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lunes, 24 de mayo de 2021

MARCOS SILBER La casi penumbra anda vueltas y vueltas en puntas de pie


 

CABEZA

 

a Ivonne Bordelois

 

DISECCIÓN

 

La primera incisión, sobre la frente,

paralela a la línea del Ecuador,

con cuidado de no lastimar el soñar del sueño.

La segunda, llevar el bisturí como pincel de ángel,

conducirlo de una a otra apófisis mastoidea

pasando por el portal de la boca -con precaución-

de no rozarle siquiera una vocal a la palabra.

La siguiente, sobre el arpa del torso

entre la quinta y la sexta intercostal,

por delante del timbal que cesó

guardando de no perturbar sus mareas de pasión.

La incisión contigua

trazarla con pudor de nave de seda

uniendo ambas espinas ilíacas antero-superiores,

evitando atormentar los recuerdos

en las terrazas de las carnes rojas del ardor.

A la altura del triángulo de Scarpa

detenerse y beber el vino

para celebrar la vida que hubo.

(Una sola copa, hay que continuar)

Ahora bien, sobre los muslos, nada;

no despertar las caricias que aún.

Más al sur

descender el acero por las laderas de las tibias

arribando a cada pie. No más.

Hasta el inicio de la sombra.

Y no tentarse con ella, no malograrle la esperanza

 

 

PALABRITAS

 

Boca afuera -extraño el acostado-

dejó abiertas las celosías labiales

con máscara azul de no retorno

sobre sepultura de rojo pasional.

Boca adentro -rumor de rumores-

el oleaje tormentoso de mala saliva

y el tormentoso oleaje de la buena.

Boca afuera, el Giocondo muestra a los de acá

el enigma que se guardó.

Boca adentro, alborotan las palabritas

detenidas antes del apagón.

¡Cómo imploran las pobres!

Una, en la casi penumbra

anda vueltas y vueltas en puntas de pie

y se da de puñetazos en el pecho, alocada:

“un poquito más, un día, unas horas siquiera”.

No es para menos,

si venía a dictar otra vida

otra suerte otra historia.

¿Y quiere creerme?

No se atrevió.

Pena grande, claro,

cuando traía la llave de oro de la felicidad.

 

 

TRONCO

 

A Leopoldo Teuco Castilla

 

 

HEPÁTICA

 

Gran laboratorio soy, gladiador,

guardián de ciudad amurallada

a la que vientos malicios no pueden

ni contrarias noticias ni diluvios

ni caballo de Troya.

(Hablo, no me distraigan)

Nada detiene mi fragua;

a toda hora llegan azotes

pero no logran vencerme, resisto;

nada, nadie aquí suelta los remos.

Batallo, soporto una y otra embestida.

(Hablo, no me distraigan)

En tarde memoriosa, cierta vez confesé:

no es verdad, no peregrinan sólo

al templo cardíaco los suplicios del amor.

También arriban a mi cisterna

a descargar venenos y espinas

y se quedan -malnacidos- a doler y doler.

(Hablo, no me distraigan)

Déjenme decir: si soy derrotado,

si el desencanto sube a mi mesa,

recuérdenme con indulgencia.

Entiéndase, jamás claudiqué,

ni uno sólo de mis hepatocitos

se entregó sin combatir.

 

 

EXTREMIDADES

 

A Jorge Ariel Madrazo

 

30.000

 

Baja de la horca del dedo gordo del pie

el tarjetón.

Desnudo. Vacante.

¿Y el nombre, las iniciales al menos?

¿Quién fue/es el de este cuerpo?

¿De dónde proviene?

¿Qué historia lo trajo hasta aquí?

Estrellado el cielo de la frente

y un parpadeo de faro en cada ojo.

Camisa subcutánea el azul de mar

que le ocupa el pecho

y roja la correntada de las rutas vasculares

que suben y bajan

en cada brazo, arriba;

abajo, en cada pie.

¿Quién es/fue el de este cuerpo?

¿Cómo lo llamaban los vecinos,

en la escuela, en la calle,

cómo lo llamaba la mamá?

