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domingo, 14 de noviembre de 2021

JUAN GELMAN No están muertos los pájaros





XXIX

no están muertos los pájaros
de nuestros besos/
están muertos los besos/
los pájaros vuelan en el verde olvidar/

pondré mi espanto lejos/ 
debajo del pasado/ 
que arde 
callado como el sol/


            XXIX

            no stan muridus lus páxarus
            di nuestrus bezus/
            stan muridus lus bezus/
            lus páxarus volan nil verdi sulvidar/

            pondrí mi spantu londji/ 
            dibaxu dil pasada/ 
            qui arde 
            cayadu com'il sol/





En Dibaxu (poemas escritos en sefardí ente 1983 y 1985), Seix Barral, Buenos Aires, 1994 
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – México D.F., 14 de enero de 2014) / Foto: jmp

domingo, 24 de marzo de 2019

JUAN GELMAN Querido Paco



Querido Paco:


     Me estoy haciendo de comer en mi cocina de Roma. Me acuerdo de hace años -¿ocho? ¿diez?-, cuando nos hicimos de comer en tu casita de Ciudad de la Paz, en Buenos Aires. Te gustaba decir casita. Se había muerto el Moro y decidimos, antes de acompañarlo a su penúltima morada, comer bien, chupar bien, como tantas veces hicimos con él antes de llevarlo al cementerio.


     Entonces mucha gente moría de muerte natural. La del Moro fue por enfermedad, pero no tan natural. Había tomado mucho en su vida, nos llevaba -calculo- unos doce mil litros de vino de ventaja, y llegó el momento en que tuvo que elegir: una vida ascética, sin alcohol, sin mujer, sin tabaco, o una muerte rápida. Eligió lo segundo, por elegancia moral.


   A la mujer que amó, el Moro le escribía cartas como ésta (más o menos): "El postillón me arrastra lentamente por la tundra, estirando las verstas que me alejan de vos", escribía el porteño caradura, nato en el barrio de Belgrano. "Está borracho -continuaba-, solloza, dice 'mamuschka', 'mamuschka'(que viene a ser más trágico y más tierno que 'mammamia', 'mamma mia') y cada tanto le pega un tarascón al vodka que le vidria los ojos. ¿O se vidrea? Un ojo, por lo menos, seguro que lo tiene de vidrio. Debe ser el izquierdo, porque el tarantás se aleja peligrosamente del borde derecho del camino. Naturalmente: el postillón ladea la vista hacia la izquierda, hacia lo que no puede ver. Yo también me ladeo hacia lo que no puedo ver. La dacha de mi infancia, mi padre, general de la nación, las marquesinas que arreglaba Piótr Ivánovich, el rengo. Te amo, Katiénka, tu recuerdo se enlaza con los maravillosos blínchekis que me servís con tu manita de seda, como si fueran niños. Quién sabe qué me espera al final de la jornada. Seguramente, el estarosta en la puerta de mi finca. Pero yo no quiero verlo nunca más."


     De tanto de eso nos reímos.


     También me acuerdo, Paco, años después -¿cuatro? ¿cinco?- de la casa clandestina `pr el barrio de Constitución, donde nos reuníamos a veces. Y del gesto que me hiciste -pulgar derecho hacia abajo, como los emperadores de Roma- cuando me abrías la puerta esa vez que me tuviste que anunciar que la organización me mandaba a Europa, al exterior. Ni vos ni yo queríamos que yo me fuera. Ya se moría menos de muerte natural y ninguno de nosotros quería irse del país, de eso que había empezado en el país.


     Y después, te mataron. Te ibas volviendo cada vez más hondo para entonces, más alegre y más humano. Sigo pensando, hace años que lo pienso -¿cuatro? ¿cinco?-, que era mejor que te mandaran a Roma a vos. Ahora estarías haciéndote de comer en tu casita, recordándolo al Moro, recordándome, lejos, cerca. 


     No me quiero morir en lugar tuyo, aunque a veces quisiera estar en tu lugar. Lo que pasa es que una vez me dijiste que ibas a vivir ochenta años, y yo te creí. Y todavía te creo. 




