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martes, 22 de marzo de 2016

Jorge Ariel Madrazo, Algunos poemas recibidos


VISITA

A Edgar Bayley, Francisco Madariaga, Antonio Aliberti, Gianni Siccardi,
Joaquín Giannuzzi, Enrique Puccia, Enrique Molina,
Alberto Vanasco y Celia Gourinski.

Anoche visité amigos muertos.
Descansan, quién diría, todo su
no-tiempo en
jardines cuyos ramos cobijan
poemas y
citrus de ignota acidez

Los descubrí trajeados y alegres, tanto
que me hallé confesando: -No
hubiera jamás creído
Edgar, Francisco, Antonio,
jamás pensé
Gianni, Joaquín, Enrique,

Alberto,

Celia,

hallarlos tan contentos como si
fuese un suspirito vuestro transcurrir.

Conversamos sobre bares y dragones
y amores frutecidos
en sórdidos hoteles y en parques con dedos
de niebla

Mateando, sonreídos
me despidieron
con un fulgor que no olvidaré

Se escondía en sus miradas el color
                                      de una verdad.
Y había en sus labios
una revelación.


ELLA, LA QUE MURIÓ

Ella   la que murió,
quiso brindarme hoy el blanco té del
atardecer

Llegó con sonrisa y la usual falda azul
Abriole padre la puerta    el distante saludo
ellos los remotos ocupan el brocal    el
no aire    allí donde pesan sus cuerpos
faltantes

Ella   la no viviente
sonríe vivísima y feliz
las manos únense al libar el azúcar
sin carnadura   la blusa infla el ala
los soleados senos    un rayo

solar en el
ventanal

Volaba el alborear de la memoria
el verano      su amor oloroso
el sin tiempo meciendo su barca

Ella        la que no está
aquí estuvo y está
en el trasmundo donde sonrío
y bebo el blanco té

Padre háblale   (el triste)
yo los miro y sonrío

Yo             

el para siempre ausente
en esta escena


EL MORIR SIEMPRE OCÚRRELE A LOS  OTROS

Cuerpos, rostros, voces
a los otros córtanles el hilo
el póstumo suero solitario

El universo     la iletrada magia esférica
baila con el otro     atroz saltimbanqui
El otro es invitado a tu tertulia
son los otros los que ofician el amor

los otros en el sexo de tu hembra

los otros en tu sábana mismísima


PREGÚNTENLE AL VIENTO

El 23 de julio de 2009, Bob Dylan fue demorado e interrogado largamente por la policía cuando caminaba por una ciudad de Nueva Jersey, tras la denuncia de un vecino según la cual “un anciano de aspecto excéntrico” merodeaba observando las casas Los agentes admitieron no conocer al músico ni su obra

Bob vagabundeaba amatista esa tarde, el saxofon
de la Vejez le cacheteaba nubesfrutos atados a su
cinto desde el cual la agua con trasatlánticos de
ilusión, la
agua que sorbía su insaciada sed y sin
embargo aquel ordenado Caballero de las Letras y
las Artes, aquel Premio Príncipe
de Asturias, y Pulitzer y por si
no bastara candidato al Nobel,
anciano excéntrico con gorro quechua y errático
mirar, fue toscamente demorado por dos rubios
policemen
de veinticuatro rubios años, y Bob no
encendió su cetro de guardián
del dios del fuego. No
lo encendió, aquella tarde,
en la lluvia.
Apenas si dijo “soy Dylan, Bob,
y si ustedes no
lo creen
pregúntenle al viento”.

Así fue: Bob Dylan se ciñó a mirarlos con
infinita sabiduría húmeda y
preguntó:
“¿Cuántos mares tiene que surcar
la paloma blanca
antes de poder descansar en la arena?
Si no lo saben, pregúntenle al viento
La respuesta, tontos, dijo,
está soplando en el viento.”

Sólo eso, les juro, ocurrió aquella tarde.
Pero alcanzó a alterar el ciclo de los astros
Y un pez azul saltó sobre la luna
cuando Bob Dylan con llameantes
pupilas disparó:
“¿Cuántos caminos tiene que caminar un
hombre
antes de que le llaméis hombre?”
Y enseguida cantó, alzándose en un ala:
“Si tienen dudas, pregúntenle al Viento.
“La respuesta”, les dijo, y
sonrió,
“está soplando
desde siempre
en el Viento”.


