Mostrando entradas con la etiqueta Hugo del Carril. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hugo del Carril. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de julio de 2012

Versos de un payador a la señora Eva Perón


VERSOS DE UN PAYADOR
A LA SEÑORA EVA PERÓN


Con aire de payador entro a su casa, señora,
con la guitarra canora templada por el fervor.
Cada clavija, una flor, y cada cuerda cantora,
una pulsación sonora que resalta con amor
para vibrar en su honor, mi dignísima señora.

No se acostumbra actualmente este estilo de canción,
se fue con la tradición del payador elocuente.
Pero siento, de repente, que en esta noble ocasión
debo hacer una excepción para cantar gentilmente
mis décimas oferentes que dedico a Eva Perón.

Más debo, con su licencia, o más bien con su perdón,
reanudar la improvisación y borrar mi inexperiencia.
Cegado por la impaciencia cometí la incorrección
de hacer la salutación olvidando, en mi imprudencia,
de festejar en su ausencia al General Juan Perón.

Él es el verbo mayor y usted la mayor templanza.
Él es la punta de lanza y usted la punta de amor.
Él es un grito de honor que hasta el deber nos alcanza,
y usted la mano que amansa cuando castiga el dolor.
Él es el gran sembrador y usted la gran esperanza.

Él es el gran constructor de la patria liberada
y usted, la descamisada que se juega con valor.
Los dos uncidos de amor son vanguardia en la cruzada,
las masas, emocionadas al brillo de este fervor,
han jurado con honor morir en esta patriada.

En estilo payador canté en su casa, señora,
con la guitarra sonora templada para su honor.
Perdóneme si al favor de su mano acogedora,
mi pobre musa cantora no supo cantar mejor
al restallar con amor en esta casa, señora.


Homero Manzi. 1949.
Música: Hugo del Carril.
Imagen: idea de Alejandro Marmo y diseño de Daniel Santoro, 
Evita en las paredes del Ministerio de Desarrollo Social.

lunes, 17 de octubre de 2011

Homero Manzi – Nadie ha comprendido igual las penas de la nación

VERSOS DE UN PAYADOR AL GENERAL JUAN PERÓN



I
Va a perdonar su excelencia
que un payador del camino
le alce su verso genuino
ante tanta concurrencia.
Quisiera, en esta emergencia,
tener el don de Gabino
para elogiar con más tino
la histórica presidencia
que realiza su excelencia
en este suelo argentino.


II
Perdóneme, Presidente,
pero tengo la certeza
de que alabar su grandeza
es traducir muchas mentes.
Usted luchó por la gente
desbrozando la maleza
y el criollo que siempre pesa
con justicia y noblemente
sabe que usted fue un valiente
al lado de su pobreza.


III
Usted liquidó el instante
de la miseria social
y el oprobio general
del vende patria triunfante;
vergüenza del tiempo de antes,
cuando el fraude electoral
era el destino fatal
que le aguardaba al votante
en aquel tiempo distante
de ignominia nacional.


IV
Siguiendo la ejecutoria
de esta noble evolución,
el pueblo de la nación
vive su trance de gloria.
Él siempre tendrá memoria
de la gran revolución,
y a fuerza de corazón
mantendrá la trayectoria
que ha señalado en la historia
el General Juan Perón.


V
Usted trabaja y nos cuida
desde que nace la aurora,
robando tiempo a las horas,
le quita vida a su vida.
Usted es la lumbre querida
de esta etapa bienhechora,
y su ciencia salvadora,
mientras se cumple, no olvida
a la clase desvalida,
que es valiente y cinchadora.


VI
Por eso, mi General,
con esta improvisación
quise arrimar mi montón
a su labor nacional.
Nadie ha comprendido igual
las penas de la nación,
nadie con más corazón
nos libró de tanto mal.
Nadie como Juan Perón,
Presidente y General.


En “45 poemas paleo-peronistas”, selección de Aurora Venturini y Fermín Chávez, Ediciones Pueblo Entero, 1997.