Roma/ 29-5-80

Poema XXI de Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota); en Interrupciones II
Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1986.
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – Ciudad de México, 14 de enero de 2014).  Foto: Jmp

miércoles, 6 de febrero de 2019

JUAN GELMAN Toda poesía es hostil al capitalismo




XCI

toda poesía es hostil al capitalismo
puede volverse seca y dura pero no
porque sea pobre sino
para no contribuir a la riqueza oficial

puede ser su manera de protestar de
volverse flaca ya que hay hambre
amarilla de sed y penosa
de puro dolor que hay puede ser que

en cambio abra los callejones del delirio y las bestias
canten atropellándose vivas de
furia de calor sin destino puede
ser que se niegue a sí misma como otra

manera de vencer a la muerte
así como se llora en los velorios
poetas de hoy
poetas de este tiempo

nos separaron de la grey no sé qué será de nosotros
conservadores comunistas apolíticos cuando
suceda lo que sucederá pero
toda poesía es hostil al capitalismo


XLIII

los capitanes del mercado común
enviaron un mensajero a los dioses de méxico
que a la media hora fue herido
y entrevió un soplo de muerte

la muerte se parece a los indios
según dijo después
para bajar el dólar
y nadie le creyó

el mensajero entrevistó a Cortés
quien se punzó el olvido y ratificó esa visión
la prensa amarilla no publicó el reportaje
y la prensa de izquierda siempre está en otras cosas

a todo esto la muerte
pasea por el mundo a caballo y con flechas
como sabe Popotla
de aquella noche triste


CCLXI

estos poemas esta colección de papeles esta
manada de pedazos que pretenden respirar todavía
estas palabras suaves ásperas ayuntadas por mí
me van a costar la salvación

a veces son peores que actos mejor dicho más ciertas
el tiempo que pasa no las afina no las embellece
descubre sus rajaduras sus paredes raídas
el techo se les hunde y llueve

es así que en ellas no puedo tener abrigo ni reparo
en realidad huyo de ellas como de las ciudades antiguamente malditas
asoladas por las enfermedades las catástrofes
los reyes extranjeros y magníficos

más malas que el dolor son estas
ruinas que levanté viviendo dejando de vivir
andando entre dos aguas
entre este mundo y la belleza

y no me quejo ya que
ni oro ni gloria pretendí yo escribiéndolas
ni dicha ni desdicha
ni casa ni perdón


De Traducciones I. Los poemas de John Wendell. En Cólera buey (dos ediciones, una en Cuba de 1965; la otra, ampliada, en 1971). En Obra Poética, Corregidor, Buenos Aires, 1984.
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – Ciudad de México, 14 de enero de 2014). Foto: Jmp

miércoles, 14 de noviembre de 2018

JUAN GELMAN En las páginas de nosotros mismos tu cuerpo escribe




TIEMPOS

Siempre te amo por primera vez.
Siempre te amo la primera vez.


BAILE

De la cintura bajan
arrabales de adentro
como impaciencias del amor.
¿Qué es esa moneda
que tu bailar acuña?
En la colina del deseo
sobra el sol.
Seguridad es tu hermosura,
bella que el tiempo apagás
en laberintos de Eros donde
es triste el que no sabe.
Amarte es preciso, vivir no.


DEBAJO

Crujen las cartas que nunca te escribí.
Matan al perro
en mi memoria siempre.
¿Quién le da de comer? Una
anticipación de la mañana
talla tu rostro en mí. Respirás
a mi lado. En los agujeros
de lo que toca vivir hay
la marea del tiempo, lleva
dolores a su basura inútil. El sudor
del pasado golpea
su páramo roto, la
vida continua, los
pensamientos con plomo debajo.


LO QUE CAVA

La sangre corcovea
en todos los rincones, en
el alma superior, en su orgullo,
en los perros con olor a furia.
El ser amado convierte
la humillación en asombro y vengo aquí
para decir que te amo.
La emoción contra la pared
espera que la fusilen.
Nuestros cuerpos conocen esa pared.
Es una atadura del sol
que cavamos, cavamos.


LADOS

La idea se escapa, no quiere
la grasa de las palabras, ni
un espejo vano. Se parece a
tu cuerpo entre los árboles
de la calle Atlixco
un lado al otro del viento.
Viene y suspende
la pérdida, corta
los desabrigos, saca
día de mi rincón, no repite rostros,
nombra en silencio
los animales del azar.


