Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Ángel Bustos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Ángel Bustos. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de mayo de 2019

MIGUEL ÁNGEL BUSTOS Fragmentos de Visión de los hijos del mal (8)



FRAGMENTOS

80
   0ye como alzan los jazmines su tembloroso aroma de cristales. Siente como la luna abre la hierba con su boca de luz detenida.


81
   Madreselva, ha crecido tu hijo.


82
   ¿Cumplo el sentido de un verbo, o sólo soy un verbo sin sentido?


83
   Muere en el mar. Yerra en el cielo. Ábrete en el aire de la cruz.


84
   Acomoden las coronas, murmuren mi perfil, empujen mi ataúd, que navegue el maldito. Y que un velorio de estupor abra el vientre del tiempo.


85
   La casa del fondo del callejón es la que te digo. Tres metros de jardín y balcones verdes. Sobre la puerta sepulcral un llamador. No lo uses. Pero grita, grita cualquier cosa en el medido jardín, por ejemplo: grande es el abismo, inflamado el mar, tiembla la hierba. Y luego aléjate. Que aquel que vaga en sombras por la inmensa casa interrumpirá un momento su eterno caminar. Y ha de seguir con el abismo, la hierba y el mar hasta que el sueño lo salve.


86
   El infierno, aquella costilla que nos falta.


87
   Dibujo soles porque no puedo ver el día.


88
Azótame, hazme ayuno de amor.


89
   Temo el sueño, temo la vigilia. Temo vigilar el sueño, soñar la vigilia.


90
   Cuando la agonía cae sobre nosotros el tiempo cósmico interior acelera sus fríos y ya la muerte atrapa una carne perdida, suelta una esencia en libertad.


91
   Quiero tocarme por última vez, despedirme para siempre de la carne que habité.


92
   Llueve, tal vez miedo, tal vez llanto en lente convertido.


93
   ¿Oyes, oyes la lenta luna cortar la cara de la noche final?


94
   Yo no veo. Yo como resplandores.


95
   Caín, ¿dónde está el niño que eras?


96
   Huelo un pálido futuro de temibles ancianos. Cortaré esta imagen con el diente puro del niño de la atroz inocencia.


97
   Digiere ángel de lenta blancura mi sombra encarnada.


98
   Apoyando la cara en los cielos la calavera endurece el espacio celestial.


99
   La fortaleza mística es el corazón Iluminado.


100
   Luna, vieja leyenda del mar devorado. Alfa del cielo visible, Omega del cielo oculto.


En Visión de los hijos del mal (1965-1967), Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1967.
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. Poeta. Secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico-militar el 30 de mayo de 1976.
Foto: Jmp

miércoles, 8 de mayo de 2019

MIGUEL ÁNGEL BUSTOS Fragmentos de Visión de los hijos del mal (7)



FRAGMENTOS

63
   Amanece, un gallo busca su canto entre el polvo quebrado.


64
   Tigre, áspera reja de la terrible sombra.


65
   Ruge, inmola, que como las selvas han muerto tú no existes.


66
   Sobre la tabla el viento de un árbol plano se desata.


67
   Como madre quiere flores echo a sembrar en los mares alaridos.


68
   Locura de Don Quijote te invito a mi casa. Corramos las migas hablemos de rotas lanzas.


69
   Mario está enfermo muy raro. Sobre cráneo de espuma carne de niebla.


70
   Quiero tu nombre. Cómo te llamas, hombre que vagas por el Paraíso en el atroz silencio. Tú, que llevas una costilla más que todos. Sentado entre árboles parlantes diriges tu ojo solitario del otro. Duermes. Sin posible Redentora.


71
   No me saludes sacándote el sombrero pues tu frente liberada puede echar a correr.


72
   Vivos de vida cósmica, soñadores acostados de las tablas, habitantes de un ancho, largo y vertical castillo de memoria inmóvil. Transeúntes de clara eternidad.


73
   Y Omphalos se llamará el último hombre. Perdido irá por los templos buscando un rostro de sol a quien adorar.


74
   Tus ojos forman una unidad de agua con el mar. Cuando duermes, tus peces suben hacia el Océano del Sueño a comulgar con los dioses.


