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domingo, 11 de febrero de 2018

Paul Éluard, Si les digo que el sol en el bosque


“LA POESÍA DEBE TENER COMO FIN LA VERDAD PRÁCTICA”

A mis amigos exigentes

Si les digo que el sol en el bosque
Es como un vientre que se da en un lecho
Ustedes me creen aprueban todos mis deseos

Si les digo que el cristal de un día lluvioso
Suena siempre en la pereza del amor
Ustedes me creen prolongan el tiempo de amar

Si les digo que en las ramas de mi cama
Hace su nido un pájaro que nunca dice así
Ustedes me creen comparten mi inquietud

Si les digo que en el golfo de una fuente
Gira su llave un río entreabriendo los prados
Ustedes me creen más aún me comprenden

Pero si canto sin dobleces a mi calle
Y a mi país como calle sin fin
Ustedes no me creen se van hacia el desierto

Porque marchan sin meta sin saber que los hombres
Necesitan unirse y confiar y luchar
Para explicar el mundo y transformarlo

Con un solo paso de mi corazón los arrastraré
Estoy sin fuerzas he vivido vivo aún
Pero me asombra hablar para encantarlos
Cuando quisiera liberarlos para confundirlos
Por igual con el alga y el junco de la aurora
Y con nuestros hermanos que construyen la luz. 




El título del poema toma una línea de Lautrémont.
De: Poemas políticos (1948). En: Paul Éluard. Obras escogidas. Tomo 3 (1948-1952). Selección, traducción y prólogo de Marcelo Ravoni. Editorial Platina, 1962.
Paul Éluard, pseudónimo de Eugène Grindel (Francia, 14 de diciembre de 1895 – 18 de noviembre de 1952). Foto: Jmp.

sábado, 8 de abril de 2017

Paul Éluard, Ha llegado la hora de amarse de estar unidos



“UN PEQUEÑO NÚMERO DE INTELECTUALES
SE HA PUESTO AL SERVICIO DEL ENEMIGO”

Espantados espantosos
Llegó la hora de contarlos
Porque su reino ya se acaba

Nos elogiaron los verdugos
Nos detallaron todo el mal
Nos hablaron inocentemente

Hermosas palabras de alianza
Os han manchado de basura
Sus bocas dan sobre la muerte

Pero ha llegado la hora
De amarse de estar unidos
Para vencerlos y castigarlos


     Antes de la liberación de París, y la caída del nazismo, Paul Éluard escribió una serie de poemas bajo varios seudónimos (Jean du Haut, Maurice Herment). Esos textos aparecidos en publicaciones clandestinas, se publicaron en libro en 1946, en una edición que agrega otros poemas.
De: Au rendez-vous allemand, 1942-1945. En: Paul Éluard. Obras escogidas. Tomo 2 (1935-1947). Selección, traducción y prólogo de Marcelo Ravoni. Editorial Platina, 1962.

Paul Éluard (Francia, 14 de diciembre de 1895 – 18 de noviembre de 1952), pseudónimo de Eugène Grindel. Foto: Jmp. 

martes, 4 de abril de 2017

Paul Éluard, Todo está destruido



TODO SE HA SALVADO

Todo está destruido yo ya veo el desastre
Una rata en el techo y un pájaro en el sótano
Los labios en los libros sin un zumbido ya
Los cuadros están colgados al revés
Recuerdos y testigos se van oscureciendo

Junto a una cuna yace un anciano un muñeco
Un niño está mascando restos de un engranaje
En pleno cementerio un muerto ha resistido

Y las frases de amor las canciones de cuna
Y los trabajos hacen un silencio que aturde
Las golondrinas de la vista se han cerrado
Un fueguito violeta deshuesó a María
Un soplo excremencial borró a Max y a Pedro

El infierno difunto se seca en campanarios
Una aureola de sombra estrangula las frentes
Un héroe se baña en sangre de asesino

La hora se condensa en la gota y la ola
Una lepra de azul come el último árbol
Llueve no llueve más el buen tiempo hace muecas
Tal vez no ha habido nunca nada sobre la tierra
Pues la muerte se muestra como un nacimiento

Todo está destruido ya veo los canteros
Donde no queda nada arados y guadañas
Atraparon manojos de nervios en sus picos

El espejo del genio grácil granuja grotesco
En su lava refleja unas ramas ridículas
¿Quién comparaba el alba con el primer deseo?
¿Quién sabía leer junto a un vientre repleto?
¿Era de piedra el hombre la mujer las cenizas?