LA COVERSACIÓN

En la jaula del pensamiento no cabe
el amor que no dan.
La mentira cubre el planeta. Hay
visitas que no llegan
y parientes prestados. Una hija
aniquila a su padre,
un tenor canta La Traviata.
La voz se recuesta en la sangre
como existir bajo el sol. Pasa
el poder vestido de célebres venenos.
Del otro lado estamos tristes,
con furias dudosas, tristes, y
amores llenos y vacíos que
marchita la indignación. ¿Eso
explica la prosa del mundo?
A veces ceso totalmente y abren
los pedacitos del amanecer
en un rincón de la lengua.


PUERTOS

De las cortadas de la vida
hay una que no se puede abrir.
Verano es ese día
que adora los pasados del odio.
Cuando soplan los vientos,
abriga y Eros
festeja el triunfo de su llama.
Palabra y muerte no se juntan.
Cae a pedazos la mirada restante
y todo se une menos
los sonidos del hambre.


FLORES

En las esperas del aguante
crecen margaritas cada vez
más pálidas. Recuerdos
de su belleza, pan
en la mesa que borra su nombre.
Nunca se dejan perseguir. El vidrio
donde bebían sol
se convirtió en un acto
solo. Se fueron de la boca
que nombraba su aroma.
El tiempo
se las llevó, ya bárbaro.
De todos los mundos posibles
no hay uno sin el negro
apague de la espuma o la
neblina de palabras rotas.


ESCENAS DE LA GUERRA

Convierten al mundo en hospital,
quieren que no esperemos nada,
ni siquiera lo que no va a llegar y por
la curva del cielo pasa
tu rostro que llora.
Odios tristes, noche fría,
humillaciones del reloj.
Tu cuello es una rama erguida,
un corto exilio de la maldad.
Te beso allí donde volvés
a tu secreto. Crepitás
en días que sangran.


INSISTENCIAS

En la amplitud del amor cabe
la insistencia en ser otro, eso
que despliega sus alas en la
repetición flotante de aguas mínimas.
Se autoborran las iras, aparece
la luz tocando su saquito
de espérames y andates. Se abre
el cristal de la noche encontrada.
Flores que dían con
la época de sucesos tristes.
No hay vacíos en esa escuela
de lo que nunca es pecho gris. Hay
rostros que van de espejo en espejo
para buscar su nombre.


ARRABALES

Ante tu voz se detiene el dolor.
Tu voz está muda, la
sombra mordida por los perros
es nuestra propia sombra y vive
al pairo de los besos,
cubre la pérdida con pliegues y
recordaciones que vendrán. La noche
no es una hermana acostada
con las manos vacías. Es tu ropa
que cae al suelo y se retira
a su aroma. Así venís
desde cualquier confín. El sur
está vacante, menos
tu hermosura que pasa por
mi avidez. Mojás
mi boca con tu vino justo.
Despertás arrabales
del amargo arrabal.


ESTE

Este derrame en tus
territorios de sed y furias,
donde se marcha adónde
guiado como un ciego y los
inviernos que se van y vana
es la memoria de nosotros en movimientos
de dolor a dolor,
heridas o ilusiones
de libertad, fantasmas que se enfrían,
clavos de hierro que clavaron
gritos,
párpados del cosmos,
en tu calor se cierran,
como si todo fuera oscuro
y tu mano no volviera a tu mano
quedaba en mí.


AMPAROS

El aire, la roca, el péndulo, la
claridad de la noche
dan noticias del mundo que
nadie sabe leer. ¿Son ellas
para ellas, no más? Las sábanas
arrugadas del día
envuelven un fulgor cercado
por rostros que se acaban.
Su solo amparo es
el deseo. 


DESCANSOS

La realidad del cosmos, eso.
Neptuno vuelve
carne rosada en negra y los
caminan
en los rincones del rencor.
Qué dulce es comprenderlo.
La materia masculina de la gracia no
se quiere leer, no piensa.
La medianoche llega sin trabajo al
acto visible del pecho,
mira de frente sus malezas,
cavila sobre
la morida común del estar.
El beso divulgado fue labio.
Un crepúsculo arde en las ventanas
del más instante, más.


TE DIGO

Borrado del mundo real, borracho
de este crepúsculo que canta
en otro lado y el ángelus cruza
a caballo de una campana.
El cielo muere y
no veo a nadie, nada, sino
el fuego que arde cuando hubo
una garza azul
erguida en tu mirada blanca.
Quemaba ayeres,
la basura que el tiempo deja.