GUERREROS DE LA NADA

No los veíamos, a esos perros gemidores
Del inframundo, esos xolotlzcuintles cuyas heridas
Sanaban con sólo humedecerlas

No los veíamos mas allí estaban, dentro
De nosotros, caminando con nuestros pasos,
Sangrando nuestra sangre con aroma de inciensos

¿nos guiaban acaso al infierno, a un cielo del revés,
A nuestros huesos descarnados, a nuestra desmemoria?
Eran calientes, su cuero sin pelos nos encendía el corazón

Ahora, aquí abajo velan nuestras armas, quieren despertarnos
Para acudir donde Xólotl, el guardián de esta rara comarca
Pero sólo deseamos descansar, hemos sufrido demasiado

No nos platiquen ya de mujeres de muslos de lino
No nos recuerden el Sol cuyo carro rueda en la alta esfera
Nadie de aquí nos moverá. A nosotros, los guerreros de la nada.


Es mucho (aunque no suficiente) el material recibido a lo largo de todos estos últimos años del querido poeta que hace unas horas nos dejó físicamente. Gracias, Jariel, por todo lo bueno, gracias.
Jorge Ariel Madrazo (Buenos Aires, 26 de agosto de 1931 – 21 de marzo de 2016). Foto: en City Bell, circa 2009, de izquierda a derecha: Néstor Mux, Andrea Ocampo, Sebastián Riestra, Jorge Ariel Madrazo, José María Pallaoro y Bigote Acosta.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Jorge Ariel Madrazo, todo parece hundirse en el gran lago




SI ESTALLA O EXPLOTA…


SI estalla o explota en el
encéfalo rival
el derechazo de aquel negro
(víctima pasiva de los puños del campeón)
Y el campeón trastabilla, bamboléase, se
aferra
interroga al reloj donde
trotan los segundos
que restan para el round

Si todo parece hundirse en el gran lago
de las hojas del río de la muerte
y los reyes de la noche cantan a la amada
bajo los balcones
de la extremaunción
Cuando todos a tu alrededor
vigilan si respiras aún

En ese instante
te engaña la fiebre
crees ver a tu país amamantando sus
pródigos hijos
celebrando los logros de
una frutal
comunidad

Verás a tu mujer
feliz y resurrecta

velando tu desvelo
cerrándote los ojos

que miran a
ninguna parte.



En: “Lo invisible”, Ediciones Lamás Médula 2014.-
Jorge Ariel Madrazo (Buenos Aires, 1931).-

Foto: City Bell, 2009. Norma Etcheverry, José María Pallaoro y Jorge Ariel Madrazo. 
Archivo de la talita dorada. 

lunes, 14 de mayo de 2012

A Mario Trejo (1926-2012) por Jorge Ariel Madrazo



LA GRAN MARIO

Al poeta Mario Trejo


Al levantar el tubo del teléfono una
sibilina confusión me gana:
algún extraño ser
en el extremo opuesto
pretende someterme a
su oráculo particular.
“Soy José Enrique Rodó”, susurra
con voz de caracol en la bruma, y me interroga:
“¿Sabés qué significa tu nombre, Ariel?”
por fortuna, logro recordar: “Ariel, León de Dios”
Mario Trejo, gran poeta y perverso inquisidor
carraspea y exclama: “Muy bien,
usted no parece argentino, ché”
mas cuando intento saludarlo, entablar
lo que quizás fuera un diálogo normal
me interrumpe: “Estoy
muy apurado
el tiempo escasea en todo el mundo
y los años se van que ni te cuento”.
Así que reprimo un grito de enojo
y a punto de colgar el aparato
me digo: “El genio resplandece
donde menos el vulgo lo espera:
Mario Trejo me ha burlado una vez más”.


J.A.M: “El poema que le escribí, con humor y amor, en 2009.
¡Hasta la vista, maestro y amigo!”.


Mario Trejo (La Plata, Argentina, 13 de enero de 1926 – Buenos Aires, 13 de mayo de 2012).
Jorge Ariel Madrazo (Buenos Aires, 1931). Poeta, narrador y periodista.

domingo, 13 de marzo de 2011

Jorge Ariel Madrazo – El colibrí como un acto político


EL COLIBRÍ COMO UN ACTO POLÍTICO


Inmóvil, casi estático,
lo inspira
la insobornable
verticalidad
(postura
resignada
a veces
sólo
para libar)
Al penetrarlo, el aire
induce el vértigo de las alas
Su mínimo ser parece
proponer el cambio
en lo igual indiferente
Podría tildárselo de
reformista
pero
su total, poético prodigio
es la mejor invocación a
una
intransigente,
vibrátil y alada
revolución.