75
   En el País de los Ciegos no digas nunca veo mares de luz. Te azotarían con piedras.


76
   Rostro de perfil hueso que se va.


77
   Todo caballo lleva la sombra de un jinete desesperado.


78
   Cuando la luna caiga del aires al centro del cielo, lentas serán tus manos de agua dormida.


79
   De noche los montes se apuñalan por guerra de selvas en pugna.


En Visión de los hijos del mal (1965-1967), Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1967.
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. Poeta. Secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico-militar el 30 de mayo de 1976.
Foto: Jmp

miércoles, 1 de junio de 2016

Miguel Ángel Bustos, el día en que la noche llegó a santiago


EL DÍA EN QUE LA NOCHE LLEGÓ A SANTIAGO

Cuando la noche llegó a Santiago
cuando la muerte y los asesinos entraron a Santiago
una llave giró en el pueblo y abrió una puerta sombría.

Son las dos de la tarde.

Son las tres de la noche más larga y blanca de Chile
pero yo sólo veo muertos y muertos
en pirámides
atravesando los ríos
descendiendo de las montañas
entrando en las muchedumbres
a la habitación tremenda y negra
donde Víctor Jara templa su guitarra
con la memoria de sus manos muertas.

Sube su canto la tierra celeste
alcanza el cielo más próximo
bebe el fuego verde de la primavera futura.

Porque la muerte ni la derrota son ciertas
sólo son relámpagos de un puente tendido sobre abismos de hueso
iluminando la noche de Santiago.

Mientras Víctor cierra los postigos de su casa en sombras
se embarca en su guitarra
y entra a combatir en el corazón del pueblo.

1973

En revista “Hablar de poesía”, número 12, diciembre de 2004. Director: R. H. Herrera.
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. Poeta. Secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico-militar el 30 de mayo de 1976.
Foto: Víctor Jara (Chile, 28 de septiembre de 1932. Asesinado por la dictadura de Pinochet el 16 de septiembre de 1973).

martes, 31 de mayo de 2016

Miguel Ángel Bustos, Conde de la Casa Negra conde de Lautréamont


CONDE DE LA CASA NEGRA CONDE DE LAUTRÉAMONT

Bajo la luna rosada de Montevideo en llamas
amaste el número y el grito del mar.
Pastor de lobos en la tarde
¿qué sueño en música de abismos
ató tu lengua a los altos del cielo?
(He jugado con tu cráneo
esmeralda de llantos
una y mil veces cinco
en el Buenos Aires del sitio;
mi alma con la tuya
en la playa fantasma del siglo).
Conde plebeyo
tienes el rostro de todos los crímenes
de toda la inocencia
del rosario en mano
de una doncella en luto.
Te ruego en nosotros;
potros oscuros
rayos con tu ardiente sombra;
quieras dar el verbo que tu entraña
encela para selvas del alba
en casa nocturna del sol silencio.

1970


En revista “Hablar de poesía”, número 12, diciembre de 2004. Director: R. H. Herrera.
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. Poeta. Secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico-militar el 30 de mayo de 1976.
Foto: Isidore Lucien Ducasse (Conde de Lautréamont, 4 de abril de 1846, Montevideo, Uruguay – 24 de noviembre de 1870, París, Francia). 

domingo, 18 de marzo de 2012

Miguel Ángel Bustos – Fragmentos de “Visión de los hijos del mal” (6)




FRAGMENTOS

61

¿Recuerdas al suicida? ¿Aquel que se ayudó a irse con ternura a la muerte?
Cómo miran sus ojos a nadie, cómo huelen sus flores a luz descompuesta.
Cómo se pudre su voz en un nuevo idioma de espejos.
Qué poco va a quedar del amor que tenía como no sea un algo de semen en los caños del cuerpo.
Una única cruz marca su paso por la espantosa vigilia: sus huesos rompiéndose en el tiempo.


62

¿Quién me quita la vida como una camisa sudada y sangrienta?
Maldecidme, clavadme a la cruz, a la cruz del amor que brota en mis ingles como una maleza del Infierno.
Aquí mis fieras, quiero poseer un tigre, dar luz al dios visionario.




En: “Visión de los hijos del mal (1965-1967)”, Editorial Sudamericana, 1967.
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. 
Poeta. Secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico-militar el 30 de mayo de 1976.
Foto: Jmp, detalle tapa libro.

sábado, 17 de marzo de 2012

Miguel Ángel Bustos – Fragmentos de “Visión de los hijos del mal” (5)




FRAGMENTOS

53

¿Quién se ha puesto en mí como un sol moribundo, quién hace la noche en mi cuerpo?
¿Quién mama en los pechos de mi madre?


