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miércoles, 17 de enero de 2024

DENISE LEVERTOV El poema no escrito

"Espejo y cámara", City Bell, 17 01 2024



NO TENER 

No tener sino ser. 
El corazón negro de la amapola, 
ah yacer allí como semilla. 
Transformarse en la amada. 
Mientras el mundo termina, entrar 
en la última nota de su música.


LAS HUELLAS 

Alguien cruzó este campo anoche: 
el día revela 
una perspectiva de cuevas color lavanda 
a través de la nieve.           Alguien 
entró al bosque sombrío. 


CANCIÓN PARA ISTAR 

La luna es una cerda 
y gruñe en mi garganta 
Su brillo brilla a través de mí 
y el barro de mi hoyo fulgura 
y se quiebra en burbujas plateadas 

Ella es una cerda 
y yo un puerco y un poeta

Cuando ella abre sus blancos 
labios para devorarme la muerdo 
y la luna se hamaca a carcajadas

En lo negro del deseo 
nos hamacamos y gruñimos, gruñimos y 
brillamos


EL POEMA NO ESCRITO 

Por semanas el poema de tu cuerpo, 
de mis manos sobre tu cuerpo 
          que acarician, recorren, en el rito de 
          adoración, descendiendo 
          su camino de maravilla 
          desde el latido de la garganta al vello del pecho 
          al sereno vientre al pene; 
por semanas aquel poema, aquella oración 
no escrita. 
                                 El poema no escrito, el acto 
abandonado en la mente, sin hacer. Los años 
un bosque de piedras gigantes, de troncos fósiles, 
bloqueando el altar. 


HABLANDO AL DOLOR 

Ah dolor, no debo tratarte 
como a un perro sin hogar 
que llega a la puerta de atrás 
por un hueso pelado, una costra de pan. 
Debo confiar en ti.

Debo llevarte con paciencia 
hasta la casa y darte 
tu propio rincón, 
un felpudo gastado para que te acuestes, 
tu propio plato de agua.

Tú piensas que no sé que has estado viviendo 
bajo mi portal. 
Anhelas que tu lugar verdadero esté preparado 
antes de que llegue el invierno. Necesitas 
tu nombre, 
tu collar y tu medalla. Necesitas 
el derecho de alejar a los intrusos, 
de considerar 
mi casa la tuya 
y tuya mi persona 
y a ti mismo 
mi propio perro.


En Poemas / Fundarte (Fundación para la Cultura y las Artes del Distrito Federal), Caracas, Venezuela, 1980 / Selección y traducción: Diana Bellessi / Fotos: jmp / 
Denise Levertov  (Ilford, Essex, Inglaterra, 24 de octubre de 1923 – Seattle, EE.UU, 20 de diciembre de 1997) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

jueves, 19 de enero de 2023

DIANE DI PRIMA Sombras que caen sobre los cruces del camino



CARTA REVOLUCIONARIA # 2 

El valor de una vida individual es un credo que nos enseñaron 
para infundir miedo e inmovilidad, “vives solo una vez” 
una niebla en nuestros ojos, somos 
infinitos como el mar, inseparables, morimos
un millón de veces cada día, hemos nacido 
un millón de veces, cada respiración y muerte: 
levántate, ponte los zapatos, 
empieza, alguno terminará 

Tribu 
un organismo, una sola carne, respirando júbilo mientras 
las estrellas irradian el destino que desciende sobre nosotros, 
vamos, estrecha las manos, haz lo tuyo, miles de hijos 
lo verán cuando tú caigas, crecerás 
mil veces en los vientres de tus hermanas 


CARTA REVOLUCIONARIA # 21 

¿Puedes 
poseer tierra, puedes 
poseer casa, poseer derechos 
sobre el trabajo de otros, (acciones o fábricas 
o dinero prestado a interés)
y qué piensas del 
producto de lo mismo, cosechas, autos
aviones arrojando bombas, puedes 
poseer propiedades para que otros 
te paguen renta? ¿y a quién 
pertenece el agua, a quién 
pertenecerá el aire cuando enrarezca?
los indios americanos dicen que un hombre
no puede poseer más de lo que logre cargar 
sobre su caballo.