De la horca del dedo gordo del pie

baja el tarjetón.

Desnudo. Vacante.

¿En qué lengua dice?

¿El número ese de qué habla?

 

 

NOTAS DE ARCHIVO

 

a La Sociedad de los Poetas Vivos:

Carlos Levy, Eugenio Mandrini, Carlos Carbone, Santiago Espel

 

SEÑORA MUERTE

 

Vive en la casa de los apagados.

Llegó antes de todo nacer

y se quedó para quedarse.

Atiende a los huéspedes, apunta los ingresos.

No le va mal; se arregla solita.

Lava   plancha   riega las flores negras de su rosal.

Cada mañana una recorrida por los cuartos.

Cada noche la ronda de control.

Por la cuentera vecina se sabe:

“para nada se muestra inquieta,

cumple puntual sus deberes la callada

con un tanto de sigilosa piedad.

Al fin de cada jornada

deja mantas para abrigar a los más chicos

y alguna nueva historia deja

para ése a quien tanto le cuesta dormir”.

 

 

 

 

 

Selección de poemas y fotos: jmp

En Cabeza, tronco y extremidades, Ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, Argentina, 2010

Marcos Silber (Buenos Aires, 4 de agosto de 1934 – 23 de mayo de 2021)

miércoles, 31 de agosto de 2016

Roberto Santoro, La flor de Baudelaire a domicilio


CANTO A LA TRISTEZA

ella puso la guirnalda
bandera colorinche del remate
o empezó todo alquilando mi alegría
golpeó
vino a la puerta
como quien trae la flor de baudelaire a domicilio
pero yo estaba apoyando el descanso de la tarde
en la misma geometría del potrero

empezó a sacarle punta a la palabra
me presentó su muleta metafísica
me quiso convencer como a un primer ministro
como al secretario general de los pañuelos
me mostró su larga galería
su casamiento con el rey de la baraja
me habló en francés para olvidarme un rato
y yo tenía en la cabeza
un gorrión medio anarco y futbolista
una honda mañanera
que rompía el espejo de la muerte
pero estaba cansado del partido
de correr a la vida por el medio campo
y justo en el momento que saludo
que dejo de mirarle las ojeras
su enagua
su tercera mano
se pone en mi palabra como un perro
me agarra las costillas
revolea el esternón
hace su banco
y se sienta
y ladra en mí cuando ella quiere
luego emplea un tambor en mi ropero
dispara su flecha y me despeina
ensaya un golpe de puño
me clausura con su llave la sonrisa
entonces mi corazón baja al subsuelo
le quita los zapatos a la vida
la pinta de vergüenza
le ensucia la pared que mira al hombre
y me enseña a darle al tiempo el código del vino

todo fue pareciéndose a la muerte
a la rueda del viento
y su cadena

yo no encontraba la exacta golondrina
la cuerda para ahorcarla a mi ventana
hasta que un día
cansado de hablarle a mis bolsillos
de llenarlos de plaza y de poemas
me puse un cascabel en cada brazo
un armonio sonador
juglar en fiesta
y salí a cantar
a enredar besos de muchachas y polleras

ella estaba durmiendo en mi garganta
y la maté con un golpe de alegría
abrí de par en par todas las puertas
me eché a volar por las barandas
puse mi boca en la herida del mundo
di vuelta mi cuerpo como un guante
fui poeta
y el corazón se vistió otra vez con mi camisa

y nunca dije nada de su caja
su horóscopo
su hoguera
pero si dios se acerca cuando estoy triste
lo amargo para el resto de su vida


En cuaderno “Cinco poetas” (además de Santoro, los poetas  Martín Campos, Carlos María Ibañez, Marcos Silber, Rafael Alberto Vásquez), Barrilete, Colección “Los poetas” 1, circa 1965.
Roberto Jorge Santoro nació en Buenos Aires el 17 de abril de 1939. En carta a su amigo José Antonio Cedrón, fechada un 10 de mayo de 1977, escribió: “El ruido de las sirenas lo tenemos de música de fondo. Dale que dale, como un organito represor y desesperado. Oh el mundo occidental y cristiano. Un día florecerá la vida y el sol tendrá el color que se merece.” Fue secuestrado por la dictadura militar el 1 de junio de 1977, sigue desaparecido. Foto: Placa en Plazoleta Jorge Roberto Santoro, Avenida Forest y Teodoro García, Chacarita.

