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martes, 26 de enero de 2010

FlashBacks

1. Mientras van pasando los días de enero, llenos de trabajo, quiero anotar aquí algunas lecturas últimas, que suponen otras tantas variaciones sobre cosas de las que ya hemos hablado, obsesiones mías, de las que nunca acabo de apartarme. En primer lugar, me alegra reseñar la reedición de los Cantos de Leopardi, en la versión de Nieves Muñiz (Cátedra Letras Universales, nº 418, 2ª ed. 2009). Merece la pena tenerla. Además de ser bilingüe, contiene un gran aparato crítico (500 páginas de notas, en letra pequeña). Por unos pocos euros. He revisado algunos de los cantos, que se encuentran entre los poemas mayores de todos los tiempos (El primer amor, El pájaro solitario, La noche del día de fiesta. El sueño, La vida solitaria) y he encontrado interpretaciones muy esclarecedoras de los versos más oscuros. Al detenerme en mi favorito, El infinito, descubro con asombro (¡cuántas veces lo habré leído sin caer en la cuenta!) que Leopardi también compara, en su poema, el yermo cerro del primer verso, o al menos la vista que se le abre desde esa altura, con un mar inmenso. De nuevo la aproximación semántica entre mar y montaña (como en Tsvietáieva). Y, para alegría de mi amiga M.G., tengo que reflejar también un pasaje recién encontrado del Hamlet (I,X), en el que aparece la misma asociación. Un fragmento bellísimo en el que el soldado Horacio intenta persuadir a Hamlet de que no persiga el espectro de su padre: "Pero Señor, si el os arrastra al mar o a la espantosa cima de ese monte, levantado sobre los peñascos que baten las olas y allí tomase alguna forma horrible, capaz de impediros el uso de la razón…" Mar, montaña, metamorfosis, paternidad, locura, infinito. A Shakespeare y a Leopardi les hermana el sentido de la grandeza que ambos poseían.
2. Han salido, por fin, en un volúmen (Pararnos y mirar, Centro Cultural Generación del 27, Málaga, 2009), las traducciones inglesas de José Antonio Muñoz Rojas. Nada más tenerlo entre mis manos, me avalancé sobre la traducción, que nunca hasta ahora había leído completa, del East Cocker de Eliot. Os pongo una muestra de su belleza: "En ese campo abierto/si no nos acercamos demasiado, si no nos acercamos demasiado/en una medianoche estival, podemos oír la música/del caramillo y el tamboril/y verlos danzar alrededor de la fogata/la asociación de hombre y mujer,/danzando, significando matrimonio/un sacramento digno y conveniente". También contiene el libro cuatro poemas de Gerald Manley Hopkins (entre los que figura Carrion Comfort, Consuelo de la carroña, una cumbre de la poesía universal). He pensado en Hopkins estos días a propósito de lo que hemos hablado sobre el silencio de Dios. Nadie quizás, como este proscrito, ha compuesto palabras más luminosas sobre ese silencio, por ejemplo en el poema Nondum (Todavía no; por cierto, criatura de luz, que sepas que es un viático para impacientes, como tú o como yo): "Dios/ aunque a Ti elevamos nuestro salmo/no llega la voz del cielo que responda/A ti reza el pecador tembloroso/más ninguna voz de perdón replica/En caminos desiertos parece nuestra oración perdida/muere nuestro himno en un vasto silencio" (Esta traducción es de Susana Pottecher, y aparece en el excelente Imagen y palabra de un silencio, de Julio Trebolle).