54

Son las doce en el aire y en mi corazón. Es la medianoche helada de mi sangre.


55

Ya no respiro y cuando lo hago sólo entran en mi pecho navajas de oscuro temblor.


56

Breviario horrible que escribo inconsciente. Iluminación del coágulo humano.


57

Mi mano se mueve porque ha despertado para encontrar esta niebla de vidrios ensangrentados.


58

Cuando la blasfemia crece siento que rezo.


59

¿Quién cuenta mis días con una voz de nieve?
¿Quién clava mis nervios como arañas de una colección demente?


60

Te cambio mi sangre por vino del cielo. Quiero emborrachar mi carne con soles y cielos deslumbrados, con horizontes arqueados como una lengua en la agonía. Siento ya una niebla que me inflama en visiones de la muerte, que ya no es muerte para ser alucinación de la vida. Espejo de una escoria que es mi única verdad, mi sola esperanza.


En: “Visión de los hijos del mal (1965-1967)”, Editorial Sudamericana, 1967.
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. 
Poeta, secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico-militar el 30 de mayo de 1976.
Foto: Jmp, detalle tapa libro.

martes, 4 de mayo de 2010

Miguel Ángel Bustos – Fragmentos de “Visión de los hijos del mal” (4)



FRAGMENTOS

40
Señor siente latir mi látigo. Señor siente mi corazón.

41
Abre cielo y echa los pájaros de alcohol, embriaga la sangre del espacio. Dame el Sol Negro de la noche perpetua.

42
Tu boca está llamando a alguien que eras y que te mira en silencio.

43
Oye, es simple. Se echó sobre mí. Fui polvo, soy tiempo.

44
Estrangula el viento. Quítale las plumas. Un Fénix arde, la muerte es su horizonte.

45
Esto ya no es dolor. Es mi esqueleto que arde dulcemente.

46
He descendido a mi alma. Me he visto, a mí mismo, crucificado.

47
Quiero ser eterno como su aún no hubiera nacido.

48
Estoy enfermo y es vida su nombre.

49
¿Qué es el cuerpo sino un alba nocturna?

50
¿Quién, quién ha puesto los clavos? ¿Quién los maderos para que yo viva en esta Cruz?

51
Horizonte que me golpea, cielo que me muerde, para tu mano asesina. Pero no se haga mi voluntad sino la del horror.

52
Señor, Señor, estoy disfrazado de virgen. Engendra en mí un creador. Sobre el horizonte espera la Cruz la última aurora.

_
En: “Visión de los hijos del mal (1965-1967)”, Editorial Sudamericana, 1967.
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. 
Poeta, secuestrado y desaparecido por la dictadura militar el 30 de mayo de 1976.
Foto detalle de  tapa: Jmp
_

jueves, 11 de marzo de 2010

Miguel Ángel Bustos – Fragmentos de “Visión de los hijos del mal” (3)



FRAGMENTOS

27
Una vez, al mirar por una ventana entré en un sueño. Las cosas, los seres y la luz ante mis ojos tomaron la maravillosa forma del sueño. Se cubrieron de una niebla dorada y triste. Sobre todo y todos había un gran silencio. He quedado preso sumergido, alucinado por esta luz y este viento que vienen de un abismo desconocido. ¿Querrá alguien cubrir con una boca desesperada, con unos ojos vacíos el portal que da a la vigilia? ¿Querría, quien sabe quién, si yo se lo pido tiernamente, degollar el día?

28
Rosas de futuras primaveras, atención que me llevo el sol.

29
Silencio. Te están oyendo los muertos.

30
¿Dónde he visto coagularse la plata? En la noche de Obsidiana.

31
Santa Basílica del Demonio, lleva aromas al ras sobre los niños. Invierte sus Paraísos Perdidos. Que vuelvan a la vieja leyenda mortal.

32
Abro la puerta y desde el fondo esmaltado de nieve y oxígeno brotan los sueños desmelenados.

33
Ella, y ausente la siento. Vos, que has elegido la noche para hundir tu cuerpo en el agua oscura. Asumes, mi amor, la sombra terrible de la inmaculada luna.