CARTA REVOLUCIONARIA # 30

(A aquellos que vendieron el verano revolucionario del 68)

acuérdate de usar un sombrero, si tienes un sombrero 
y mete en él su pelo, si es pelo largo 
o no lo hagas, usa zapatos si está nevando y tienes zapatos 
acuérdate que ellos compraron todos los líderes, sé un líder 
si quieres ser comprado, pero acuérdate de 
contar la verdad, antes de que te compren, cuenta la verdad 
en voz alta, y los chicos te escucharán, no escucharán tu dinero 
cayendo sobre el mostrador de la licorería, día tras día 
no escucharán tus pesadillas de traición y tortura 
no escucharán tu mercedes, escucharán solo la verdad de la que hablaste 
te creerán y te honrarán después de tu muerte, abatido 
por aquella bala de la cia que no puedes eludir precisamente por tomar su dinero 
ellos te creerán y HARÁN AQUELLO QUE TÚ DICES 
NO AQUELLO QUE TÚ HACES 


AVE

oh hermanas perdidas de la luna
cabello en creciente, mar bajo los pies vagan
con velo azul, con hoja verde, con chal andrajoso vagan
por la Avenida A, por la avenida Bleecker vagan
por la calle Rampart, por la calle Fillmore vagan 
con corona de flores, con aliento enjoyado vagan

     huellas
          brillante madre perla
                             detrás de ti
ojos de piedra lunar
     donde la luna crece

con guantes, con sombrero, en harapos, en pieles, en abalorios
bajo la luna menguante, pelo chorreando en la lluvia negra
gimiendo junto a perros extraviados, silbando en los portales
son sombras que caen sobre los cruces del camino, las carreteras

cortando el tránsito vagan
escupiendo vagan
mascullando y gritando vagan
envejecidas y hablándose a sí mismas vagan
con ojos errante vagan
calientes por un amor fugaz vagan
llorando sus muertes

     caminan desnudas
     caminan envueltas en largas vestiduras
     caminan amortajadas
     caminan retrocediendo

        hambrientas
        hambrientas
        hambrientas

las escucho chillando
las escucho cantando
las escucho maldiciendo
las escucho rezando

        se acuestan con el unicornio
        se acuestan con la cobra
        se acuestan con el pasto seco
        se acuestan con el yeti
        chasquean los largos penes de los sátiros con sus lenguas

                están armadas
                conducen carros de guerra
                se alzan como torres
               son pequeñas
               se agazapan en los flancos de las colinas
               fuera de los vientos

preñadas vagan
descalzas vagan
apaleadas por borrachos vagan

               matan en mesas de acero
               nacen en lechos negros
                     el feto que arrancaron se endurece en la nieve
                     se levanta como la luna nueva
                     gimen en sus sueños

escarbando ñames vagan
buscando droga vagan
jugando con pájaros vagan
picando piedras vagan

          camino la larga noche buscándote
          trepo la cresta del mar buscándote
          me acuesto sobre la llanura, golpeo las puertas de piedra
          invocando tus nombres

          eres coral
          eres lapislázuli y turquesa
          tu cerebro se retrae como concha
          danzas sobre las colinas

               giras mujer de ardua sustancia
               bailas en los subterráneos
               te despatarras en los conventillos
               los niños lamen tus pezones

               eres las colinas, forma y color de la meseta
               la carpa, la tienda de cueros, la choza navaja
               los mantos de búfalo, la colcha, el tejido de Afganistán
               eres el caldero y la estrella nocturna
               te levantas sobre el mar, y cabalgas lo oscuro

me muevo en ti, ilumino el fuego nocturno
hundo mi mano en ti y como tu carne
eres mi imagen en el espejo y mi hermana
desapareces como humo sobre las colinas brumosas
me guías a caballo por bosques de sueño
larga madre gitana, apoyo mi cabeza sobre tu espalda

     yo soy tú
     y debo convertirme en tí
     yo he sido tú y debo convertirme en tí
     yo soy siempre tú
     yo debo convertirme en tí

        ay-a
        ay-a ah
        ay-a
        ay-a ah ah
        maya ma maya ma
        om estrella madre ma om
        maya ma ah


Escribe Diana Bellessi (1984): “Cartas revolucionarias…, dedicado a Bob Dylan y a toda una generación adolescente en la década del sesenta, fue ampliamente conocido entre los jóvenes de San Francisco. En un tono sencillo y un tanto discursivo, se niega a participar de un sistema social y una mentalidad gobernante que atenta contra la vida humana y el equilibrio todo de la naturaleza. Se niega, como miles de jóvenes lo hicieron, a participar en guerras genocidas, en la opresión de las minorías etno-culturales o sexuales, en el saqueo o envenenamiento del medio ambiente, en los fenómenos alienantes de la propiedad privada. 
Vinculada con los poetas beatniks –Ginsberg, corso, Ferlinghetti-, di prima explora otras regiones concernientes a la realidad que le toca vivir desde su condición femenina. Bajo la advocación de ésta última elabora el largo poema `Ave´, un canto shamánico donde la mujer, fluyendo en infinitas figuras se despliega y se reintegra…”. 

