
Debe solamente
Aquello que piensa.


EL MOSQUITO

Parece mentira
De tan exquisito:
Mas sobre el papel
El feo mosquito
¡Da sombra de lira!


DE DIOS Y DEL ORO

Así como el oro trae dolor
El dolor trae luz
Que hace brillar las piedras
Para consuelo de los pobres.

La luz es el oro de los pobres.
Las piedras sólo son rocas
Que fijan el camino por donde corren
Los desdichados rebaños de Dios.

El mundo tiene muchas rocas.
Dios, muchos rebaños.
Dios es un pastor.
He sabido que Dios está hecho de oro.

(Originalmente escrito en inglés.)


PARA VIVIR UN GRAN AMOR

Para vivir un gran amor se necesita mucha concentración y mucho tino, mucha seriedad y poca risa -para vivir un gran amor.
Para vivir un gran amor es menester ser hombre de una sola mujer; pues serlo de muchas, ¡pucha!, es cosa fácil... no tiene ningún mérito.
Para vivir un gran amor, primero es preciso consagrarse caballero y entregarse a su dama por entero, sea como fuere. Hay que convertir al cuerpo en una morada donde se enclaustre a la mujer amada, y luego apostarse afuera con una espada para vivir un gran amor.
Para vivir un gran amor es urgente, descartarse al máximo de gente, pues en general la gente envidia el amor profundamente. Hay que cortar con grupos y boites, pasar de largo ante los café-societies y de todas sus tristes marionetas para vivir un gran amor.
Para vivir un gran amor, les digo, se necesita mucha atención con el "mejor amigo", que por andar solo se les puede pegar hasta frustrar el gran amor. Se necesita muchísimo cuidado con aquellos que no estén apasionados, pues quien no lo está se halla siempre dispuesto a perturbar el gran amor.
Para vivir un gran amor, en realidad, hay que compenetrarse de la certidumbre de que no existe amor sin fidelidad para vivir un gran amor. Pues quien traiciona a su amor por vanidad desconoce la libertad, esa inmensa, innombrable libertad que supone un solo amor.
Para vivir un gran amor, il faut además de ser fiel, ser buen conocedor del yudo y del arte culinario -para vivir un gran amor.
Para vivir un gran amor perfecto no basta ser apenas buen sujeto; es necesario también tener grandes pectorales, pectorales de remero. Es preciso mirar siempre a la bien-amada, y también a su viuda amortajada en su finado amor, como a la primera enamorada.
          Es muy necesario haber previsto un crédito de rosas del florista
¡mayor, mucho mayor que el de la modista! para complacer al gran amor. Pues lo único que el gran amor quiere es amor, amor, amor sin medida; además un tutuzinho con panceta hace ganar puntos...
Se ganan puntos sabiendo preparar cositas: huevos fritos, camarones, sopitas, salsas, strogonoffs; comiditas para después del amor. ¿Y qué mejor que ir a la cocina y preparar con amor una gallina con una rica y sabrosa farofinha para su gran amor?
Para vivir un gran amor es muy, muy importante vivir siempre juntos y hasta ser, en lo posible, un solo difunto, para no morir de dolor. Es necesario cuidar permanentemente, no sólo el cuerpo sino también la mente, pues la amada acusa cualquier mezquindad y el amor se enfría un poco. Hay que ser cortés sin cortesía; dulce y conciliador sin cobardía; saber ganar dinero con poesía para vivir un gran amor.
Es necesario saber tomar whisky, (¡no arriesgarse nunca con el mal bebedor!) y ser impermeable a las habladurías, con las que el amor, no quiere saber nada.
Pero todo esto no sirve de nada si en esta oscura y alocada selva no se supiere hallar a la bien-amada para vivir un gran amor.


EL ÓMNIBUS “GREYHOUND” ATRAVIESA NUEVO MÉXICO

Tierra seca árbol seco
Y el surtidor de nafta
Casa seca silo seco
Y el surtidor de nafta
Serpiente seca en la ruta
Y el surtidor de nafta
Pájaro seco en el hilo
(Y el surtidor de nafta)
Del telégrafo: S.O.S.
Y el surtidor de nafta
La piel seca el mirar seco
(Y el surtidor de nafta)
Del indio que no se olvida
Y el surtidor de nafta
Y el surtidor de nafta
Y el surtidor de nafta
Y el surtidor de nafta…


EL VERBO EN INFINITO

Nacer, desarrollarse, transformar
Amor en carne y ésta en amor: nacer
Respirar y llorar y adormecer
Y nutrirse para poder llorar

Para poder nutrirse; y despertar
Un día  a la luz y ver; y al mundo oír
Y comenzar a amar, y sonreír
Y sonreír para poder llorar.