3. Os acordáis que hablamos de una exposición Rothko/Giotto, que tuvo lugar en Berlín. Me acaba de llegar el catálogo. Magnífico. Hay varios textos impresionantes, especialmente el que Manuela De Giorgi dedica a los colores de la muerte en el Giotto. Ya hablaré de esto otro día. En otro de los textos (hay lectura para rato: son once en total), Regina Deckers ("The Aesthetical and Spiritual Experience of Mark Rothko´s Work"), recuerda, a propósito de esos cuadros, la inscripción del templo de Isis en Sais: "Yo soy todo esto, lo que fue y lo que será, y mi velo ningún mortal lo podrá apartar". Cuando Rothko afirmó que, sin saberlo, se había pasado la vida pintando templos griegos, conocía muy bien, en cambio, que en un templo nunca se remueve el velo. Que siempre hay un más allá, y que sus telas eran, más bien, las puertas y las ventanas de los templos. Buscaba la frontal, la superficie, el velo mismo. Decía que, en ese sentido, sus cuadros contenían espacio. La Capilla de Houston es la expresión máxima de ese afán. Pero más que un templo, Houston es la preparación para el templo. El templo del espíritu que somos cada uno de nosotros. Rothko también dijo que "cuando alguien lloraba delante de sus cuadros, es que estaba teniendo la misma experiencia espiritual que a él le había llevado a pintarlo". Seguramente.
4. A vueltas con la emigración. Me agota la xenofobia. He aprendido la hospitalidad, y la superioridad moral de quien vive sin miedo, en la Historia de la Guerra del Peloponeso. En España, en Francia, en Italia, en tantos lugares, algunos están histéricos y otros aprovechan para sacar lo peor de sí mismos. Los políticos no sabe ni lo que dicen. Pienso en una cosa que leí no hace mucho. Alguien se preguntaba de qué sirven los mapas, de qué sirve que en los sucesivos mapas de Europa se siga nombrando a los puntos que representan las ciudades, o los barrios de éstas con los mismos nombres de siempre. ¿Debería decir Belleville o ponerse al lado Arabia, figurar Lavapiés o sustituirse por Chinatown? En los EEUU esto lo vieron esto desde el principio, y nadie se rasga las vestiduras. Si la pregunta es si París (Madrid, Londres, Barcelona) sigue siendo lo que era, la respuesta es no, a Dios gracias. Nunca nada es lo que era.
5. En un acto en el Prado se recuerda a los que contribuyeron a salvar los cuadros del museo de los bombardeos de la aviación de Franco. Me alegro. ¿Qué valor tienen las obras de arte en tiempos de conflicto? En algún lugar de su Diario, Julien Green cuenta que, en plena ocupación alemana de París, un jerifalte nazi fue abatido por la Resistencia. Además de otras represalias contra personas (no recuerdo ahora las siniestras proporciones que establecían), los alemanes planearon destruir diez monumentos de la ciudad de la luz. Uno por uno. Sabían bien lo que les dolía a los franceses. Al final, la intervención del Embajador americano lo impidió. Entonces redoblaron las represalias personales.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