Un seno que fue gloria soporta la caricia
De unos adoquines transitados perdidos
Y el plano de las calles se ha cubierto de polvo

Esponsales el mal buscaba compañía
La ha encontrado y es para siempre el desierto
Lo imagino me muestran que es negro sobre blanco
Nací en invierno puedo ver todo en negativo
Nací para morir todo muere conmigo

Estrellas apagadas se me figuran mías
El duelo une los muros que aislaban a los hombres
No hay nadie para hacer moraleja del cuento.


.
.   .


Nada está destruido ya todo se ha salvado
Lo queremos y somos la promesa el futuro
El mañana ya reina sobre la tierra hoy

Hay unas grandes risas sobre unas grandes plazas
Son risas de color sobre plazas doradas
Las barcas de los besos van explorando el mundo
Los niños las cosechas explican la ambición
Los hombres fortifican la conciencia en las madres

Destellos de pasión enternecen los rostros
La frescura en los ojos mueve ruedas de plumas
Sueños despreocupados andan por los caminos

Y las necesidades están llenas de gracias
Las causas son solubles y el corazón sin fin
Ocupa tanto espacio que desafía estrellas
Y es como un manantial que hace eterna la carne
Un vivir majestuoso desaprueba la muerte

Yo hablo de este tiempo que hemos alcanzado
Lo queremos y nada nos hace desistir
Fuimos hacia adelante estamos adelante

Los mineros cantaron contra la injusta pena
Los forzados lanzaron sus cadenas cantando
Todos nuestros hermanos lucharon sin temores
Y brotaban capullos de leños y espinos
Y coraje y amor marchaban de la mano

Despertar oprimido acentuaba el combate
Éramos casi nada pero ya éramos todo
Como el mundo era nuestro nosotros mismos éramos

La lengua de la vida se nos iba en la boca
No teníamos oasis no teníamos abrigo
Buscando lo real fraternal sin rupturas
La concreta verdad y la virtud sensible
Desde el fondo del dolor denunciábamos el mal

Nuestros hermanos eran hambreados arrastrados
A la desesperanza la herida el matadero
Pero sobrevivía la rosa de su sangre

Sobrevivía el hombre éramos sus garantes
Los hijos de sus hijos daban luz al futuro
Y nuestros contadores destrozaban los ceros
Y nuestros campesinos calculaban la génesis
Ver era un cuerpo ardiente extendido a lo lejos

Nuestras fuerzas abajo eran ilimitadas
Y belleza y confianza no pesaban gran cosa
Pero hoy sin embargo su rocío es fecundo

Y el mañana ya reina sobre la tierra hoy
En la luz que permanece el hombre es indispensable
Y de repente el mundo es un objeto útil
Objeto voluptuoso indestructible y rey
Colmado por la vida colmado por el hombre.






De: Una lección de moral, 1949. En: Paul Éluard. Obras escogidas. Tomo 3 (1948-1952). Selección, traducción y prólogo de Marcelo Ravoni. Editorial Platina, 1962.

Paul Éluard (Francia, 14 de diciembre de 1895 – 18 de noviembre de 1952), pseudónimo de Eugène Grindel. Foto: Jmp. 

jueves, 15 de septiembre de 2016

Paul Éluard, Ser a pesar de uno


SOLITARIO

Habría podido vivir sin ti
Vivir solo

Quién habla
Quién puede vivir solo
Sin ti
Quién

Ser a pesar de todo
Ser a pesar de uno

La noche se ha adelantado

Como un bloque de cristal
Me mezclo con la noche.


De “Las manos libres”, 1937. En: “Paul Éluard. Obras escogidas. Tomo 2 (1935-1947)”. Selección, traducción y prólogo de Marcelo Ravoni. Editorial Platina, 1962.
Paul Éluard (Francia, 14 de diciembre de 1895 – 18 de noviembre de 1952), pseudónimo de Eugène Grindel.

sábado, 20 de agosto de 2016

Paul Éluard, Digo la verdad sin decirla


DESNUDEZ DE LA VERDAD

“Lo sé perfectamente”

La desesperación no tiene alas,
El amor tampoco,
No tienen rostro,
No hablan,
Yo no me muevo,
Yo no los miro,
Yo no les hablo,
Pero estoy tan vivo como mi amor y mi desesperación.


LA COSTUMBRE

Todas mis amiguitas son jorobadas:
Aman a su madre.
Todos mis animales son obligatorios,
Tienen patas de mueble
Y manos de ventana.
El viento se deforma,
Necesita un traje a medida,
Desmedido.
Es por todo esto
Que digo la verdad sin decirla.