Y crecer y saber, y ser y haber
Y perder y sufrir; sentir horror
De ser y amar, y sentirse maldito

Y olvidar todo con un nuevo amor
Y vivir ese amor hasta morir
Y conjugar el verbo en infinito…


POÉTICA (II)

Con lágrimas de tiempo
Y la cal de mis días
Yo hice el cimiento
De mi poesía.

Y en la perspectiva
De vida futura
Erguí en carne viva
Su arquitectura.

No sé bien si es casa
Si es torre o si es templo
(Un templo sin Dios…)

Pero es grande y clara
Y es de su tiempo
Entrad hermanos míos
Adentro.


SONETO DE LA MUJER AL SOL

Una mujer al sol es todo mi deseo
Viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz
Y la flor de los labios abierta para el beso
Y en la piel, refulgente, el polen de la luz.

Una hermosa mujer, los senos en reposo
Y caliente de sol, nada más se precisa
El vientre terso, el pelo húmedo y una sonrisa
En la flor de los labios abierta para el gozo.

Una mujer al sol sobre quien yo me arroje
Y a quien beba y me muerda y con quien me lamente
Y que al someterse se enfurezca y solloce.

E intente rechazarme y que al sentirme ausente
Me busque nuevamente y se quede a dormir
Cuando yo, apaciguado, me disponga a partir.


POEMA DESENTRAÑADO DE LA HISTORIA DE LOS PARTICIPIOS

(Del Uranismo de los verbos Tener y Haber)

A partir del siglo XVI
Los verbos tener y haber se vaciaron de sentido
Para pasar a ser exclusivamente auxiliares
Y los participios pasados
Al adquirir por lo tanto un sentido activo
Se movilizaron para siempre en su forma indeclinable.


DIALÉCTICA

Por supuesto que es lindo vivir
Y la alegría, la única emoción indecible
Por supuesto que te encuentro preciosa
Y en ti bendigo el amor de las cosas simples
Por supuesto que te amo
Y que tengo todo para ser feliz

Pero ocurre que estoy triste…


Leo este libro desde los 13 años, entre sus páginas encuentro una tarjeta que escribieron 3 amigas a mis 25, encuentro servilletas pequeñas con textos que escribí en Montevideo a mis 35 y forman parte de un libro, y una "notita" de una de mis sobrinas a la que veo muy poco. Leo este libro por cuarta o décima vez. Viaja conmigo. 
En Para vivir un gran amor, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, Argentina, novena edición, 1972 (primera 1968). Traducción de los poemas: Mario Trejo.
Vinicius de Moraes (Río de Janeiro, Brasil, 19 de octubre de 1913 – 9 de julio de 1980). Foto: Jmp

lunes, 5 de diciembre de 2016

Ferreira Gullar, Aquel mundo de gangsters americanos sin ansiedad


POEMA SUCIO
(Fragmento)

(…)

No sería correcto decir
que la vida de Newton Ferreira
se deslizaba o se gastaba
entre cestas con camarones, sacos de arroz
y bolsas de azúcar morena
en aquella tienda suya
en la esquina de la calle de los Anegados
con la calle de la Alegría.
                                         No sería correcto porque 
si alguien entrara al local
a eso de las 3 de la tarde (hora
de poco movimiento) –él acodado
en el mostrador leyendo X-9
vería que todo estaba detenido
en la misma inmovilidad blanca
de la harina dentro del depósito
y de las estanterías llenas de latas y botellas
y del mostrador con la balanza Filizola
                                                          todo
sobre el piso de baldosas verdes y blancas
como plataforma de la tarde.
Detenido y al mismo tiempo inserto
en un amplio sistema
                               que abarcaba los almacenes
de la Playa Grande, la vía férrea San Luis – Teresina,
haciendas en Coroatá, Codó plantaciones de arroz
y tabaco, hombres que ponían a secar camarones
al sol de Guimarâes. Y las propias familias
de la calle
que se sentarían más tarde a la mesa del comedor.
Por eso mismo
podía él sumergirse en aquel mundo de gangsters americanos
sin ansiedad.