En Contéstame, baila mi danza / Seis poetas norteamericanas / Selección, traducción y notas de Diana Bellessi (Zavalla, provincia de Santa Fe, 11 de febrero de1946) / Ediciones Último Reino, Buenos Aires, Argentina, 1984 / Foto: jmp / 
Diane di Prima (Brooklyn, Nueva York, EEUU, 6 de agosto de 1934 - San Francisco, California, 25 de octubre de 2020) / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.- 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

DIANA BELLESSI Y al fondo el coro de gallinetas



         VARIACIONES DE LA LUZ

 

Un revuelo naranja al poniente
en lucha libre con el violeta
donde se hace de repente un claro
verde como aquel rayo purísimo
perseguido en la juventud
y al fondo el coro de gallinetas
y un silencio al frente que corta
el tajo de luna con más silencio
y plata y noche hasta que sólo
quedan las luces de tu casa
a veces como mágicas naranjas
dulces y en la soledad amargas

 

 

LIBROS PARA GRANDES O PEQUEÑOS LECTORES DE POESÍA

Como prólogo al bello librito ilustrado por Pablo Ramirez Arnol, escribe Diana Bellessi:

Hola! Fui una chica que nació en Zavalla, un pueblo de la provincia de Santa Fe, después me llevaron al campo donde trabajaba mi familia y yo jugaba en el predio de bambú de la huerta de mi abuelo, con los pajaritos y las enormes tortugas de la zanja. Iba a la escuela todos los días caminando, así llegué a la secundaria de una ciudad vecina. Siempre me gustó caminar, por eso a los dieciocho me compré una mochila y me fui a Bolivia. Ahí me enteré que era Sudamericana y eso me dio una alegría tremenda. Estudié filosofía en la Universidad, pero antes de terminar me fui a dar una vuelta por todo el continente, arriba de los camiones para reconocer mi casa. Aquellos cinco años fueron maravillosos y me dejaron marquitas en el corazón. Después volví, y vino la dictadura del setenta y seis.

Encontré mi escondite en una isla del Paraná, que se volvió mi patria chica, y ahí paso parte del año todavía, y parte en Buenos Aires. Si quieren leer más versos de los que escribo, entren a Internet, a La página de Diana Bellessi, hallarán muchos que puso una amiga. Y si prefieren el papel de un libro, hay uno gordo que tiene casi todo, y se llama Tener lo que se tiene.

Ah, empecé a escribir versos a los seis. Chau a todos…

 

Buenos Aires, julio de 2011

 

En Variaciones de la luz, ilustraciones de Pablo Ramirez Arnol (Buenos Aires, 1965), Mágicas Naranjas Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2011

Diana Bellessi (Zavalla, provincia de Santa Fe, 11 de febrero de 1946) / Fotos: jmp

domingo, 30 de diciembre de 2018

DIANA BELLESSI Abren el cortejo al Pueblo entero



MURGA

a los Funebreros de San Martin
y a los Viciosos de Villa Martelli

Tierra
Palpitar del parche en la planta
del pie
Destello
Resuello rozando el estandarte
el terciopelo
Palpitar del parche
sagrado
Músculo tendón
torsión del hueso
sagrado
omóplato tendón
fémur
pelvis antebrazo
Expulsión de sangre
resuello
destello
dentellada de la muerte
que come el cuerpo
contorsión
sagrada
Aleteo de diablos
mariposas en el pecho
palpitar de tetas
tatuadas
por el mar potente
de lentejuelas
Terror del golpe
que invade el hueso
Hombro/antebrazo
brazo/falange
golpeando el vientre
el bombista truena
                           llama
                           entra al centro
                           de la tierra
                           el fuego
bolas de fuego/inflamadas
en el aire
             tragafuegos
piel aceitada de la cara
el pecho
             contorsión de las piernas
como llamas en el aire
                            Atrás !
                            que el aire quema
                            de terror sagrado
                            Atrás!
                            los oficiantes llegan
                            con el orden férreo
                            del caos/desplazándose
                            Atrás!
                            las mascotas
querubines de la muerte niña
                            avanzan
con su gesto de gracia por la calle cercada
Acrobacia
Expulsión del otro
encerrado en mí
Cara y contracara
agita el funebrero su ataúd
el murguero entrelazado
a la danza del bailarín mayor: el grupo
de danzantes sometidos
de terror del golpe
que invade el hueso
Sobre la testa
penachos de cortadera
alas
de la inmensa máscara
el cuerpo entero
una máscara
menear preciso
seguido apenas por la larga capa
leopardo rozando el polvo
de sudor rociado
Vírgenes intocables
travestis sobre el altar
                                  la calle
Y sólo atrás
las muchachas
morenas de ceñidas piernas
pies caderas hombros tetas
derramar del brillo
en millones de lentejuelas
satén tafeta
la espalda tensa
el arco antiguo
carcaj cargado
fantasma
desnudas caras
altivas y violentas
cierran el cortejo
Abren el cortejo
al Pueblo entero
devorado
por el terror del golpe
el bombo/que invade el hueso
sagrado.