martes, 16 de marzo de 2010

Marcos Silber – Historias y Hormigas


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HISTORIAS

A la misma hora en que Nancy (Navaja Loca)
se colgaba del tirante en el retrete del prostíbulo
(Tanguito) Goyo se bajaba del camión
como quien se baja de la vida
y se metía una de 38 largo contra el fondo de la boca.
Nadie lo hubiera presagiado.
A la misma hora en que (Mechita) Hernández
se tajaba las venas
después de ponerle fuego a los cuatro chicos
y a los cartones de la casilla
el (loco) Jorgito se acostaba al paso del tren
porque perdió la apuesta y “la palabra es la palabra”.
Nadie lo hubiera presagiado.
A la misma hora en que Rita (La Araña)
se pulverizaba las tripas con un brebaje de adiós
el viejo Carmelo mandaba detenerse a su sombrío corazón.
Nadie lo hubiera presagiado, menos aún
que tanta catástrofe, tanto maleficio
acudiera a la misma hora
de un benévolo día de otoño tan espléndido de luz.

_
LA HORMIGA

Al borde del baldosón (la frontera de su llanura)
a un paso del abismo se detiene.
Duda, aunque no más de lo debido;
viene del infierno del suceso de la gente.
No vacila más y entra al vacío
después de poner hacia atrás
una última –humana– mirada de compasión.


En: “Primera persona”, Ediciones del Mono Armado, 2004
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Marcos Silber nació en Buenos Aires en 1934
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Foto: “Ceniza” Jmp
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viernes, 23 de enero de 2009

Los poetas de “Barrilete”. Selección de poemas.


Daniel Barros
“Y que salga el sol por Antequera”
Ediciones Dunken, 1996


Tratamos de no mentir
esta vez:
casi nunca se me ha dado
por amoldarme dócilmente
a la voluntad de los otros.

No olvidar que los récords
con exceso de viento a favor,
no se homologan.

.


Con una mano en el corazón,
mientras la otra
busca un poco de abrigo:
en sagrado lugar,
se puede decir, firmar
y afirmar
que ya no hay diablo
capaz de comprar almas,
por ser éstas verdaderas
especies en extinción.

Son datos provisorios
que uno tiene,
luego de tantísimos escrutinios
hechos al divino botón.

________

Martín Campos
“El temor y la búsqueda”
Editorial Stilcograf, 1960.


Perduraré mañana, solitario,
sin voz, sin sangre, sin emblemas;
cuando pervierta el sol oscura mano
y este largo morir insomnio sea.
Nada me resta ya, salvo el silencio,
salvo la vasta nave de los sueños
que zarpará constante hacia el naufragio
de esta clara memoria.
Esta brusca mirada, esta mentira,
este equívoco fraude, este fantasma
condicionan la costra y la inmundicia,
la pústula de ser definitivo: el barro.
El silencio también, la oscura mano
vacía, mañana, se abrirá a los cielos,
sin voces, sin sangres, sin emblemas:
Hueca.

_____

Ramón Plaza
“Apuntes para un resumen de vida / Obra poética inédita”
Alción Editora, 2005.


Otoño

Viajo hacia un país donde el otoño
no existe.
Es decir, viajo hacia un país
donde la vida crece sobre la vida
y el hombre es el único resto
no vegetal de un planeta
comido por la soledad, la violencia
y un reuma atroz.
Viajo hacia un país
que no amo ni amaré
porque no existe el otoño, es decir,
no existe la muerte.
Viajo hacia un país
que parece prometer la eternidad.

Viajo.


