Mostrando entradas con la etiqueta Leonard Cohen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leonard Cohen. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de agosto de 2016

Leonard Cohen, La razón por la que escribo


¿NO ESTÁS CANSADA?

¿No estás cansada
de tu belleza esta noche?
¿Cómo puedes sostener tu carga
bajo las estrellas?
Sólo tu pelo
sólo tus labios
bastan para aplastarte
¿Puedes ver por dónde estoy corriendo?
El pesado New York Times
con una foto tuya
en una de sus páginas
en una de sus páginas
bajo mi brazo


ELLA CANTA TAN BIEN

Ella canta tan bien
no hay deseo en su voz
Canta sola
para decirnos a todos nosotros
que no hemos sido hallados


LA RAZÓN POR LA QUE ESCRIBO

La razón por la que escribo
es para hacer algo
tan hermoso como tú

Cuando estoy contigo
quisiera ser la clase de héroe
que quería ser
cuando tenía siete años
un hombre perfecto
que mata


UNA PERSONA QUE COME CARNE

Una persona que come carne
quiere clavar sus dientes en algo
Una persona que no come carne
quiere clavar sus dientes en otra cosa
Si estos pensamientos te interesan aunque sólo sea por un momento
estás perdido


De: “New Poems” (aparecidos en el libro “Select Poems 1956 – 1968)”. En: “Alberto Manzano: Leonard Cohen. Canciones y nuevos poemas, Vol. 1”, Edicomunicación, España, 1986. Traducción: Alberto Manzano y Robert Long. Foto: Charles Everest. LC en Isla de Wight, 1970.
Leonard Cohen (Montreal, Canadá, 1934). 

viernes, 5 de agosto de 2016

Leonard Cohen, So Long Marianne


HASTA LUEGO, MARIANNE

Acércate a la ventana, cariño
Me gustaría leer la palma de tu mano
Antes de que te dejara llevarme a casa
Solía pensar que era un gitano

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Sabes que me encanta vivir contigo
Pero me haces olvidar tantas cosas
Me olvido de rezar por los ángeles
Y entonces los ángeles se olvidan de rezar por nosotros

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Nos conocimos cuando éramos jóvenes
En un verde parque de lilas
Tú te agarraste a mí como si fuera un crucifijo
Mientras arrodillados atravesábamos la oscuridad

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Pero ahora necesito tu amor oculto
Estoy frío como una hoja de afeitar nueva
Te fuiste cuando te dije que me sentía curioso
Nunca te dije que fuera valiente

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Oh, realmente eres perfecta
Veo que te has ido y cambiado tu nombre otra vez
Mientras yo subía por la ladera de esta montaña
Para lavar mis párpados en la lluvia

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Si dejas el lugar donde nos acostamos, te guardaré aquí
En mi corazón, como algunos hombres dicen
Y yo que nací para amar a todo el mundo
¿Por qué debo guardarte tan lejos? (1)

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto

Oh, tus ojos, olvidaba tus ojos
Tu cuerpo conoce todos los mares
¿Cómo pudiste revelar a todos
Lo que dijiste que era un secreto para mí? (2)

Hasta luego, Marianne
Es hora de que empecemos
A reír y a llorar, a llorar y a reírnos
Otra vez de todo esto


1 y 2. Estrofas no incluidas en la grabación del long play “Songs of Leonard Cohen” (1967). En: “Leonard Cohen. Canciones y nuevos poemas. Vol. 1”, de Alberto Manzano (textos y versiones), Edicomunicación, España, 1986. Foto. Marianne y Leonard, 1960, en isla griega Hydra.

*
El director noruego Jan Christian Mollestad informó a Leonard Cohen sobre la muerte de Marianne Jensen (luego Marianne Ihlen) con esta carta:

"Estimado Leonard

Marianne cayó en un sueño muy lentamente que la sacó de esta vida ayer por la noche. En total tranquilidad, rodeada por amigos cercanos.

Tu carta llegó cuando todavía podía hablar y reír con completa conciencia. Cuando la leímos en voz alta, sonrío de la manera como sólo Marianne puede hacerlo. Elevó su mano, cuando mencionaste que estabas justo detrás de ella, tan cerca como para alcanzarla.

Le causó una tranquilidad profunda saber que conocías su estado. Y tu bendición para su viaje le dio una fortaleza extra. Jan y sus amigos, que vieron lo que este mensaje significó para ella, te agradecerán profundamente por responder tan rápidamente y con tanto amor y compasión.

Durante su última hora, tomé su mano y tarareé Bird on a Wire, mientras ella respiraba tan ligeramente. Y cuando abandonamos la habitación, después de que su alma hubiese volado por la ventana en busca de nuevas aventuras, besamos su rostro y susurramos tus eternas palabras

So long, Marianne."

Leonard Cohen respondió de inmediato y, según Mollestad, esta es la esencia de su mensaje:

“Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos; pienso que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía. Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría pero no necesito extenderme sobre eso ya que tú lo sabes todo. Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Todo el amor, te veré por el camino.”

Según Mollestad, Marianne estaba consciente cuando él leyó la carta, y extendió la mano. En los últimos momentos, el cineasta tarareó Bird on the wire y se despidió con un “so long, Marianne.”


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Leonard Cohen, no sabía lo cansado que podía estar uno


DURANTE EL DÍA

Me siento aquí
junto a la ventana
esperando que pases
haciendo jogging
con tu uniforme tu crucifijo
me recuerdas a mí mismo
quizá (pienso de pronto)
pudiera consolarte
me gustan las arrugas entre tus ojos
y los estragos de la ansiedad
en tu apretada expresión
tienes el nuevo rostro
el rostro futuro
el rostro de la experiencia sin propósito
y has elegido el camino de los músculos
hacia tu dolor
qué íntima eres
en las mentes de todos
te saludo
valiente espíritu
que ha tragado tanto
y saboreado tan poco.