RAZONES

Hay continentes tristes,
escuelas, talleres, cuarteles.
Las cosas tienen aspecto de
amistad mutilada y el amor
desea una verdad.
¿De qué le sirven ciencias que
le ladran a la puerta que no tiene?
La luna en lunas del ropero
se liberó del cielo y
despierta entendimientos de lo amado.
La noche pasa como
nave lejana con dedos
que tocan sustancias íntimas.
Los movimientos del estar
nos preguntan qué ser.


LA RUEDA

El puente o arco entre
tu mano y la mía cuando
no se tocan,
¿qué retoca, qué trastoca
ese vacío, solo
en su fatiga?
Nace una flor, sí,
se agosta en mayo como una
equivocación de la lengua
que se equivoca, sí, mientras
en las páginas de nosotros mismos
tu cuerpo escribe.


SOLES

Bajo el sol doble de la furia y la pena
la vida sigue.
La vida sigue bajo el sol
doble de la furia y la pena.
Sigue la vida y gira
el sol doble de la furia y la pena.
Es un recurso amar a un árbol
y otras humillaciones del paisaje.
El esplendor del tiempo respira
en una mujer.
Se alejan pensamientos
que quieren ser vistos. El sueño
cierra la puerta para
que empiece otro.


PASA

No sé por qué te amo.
Sé que por eso te amo.
Cae mi lengua, como la de Catulo,
en su doble noche de deseo.
Nadie vuelve de vos
a lo que fue. Cuando callan
las palabras inevitables, las
repeticiones del dolor y
los huecos de la tiniebla alta,
conozco tu pacto que sucede de pronto.
Nacer es el apetito que das.
Caballa de la boca.


En amaramara, con pinturas de Arturo Rivera, Planeta, Buenos Aires, primera edición septiembre de 2016. Poemas a Mara Lamadrid.
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - México, D. F., 14 de enero de 2014). Fotos: Jmp

miércoles, 4 de abril de 2018

Juan Gelman, El día que el corazón aprenda a leer y a escribir



SABERES

Pasé por el árbol que da flores blancas en invierno
y supe
que moriré antes que él.
En mi puerta el sol dora
pasados por venir.


VACÍOS

Anochece en la madera y mi padre
sucede, marca
distancias en los
vacíos de la lengua.


PÁJAROS

Estos pájaros vienen del sur.
Tienen razón.
Tener razón es un error.
Barcos, barcas, la mano.
El río gris de los gorriones
viene del ser no del sur.
Estos pájaros vienen del sur.


CAMARONES

A Gonzalo Rojas

Esto se ha vuelto un poema largo,
un amor largo:
ella entra al supermercado Wall-Mart,
como hay que decir en la poesía de hoy, 
me harta la poesía de hoy,
ojalá fuera de ayer o de mañana,
nombrar el mundo bautizado
es más triste que la tristeza, sin embargo
ella marchita al duelo cuando entra
al supermercado Wall-Mart y ve
camarones en una bandeja
contra los rojos de la carne, crudos,
baratos, treinta pesos, y ve
su fino gris, los compra
y en la cocina de la casa,
en sus aires que merecen una felicitación y 
el séquito del café lava un mundo
donde el reloj ni piensa en su catástrofe,
ella se sentó, los peló, los marinó
en soya, ajo, salsa de ostras, unos chiles antiguos,
los dejó navegar hacia una playa 
en la que Judas nunca pudo entrar,
les puso un rebozo blanco con
los reclamos del huevo y de la sal, y
los frió mientras olvidaba
cigarrillos prendidos en una teoría política.
Así recuerda que me ama.
Las frutas del mar viven oscuras
en la extinguida eternidad.


LECTURA DE POEMAS CON PÚBLICO

Todo se cuestiona, el texto
leído, el acto
de leer, su conversión
en labios duros.
El momento del texto no es
el contratexto leído y
qué felicidad o desdicha
pasa entre ellos, quién sabe.
¿Habrá puentes ahí para
no caer del pulmón hablante
al suelo del callado?
Se puede elegir la aflicción,
pero no sirve para nada.
Lo que sirve es el pájaro de siempre
en la rama de siempre que
hace viento en la existencia, dice
que nadie sabe cómo pasa el recuerdo
para decir que la amás.