Teoría del bolsillo derecho

Con todos mis bolsillos derechos
sucede lo mismo: están rotos.
Por allí resbalan hacia la noche
poemas que escribo en la nada,
en la ciudad.
En los textos las sombras recuperan
a los centenares de tranvías
que ya no pasan hacia ninguna parte.
La Ciudad
en esos poemas con ventanillas
reaparece como un fantasma seco.
“Esto no da más”
se escucha repetir con insistencia.
Los ecos hablan como si pronunciaran
un dictamen sobre alguien muy cercano
azotado por el cáncer.
Todos mis bolsillos derechos están,
insisten en estar muertos sobre
el mismo tobogán de infortunios.
Los poemas resbalan por allí,
se atropellan como tranvías,
desaguan en el corazón de la nada.

_______

Miguel Ángel Rozzisi
“Poemas de pluma rota”
Editorial El Barriletel, 1964.


Solo

Anduve por las ciudades
matando el tiempo de las veredas
uniendo a todos por las miradas
anduve
diciéndole piropos a las puertas.

Anduve con los hermanos de la madrugada
entusiasmado de verdad
del ojo oscuro de la noche
anduve diciendo cosas
muchas cosas
para adentro
y para afuera.

El marco beso caliente del café mi amigo
que rompió de miradas contra el vidio
me despertó la mañana hamaca de sol
en un solo murmullo peinándome los sueños.

_____

Horacio Salas
“Dar de nuevo”
Grupo Editor Latinoamericano, 2003.


Treinta y cinco milímetros

Cuando nos veamos tal como nos ve la Canon
nuestras sonrisas los ojos entrecerrados por el sol
serán pasado
de este momento tendremos unas pocas imágenes
captadas desde el ángulo barrido por la lente
con el tiempo una copia de rasgos desteñidos
será lo único que reste de los gestos de ahora
esa primera risa de algún hijo
un movimiento de la mano un guiño
o el golpe de encontrarnos de pronto a los que han muerto
que nos miran impávidos
acusándonos
porque no los amamos lo bastante
porque en realidad los hemos olvidado.


Obra completa

Todos los dolores y las perplejidades de un hombre
pueden ser cobijados en un solo volumen
atareado oculto entre dos tomos en la segunda fila
Los pasos desde aquel lejano primer día
el brillo en la mirada que se perdió en la tarde las sonrisas
y esa voz enronquecida por la almohada
nombres grabados en un árbol y una fecha
debajo
convertidos en una traducción de pocas líneas
humo de la ambigüedad palabras reunidas en un temblor
eléctrico
serán lecturas distraídas antes de un examen
o el desdén de un hojeo en un insomnio
la inmovilidad en alguna biblioteca de barrio.

¿Y la mano anónima que subrayó dos versos?
¿Ese fue el resultado?

_____


Roberto Santoro
“Pedradas con mi patria”
Editorial “El Barrilete”, 1964.

IV

mi patria está viva cuando escribo
se sale por el lápiz
invade mi camisa
muchacha
inventemos el amor con lo que queda
es necesario buscar
no perder tiempo

mi patria tiene forma de poema
hay que llevarla crucificada al hueso
ayudarla a salir
amarla y desamarla

entonces algo pasa
se cortó el hilo de repente
mi patria es joven como yo
tiene sus dudas


_____

Marcos Silber
“Primera persona”
Ediciones del Mono Armado, 2004


Evocaciones

Entonces cumplía sueños de jornada completa,
y el juego de soñar ocupaba todo el juego.
En el altillo de los ojos
sobrevive la foto sucesiva de entonces;
sobreviven los fantasmas del indómito capitán,
la gesta de mis heroicos guerreros
las campañas de siestas victoriosas
los clamores de tumultuosas hazañas.
Sobreviven las brisas de piadosas cocinas
y los húmedos sustos del sótano encantado.
Pero sobre todo, como una obstinada inmortalidad
sobreviven los clamores de las hojas de otoño
al sur de mis pasitos consagrados a derrotarlas
y guardar –tal vez- para mi muerte
la memoria de ese particular quejido de la vida.

. . .