FlashBacks

1. En pleno debate sobre la autoría de El Coloso de Goya, Valeriano Bozal ha tenido el buen sentido de reeditar, en la Balsa de la Medusa (2009), su espléndida monografía sobre las Pinturas negras de Goya. Al corpus de la edición previa, de TF, además de algunos añadidos y de una introducción, Bozal, y es sin duda lo más sobresaliente de este acontecimiento editorial, ha redactado de nuevo (tras varios trabajos previos en el mismo sentido) una parte final sobre la influencia de Goya en los orígenes del arte moderno (entiéndase contemporáneo). No me lo perdería. Bozal estrena, o casi, en el ámbito de la plástica, un nuevo concepto de influencia, que tiene que ver con la apertura de horizontes, o de mundos, y con lo que él llama la intención (no del autor, sino de las pinturas mismas). Un ejercicio interesante de comparatismo, lo más parecido a las relaciones de intertextualidad, tal y como las entiendo. En una palabra, se trata de asociar unas cosas con otras por elección afectiva y significativa. Estoy de acuerdo en que la aportación de Goya tiene más que ver con el modo en el que despliega esos mundo (un modo inmanentista, con una visión nihilista del tiempo), que con la originalidad de esos mundos.
2. Por cierto, de las dos atribuciones de autoría recientes, y más sonadas, aludidas en este blog, además de la que se refiere a El Coloso (Bozal dice que a su juicio la cuestión no ha hecho más que comenzar), parece descartada la del autorretrato de Miguel Ángel.
3. Veo con alivio que Gredos sigue publicando nuevos volúmenes de la Biblioteca Clásica (¿para cuándo la edición de las Confesiones de San Agustín?). Acaba de aparecer Las leyes de Cicerón (es el número 381). En estos tiempos en los que el desprecio a la ley es manifiesto (hay piratas en el Índico, y en el seno de las más altas instituciones también), yo les daba a los diputados un cursillo de 10 días (que es lo que han empleado en formar a los nuevos guardatuneros) y les hacía copiar a mano el texto de Marco Tulio. Tiempo les sobra. Y, en un plano aún más decisivo, y para los que no se dan cuenta de que nuestro sistema jurídico es inseparable de un sistema material de valores, o sea que las leyes de la mayoría pueden ser radicalmente injustas cuando tocan los fundamentos de la vida humana, les copio dos frases tan breves como elocuentes, ambas del Libro I: "Lo más absurdo es considerar que es justo todo lo que se ha sancionado en las instituciones y en las leyes de los pueblos". "Si la naturaleza no va dar firmeza al derecho, se suprimirían todas las virtudes… porque no existe ninguna justicia en absoluto sino lo es por naturaleza, y la que se establece por mera utilidad será pronto echada abajo por otra utilidad de signo contrario". Para la tranqulidad de las mentes laicas (como es la mía, por cierto), hay que señalar que la defensa de una determinado concepto de naturaleza humana, en el que se fundamenta cualquier posibilidad objetiva de defensa de la dignidad inherente a todo hombre, no es propiamente un invento cristiano.
4. Una persona me sugería, a propósito de la distinción (sucesiva, no excluyente) entre conocer y reconocer de la que hablaba hace pocas entradas, la importancia del des-conocer. Y lo hacía, claro (?), aludiendo a la Nube del Desconocimiento. The Cloud of The Unknowing. El tratado anónimo del siglo XIV. La primera vez que me encontré con este texto inglés fue estudiando los Cuatro Cuartetos de Eliot (nadie como él ha asociado textos e imágenes en sus obras; yo querría ser un mero aprendiz del viejo gato). And you see behind every face the mental emptiness deepen/Leaving only the growing terror of nothing to think about;/Or when, under ether, the mind is conscious of nothing–/I say to my soul, be still, and wait without hope (Burnt Norton, III). La caída, el vaciamiento nunca suficientemente reforzado, el terror ante la nada, y el tipo de consciencia, pasiva, que se desprende, cayendo, de ese terror. L´autore de la Nube sa dunque andare al cuore delle cose. Nella dimensione dell´esere, ma anche, dell´esistere. Conocer, reconocer y des-conocer se funden en la noche. Apenas se entrevé algo que no es. Recuerdo (a propósito de la bellísima foto que encabeza esta entrada) una frase de un místico del XX, que te la dedico a ti: La nebbia è l´opposto dell´astratto. E´l´ogetto totale.
5. A primeros del mes de agosto hablé, con ligereza, de un escritor al que admiro. Recientemente me lo encontré y me afeó la conducta. El modo en el que lo hizo, el valor de sacarme el tema sin ningún rubor, y sin la menor violencia verbal, todo lo contrario, pero queriendo que la verdad prevaleciese, revelaban las formas inequívocas de la inteligencia y de la humildad. Mi admiración no ha hecho sino crecer, desde entonces.
6. Estos días no he parado de dar vueltas a la frase de Agustín, según la cual Dios que nos creó sin nosotros, no nos salvará sin nosotros. Nunca la había entendido. No me entusiasman las paradojas. Pensaba que se refería a una especie de opción fundamental final, del concurso necesario de la voluntad propia, por muy inspirada que ésta deba de estar, según el dogma católico, por la Gracia. No digo que no tenga que ver con eso, pero creo que se refiere a otra cosa de modo principal. Dios que te ha creado sin ti: que te ha hecho así, por temperamento, que ha permitido unas circunstancias conformadoras en tu vida, no te salvará sin tenerlo todo en cuenta. Es más, te salvará desde ese modo de ser tuyo (en el que no has participado más que como un mero actuante entre muchos otros), por ese modo de ser tuyo, con todas sus debilidades e imperfecciones, amadas por Él, queridas por Él, para ti. Eso es lo que puede querer decir que no te salvará sin ti. A eso me refería, Isabel.