34
Fuera de estos signos lejos, toco una boca que inventa los signos. Esos ojos en carne viva del recuerdo.

35
Voy a tomar tu cuerpo para lavarlo de las pieles, la milenaria epidermis que te llevan al misterio. Cuando te sienta pura, del color del agua que tiembla en los sueños, besaré tu sexo para que el pez de oro sea el grito que cierra tus labios.

36
Tiene blancas columnas y puertas enormes negras allá, donde he dejado arrodillado el llanto.
Hablo del País del Sueño que levanta su mar y su rama en la que leve trama de mi frente dormida.

37
Tu campo lo siento.
Tienes carne de cobalto, boca de fuego, tu memoria una selva de cristales.
Yo soy tu mar.
Yo soy tu ahogado que clama en el abismo del tiempo.

38
Escucha amanece. Escucha me muero.

39
¿Qué busca la muerte? Mi memoria.

_
En: “Visión de los hijos del mal (1965-1967)”, Editorial Sudamericana, 1967.
_
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. Poeta, secuestrado y desaparecido por la dictadura militar el 30 de mayo de 1976.
_
Foto tapa: Jmp
_

sábado, 28 de noviembre de 2009

Miguel Ángel Bustos – Fragmentos de “Visión de los hijos del mal” (2)



FRAGMENTOS

16
Electra, premonición de la Virgen María. Embarazada por el Espíritu de su padre engendra el crimen.

17
Un pájaro canta. Canta la canción de la sangre en un mundo de polvo y agonía.

18
Sol, recobra en tus fauces el mar que te ha sido prometido.

19
¡Oh, mapa de tu boca, mar de tu vientre, infierno de tu sexo!

20
Escucho la voz de las estrellas. Ella me dice que el espacio es infinito, que el tiempo es una utopía de nuestra sangre. Que las estrellas que habitan cada átomo de nuestro cuerpo también nos están oyendo. Que el clamor es total y desesperado. Que la muerte es un sueño del cual despertaremos en el reino alucinante.

21
Era un país de mármol con ríos de leche oscura y barcos de oro fino. El muro esmaltado del cielo estallaba en tréboles ardientes. Una luz espesa como sangre se llenaba las cosas y las almas.
En cestos de una paja desconocida morían cabezas humanas. Tras el horizonte saltaba un sol blanco herido, gotas de pus y mercurio se convertían en rayos. Alineados como en un bosque talado yacían cuellos de nieve. Un puñal despedía olor a vísceras y espanto.
El verdugo de aquel aquelarre de niños vengativos dormía junto al mar helado con sueño tranquilo.

22
Sobre la hierba bajo la cual respiraba suavemente el dormido, ella amó nuevamente con la misma pureza, con los mismos quejidos de placer y locura. Usó del mismo amor que clavado duraba en la memoria intemporal de aquel que anda en el Reino de los Muertos.

23
Creyó en dios, el dios perverso de sanguinario aliento. El altar es su cuerpo, sus pecados la hostia, la campana infernal su memoria.

24
Te ruego Monte Calvario que me protejas. Señor de la crueldad dame tu mal. Como eres dios me puedes colmar de mal. Haciéndome daño me salvas del mundo.

25
Herodes desde el cielo te ha gritado: Virgen, Virgen estrangula a tu hijo. Reina sola en las planicies del Infierno.

26
Toda madre mata a su hijo con el cuchillo del pezón.

_
En: “Visión de los hijos del mal (1965-1967)”, Editorial Sudamericana, 1967.
_
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. Poeta, secuestrado y desaparecido por la dictadura militar el 30 de mayo de 1976.
_
Foto: Tapa “Visión de los hijos del mal”.
_

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Miguel Ángel Bustos – Fragmentos de “Visión de los hijos del mal” (1)



FRAGMENTOS

Músicas
cerradas armonías cúpulas abiertas. De-
lirio lanzado al futuro.



1
Afuera oigo la lluvia, adentro siento la lluvia. Mi cuerpo de barro se deshace.

2
En medio de ruidos y terrores clama una voz. Llega a mí solo. Es el grito del espíritu que me posee. Adivino su mensaje. Mi horrorizada lengua sigue su ritmo maldito. ¿Hasta cuándo paredes de mi cráneo? Hasta que sea colmada la eternidad.