OPINIÓN

Los poemas escritos en
estado de frialdad tienen
una ventaja: están escritos
en estado de frialdad. El odio
del vecino no entra ahí, ni el vecino
atado a su odio y
se puede alabar las bellezas del paisaje.
Alabar es una palabra rara, lleva
del ala al bar donde
el estaño está mudo.
Los poemas sin sangre
tienen una ventaja:
no tienen sangre, ni
sacudones mortales o inmortales, ni
la imperfección, la suciedad
de todos. Eso cae y nada
perturba a la tierra.
A los poetas que practican esa visión y
sin duda escriben hermosos poemas,
habría que levantarles una estatua
ciega que no se vea.
Es bello su no estar.
Todo está bien afuera
de todo lo que está mal, intocado y
lejos de la escritura, lejos,
en un canto bajito.


EL MENOS PENSADO

El día que el corazón aprenda a leer y a escribir
se verán cosas grandes:
a Dios barriendo la vereda,
lágrimas arrojadas al espacio
que nunca volverán,
los que sufren pasarán sonriendo y
las intenciones de la atención 
harán que florezcan jazmines y otras
ilusiones de la naturaleza.
Será un gran día, encontrarán
la palabra que se perdió
hace millones de dolores.
Véase lo que pasa:
el día que vino y se fue
será un gran día.


En País que fue será (México, 2001-2002), Seix Barral, 2004.
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - México, D. F., 14 de enero de 2014). Foto: Jmp

viernes, 26 de mayo de 2017

Juan Gelman, Lo que es en cualquier parte y nunca avisa


¿Y


     si la poesía fuera un olvido del perro que te mordió la sangre/una delicia falsa/una fuga en mí mayor/un invento de lo que nunca se podrá decir? ¿Y si fuera la negación de la calle/la bosta de un caballo/el suicidio de los ojos agudos? ¿Y si fuera lo que es en cualquier parte y nunca avisa? ¿Y si fuera?


En: Hoy (Ciudad de México, 2011-2012), Seix Barral, primera edición mayo de  2013.
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – Ciudad de México, 14 de enero de 2014). Foto: Jmp.
Siempre leo a Juan. Y los motivos son diversos. Hoy saco uno de sus libros, Hoy, de la biblioteca. Y veo en la primera página, anotado con lápiz, que son 287 poemas numerados y un poema final llamado “¿Y”. Junto a este último poema hay un pequeño recorte de diario del jueves 26 de abril de 2007, titulado Encuentro con Juan Gelman. Y en la imagen se lo ve a Juan junto a Cristina. Se miran a los ojos. Se toman la mano. Hoy, en este día, en el libro de poemas, para el no al olvido, para que la vida amorosa del otoño tenga hojas que no se caen. 

miércoles, 24 de mayo de 2017

Juan Gelman, En la memoria hay palabras que no se pueden decir


MOSTRAR

     En la memoria hay palabras que no se pueden decir. Duran, y hacen mal y hacen bien, como un caballo loco. Correr por esos campos sin tapar los ojos del recuerdo para que se detenga. Respetar el deseo que no fue. Contestarse con nada y mostrar valor ante el desastre.


VIAJES

     La poesía tiene aceites para limpiar la palabra. Es más grasosa que la vida y deja manchas que llevamos sin merecer. Quema. Es movimiento de su obra y devuelve el pasado a su pasado.


EL ATADO

     Escribir sin contar es como vivir sin vida. Las palabras serán inocentes, pero no su relación. El contador traza una columna del “debe” y otra del “haber” y en la última anota los silencios que supo conseguir. Con las caras de una palabra quisiera hacer piedras y mirarlas todas hasta el fin de mis días. Esas caras siempre tienen otras fugitivas de la boca. Morder la piedra, entonces, es la tarea del poeta, hasta que sangren las encías de la noche. En esa noche navegará sin rumbo fijo, desconfiado de todo, en especial de sí, mirando espejos que cantan como sirenas que no existen. El poeta se atará al palo mayor de su ignorancia para no caer en sí mismo, sino en otro país de aventura mayor, muerto de miedo y vivo de esperanza. Sólo el dolor lo unirá muertovivo al vacío lleno de rostros y verá que ninguno es el suyo. Y todos serán libres.