DESÉAME SUERTE

Una telaraña hecha
ondeando
como una vela
en la ventana abierta
y he aquí
a la pequeña maestra
deslizándose
por un hilo lechoso
deséame suerte
almirante
hace mucho tiempo
que no consigo acabar nada.


MI MADRE DORMIDA

Recordando a mi madre
en un teatro de Atenas
hace treinta y cinco años
una obra de Theodorakis
aquellas maravillosas canciones
se quedó dormida
en su silla junto a la mía
en el teatro al aire libre
había llegado aquel mismo día
de Montreal
y la obra empezaba
casi a medianoche
se perdió
las mandolinas
las armonías ascendentes
y las maravillosas canciones
yo era joven
aún no había tenido a mis hijos
no sabía lo lejos
que podía estar el amor
no sabía
lo cansado que podía estar uno.



Gracias, Jonio González.
En: “Libro del anhelo”, Lumen, Barcelona, 2006. Traducción: Alberto Manzano.
Leonard Norman Cohen (Montreal, Canadá, 21 de septiembre de 1934).
Foto de portada: © Catalina Boccardo.

domingo, 7 de marzo de 2010

Leonard Cohen – Abrí las ventanas y otros poemas de “La energía de los esclavos”


BIENVENIDA A ESTAS LÍNEAS


Bienvenida a estas líneas.
Hay una guerra en marcha,
pero trataré de que te encuentres a gusto.
No sigas mi conversación,
es sólo nerviosismo.
No hice el amor contigo
cuando éramos estudiantes del Este.
Desde luego que la casa está cambiada,
el pueblo será ocupado dentro de poco.
He retirado todo aquello
que pudiera servir al enemigo.
Estamos solos
hasta que cambien los tiempos
y todos aquellos que han sido traicionados
regresen, como peregrinos, a este momento,
en que nos negamos a darnos por vencidos
y a llamar poesía a la oscuridad.



Abrí las ventanas,
la luz bañó este poema.
iluminó en nombre de una persona
torturada en una terraza
que da a una calle muy conocida.
Juré por la luz del sol
vengar sus pies rotos.



Abrí las ventanas,
la luz bañó estas líneas
(que están incompletas).
Iluminó dos palabras
que tendré que borrar:
el nombre de una persona
torturada en una terraza
que da a una calle muy conocida.
Juré por la luz del sol
seguir su consejo:
suprimir de mis versos toda evidencia,
olvidarme de sus pies perforados.



Me gustaría leer
uno de los poemas
que me arrastraron a la poesía.
No recuerdo ni una sola línea,
ni siquiera sé donde buscar.

Lo mismo
me ha pasado con el dinero,
las mujeres y las charlas a última hora de la tarde.

Dónde están los poemas
que me alejaron
de todo lo que amaba

para llegar a donde estoy
desnudo con la idea de encontrarte.



Nunca supe
hasta que te diste media vuelta para irte
que tenías el más perfecto de los culos.
Perdóname
por no haberme enamorado
de tu cara ni de tu conversación.



En “La energía de los esclavos”, traducción de Antonio Resines (no bilingüe). 
Visor. Alberto Corazón, editor, Madrid, 1974

Leonard Cohen nació en Montreal, Canadá, en 1934.

Foto: Leonard Cohen
_

sábado, 6 de marzo de 2010

Leonard Cohen – Marruecos y otros poemas de “La energía de los esclavos”



YO SÉ QUE NO HAY CIELO NI INFIERNO


Yo sé que no hay
cielo ni infierno.
Sé que estamos en 1967.
Pero estás durmiendo, has dormido
con algunos de mis amigos.
No es simplemente algo que querría saber,
es lo único que quiero saber
no me interesa el misterio de Dios,
ni quiero saber nada sobre mi mismo,
ni si yo soy el de verdad.
La única sabiduría que quiero poseer
es saber si
estoy solo o no en tu amor.



Hago esta canción para ti,
Señor del Mundo,
que lo tienes todo,
menos esta canción.



Se sentó al piano
la más bella pianista del mundo,
vestida con una bata de fotógrafo.
Yo estaba hojeando las páginas amarillas
de mi viejo corazón de esclavo
en busca de algo mejor que la gratitud.
Cuando sobre la parte mucosa ella colocó
el más pequeño y majestuoso barco de vela
que jamás haya devuelto el mar.
Diciendo: A veces estoy contigo,
a veces tengo que ir donde
el hombre es un extraño a su dolor.


MARRUECOS

Invité a cenar a un hombre.
No quiso mirarme a los ojos.
Comió en paz.



Encerraron a un hombre
que quería dirigir el mundo.
Los muy idiotas encerraron
al que no era.


ESCRITO AL OÍR QUE ALLEN GINSBERG BESÓ A IRVING LAYTON EN UNA LECTURA DE POESÍA EN TORONTO

No es por asustarte, Irving,
pero me he enterado
a través de un amigo,
del difunto poeta irlandés,
que poco después
de haber recibido
la bendición de
Allen Ginsberg,
Patrick Cavanagh murió.



En “La energía de los esclavos”, traducción de Antonio Resines (no bilingüe). Visor. Alberto Corazón, editor, Madrid, 1974
Leonard Cohen nació en Montreal, Canadá, en 1934.
Foto: Leonard Cohen.

1970