(…)

Buenos Aires, mayo / octubre, 1975


En: Poema sucio (Poema sujo, escrito en Buenos Aires entre mayo y octubre de 1975), edición bilingüe, Grupo Editorial Norma, 1998. Primera edición en portugués 1976. Traductor: Elkin Obregón Sanín. Leemos en contratapa: “(…) escribió su Poema sucio en la ciudad de Buenos Aires, en 1975. Entonces ya hacía cuatro años que vivía en el exilio –en 1971 había sido obligado a huir de su país, perseguido por la dictadura militar–, lejos de una ciudad que si bien había dejado desde 1951 para radicarse en Río de Janeiro, le hablaba ahora con más fuerza. Poema sucio es su respuesta, un canto extenso y conmovedor a su ciudad natal”.  
Ferreira Gullar (São Luísde Maranhão, Brasil, 10 de septiembre de 1930 – Río de Janeiro, 4 de diciembre de 2016). Foto: Jmp. Detalle de tapa.

viernes, 28 de octubre de 2016

Carlos Drummond de Andrade, El pueblo, poema mío, te atraviesa


CONSIDERACIÓN SOBRE EL POEMA

No rimaré la palabra sueño,
con la inconveniente palabra empeño.
La rimaré con la palabra carne
o con cualquier otra, que todas me convienen.
Las palabras no nacen amarradas,
saltan, se besan, se disuelven,
en el cielo libre a veces un dibujo,
son auténticas, anchas, puras, insuperables.

Una piedra en medio del camino
o apenas una huella, no importa.
Estos poetas son míos. Con todo orgullo,
con toda precisión se incorporaron
a mi fatal lado izquierdo. Robo a Vinicius
su más límpida elegía. Bebo en Murilo.
Que Neruda me dé su corbata
llameante. Me pierdo en Apollinaire. Adiós Maiakovski.
Todos son hermanos míos, no son periódicos
ni deslizar de lancha entre camelias:
es toda mi vida que aposté.

Estos poemas son míos. Es mi tierra
Y es aún más que ella. Es cualquier hombre
al mediodía en cualquier plaza. Es la lámpara
en cualquier pensión, si todavía las hay.
—¿Hay muertos? ¿hay mercados? ¿hay dolencias?
Es todo mío. Ser explosivo, sin fronteras,  
¿por qué falsa mezquindad me rasgaría?
Que se depositen los besos en la faz blanca, en las nacientes arrugas.

El beso aún es todavía una señal, aunque perdida,
de la ausencia de comercio,
boyando en tiempos sucios.

Poeta de lo finito y de la materia,
cantor sin piedad, sí, sin frágiles lágrimas,
boca tan seca, pero ardor tan casto.
Dar todo por la presencia de los lejanos,
sentir que hay ecos, pocos, pero cristal,
no roca apenas, peces circulando
bajo el navío que lleva este mensaje,
y aves de pico largo confiriendo
su derrota, y dos o tres faroles
¡últimos! esperanza del mar negro.
Ese viaje es mortal, y comenzarlo.
Saber que hay todo. Y moverse en medio
de millones y millones de formas raras,
secretas, duras. Ese es mi canto.

Es tan bajo que ni siquiera lo escucha
el oído a ras del suelo. Pero es tan alto
que las piedras lo absorben. Está en la mesa
abierta en libros, cartas y remedios.
Se infiltró en la pared. El tranvía, la calle,
el uniforme del colegio se transforman,
son olas de cariño que te envuelven.

¿Cómo huir al mínimo objeto
o recusarse al grande? Los temas pasan,
yo sé que pasarán, mas tú resistes
y creces como fuego, como casa,
como rocío entre dedos,
en la hierba, que reposan.

Ahora te sigo a todas partes,
y te deseo y te pierdo, estoy completo,
me destino, me hago tan sublime,
tan natural y lleno de secretos,
tan firme, tan fiel… Como una lámina,
el pueblo, poema mío, te atraviesa.