3
La única verdad que poseo es mi muerte. La única mentira es mi vida.

4
De la noche vengo. A la noche voy. Un solo relámpago de luz turbia mi cuerpo.

5
Esta espantosa reliquia del dolor: la alucinada memoria.

6
Los años de vacas gordas son los espejismos de la fiebre.

7
Recoge las uvas del mar.
Haz el vino del cielo. Embriágate con tierra.

8
De madera era el bosque, de carne tu cuerpo, de sangre el olvido.

9
Escribe mientras sea posible. Escribe cuando sea imposible. Ama el silencio.

10
En la Región de los cielos las piedras de los sueños van rodando en tus ojos.

11
Abre la puerta, la única puerta. La puerta del Sueño.

12
Mata el pájaro. Guarda el canto.

13
El Espíritu Santo a María: te haré concebir pero seguirás siendo virgen, para que yo no tenga celos de mi mismo.

14
¿Adónde me conducirá la locura que no sea al corazón de los hombres?

15
El dios de la antimateria teme la caída en el infierno de la materia.




En: “Visión de los hijos del mal (1965-1967)”, Editorial Sudamericana, 1967.
Miguel Ángel Bustos nació en Buenos Aires el 31 de agosto de 1932. Poeta, secuestrado y desaparecido por la dictadura militar el 30 de mayo de 1976.
_

martes, 24 de marzo de 2009

“Voces de Vidas”. Poesía y memoria: Conti, Urondo, Lamonega, Dorronzoro, Aiub, Santoro, Bustos, Favero, Gelman, Mux, Pallaoro, Eustratenko, Aprea.



-
“Voces de Vidas”. Poesía y memoria.


Poemas y textos de:

Haroldo Conti
Francisco Urondo
Imar Lamonega
Dardo Dorronzoro
Carlos Aiub
Roberto Santoro
Miguel Ángel Bustos
Daniel O. Favero
Juan Gelman
Néstor Mux
José María Pallaoro
Griselda Eustratenko
Inés Aprea


En las voces de:


Ana María Haramboure, Graciela Sandoval, Carolina Donnatuoni, Omar Musa, Liliana Perdomo, Oscar Vernales y Carlos Aprea
Intervención Musical: Nina Rapp

Lunes 23 de marzo - 22hs.
Centro Cultural El Núcleo (6 Nº 420 e/40 y 41) - La Plata

“Voces de Vidas”. Poesía y memoria. 1


-
I ---------------- (INTRODUCCIÓN: PREPARANDO LA ESCUCHA...)
MÚSICA: ADAGIO LA PATÉTICA

-
LOS PÁJAROS DE NUESTRA MEMORIA --------- Lee (GRACIELA Sandoval)

tal vez el poema sea
un campo dorado
a la espera

de la lluvia

y del viento

que mecerá
los árboles

donde descansan
los pájaros

de nuestra memoria
------------------------------ Texto (JOSÉ MARÍA PALLAORO)

-
AL RAS ----------------------------------------- Lee (LILIANA Perdomo)

Lo pequeño se hace inmenso
Lo profundo cava
hasta desmentir el borde
Lo avizorado es apenas
el punto de encuentro y
el punto de fuga.

Hacia el centro y hacia afuera
y hacia más allá
algo incandescente frágil nos reúne.
Por debajo de los escombros
y los sagrados huesos
más adentro
más hondo
está lo que osamos
está lo que desguarnece.

La doble trama sustantiva
el verbo de la ascensión.
Lo que nos desea
Lo que nos iguala.

Estremecimiento
de todo
cuanto queda por nacer.
-------------------------------------------- Texto (GRISELDA EUSTRATENKO)

-
II ---------------- (EL CORAZÓN DEL TEMA: SUEÑOS, COSTUMBRES, VIDAS)
(Suite allegro, vivace, presto, fragmentos, música popular, tanguitos, zambas, como pequeñas introducciones a cada poema o conjunto de poemas?)