En: Valer la pena (México, 1996-2000), Seix Barral, 2001.
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – Ciudad de México, 14 de enero de 2014). Foto: Jmp.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Juan Gelman, Entramos con Fidel con el Caballo


FIDEL

dirán exactamente de fidel
gran conductor el que incendió la historia etcétera
pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto
fidel montó sobre fidel un día
se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte
pero más todavía contra el polvo del alma
la Historia parlará de sus hechos gloriosos
prefiero recordarlo en el rincón del día
en que miró su tierra y dijo soy la tierra
en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo
y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos
y solo contra el mundo levantó en una estaca
su propio corazón el único que tuvo
lo desplegó en el aire como una gran bandera
como un fuego encendido contra la noche oscura
como un golpe de amor en la cara del miedo
como un hombre que entra temblando en el amor
alzó su corazón lo agitaba en el aire
lo daba de comer de beber de encender
fidel es un país
yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro
la Historia arreglará sus cuentas allá ella
pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos
buenas noches Historia agranda tus portones
entramos con fidel con el caballo



Compañero Comandante Fidel Castro (Cuba, 13 de agosto de 1926 – 26 de noviembre de 2016).
En: Gotán, 1962. Página 12, 2011.
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – México D.F., 14 de enero de 2014). 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Juan Gelman, Poetas hábiles en la abyección



HABILIDADES

El otoño se decolora, triste,
cuando poetas hábiles
en la abyección, pisan la
poesía, su fuego,
por un puestito. Ese
crimen les cuesta vida, no
se queman en el
pulso de su voz única
y nada alcanzan a nombrar.
Triste, triste, es la cara
del manco o ciego que
deja el vacío por la nada.
El apagamiento de su música
grazna en libros torcidos.

A Marco Antonio Campos



En: Mundar (Ciudad de México, 2004-2007), Seix Barral, 2007.
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – México D.F., 14 de enero de 2014).
Imagen: Sauce roto, exterior Taller Mundo despierto.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Juan Gelman, Octavio Paz Alberto Girri José Lezama Lima y demás


BELLEZAS

Octavio Paz Alberto Girri José Lezama Lima y demás obsedidos por la inmortalidad creyendo
que la vida como belleza es estática e imperfecto el movimiento o impuro
¿han comenzado a los cincuenta de edad
a ser empujados por el terror de la muerte?

el perro que mira acostado el domingo ¿no es inmortal en ese instante o diluvio
de la tarde contemplándose en sus ojos?
¿no ha quedado acaso el perro clavado a esa contemplación
que lo embellece o sobrevuela como ardor en la tarde?

y el deseo de Octavio Alberto José ¿no es movimiento acaso
y el movimiento su ser cuando atrapan la palabra justa o injusta?
¿no debe correr mucho quien quiera bañarse dos veces en el mismo río?
¿no debe amar mucho quien quiera amarse dos veces en el mismo amor?

y nuestro cuerpo ¿no ha sido inmortal uniéndose
al cuerpo amado con trabajos que pocos desdeñan
y despegándose desgarrándose o rompiendo incandescencias bocas
que rodarían en la noche como criaturas extraviadas que pueden hablar ya?

y esos cuerpos ¿no han venido para irse acaso dejando
un tránsito que nadie recorrerá sino ellos
que ardieron o arden como un perro mirando el domingo bajo el avión lento de Venus
y demás planetas en pura consumación?

y Octavio Alberto José eligiendo
sea cantar el término la finitud con voces melancólicas sea
emperrados en fijar un instante creyendo que la vida como belleza es estática
¿acaso no dan luz como planetas ciegos a sus propio destino?

¿y que piensan la estrella el perro contemplando a Octavio trabajar?
¿no es el sujeto del deseo la materia como el del macho la hembra?
¿no ha de girar Alberto como vida terrible cercenable
Indestructible en la noche del mundo?

y José preso en su José mirando la calle
mirándola desde esa eternidad verdaderamente
¿no mira contando comparando los quioscos de flores las vidrieras la gente?
bajo la sombra del patíbulo ¿no contempla la belleza que pasa como lejos de su propio terminar?

Octavio José Alberto niños ¿por qué fingen que no llevan la calma donde reina confusión?
¿por qué no admiten que dan valor a los oprimidos o suavidad o dulzura?
¿por qué se afilian como viejos a la vejez?
¿por qué se pierden en detalles como la muerte personal?


De: “Relaciones” (Buenos Aires, 1971-1973). En: “Interrupciones 1”, 1986, Página 12, 2011.
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – México D.F., 14 de enero de 2014).
Foto: Juan Gelman y su nieta Macarena (hija de Marcelo Gelman y María Claudia García), en Uruguay.