Poema inédito, especial para Aromito


Jorge Ariel Madrazo nació en Buenos Aires en 1931. Poeta, narrador y periodista.
Foto: Jmp, 03.2011

martes, 3 de agosto de 2010

Jorge Ariel Madrazo – Cantigas para Ella, I, II, III


Foto: J. A. Madrazo en City Bell, octubre de 2009.
Archivo de la talita dorada.


I

Cuando los dedos del universo
se atreven a mecer
tu cabello con tal
untuoso desatino
una luz única, intensísima, se
enciende en el vino en
la casa del poeta, al borde
del acantilado

Una luz única, intensísima, y
el viento recién nacido
impulsa al navío violeta
contra el muelle y el albatros chillón
todo esto sucede cuando
el universo mece tu cabello

Y cuando atas tu cabello con
una delgada cinta de seda
como quien pretende contener
una tormenta en un dedal
las nubes caen sobre Tongoy
y yo pastoreo palabras
en el cosmos, en la luna,
y es mi única ambición

que tu cabello crezca en mi pecho
que tu cielo quepa en mis pupilas
que tus llantos empapen mi voz


II

La calidez, la seda.
Lisuras de la noche mojan tu cabello.

El mar escurre desde tus ojos
se incendia el parasol de la aurora.

La inteligencia dicta el turno de las gacelas
y electriza tus manos
con sonrisas de lluvia.

Haces nacer la música que nadie ha de oír.

Una garza desangra el horizonte, sólo
para que un lago de sangre insurrecta
dé vida a cuanto inerte parecía.

Cuando encendés tu luz, todas las estrellas
prefieren dormir.


III

Si la paloma por halcón perseguida
Huye con energía y vértigo pasmosos
A través de tornados, kilómetros, nubes
Y al sentirse alcanzada
Igual que el “Barón Rojo” proyéctase hacia tierra
Eludiendo la metralla enemiga

Así huyes de mí con grácil aleteo
A través de poemas, labios, ojos.
Y yo, ya casi un viejo
Y vos, siempre paloma

Y vos, siempre paloma
Y yo, de pronto, un viejo.

Poemas inéditos, especial para Aromito


Jorge Ariel Madrazo nació en Buenos Aires en 1931. Poeta, narrador y periodista.

Jorge Ariel Madrazo – Cantigas para Ella, IV, V, VI


Foto: J. A. Madrazo en City Bell, octubre de 2009.
Archivo de la talita dorada.


IV

Ojos tuyos que me miran no son
riente o cándido mirar, ojos
son para ser
religiosamente, en sí,
mirados: iris de la Afrodita
de Fidias
mar que en el mar
se enmarina
Egeo que un paralelo
Egeo enciela
entes u ojos libando
tu vigilia interior

Sobre la batea
ojos de mujer
procrean

en solitaria aldea
la idea
Mujer


V

DESPUÉS DE TUS OJOS EL SOL
es lo que más esplende pero
sobreviene el eclipse los celos

absurdos del destino
(empáñanse tus ojos en pena o
desconsuelo)

Oscuro es el camino si la escena
el eclipse solar ensombrece:
sangran las venas vómito y herrumbre

mas regresa a la frente su color
el panal a la miel, el amante al amor.
No puede el sol lidiar con tanta lumbre.


VI

SOY EL RAYO AZUL
en el teléfono las
fauces de la sed en el cántaro en el oro de
la leche en el
jadeo
de los soldados que agonizan en
la estepa en Rusia el frenesí soy
la mano descarnada por
la oscuridad
Soy el malamparado que las madres temen
el que te amará un invierno como
muncajamás
el que no ha de dormir por inventarte
en la brusca noche soy los ojos
que te harán sollozar

No me hallarás en el sótano en el alcanfor
Temblaré en el pórtico de las desapariciones
Viviré en tu sueño Y cuando no me sueñes
será
que Aire no moje ya mi boca

Pero ella igual seguirá cantando
mismamente
todos los siglos por morir
la sorda música
invisible de
tu nombre


Poemas inéditos, especial para Aromito


Jorge Ariel Madrazo nació en Buenos Aires en 1931. Poeta, narrador y periodista.

lunes, 2 de agosto de 2010

Jorge Ariel Madrazo – Tres poemas


Foto: J. A. Madrazo en City Bell, octubre de 2009.
Archivo de la talita dorada.