EL MÁS JOVEN

En el techo de la libélula
Un niño loco se ha colgado.
Mira la hierba fijamente,
Confiado alza los ojos:
La niebla ligera se lame como un gato
Que se despoja de sus sueños.
El niño sabe que el mundo empieza apenas:
Todo es transparente,
La luna está al centro de la tierra
La vegetación cubre el cielo
Y en los ojos del niño,
En sus ojos oscuros y hondos
Como las noches blancas
Nace la luz.


De: “Morir de no morir” (1924. Desnudez de la verdad y La costumbre) y “Capital del dolor” (1926. El más joven). En: “Paul Éluard. Obras escogidas. Tomo 1 (1913-1934)”. Selección, traducción y prólogo de Marcelo Ravoni. Editorial Platina, 1962.
Paul Éluard (Francia, 14 de diciembre de 1895 – 18 de noviembre de 1952), pseudónimo de Eugène Grindel.

domingo, 28 de junio de 2009

Paul Éluard: El rostro de la paz (1951)


I
Conozco todos los sitios donde habita la paloma
Y el más natural de todos es la cabeza del hombre.

II
El amor de la justicia y de la libertad
Ha producido un fruto maravilloso
Un fruto que no se echa a perder
Tiene el sabor de la felicidad.

III
Que la tierra produzca que la tierra florezca
Que la sangre y la carne vivas
Nunca sean sacrificadas.

IV
Que el rostro humano conozca
La utilidad de la belleza
Bajo el ala de la reflexión.

V
Para todos pan para todos rosas
Todos hemos prestado juramento
Y marchamos con paso de gigante
No es tan largo el camino que nos lleva.

VI
Dejaremos el reposo dejaremos el sueño
Atraparemos albas primaveras
Prepararemos días y estaciones
A la medida de nuestros sueños.

VII
La blanca iluminación
De creer todo el bien posible.

VIII
El hombre en busca de la paz se corona de esperanza.

IX
El hombre en busca de la paz siempre tiene una sonrisa
Después de todos los combates para aquel que se la pide.

X
Fuego fértil de semillas de manos y palabras
Fuego de fiesta se enciende y abriga los corazones.

XI
Vencer se apoya en la fraternidad.

XII
Crecer es sin límites.

XIII
Todos serán vencedores.

XIV
La cordura cuelga del cielo raso.
Y su mirada cae de frente como una lámpara de cristal.

XV
Lentamente la luz desciende hacia la tierra
De la frente más vieja pasa a la sonrisa
De los niños libres ya del miedo a las cadenas.

XVI
Y tanto tiempo el hombre le daba miedo al hombre
Daba miedo a los pájaros que había en su cabeza.

XVII
Después de haber lavado con luz de sol su cara
El hombre tiene que vivir
Tiene que hacer vivir y se une de amor
Se une al porvenir.

XVIII
Mi dicha es nuestra dicha
Mi sol es nuestro sol
Nos repartimos la vida
El espacio y el tiempo son de todos.

XIX
El amor trabaja es infatigable.

XX
Era mil novecientos diecisiete
Y guardamos la comprensión
De nuestra liberación.

XXI
Hemos inventado al otro
Como el otro nos ha inventado
Nos necesitábamos los dos.

XXII
Como el volar de un pájaro se confía en sus alas
Sabemos dónde va nuestra mano tendida
Va hacia nuestro hermano.

XXIII
Vamos a colmar la inocencia
Con la fuerza que nos faltó
Durante tanto tiempo
Ya no estaremos nunca solos.

XXIV
Nuestras canciones llaman a la paz
Nuestras respuestas son actos por la paz.

XXV
No es el naufragio lo fatal
Es nuestro deseo y lo inevitable es la paz.

XXVI
La arquitectura de la paz
Reposa sobre el mundo entero.

XXVII
Abre tus alas rostro hermoso
Impone al mundo la cordura pues nos volvemos ya reales.

XXVIII
Nos volvemos reales juntos por el esfuerzo
Por nuestra voluntad de disolver las sombras
En el brillante curso de una nueva claridad.

XXIX
La fuerza se hará más suave cada vez
Respiraremos mejor y cantaremos más alto.



Paul Éluard (14 de diciembre de 1895 - 18 de noviembre de 1952), pseudónimo de Eugène Grindel.
Paul Éluard. Obras escogidas. Tomo 3 (1948-1952). Selección, traducción y prólogo de Marcelo Ravoni. Editorial Platina, 1962.
Litografía de Pablo Picasso de “El rostro de la paz”.