| "Espejo y cámara", City Bell, 17 01 2024 |
miércoles, 17 de enero de 2024
DENISE LEVERTOV El poema no escrito
jueves, 19 de enero de 2023
DIANE DI PRIMA Sombras que caen sobre los cruces del camino
miércoles, 4 de noviembre de 2020
DIANA BELLESSI Y al fondo el coro de gallinetas
VARIACIONES DE LA LUZ
Un
revuelo naranja al poniente
en lucha libre con el violeta
donde se hace de repente un claro
verde como aquel rayo purísimo
perseguido en la juventud
y al fondo el coro de gallinetas
y un silencio al frente que corta
el tajo de luna con más silencio
y plata y noche hasta que sólo
quedan las luces de tu casa
a veces como mágicas naranjas
dulces y en la soledad amargas
LIBROS
PARA GRANDES O PEQUEÑOS LECTORES DE POESÍA
Como
prólogo al bello librito ilustrado por Pablo Ramirez Arnol, escribe Diana Bellessi:
Hola!
Fui una chica que nació en Zavalla, un pueblo de la provincia de Santa Fe,
después me llevaron al campo donde trabajaba mi familia y yo jugaba en el
predio de bambú de la huerta de mi abuelo, con los pajaritos y las enormes
tortugas de la zanja. Iba a la escuela todos los días caminando, así llegué a
la secundaria de una ciudad vecina. Siempre me gustó caminar, por eso a los
dieciocho me compré una mochila y me fui a Bolivia. Ahí me enteré que era
Sudamericana y eso me dio una alegría tremenda. Estudié filosofía en la
Universidad, pero antes de terminar me fui a dar una vuelta por todo el
continente, arriba de los camiones para reconocer mi casa. Aquellos cinco años
fueron maravillosos y me dejaron marquitas en el corazón. Después volví, y vino
la dictadura del setenta y seis.
Encontré
mi escondite en una isla del Paraná, que se volvió mi patria chica, y ahí paso
parte del año todavía, y parte en Buenos Aires. Si quieren leer más versos de
los que escribo, entren a Internet, a La página de Diana Bellessi, hallarán
muchos que puso una amiga. Y si prefieren el papel de un libro, hay uno gordo
que tiene casi todo, y se llama Tener lo
que se tiene.
Ah,
empecé a escribir versos a los seis. Chau a todos…
Buenos Aires, julio de 2011
En
Variaciones de la luz, ilustraciones
de Pablo Ramirez Arnol (Buenos Aires, 1965), Mágicas Naranjas Ediciones, Buenos
Aires, Argentina, 2011
Diana
Bellessi (Zavalla, provincia de Santa Fe, 11 de febrero de 1946) / Fotos: jmp
domingo, 30 de diciembre de 2018
DIANA BELLESSI Abren el cortejo al Pueblo entero
a los Funebreros de San Martin
y a los Viciosos de Villa Martelli
Destello
Resuello rozando el estandarte
el terciopelo
Palpitar del parche
Músculo tendón
torsión del hueso
sagrado
omóplato tendón
pelvis antebrazo
Expulsión de sangre
resuello
destello
dentellada de la muerte
que come el cuerpo
contorsión
Aleteo de diablos
mariposas en el pecho
palpitar de tetas
tatuadas
por el mar potente
de lentejuelas
Terror del golpe
que invade el hueso
Hombro/antebrazo
brazo/falange
golpeando el vientre
el bombista truena
llama
entra al centro
de la tierra
el fuego
bolas de fuego/inflamadas
en el aire
tragafuegos
piel aceitada de la cara
el pecho
contorsión de las piernas
como llamas en el aire
Atrás !
que el aire quema
de terror sagrado
Atrás!
los oficiantes llegan
con el orden férreo
del caos/desplazándose
Atrás!
las mascotas
querubines de la muerte niña
avanzan
con su gesto de gracia por la calle cercada
Acrobacia
Expulsión del otro
encerrado en mí
Cara y contracara
agita el funebrero su ataúd
el murguero entrelazado
a la danza del bailarín mayor: el grupo
de danzantes sometidos
de terror del golpe
que invade el hueso
Sobre la testa
penachos de cortadera
alas
el cuerpo entero
una máscara
menear preciso
seguido apenas por la larga capa
leopardo rozando el polvo
de sudor rociado
Vírgenes intocables
la calle
Y sólo atrás
las muchachas
morenas de ceñidas piernas
pies caderas hombros tetas
derramar del brillo
satén tafeta
la espalda tensa
el arco antiguo
carcaj cargado
fantasma
desnudas caras
altivas y violentas
cierran el cortejo
Abren el cortejo
al Pueblo entero
devorado
por el terror del golpe
el bombo/que invade el hueso
sagrado.
lunes, 7 de agosto de 2017
Diana Bellessi, Tener un jardín, es dejarse tener por él y su eterno movimiento de partida
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos -dejarse ir- para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.
Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror,
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.
Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.
viernes, 3 de marzo de 2017
June Jordan, En este árbol
viernes, 27 de enero de 2017
Ursula K. Le Guin, Había en la piedra una palabra
y con sombras y juguetes y nidos de ratones
y rugidos de furia y cascadas de lágrimas
y hondos silencios sexuales y sonidos
de origen misterioso nunca explicados
y tesoros y regalos y miles de desechos
y un flujo como un viento cálido pero más lento
soplando las hojas de los árboles y libros y años
de pez de la vida de un niño revoloteando plateados
rápido, rápido en la lenta ráfaga incesante
que ondula las cortinas un momento
todos esos años desde ahora, hacia atrás.
Que puedan los umbrales y los marcos bendecidos
bendecir a cada paso.
Que puedan los techos pero no los cuartos conocer la lluvia.
Que las ventanas conozcan claramente
la rama y la flor del manzano.
Y que podáis estar en casa
como la música está en el instrumento.
lunes, 3 de mayo de 2010
Juan Gelman – Los 80 del maestro, 2
Juan Gelman cumple hoy 80 años
_
DIANA BELLESSI - LARGA VIDA A SU JUVENTUD
¿Cómo perderse decir algo sobre Gelman una vez más? A los sesenta se sabe que cumplir ochenta no significa nada, la edad te la dan los otros y ante ellos uno sonríe, sonríe aceptándola mientras bracea en la inmensidad como a los veinte... pero ahora viéndola. La inmensidad de la vida en la que te levantás día a día para vivirla, y la inmensidad del poema siempre esquivo y del que no se sabe nada, viniendo o no, y frente al cual, Gelman responde como un niño ante esa realidad que llega nueva siempre. Están los que dejan de escribir, los que se repiten, y los que te sorprenden con algo no pensado antes. Estos permanecen vivos en la escritura, el poema los resucita cada vez como a un poeta que parece sin edad, y a esa clase pertenece Gelman.
El que empezó a leerlo en la década de los 60 y lo abandonó en algún tramo de su vida, que vuelva ahora, a sus últimos libros, y verá que aquel Gelman es otro. Y el que nació después, que empiece por donde quiera, lo sentirá tan contemporáneo y tan misterioso en lo que hace como a cualquiera de su edad, sin que el bronce de los premios lo haya tocado siquiera. Porque el poeta sabe eso anónimo y secreto que es el poema, sabe que sigue vivo si encuentra algo que no halló antes, si parece casi no tener los instrumentos para representarlo, y así, en esa realidad de lenguaje que es el poema, pensamiento y emoción bailan un baile nuevo. Así es Gelman a los ochenta: larga vida a su juventud...
En: Página/12, 3 de mayo de 2010
sábado, 20 de febrero de 2010
Diana Bellessi – Acceso a la imagen
ACCESO A LA IMAGEN
I
Entrar
¿Secreto bosque
en continuo estado
presente?
¿Figura al acecho
hojas que fulguran
en la cautiva luz
en la sombra
que las asedia?
Entrar
Al desorden
de una zona
antípoda
Carnal su centro
Carnal el sueño
que la alude
persigue
a ciegas
Aquí
El arcaico felino
salta
Su sombra inmóvil
que nunca posa
sobre la presa
Entrar
Pesado cuerpo
deseado
me desangra
Fauce a
fauce carnal
nos degollamos
y estoy adentro
Dame
dame la imagen
completa
II
Descansa sobre su cuerpo
Un surco
de sangre fino
desciende
bajo la seda áspera
de la piel barcina
Ojo
Destello fijo
que ciñe
un nuevo imperio
Ignoto
III
La escena se reconstruye
Detrás del puma
hay otro puma
Sin secuencia
temporal
en el fragor inmóvil
de las hojas
Late
Tambor vacío
en el silencio
Soy la primera que
penetra aquí
y aquí entró
la especie entera
¿Qué hay detrás?
¿Cuando deje acaso
de elegir a salvo
la rosa ingenua del día?
En Eroica, Ediciones Último Reino / Libros de Tierra Firme, 1988
Diana Bellessi (Zavalla, provincia de Santa Fe, 1946)