juramos ser
inocentes
pero el tiempo
nos arranca la piel
los ojos
y la verdad
juramos ser
inocentes
pero el tiempo
nos quema
nos tritura
nos desgasta
y la voz
se seca
como las hojas
del otoño
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lunes, 24 de octubre de 2016
lunes, 13 de junio de 2016
retiro
Cuando me retire
y deje de trabajar
dentro de muchos años
voy a entrar a un convento
y haré voto de silencio
y rezaré por todos
y comeré
mucho chocolate
y me llamaré
Sor María Chocolate
y deje de trabajar
dentro de muchos años
voy a entrar a un convento
y haré voto de silencio
y rezaré por todos
y comeré
mucho chocolate
y me llamaré
Sor María Chocolate
miércoles, 8 de junio de 2016
viernes, 15 de abril de 2016
dragón
Soy la hija de un dragón enorme y baboso.
Un dragón rosado y suave cuya voz me quema cada vez que la escucho.
Cuando la escucho mis entrañas sangran.
No hay hambre, no hay luz.
Un nudo grueso y suave va cercándome la garganta hasta quitármelo todo.
El dragón me lo quita todo y no hay caballero que me salve.
No hay salvación de una fiera que vive dentro de mi y me ha engendrado.
No hay poesía, no hay coherencia, ni lógica ni puntitos brillantes en el cielo.
Sólo hay baba y rosa y una cueva mullida y sofocante de calor, calor, calor.
Una niña-dragón que nunca tuvo que haber nacido ilumina con su luz negra, las calles de una ciudad cadavérica y estridente.
La mirada de soledades grises y gritos ahogados dentro de la cueva dulce y podrida.
La podredumbre es dulce siempre. Y usa pantuflas.
Ojos de tiburón-dragón-serpiente y mujer.
Mujer-demonio condenada a existir eternamente,
gritando calladamente las manzanas de su contradicción.
Un dragón rosado y suave cuya voz me quema cada vez que la escucho.
Cuando la escucho mis entrañas sangran.
No hay hambre, no hay luz.
Un nudo grueso y suave va cercándome la garganta hasta quitármelo todo.
El dragón me lo quita todo y no hay caballero que me salve.
No hay salvación de una fiera que vive dentro de mi y me ha engendrado.
No hay poesía, no hay coherencia, ni lógica ni puntitos brillantes en el cielo.
Sólo hay baba y rosa y una cueva mullida y sofocante de calor, calor, calor.
Una niña-dragón que nunca tuvo que haber nacido ilumina con su luz negra, las calles de una ciudad cadavérica y estridente.
La mirada de soledades grises y gritos ahogados dentro de la cueva dulce y podrida.
La podredumbre es dulce siempre. Y usa pantuflas.
Ojos de tiburón-dragón-serpiente y mujer.
Mujer-demonio condenada a existir eternamente,
gritando calladamente las manzanas de su contradicción.
miércoles, 27 de enero de 2016
martes, 12 de enero de 2016
flores
la cómoda frialdad
de las pantallas
ensucia
la libertad de mis dedos
los culpables de toda tierra
de toda cosecha verde
hay que rescatar las yemas
como a flores despistadas
presas de un invierno descosido
de las pantallas
ensucia
la libertad de mis dedos
los culpables de toda tierra
de toda cosecha verde
hay que rescatar las yemas
como a flores despistadas
presas de un invierno descosido
martes, 15 de diciembre de 2015
lunes, 7 de diciembre de 2015
martes, 30 de junio de 2015
viernes, 13 de marzo de 2015
martes, 9 de diciembre de 2014
recicling
La piel no existe
Los ojos
se han salido
de donde deberían estar
Los dedos bailan
una canción triste
en los bolsillos
de los niños grandes
Los niños juegan
con los trenes
Juegan a ser pisados
juegan a morir
Respirar
ya no importa
El aire está lejos
El aire
tampoco existe
Los ojos
se han salido
de donde deberían estar
Los dedos bailan
una canción triste
en los bolsillos
de los niños grandes
Los niños juegan
con los trenes
Juegan a ser pisados
juegan a morir
Respirar
ya no importa
El aire está lejos
El aire
tampoco existe
viernes, 5 de diciembre de 2014
martes, 2 de diciembre de 2014
demons
somos todos demonios
poseídos
el fin no se acerca
ni se acercará nunca.
el fin
somos nosotros.
poseídos
el fin no se acerca
ni se acercará nunca.
el fin
somos nosotros.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
seguridad
la sensación de seguridad
de confianza
se fue,
se esfumó
dulcemente
y dejó una capa helada
sobre los dedos
la guacamaya del techo
vecino
las grietas en el suelo
el ardor de la piel
el olor del calor
el sueño sobre la ventana
hundido
de confianza
se fue,
se esfumó
dulcemente
y dejó una capa helada
sobre los dedos
la guacamaya del techo
vecino
las grietas en el suelo
el ardor de la piel
el olor del calor
el sueño sobre la ventana
hundido
jueves, 13 de noviembre de 2014
lunes, 10 de noviembre de 2014
estar fuera
siempre fuera de todo
mirando, callada
queriendo estar, queriendo ser
viviendo sin vivir
mirando, callada
queriendo estar, queriendo ser
viviendo sin vivir
martes, 22 de julio de 2014
lunes, 2 de junio de 2014
miércoles, 26 de marzo de 2014
apátrida
el tucan este si quiere volver... yo NO
Que me perdonen todos. Que me perdone dios, si existe. Que me perdone mi familia que nunca me quiso. Que me disculpen todos los que están pasando momentos malísimos en un país donde no hay nada si no palabras huecas.
Yo nunca soporté la sociedad venezolana. Desde chiquita me enfrenté a niñas malas que lo tenían demasiado dinero como para que les importasen los demás. A mamás que tenían demasiado dinero como para que les importasen sus señoras de servicio. A no mirar a los oscuros a la cara porque estaban ahí solo para servirte.
Desde chiquita me encontré con una sociedad que me miraba raro porque yo consideraba que todos éramos iguales y que no importaba la marca de pantalón que te ponías o si tu ropa combinaba. Una sociedad que me miraba raro porque yo queía leer y ser culta y aprender y ser justa, en lugar de tener novio o la camisa de moda y porque no viajaba para Miami a comprar ropa o a ver a Mickey Mouse.
La sociedad venezolana que yo conozco sigue creyendo que los pobres deben permanecer pobres y que son pobres porque les da la gana y no trabajan lo suficiente ni estudian lo suficiente. Que los malandros son malandros porque son malos y no les da la gana de ser buenos y útiles a la sociedad.
El criterio de escacez y exclusividad es lo menos democrático que existe. Y eso es justamente lo que alimenta la diferencia social. El señor Chavez muy hábilmente profundizó el resentimiento que siempre existió en la otra mitad y la hizo crecer mientras que los exclusivos, nos redujimos y nos dispersamos por el mundo.
A mi me duele lo que está pasando en Venezuela, si. Pero no quiero que me importe. No quiero saber más nada de eso. Es como haber salido de Macondo y no querer volver. Como haber salido se un sueño malo y no querer volver a dormirme.
Y me ha costado una barbaridad escribir esto. Que me perdonen todos. Pero no quiero saber.
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