----------------------- Fragmento de “Tristezas del vino de la costa” Texto (HAROLDO CONTI, detenido desaparecido) -------------- Lee (CARLOS Aprea)

Música: LA CASA TENÍA UNA REJA…

-
COSTUMBRES --------------------------------------- Lee (CAROLINA Donnatuoni)

no es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal
--------------------------------------------------------- Texto (JUAN GELMAN)

-
LÍMITES ------------------------------------- Lee (OSCAR Vernales)

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.
----------------------------------------------------- Texto(JUAN GELMAN)

-
MÚSICA: ASERRÍN. ASERRÁN

LOS PATIOS DEL TIGRE ------------------------ Lee (ANA María Haramboure)

Fueron siempre los pájaros los que anduvieron en los patios
de mi infancia.
A la claridad del canario se sumó el gritito entrecortado
del calafate, el vuelo diminuto de los bengalíes.
Algún mono hubo, pero fue efímero.
Agregaba mi abuelo a la magia reinante sus oros de Gran
Maestro. Sus libros que, de a poco, fueron siendo mis pájaros.
Un tío viajó y en una gran jaula trajo un tigre. Lo aseguraron
a una cadena y esperaron que lo viera.
Su garganta me llamó; aparecí.
El espanto y la maravilla me helaron.
Desde ese día los patios dejaron de ser tales. Fueron selvas
de mármol y mosaicos gastados en donde el terror habitaba.
Era feliz. Tocaba el misterio a diario y no desaparecía. Me
acostumbré ávidamente a lo extraño.
Cuando alguien ordenó su encierro en el Zoológico, lloré.
Entonces comenzaron mis fugaces visitas; temblaba cerca de
su jaula. Su rugido era música tristísima para mí. Le imploraba a su
memoria de fiera el recuerdo.
El día en que me fui a despedir de él para siempre me olió, detuvo
su andar en círculos. Una sombra humana le cruzó la mirada. Intenté
tocarlo. El griterío prudente me clavó en el piso.
Pensé un adiós, suavemente me marché. Más tarde supe de su
muerte. Su carne fantástica se juntó en el polvo a otras carnes.
He crecido. Guardo de mi infancia sus huesos en mi alma, los libros
en mi sangre.
Pero cuando llegue el fin y me miren los ojos que aún no he visto,
pienso que será el tigre incierto de la locura el que me lleve tanteando a
la nada, aquel tigre de titubeo y delirio del suicidio que en su boca me
ahogará clamando.
O tal vez mi viejo tigre, rayado por la piedad, quiera devorarme como
a un niño.
---------------------------------------------- Texto (Miguel ÁNGEL BUSTOS, detenido desaparecido)
-
MÚSICA: PEQUEÑA IMPROVISACIÓN CON ESTILO INFANTIL

MADRUGADA ---------------------------------------- Lee (CARLOS Aprea)

Jugos del cielo mojan la madrugada de la ciudad violenta.
Ella respira por nosotros.
Somos los que encendimos el amor para que dure,
para que sobreviva a toda soledad.
Hemos quemado el miedo, hemos mirado frente a frente al dolor
antes de merecer esta esperanza.
Hemos abierto las ventanas para darle mil rostros.
----------------------------------------------------- Texto(JUAN GELMAN)

-
TANGO: NOSTALGIAS

VIVIR --------------------------------------------------- Lee (OMAR Musa)