Se murió el poeta, y ello, tal vez
valga como prueba de su naturaleza humana.
Ahora, cada sobreviviente emitirá
palabras de esas, apropiadas para el caso.
Diremos: “Se extinguió una luz”
“De duelo se muestran las vocales”
“Nieva en plena primavera”
Luego, todo lo que se diga no logrará recuperarlo
ni responderá nada de lo tanto precioso
que se alojaba dentro de su cuerpo;
el suyo, tan cierto como el resto de los mortales.
Se murió el poeta, abdicó su sitio en la vida,
claudicó su altiva caldera.
Se ve reposado ahora,
adecuado el modo,
pasivo su desempeño de muerto,
atento todo
a su serena definitiva distracción.

_____


Alberto Costa
“De Santoro”
Ediciones del Rescate, Madrid, 1979


Aflojale que colea

a Roberto Santoro

Querido pelado tal vez es tonto lo que digo
lo que me digo cuando me afeito
cuando estoy solo y te recuerdo
Tal vez es demasiado duro acostumbrarse a tu ausencia
Por eso ya no me preocupo: te doy por muerto
tu barba seguirá creciendo seguramente
tu masa decrecerá irremediablemente
Tu muerte sólo confirma tus versos
tú amabas, ellos siguen matando todavía
Por eso no me preocupa no me quita el sueño
tu poesía inconclusa y sin embargo fijate qué tonto
no puedo dejar de pensar en los ojos de tu hija
¿Qué tenía Paula en sus pupilas antes que se llenaran de vacío?
¿Me equivoco o tenía llamaradas y nubarrones
lagunas lluvias chispazos y a veces un poco de nostalgia?
¿Qué pasó con los ojos de tu hija pelado?
¿Estará viendo todas las dimensiones de golpe?
¿Estará rehaciéndose por dentro?
¿Habrá bajado las cortinas para que no se vea el fuego o las lágrimas?
¿Qué sentirá el hombre que reciba la primera
nueva mirada de tu hija
pelado?


______


Alicia Dellepiane Rawson
“Un balcón en el aire”
Impresora Rawson, 1996


Como una lluvia

Entre tus manos y mis palabras
me ocurre el tiempo

Exactamente aquí
y en este instante
se aprende a distinguir
la soledad del desamparo.


Para Susana Thenon

Ese es el error
decir que me hacés falta
cuando hace falta que estés

Te hacés falta al no estar

Esa es la muerte
nos faltamos los unos a los otros.

_____

Carlos Patiño
“Esquinas silenciosas”
Casa de las Américas, Cuba, 1990


La vida pisa y pisa deja huellas
y huellas
vivir no es el misterio es tan solo la vida
los misterios son otros
la sirena de un barco
la sinrazón del beso
o del enojo
los misterios son rostros
pensamientos dolores contradicciones varias
terrores giratorios en el abismo oscuro de la cama
flotar en los espacios de esos puntos inarmónicos
ripios
aquello que nos dicen y las cosas que son

el descubrirlo
huellas


Armas llevar

Un arma sólo sirve para
matar /
si quiere ser honesta
un arma
debe ser ligera y acerada
porque
matar es siempre una desgracia

por eso un arma
si quiere ser honesta
no puede tener angelitos dorados
en el cargador
cachas de nácar
o dibujos festivos de ninguna índole
seca
austera
de pocas palabras
un arma
si quiere ser honesta
carecerá de toda fioritura:

matar no es una fiesta.

_____

Rafael Vásquez
inédito


Viejas fotografías

Uno no sabe nunca, mientras toma las fotos,
qué sentido tendrán cuando los años
nos cambien el paisaje, la ciudad, los lugares
o también las personas
que encerradas en ese cuadradito de papel que perdura
hayan envejecido o ya no estén.
Hay un recuerdo
con aire a eternidad que no se cumple
y si olvidamos anotar la fecha
sólo a veces los cambios en la edad se adivinan.
La memoria resbala por esos desencuentros
y nos perdona apenas.
Nadie llora despierto sobre las viejas fotos.