“Croan las ranas en un pantano inexistente…”
Miriam Cairo


…Y ÉSTA ES LA NOCHE
Para la poeta Marta Braier


Y ésta es la noche, danzando sobre los álamos
En el nocturno azufre vuelvo, pues, a ser
aquel que ni los íntimos amigos adivinan.
No, ellos apenas si acogen estas pálidas facciones
que los ángeles del ayer no soñaron, por eso
al aquí dejarte mi
palabra:
las ranas del campo
(donde una vez me supe vivo)
vuelven a croar, son mis fieles
escuderos
de la resurrección.

Ellas cantan al tren remoto
acribillado por el oro solar, por
las nubes del encanto
Ellas cantan
a mi perplejo corazón
Croan las ranas, y mi vida
obtiene en ello
lo justo y necesario.

Adviene
vuelto enigma
el canto de las ranas
y todo está muy
bien, está
todito bien, muy bien
¿Lo he dicho?:
Cantan las ranas
en su pantano inexistente, y
está todo en su sitio,
y muy muy bien
muy bien.


AH FRÁGIL EQUILIBRIO
o columpiar del blanco
grano de arroz en el borde
del plato, el arroz que osciló
hasta caer sobre el no más
pulcro mantel. Si fueras Marcel

Proust, tal hecho bastaría tal vez
para evocar la infancia y hacer
del plato: porcelana de Limoges,

del arroz, magdalenas en el té
invistiendo así de eternidad
a un día, como todos, prescindible.


UN GATO MUERTO
carece en apariencia
de co-razón
(de ser)
su ser es la
gatedad

el espejo del espejo del gato
igual a un poeta o gato vivo
en tal diverso
maullido o
melodía


Poemas inéditos, especial para Aromito


Jorge Ariel Madrazo nació en Buenos Aires en 1931. Poeta, narrador y periodista.

viernes, 23 de abril de 2010

Jorge Ariel Madrazo – Poemas con cine, 1



I. PAJARITO Y UN FILM MUDO

¿Se habrán previsto descarnados,
sombras vivientes de un film mudo, los
actores (hoy muertos) de un film mudo?
Es decir: ¿soñaría louise brooks
la lujuria la sal de pasión
de algún voyeur de hoy deseando a su lulú y tal
voyeur el posible desear
adivine
del hijo que mañana
deseará a su louise brooks?

Y así, siguiendo el hilo, te preguntas:
Los mitos griegos las magníficas perséfones
¿sospecharon, un quizás, un talvez, su mítico
linaje? ¿Habrán acaso
razonado: “Mito somos y así
debemos comportarnos? ¿O:
“triste es el mito que no se presiente”?

Y ¿cómo en la foto tremolar tal gesto,
convertirte en el mítico ancestro
de un futuro álbum familiar?
¿Susurrar cheeessseee y la obediente
sonrisa (pajarito)

Pajarito del mito gorjea, viajero
de las alas y flashes del tiempo.


II. MALVA Y UN FILM MUDO

Un film mudo: sus actores
ni lo sospecharían.
¿Sería eso –para ellos– un film
no audible aún
mimético
inverbal?
(ellos sólo rodaban un film).

Así tu forma de mirar
la planta de la malva:
No pensarás: “estoy mirando
la festoneada malva
el sueño voraz
de algún ácaro malvácea real
sembrada en riberas del
Tigris
que crece en cementerios y en
caminos
vellosa malva igual a
la vida
si se lo piensa con detenimiento”.

Sólo miras una hierba una
malva
y el viento (brusco)

te despeina.

Poesía inédita, especial para Aromito

Jorge Ariel Madrazo nació en Buenos Aires en 1931. Poeta, narrador y periodista. Exiliado entre 1976 y 1983 en Caracas, Venezuela. Su último libro publicado es “De vos”, Ediciones El Mono Armado, 2008.

Fotos: Louise Brooks (1906 – 1985), mucho más que una cara bonita del cine mudo.

Jorge Ariel Madrazo – Poemas con cine, 2



III. ES POR ELLO QUE

De su perfil o helénica medalla
búrlase john barrymore
(terror del transcurrir burbujas
en la arena)
Se hubiese él decidido por la pintura
–dices–
Y aquella starlette advenediza
(la ninfa de rojos
dolores)
no seguiría desahuciándolo en whisky. ¿Por qué
su pasión john no ofrendaría a asta
nielsen femme fatale
mirabilis amore
cuya máscara mima nerviosas hojitas?