Yo te diría:
hay que vivir
hay que hacerse una casa de piedra y huesos de enemigos
hay que amaestrar una oruga
hay que amar
hay que amarse
pero existe mucho de malo en mi y eso me desconsuela,
me inhibe para ponerme entre las varas de un carro y tirar
como un buen caballo mal alimentado, me pone la piel de
plumerillo y margarita silvestre,
me pone ambiguo, me pone
un tinte violáceo alrededor de los ojos – como cuando nos
amábamos - , me pone en manos de esa gentecita que se llueve
en los jardines, y me duele , entonces, que nadie diga
buen día los lunes,
buenas tardes lo s martes,
buenas noches los miércoles, que los jueves
vengan cobradores de horas y noches no abonadas
puntualmente, que los viernes
llegue
esa perfumada carta sin hojas de ayer, sin recuerdos, sin
nada
que no sea el pálido deseo de una carne, que los sábados
mis gatos dediquen un funeral a mi memoria,
que los domingos
un rumor de río se pegue a la piel de los sauces, o ese mayo,
o esa lluvia a las cinco de la mañana, o ese
individuo
que quiere matarse a cualquier hora, o ese que no se mata
porque lo miran desde una azotea,
o no matarme,
sin embargo,
sigo moliendo tu trigo y haciendo tu pan día a día,
relleno
hojas con tormentas, perros y ciudades lejanas, o me
voy
con los amigos
a colgar ropa o fantasmas,
o a tomar mate debajo de ese árbol que se apaga en tus tardes,
mientras
manos pacientes,
en la sombra,
preparan caminos,
lámparas, pueblos tristes,
y antiguos relojes marcan la antigua piel de las calles,
chimeneas, voces
que van
del sudor a la lágrima, a la estrella, a la furiosa raíz,
para contar, para contarte, después,
algo de las banderas,
de las ratas
que se prenden en nuestras uñas,
de lo que bailan
al son de los letreros, o de los sabios,
con las medias aún sucias por el último sueldo y sonriendo
por los agujeros, aunque
a veces
me quede así, con la cabeza en mis perros, mirando eso que
se derrumba muy cerca de mi pellejo, o dentro, y se me
ocurre, entonces,
que el mundo debería tener muchas patas,
como las arañas,
que el mundo
podría ser una olla de guiso,
o un pan,
o esa encantadora flor que se muere en tus ojos, pero
no hay mas que esperar, tejer y destejer, mientras
alimentamos el alma,
y los huesos y las lágrimas van adquiriendo la forma
correspondiente, ya ves que no es mucho, si alcanzamos a
comprender que nunca nos guardarán el turno, que nunca nos
traerán la cabeza del monstruo en cabeza de plata,
y que nunca
dejaran de observarnos
desde ese campo de tigres encorbatados, alertas.
Sin embargo, eso no es todo: miremos alrededor,
démosle de comer a los perros que ya anochece, y déjame
pensar que no es tan difícil vivir así,
contra todos los árboles y los vientos,
amando
con miércoles y azules de las calles con barro, inviernos,
y pequeños dioses surgidos de la mugre,
sonrientes,
esperándolo todo de nosotros, aunque
luego
viene lo demás y no se cómo volveremos a ser lo que fuimos
antes sin renunciar a la vida
con tanto pecho entre agujeros
llamas,
con tanto no amor al amor que existe,
con tanto llanto
y tristeza en los rincones.
---------------------------------------------------- (Sigue CAROLINA Donnatuoni)

-
VIVIR ---------------------------------- (segunda parte: a continuación de OMAR Musa)

No obstante, fíjate,
no es tan difícil vivir así si le damos al alma la forma
de un pájaro
de una flor
de una selva,
de una luz,
e iluminamos lobos, increíbles fronteras, y nos rascamos
las espaldas con ilustres visitantes, o
nos quemamos
cejas, pan y botones
en la primera línea de fuego, siempre, en esa línea
donde
nadie tiene nunca menos de una cruz para nosotros,
una corbata del abuelo, o una bolsa
para que la llenemos de lamentos
no publicados en ninguna parte,
ni cantados,
ni bailados,
ni orinados,
ni vendidos al gitano para que le limpie el trasero al
mono. No, por menos no se puede,
sería
no vivir, no amar, no decir
aquí esta este corazón,
esta zapatilla,
este brazo flaco pero iluminado y duro
para quien lo necesite, para el que llegue primero,
o irse
con los mercaderes,
con los ministros patriotas,
a ofrecer por ahí lo único que nos queda en los bolsillos:
la última gota de tierra, de sal, de bosque, el último sudor
o la flor aquella, tan rara, que una noche
encontraste
al costado celeste de la luna, cuando
grillos y sapos y todo lo que levanta chillidos, ojos
y collares en los salones nos armaban un mundo sin pequeños
propietarios,
sin grandes propietarios,
sin mañana le pago,
sin tendrá que ir al asilo viejito,
sin la plata o la vida,
sin anoche escupí sangre, en fin, un mundo así, hasta el
alba,
hasta que algún gallo atorrante nos ponía otra vez en
este bosque con gerentes, jefes, se atiende de tal a tal
hora, automóviles y chapas de bronce relucientes,
Juanes cansados,
Juanes rumbo al collar y la cadena,
y todo lo que ya sabes, lo que ya conoces, pero tengo
un solo cigarrillo, los gatos regresan sigilosamente
y ya se habre
la puerta
de la noche: escucha
ya llega
la luz de los pájaros
------------------------------------------ Texto (DARDO DORRONZORO, detenido desaparecido)
-
FOTO: De izquierda a derecha: Nina Rapp al piano, Omar Musa, Eugenia (canto), Oscar Vernales, Carlos Aprea y Ana María Haramboure (en sombras).-