No se explica

Si uno explicara qué quiso decir con la palabra.
Si el claroscuro del poema fuera
el dibujo coherente de la anécdota:
aquí estaba el amor,
en esta mesa del bar nos encontrábamos,
esa noche fue así.
¿Dónde quedó aquel diálogo
que omitimos sabiéndolo
porque el recuerdo a veces se atesora?
La desnudez nos ilumina.
Si todo el tenue relato de expusiera
secuencia por secuencia
como una vieja película olvidada
ya no nos quedaría
más nada por decir
y llegaría el silencio.

Por eso es que el poema no se explica.


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Brevísimos datos bio-bibliográficos de los poetas de “Barrilete”:

Daniel Barros. Nació en Olivos, provincia de Buenos Aires, en 1933. Poeta y ensayista. Publicó: “Voluntad de la palabra” , 1962. “Lo que falta agregar”, 1962. “Mujer en la calle”, 1963. “Los días mandan”, 1964. “Cross a la conciencia”, 1965. “Ciento ochenta grados”, 1967. “Y que salga el sol por Antequera”, 1996. “juan de la cosa”, 1996.
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Martín Campos. Nació en Buenos Aires en 1929. Poeta, periodista, autor dramático. Publicó: “Poemas para la infancia del hombre”, 1955. “El temor y la búsqueda”, l960. “Desde un vasto recuerdo”, 1961. “Con el puño entre los dientes”, 1963. “El vendedor de sangre”, 1963. “Cuando el perro es uno mis-mo”, 1964. Murió en 1996.
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Ramón Plaza. Nació en Buenos Aires en 1937. Poeta, ensayista, novelista. Publicó: “Edad del tiempo”, 1958. “Libro de las fogatas”, 1963. “A pesar de todo”, 1965. “Jardín de adultos”, 1968. “Pata de palo”, 1974 (novela). “Salvar la cabeza”, 1979 (novela). “El medio tango de Tony Hernández”, 1982 (novela). “Dónde queda ese país”, l988 (novela). Póstuma, “Apuntes para un resumen de vida”, 2005. Murió en 1991.
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Miguel Ángel Rozzisi. Nació en Buenos Aires en 1939. Poeta, fotógrafo. Publicó: “Poemas de pluma rota”, 1964. “Antes que nada”, 1965. “Los malditos”, 1966.
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Horacio Salas. Nació en Buenos Aires en 1938. Poeta, ensayista, periodista, historiador. Publicó: “El tiempo insuficiente”, 1962. “La soledad en pedazos”, 1964. “Memoria del tiempo”, 1966. “El caudillo”, 1966. “La poesía de Buenos Aires”, 1968 (ensayo y antología). “La corrupción”, 1969. “Mate pastor”, 1971. “Generación poética del 60”, 1976 (ensayo y antología). “Gajes del oficio”, 1979. “Que veinte años no es nada”, 1982. “Cuestiones personales”, 1985. “El tango”, 1986 (ensayo). “El otro”, 1990. “Homero Manzi y su tiempo”, 2001 (ensayo). “Dar de nuevo”, 2003. “Lecturas de la memoria”, 2005 (ensayo).
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Roberto Santoro. Nació en Buenos Aires el 17 de abril de 1939. Fundador de la revista literaria El Barrilete y de publicaciones como Gente de Buenos Aires y Papeles de Buenos Aires. Publicó: “Oficio desesperado” (Ediciones Cuadernos del Alfarero, 1962); “De tango y lo demás”, fragmento (Editorial Barrilete, 1962); “El último tranvía”, plaqueta (Editorial Barrilete, 1963); “Nacimiento en la tierra” (Ediciones Cuadernos Australes, 1963); “Pedradas con mi patria” (Editorial Barrilete, 1964); “De tango y lo demás” (Editorial Barrilete, 1964); “En pocas palabras”, plaqueta (Ediciones Hechas a mano, 1967); “Literatura de la pelota”, recopilación sobre el tema del fútbol (Editorial Papeles de Buenos Aires, 1971; reeditado en 2007 por Ediciones Lea); “A ras del suelo” (Editorial Papeles de Buenos Aires, 1971); “Desafío” (Editorial Gente de Buenos Aires, 