Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Luis Borges. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Luis Borges. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de diciembre de 2016

William Blake, Corderillo, corderillo


EL CORDERO

Corderillo, ¿quién te hizo?
¿Sabes quién te hizo?
¿Quién te dio vida y te alimentó
junto al arroyo y en los prados?
¿Quién te brindó deliciosas ropas,
de lana suave y alegres?
¿Quién te dio voz tierna
y capaz de regocijar todos los valles?
¿Quién te hizo, corderillo?
¿Sabes quién te hizo?

Corderillo, te lo diré;
corderillo, te lo diré:
le llaman por tu nombre,  
pues él mismo se dice Cordero.
Es humilde y manso.

Tomó la forma de un niñito.
Yo, un niño, y tú, un cordero,
somos llamados por el mismo nombre.
¡Que Dios te bendiga, corderillo!
¡Que Dios te bendiga, corderillo!


EL TIGRE

Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?

¿En qué profundidades distantes, en qué cielos
ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque? ¿Qué tremendas garras
osaron sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quién hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
osó idear tu terrible simetría?


En: Poesía completa, Hyspamerica, 1986. Traducción: Pablo Mañe. Imagen: Wikipedia.
“Visionario, grabador y poeta” llamó Jorge Luis Borges a William Blake (Londres, 28 de noviembre de 1757 – 12 de agosto de 1827). Y agregó: “Blake nos impone tres caminos de salvación: el moral, el intelectual y el estético. Afirmó que el tercero había sido predicado por Cristo, ya que cada parábola es un poema”. Poemas para ser cantados: “El cordero” (Cantos de inocencia, 1794) fue musicalizado por Allen Ginsberg en 1970, y lo tengo en una antología de la obra de AG, una caja de 4 CD; la versión se encuentra en el CD 3 y corresponde al track 5. “El tigre” (Cantos de experiencia, 1794; hay dos versiones más que están por fuera de CdE) es uno de sus poemas más conocidos. Inspirado en él, Borges escribió el cuento “Tigres azules”. 

martes, 14 de junio de 2016

Jorge Luis Borges, El que lee mis palabras está inventándolas


LOS JUSTOS

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.


LA DICHA

El que abraza a una mujer es Adán. La mujer es Eva.
Todo sucede por primera vez.
He visto una cosa blanca en el cielo. Me dicen que es la luna, pero qué puedo hacer con una palabra y con una mitología.
Los árboles me dan un poco de miedo. Son tan hermosos.
Los tranquilos animales se acercan para que yo les diga su nombre.
Los libros de la biblioteca no tienen letras. Cuando los abro surgen.
Al hojear el atlas proyecto la forma de Sumatra.
El que prende un fósforo en el oscuro está inventando el fuego.
En el espejo hay otro que acecha.
El que mira el mar ve a Inglaterra.
El que profiere un verso de Liliencron ha entrado en la batalla.
He soñado a Cartago y a las legiones que desolaron a Cartago.
He soñado la espada y la balanza.
Loado sea el amor en el que no hay poseedor ni poseída, pero los dos se entregan.
Loada sea la pesadilla, que nos revela que podemos crear el infierno.
El que desciende a un río desciende al Ganges.
El que mira un reloj de arena ve la disolución de un imperio.
El que juega con un puñal presagia la muerte de César.
El que duerme es todos los hombres.
En el desierto vi la joven Esfinge, que acaban de labrar.
Nada hay tan antiguo bajo el sol.
Todo sucede por primera vez, pero de un modo eterno.
El que lee mis palabras está inventándolas.


De: “La cifra” (1981). En: “Obra poética, 3” (1975-1985), Alianza editorial, 1995.
Jorge Luis Borges (Buenos Aires, Argentina, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, Suiza, 14 de junio de 1986).

viernes, 8 de abril de 2016

Jorge Luis Borges, Dos poemas




GUNNAR THORGILSSON (1816-1879)

La memoria del tiempo
está llena de espadas y de naves
y de polvo de imperios
y de rumor de hexámetros
y de altos caballos de guerra
y de clamores y de Shakespeare.
Yo quiero recordar aquel beso
con el que me besabas en Islandia.


NOSTALGIA DEL PRESENTE

En aquel preciso momento el hombre se dijo:
Qué no daría por la dicha
de estar a tu lado en Islandia
bajo el gran día inmóvil
y de compartir el ahora
como se comparte la música
o el sabor de una fruta.
En aquel preciso momento
el hombre estaba junto a ella en Islandia. 


El primer poema es de “Historia de la noche”, 1977. El segundo poema de “La cifra”, 1981. Ambos los extraje de “Jorge Luis Borges. Obra poética, 3”, Alianza Editorial, 1995.
Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986).