En Eroica, Libros de Tierra Firme / Ediciones Último Reino, Buenos Aires, Argentina, 1988.
Diana Bellessi (Zavalla, provincia de Santa Fe, 11 de febrero de 1946). Foto: Jmp

lunes, 7 de agosto de 2017

Diana Bellessi, Tener un jardín, es dejarse tener por él y su eterno movimiento de partida




Hay un fulgor mediado
por el sueño
un descenso
a la raíz que toca
tierra
y su estela de rojos
vivos que el aire lleva
otoño del paisaje
y de mi vida
Dejarse ser
es hacer
una acción que contempla
ido y porvenir:

aura de hojas
no visibles
en la vara de mayo

el pequeño fresno
vigía.




He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos -dejarse ir- para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror,
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero. 


 

En: Primer Plano, Suplemento de cultura de Página/12, 20 de diciembre de 1992. De: El jardín, 1992.

Diana Bellessi (Zavalla, provincia de Santa Fe, 11 de febrero de 1946). Foto: Jmp

viernes, 3 de marzo de 2017

June Jordan, En este árbol


POEMA INVOCANDO A TODAS
LAS MINORÍAS SILENCIOSAS

HEY

VENGAN
SALGAN

DONDE QUIERA QUE ESTÉN

NECESITAMOS REUNIRNOS
EN ESTE ÁRBOL

QUE NO HA SIDO
PLANTADO
TODAVÍA


POEMA CONTRA UNA CONCLUSIÓN

Estos poemas
son cosas que hago
en lo oscuro
buscándote
quien quiera que seas
¿estás
listo?

Estas palabras
son piedras en el agua
corriendo lejos.

Estas líneas esqueléticas
son brazos desesperados para mi anhelo y mi amor.

Soy una extranjera
que aprendo a reverenciar los extranjeros
a mi alrededor

quien quiera que sea
quien quiera me vuelva yo.


En: Contéstame, baila mi danza. Seis poetas norteamericanas. Selección, versión y notas: Diana Bellesi, Ediciones Último Reino, 1984.
June Jordan (Harlem, Nueva York, EEUU, 9 de julio de 1936 – Berkeley, California, 14 de junio de 2002). Foto: Jmp

viernes, 27 de enero de 2017

Ursula K. Le Guin, Había en la piedra una palabra


6. LA MÉDULA

Había en la piedra una palabra.
Quise descifrarla,
mazo y punzón, cincel y pico,
hasta que la piedra sangró,
y aún no supe oír
lo que la piedra dijo.

La arrojé junto al camino
entre cientos de piedras
y al volverme gritó
la palabra en mi oído,
y la médula de mis huesos
escuchó, y respondió.


18. PARA LA CASA NUEVA

Que esta casa se llene con olores de la cocina
y con sombras y juguetes y nidos de ratones
y rugidos de furia y cascadas de lágrimas
y hondos silencios sexuales y sonidos
de origen misterioso nunca explicados
y tesoros y regalos y miles de desechos
y un flujo como un viento cálido pero más lento
soplando las hojas de los árboles y libros y años
de pez de la vida de un niño revoloteando plateados
rápido, rápido en la lenta ráfaga incesante
que ondula las cortinas un momento
todos esos años desde ahora, hacia atrás.
Que puedan los umbrales y los marcos bendecidos
bendecir a cada paso.
Que puedan los techos pero no los cuartos conocer la lluvia.
Que las ventanas conozcan claramente
la rama y la flor del manzano.
Y que podáis estar en casa
como la música está en el instrumento.