1972); “Uno más uno humanidad” (Ediciones Dead Weight, 1970); “En esta tierra lo que mata es la humedad” (tragedia musical representada en Buenos Aires, 1972); “En esta tierra” (canciones; música de Raúl Parentella; canto Kiko Fernández; Music Hall, 1972, disco L.P.); “Poesía en general” (Editorial Papeles de Buenos Aires, 1973); “Cuatro canciones y un vuelo” (Editorial Gente de Buenos Aires, 1973); “Las cosas claras” (anti-libros “La trenza loca”, 1973); “Lo que no veo no lo creo” (canciones; música y canto Jorge Cutello, 1974); “No negociable”, carpeta (Editorial Papeles de Buenos Aires, 1975). Acerca de Santoro: “De Santoro” (Homenaje a R. J. Santoro realizado en Madrid por poetas y escritores exilados, Ediciones del Rescate, 1979) y “Informe sobre Santoro. Aproximación bio-bibliogràfica sobre el poeta Roberto Jorge Santoro con antología y apéndice” por Rafael Vàsquez, Libros de Tierra Firme, 2003. Santoro fue desaparecido el 1° de junio de 1977 en su lugar de trabajo: la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 25 “Teniente Primero de Artillería Fray Luis Beltrán”, en la calle Saavedra del barrio del Once, donde el poeta prestaba servicio de preceptor, con el cargo de subjefe.
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Marcos Silber. Nació en Buenos Aires en 1934. Poeta, ensayista, autor dra-mático. Publicó: “Volcán y trino”, 1958. “Las fronteras de la luz”, 1962. “Libertad”, 1964. “Sumario del miedo”, 1965. “Ella”, 1968. “Dopoguerra”, 1974. “Historias del Oeste”, 1984. “Cono de sombra y casa de pan”, 1985. “Noticias sobre el incendio en la nave mayor”, 1998. “Suma poética”, 1999. “Roca viva”, 2000. “Primera persona”, 2004.
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Rafael Vásquez. Nació en Buenos Aires en 1930. Poeta. Publicó: “La verdad al viento”, 1962. “Apuesta diaria”, 1964. “La vida y los fantasmas”, 1968. “La piel y la alegría”, 1973. “Hay sol en Buenos Aires”, 1975. “Cercos de la memo-ria”, 1992. “Ese sitio sin paz de la memoria”, 2007.
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Alberto Costa. Nació en Buenos Aires en 1941. Poeta. Publicó: “Lo que duele”, 1965. “Poemas con taquicardia”, 1967. “Poemas a la marchanta”, 1975. Vive en Madrid.
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Alicia Dellepiane Rawson. Nació en Buenos Aires en 1938. Poeta, traductora. Pjublicó: “Atreverse a todo”, 1965. “Las buenas razones”, 1966. “La mirada en el espejo”, 1969. “El signo de las cosas”, 1972. “De soledad a distancia”, 1978. “Memoria del amor”, 1985. “La rebelión de las palabras”, 1990. “Un balcón en el aire”, 1996.
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Carlos Patiño. Nació en Buenos Aires en 1934. Poeta, novelista. Publicó: “Buenos Aires por la cabeza”, 1966. “Hombre de doce menos cuarto”, 1968. “Retratos”, 1975. “Ceremonia (y otros desórdenes)”, 1985. “Esquinas silenciosas”, Cuba, 1990 (Premio Casa de las Américas).
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Felipe Reisin. Nació en 1940. Desconocemos fecha de su fallecimiento. Publicó: “Además hay mucho ruido”, 1960; “Fragmentos”, 1974; “Región gris”, 1975. Reisin integró el Grupo Barrilete desde agosto de 1964 hasta septiembre de 1966, y desde mayo de 1974 hasta agosto del mismo año. Preparó el número 11 de la revista, fue codirector del número 12 y participó en los Informes sobre Santo Domingo y el País.
Ver DECIDOR de Rubén Derlis.
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Rafael Vásquez. Buenos Aires, 17 de octubre de 2007. Especial para El espiniyo y Aromito.
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