Nadie retiene su último sol Un
perfil (hermoso) destila gusanos.


IV. MEDELLÍN, 24 DE JUNIO
(a un documental sobre la muerte de Gardel)

Si se horrorizan todos con
chambergos: cintas negras copas
en bombín
mientras sus nervios, calando la gorra
trémulo vigilante apacigua,
gesto inservible ante tragedia tal
como ésta que enluta a chicos y
a grandes: trivial escena en que
la parca
de pronto de un cantante se enamora,
lo abate la Señora sin preaviso
y es la tierra cardumen de sábanas
debajo de las cuales yacen
mueren
cuerpos gloriosamente
anónimos

Y esto torne a ocurrir cada junio
y un petimetre espía a la cámara

Mas, si usted vuelve atrás la manivela
la serranía límpiase de sangre
Dejen de arrojar fuego los aviones
y estén a tiempo los protagonistas
de eludir las argucias del destino,
obviando así que radios y periódicos
proclamen con acongojado énfasis
lo que sorprende, obsede todavía:
Carlos Gardel matóse en Medellín.

                                                                       Poesía inédita, especial para Aromito

Jorge Ariel Madrazo nació en Buenos Aires en 1931. Poeta, narrador y periodista.
Foto: Carlitos en Montevideo, 1933

viernes, 13 de noviembre de 2009

Jorge Ariel Madrazo - Carne y otros textos de “Quarks”



CARNE

Dedos de él, masajeando cuello y nuca de ella. Acaban de conocerse. Le ha revelado él la magnitud de su deseo: "Te quiero comer". El reencuentro, seis meses más tarde, será dulce e interminable. Lo que le demore asarla en el horno a leña de su casa de campo.


¿FUERON LOS BIGOTITOS?

¿O las lucubraciones del profesor sobre el Ser y el Tiempo, aquel 1924, en Marburgo, Alemania? Ella, dieciocho años; él, treinta y cinco. Ella es un ave de lírico vuelo estricto, él un águila de planeo calculador. Ahora, mientras miras la foto de ella, esos ojos tristes, esa semisonrisa triste y dulce, es decir trilce, es decir dultris, el mechón que cae sobre la oreja derecha y las mangas del bluson abuchonadas y con puños de encaje, le advertís, en un susurro: “Tené cuidado, él no te conviene”. Pero ella no te oye. Sigue trilce. Sigue dultris. Sigue Hannah Arendt.


LA VENTANA INDISCRETA

La observaba cada noche, con avidez de fisgón. Ella, en entreabierta bata de noche, sentada ante el boudoir, se maquillaba interminablemente, se perfumaba, cepillaba el cabello suelto en ondas sensuales. Así cada noche. Luego se ponía de pie, giraba hacia aquel vecino indiscreto y apagaba la luz. Desde el edificio de enfrente, él se sabía ya enamorado. Hasta que, decidido, cruzó la calle y, temblando de excitación, oprimió el timbre. Ella abrió la puerta, sonriente y tanteando el aire. Era ciega.


ACROBACIA AMOROSA

Quiso retratar los gestos del amor: sólo cuerpos desnudos ardiendo en el vacío.


En: “Quarks”, microficciones, 2009.
Jorge Ariel Madrazo nació en Buenos Aires en 1931. Poeta, narrador y periodista.
Jorge Ariel Madrazo en Aromito: El sol no sabe de moral y otros poemas.
Foto: Isabel Sarli en Carne, 1968.

jueves, 16 de julio de 2009

Jorge Ariel Madrazo: El sol no sabe de moral y otros poemas inéditos



«LA LECCIÓN DE ANATOMÍA», DE REMBRANDT


“Es notable que algunos discípulos
observan la lámina de anatomía y no
el cuerpo yacente”
- W.G. Sebald

Graves cirujanos en torno al criminal
que ayer conoció la horca
en Leiden,
urbe presuntuosa.
Vean lo que Rembrandt eternizó:
El profesor Tulp es, en la tela, un
arúspice del destino, cruel
destino que reserva
a todos un mismo frío mármol.
El doctor Tulp procederá
con su escalpelo, sobre ese cuerpo –o quizás
¿por qué no? sobre el tuyo, o el mío–, a
escandir un antebrazo en circense
ostentación: espectáculo
de alta sociedad
que ejerce su status aún en la muerte.
Varios de aquellos
togados discípulos eluden,
sin embargo, mirar
el cadáver mancillado: en
un rápido cambio de escena
ellos vigilan,
sobre las láminas del libro allí abierto,
el itinerario del descuartizamiento.