20. DÍAS DE SEDA

La proa del bote asomándose cerca
de los capullos, o una ancha guadaña que
barre los terrenos del fondo, o
el husmear del gato en un pliegue:
me lo recuerda. Me gusta
hacerlo
bien, suave,
las mangas dobladas finamente.

Planchar huele a planchar.
No se parece a
nada. No necesita
un símil.
Tiene su propio equipaje.

Mi tía abuela me enseñó:
rociador, enrollar por media hora,
el siseo de prueba con el dedo húmedo,
golpeteo suave al dobladillo y
cuidado con el cuello.
En diez minutos, sobre una plancha a rodillo
podía hacer una camisa de etiqueta.
Puede ser un arte.

Supo ser un arduo trabajo,
sin tiempo, todo algodón, todos los niños.
Ahora voy en seda,
Emperadora de China, lavo y plancho
cuando quiero,
lo gozo, lo hago
bien, un buen trabajo,
voy tranquila,
suave como seda.



De: Silk Days. En: Gemelas del sueño / The Twins, the Dream, edición bilingüe, Norma, 1998.
Ursula Kroeber Le Guin (Berkeley, California, 1929). Diana Bellessi (Zavalla, provincia de Santa Fe, 1946). Foto: Jmp

lunes, 3 de mayo de 2010

Juan Gelman – Los 80 del maestro, 2


Juan Gelman cumple hoy 80 años
_
DIANA BELLESSI - LARGA VIDA A SU JUVENTUD

¿Cómo perderse decir algo sobre Gelman una vez más? A los sesenta se sabe que cumplir ochenta no significa nada, la edad te la dan los otros y ante ellos uno sonríe, sonríe aceptándola mientras bracea en la inmensidad como a los veinte... pero ahora viéndola. La inmensidad de la vida en la que te levantás día a día para vivirla, y la inmensidad del poema siempre esquivo y del que no se sabe nada, viniendo o no, y frente al cual, Gelman responde como un niño ante esa realidad que llega nueva siempre. Están los que dejan de escribir, los que se repiten, y los que te sorprenden con algo no pensado antes. Estos permanecen vivos en la escritura, el poema los resucita cada vez como a un poeta que parece sin edad, y a esa clase pertenece Gelman.

El que empezó a leerlo en la década de los 60 y lo abandonó en algún tramo de su vida, que vuelva ahora, a sus últimos libros, y verá que aquel Gelman es otro. Y el que nació después, que empiece por donde quiera, lo sentirá tan contemporáneo y tan misterioso en lo que hace como a cualquiera de su edad, sin que el bronce de los premios lo haya tocado siquiera. Porque el poeta sabe eso anónimo y secreto que es el poema, sabe que sigue vivo si encuentra algo que no halló antes, si parece casi no tener los instrumentos para representarlo, y así, en esa realidad de lenguaje que es el poema, pensamiento y emoción bailan un baile nuevo. Así es Gelman a los ochenta: larga vida a su juventud...

En: Página/12, 3 de mayo de 2010

sábado, 20 de febrero de 2010

Diana Bellessi – Acceso a la imagen



ACCESO A LA IMAGEN

I
Entrar

¿Secreto bosque
en continuo estado
presente?

¿Figura al acecho
hojas que fulguran
en la cautiva luz

en la sombra
que las asedia?

Entrar

Al desorden
de una zona
antípoda

Carnal su centro

Carnal el sueño
que la alude
persigue
a ciegas

Aquí

El arcaico felino
salta

Su sombra inmóvil
que nunca posa
sobre la presa

Entrar

Pesado cuerpo
deseado
me desangra

Fauce a
fauce carnal
nos degollamos

y estoy adentro

Dame
dame la imagen
completa

II
Descansa sobre su cuerpo
Un surco
de sangre fino
desciende
bajo la seda áspera
de la piel barcina

Ojo

Destello fijo
que ciñe
un nuevo imperio

Ignoto

III
La escena se reconstruye
Detrás del puma
hay otro puma
Sin secuencia
temporal
en el fragor inmóvil
de las hojas

Late
Tambor vacío
en el silencio

Soy la primera que
penetra aquí
y aquí entró
la especie entera

¿Qué hay detrás?

¿Cuando deje acaso
de elegir a salvo
la rosa ingenua del día?




En Eroica, Ediciones Último Reino / Libros de Tierra Firme, 1988
Diana Bellessi (Zavalla, provincia de Santa Fe, 1946)