En: Mundo grande y otros poemas, CEAL, 1987. Traducción: Rodolfo Alonso.
Carlos Drummond de Andrade (Itabira, Minas Gerais, Brasil, 31 de octubre 1902 – Río de Janeiro, 17 de agosto de 1987). Foto: Jornal do Brasil.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Carlos Drummond de Andrade, El tiempo es mi materia, el tiempo presente, los hombres presentes, la vida presente


MANOS JUNTAS

Nunca seré el poeta de un mundo caduco.
Tampoco cantaré al mundo futuro.
Estoy prendido a la vida y miro a mis compañeros.

Están taciturnos pero nutren grandes esperanzas.
Entre ellos, considero la enorme realidad.
El presente es tan grande, no nos apartemos.
No nos apartemos mucho, vamos de manos juntas.

No seré el cantor de una mujer, de una historia,
no diré los suspiros al anochecer, el paisaje visto desde la ventana,
no distribuiré estupefacientes o cartas de suicida,
no huiré hacia las islas ni seré raptado por serafines.
El tiempo es mi materia, el tiempo presente, los hombres presentes, la vida presente.


POLÍTICA LITERARIA

A Manuel Bandeira

El poeta municipal
discute con el poeta provincial
cuál de ellos es capaz de vencer al poeta federal.

Mientras tanto el poeta federal
se saca oro de la nariz.


En: “Mundo grande y otros poemas”, CEAL, 1987. Traducción: Rodolfo Alonso.
Carlos Drummond de Andrade (Itabira, Minas Gerais, Brasil, 31 de octubre 1902 – Río de Janeiro, 17 de agosto de 1987). Foto: CDdA, s/r.

viernes, 17 de abril de 2015

Carlos Drummond de Andrade, nuestra incómoda sensación de estar vivos



MUERTOS QUE ANDAN

Dios mío, los muertos que caminan
que nos siguen los pasos
y no hablan.
Aparecen en el bar, en el teatro,
en la biblioteca.
No nos miran,
no nos interrogan,
no nos cobran nada.
Acompañan, vigilan
nuestro camino y modo de caminar,
nuestra incómoda sensación de estar vivos
y sentir que nos siguen, nos cercan,
imprescriptibles. Y no hablan.



LECCIÓN

Toda la vida me enseña
esta lección discreta:
la oda cristalina
es la que se hace sin el poeta.



MUDANZA

¿Qué cambia en la mudanza,
si todo alrededor es una danza
en el trayecto de la esperanza,
junto a lo que jamás se alcanza?



BALANCE

La pobreza del yo
La opulencia del mundo

La opulencia del yo
La pobreza del mundo

La pobreza de todo
La opulencia de todo

La incertidumbre de todo
En la certeza de la nada.




En revista Crisis, nº 41 (segunda época), abril de 1986. Traducción de Eric Nepomuceno.
Carlos Drummond de Andrade (Brasil 1902 – 1987).
Foto: Carlos Drummond de Andrade, s/e. 

sábado, 30 de agosto de 2014

Teresinka Pereira, dos poemas


LO MISMO DE SIEMPRE
  
Poco puedo ver
desde mi ventana
que es mi plataforma
para vigilar el mundo.
Más que todo,
veo los árboles
que tapan los edificios en frente.
No conozco mis vecinos,
pero sé a qué horas salen
y regresan de sus trabajos
en coches nuevos, de varios colores.
Mi vida sigue igual
porque deseo esta sencillez.
El futuro es una mistificación
del camino por el cual
tenemos que pasar
para seguir viviendo.



JAPAN


Los mayores ya no cuentan
con su sabiduría
desde que no entendieron
por qué se ha levantado
el primer hongo
de radioactividad.
Pero ahora ya sabemos
que el pasado solo ha sido
un ensayo de coraje.
El futuro, huyendo
de un impasible destino,
es el verdadero coraje.

Marzo, 2011

Teresinka Pereira (Brasil). Reside en EE.UU.

martes, 28 de febrero de 2012

Carlos Drummond de Andrade – Mi vida entera



POESÍA


Gasté una hora pensando un verso
que la pluma no quiere escribir.
No obstante él está aquí adentro
inquieto, vivo.
Él está aquí dentro
y no quiere salir.
Pero la poesía de este momento
inunda mi vida entera.



En: “Mundo grande y otros poemas”, CEAL, 1987.
Traducción, selección y prólogo: Rodolfo Alonso. 
Ilustraciones: Alberto Cedrón.
Carlos Drummond de Andrade (Brasil, 1902-1987).
Foto: Carlos Drummond de Andrade, s/d.