(sólo así descifrarán,
piensan estos rígidos
adeptos de Descartes,
los ocultos fervores
de nuestra futura
inevitable
descomposición).


EL SOL NO SABE DE MORAL


El Sol
no sabe de moral:
en larvadas
tardes
centellea

déjase
penetrar
por el pico de
pelícano
del mar

Cuando lo desea
el Sol
enracima

uvas de
la
Vida

O las calcina con
un relincho un incendio
un desangre un
galopar

El Sol no sabe de
lenguas
nadie
le reveló:
“usted se llama
Sol”

El Sol no
habla
del Sol
sale o entra
y no lo
piensa

rayo más
rayo
menos
el Sol se parece
dulce señora
a usted

usted que
calla el propio cielo
desola el corazón
no piensa en
el varón

nacido de
su luz.


CÁLCULO


Y Ella me dijo, esquivando mi mirada, con pupilas
bajas me dijo “el amor,
lo he comprobado, sólo es perfecto si acata
postulados matemáticos de roja seducción”
Es verdad: las isobaras que
en sus curvas
nos congregan
la altitud de las mareas y aquella
puestita de sol
Tan admirables son como el torrente
de tus flujos hormonales
o el aroma de tu cuello que
deletreo

a trescientos kilómetros exactos
con delectación

Los estados de tu alma
multiplicados
por el vértice lunar
te acurrucan junto a mí para escuchar
a Thelonius Monk

Y qué decir de las grandes culpas del abandono
Y del miedo que tiende sus alas de estopa
Y del deseo con sus arterias de ají

Por favor, cuando desees calcular
dos más dos
ven a


Hagamos el amor


MIS AMIGAS


Juran los malpensados
que ellas flamean
alas y no brazos:
nada ortodoxas
alas
es verdad
pero de tal
levísima sustancia que
al correr a estrechar
con dulzura a mi amiga y
rogarle: “Ven,
fiel mensajera
de la delicadeza”,
tintineó ella sus manitas
-¿sus alas, acaso?- y
se elevó
para disolverse más luego en
la lluvia

Jamás diré cuánto la extraño.
Desorientado
en la alta noche
ya no sé
qué es peor:
si oir que no me ama
o saber que ahora
pertenece al aire.


EL ESPÍA


Aquella lumbre por lienzos opacada
de un evanescente resplandor rubí
-por favor, compréndanlo, les hablo
no de alegre ventana sino de otra
enfrentada a mi espionaje vergonzante,
donde acaso ya mismo algún enfermo
sin un átomo de fuerzas, ejecute
la agonía que ni alcanzó a ensayar-,
en esa roja luminaria o dormitorio
tan irreal como el apenumbrado
declinar de alguna turbia frente

¿no seré yo acaso el desolado huésped
que allí muere y la agüita se escapa de sus
ojos en tanto aquí, no lejos, con lógico estupor
desde mi barandal yo lo espío y me espío
y me aferro a mi silla con pálidos nudillos
y me siento tan sano en esta blanca noche?


ELLA TODA EN VERDE


Ella ilumina semillas
febriles misivas
Sobrevuela Ella un cercado de heliconias
Su vestido enrolla en muslos de polen y agapanto
Que me aprisionan cada noche manando
clorofila
Golpes de sexo y fucsia rompiente cascada
Ella anhela compartir su alma su
lecho de luciérnagas
Inventariadas por mí, hasta el alba
con obsesivo método
Me escribe Ella con abejas
Canta Ella cocotales del agua
Vive Ella toda en verde Un gnomo es
Ella de los bosques
Ella me escribe versos clorofílicos jamás
Sufrí tal deseo vegetal
Ella me escribe y sus senos frutecen
Ella me escribe con vértigo infinito
Es un picaflor jamás detiene sus alas su
ilusión, Ella escribe muy lejos de mí
Ella me escribe, me inventa, me redime
Igual que el picaflor redime el aire.



Jorge Ariel Madrazo nació en Buenos Aires en 1931. Poeta, narrador y periodista. Exiliado entre 1976 y 1983 en Caracas, Venezuela. Su último libro publicado es “De vos”, Ediciones El Mono Armado, 2008.

Foto: La Otra revista de poesía.

Ilustración: Rembrandt van Rijn: “La lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp”, 1632.