miércoles, 1 de abril de 2009

FlashBacks


1. Ayer por la noche pude ver por fin My Blueberry Nights de Won Kar Wai. Lo que me faltaba para el duro. Si ya antes estaba enamorado de Norah Jones, de su forma de cantarte al oído con una dulzura celestial, qué voy a hacer ahora. ¡Qué horror! Y eso que aquí no abre la boca ni para besar ni para cantar en toda la cinta (directamente, me refiero). De vez en cuando, en la escena pública, aparece un ser así: angelical, ¿no? A mí me lo parece, para que luego digan algunos listos que los personajes buenos en el arte no son atractivos. Pues yo debo de ser un bicho rarísimo porque como os digo me quedé enamorado de su bondad, de su pureza, de su luminosidad. Tiene el don ese que yo he buscado siempre para mí, hasta ahora sin la menor fortuna, el don de la separación: el personaje es alguien que se aparta siempre, pero que apartándose se aproxima, por otra vía, aún más tierna e incisiva. La historia de amor del policía borracho (en el que en secreto os confieso que me reconocí hasta un punto en extremo doloroso), me parece bellísima: el amor y la muerte aparecen, como no puede ser de otra manera, íntimamente maridados. La incomprensión, el dolor, la imposibilidad de expresar el amor por ningún cauce acaban matando a los vivos y resucitando a los muertos. Por un momento, mi escepticismo cinematográfico parecía casi vencido. Eso sí, después me quedé sentado, solo, a oscuras (Paula se había acostado) y reconozco que me fumé un puro y me pimplé, contemplando en un libro los encuadres y los colores familiares de Hopper, media botella de whisky. Creo que era del bueno, porque esta mañana apenas tenía resaca. Me dieron las tres de la mañana pero lo necesitaba, como el respirar (mal síntoma). Como los astronautas que, al bajar del cielo, necesitan unas horas (o días, no tengo ni idea) de descompresión.
2. Otro tema. De nuevo sobre el amor a Dios (tranquila, si quieres te puedes saltar esta parte, no vaya a ser que tú también acabes por ignorarme y por retirarme, si no el saludo, sí la palabra). Estos días he releído con calma el discurso de la última cena. No quería que me cogiese el jueves, asistir a la misa de oficios y no poder asimilar lo que allí se dice. Además, si Dios no lo remedia, entonces no estaré en mi casa, de manera que andaré de aquí para allá, como un pelele, en casa de quien sea, sin posibilidad alguna de recogerme (Paula, que sí vive recogida y que, sin duda, es la que mejor me conoce, se ríe de mí y me dice que eso no es recogerse: que es ensimismarse y reconcentrarse, o sea exactamente su opuesto). Bueno, pues sea como sea, yo vivo la semana santa preventiva, o por adelantado. El otro día, leyendo ese discurso que el jueves, rodeado de sobrinos, suegros, etc, etc, no podré leer, comienza hacia la mitad del capítulo 13 de San Juan, una vez que Judas sale del cenáculo, cuando el Señor exhorta a sus amigos (Judas no quiso serlo) justamente a amarse "unos a otros, y que del modo que yo os he amado a vosotros, así os améis recíprocamente" (13,34). Luego lo repite incansablemente a lo largo de la sobremesa: 15, 12 y 17 por ejemplo. El problema yo lo veo ahí: ¿cómo se puede exigir el amor, sea a los demás o al Cristo (a los que veían los discípulos) o a Dios Padre (al que nadie ve)?. Muchos me habéis ilustrado con ideas muy valiosas: por ejemplo, la que dice que se trata de una forma de hablar, que en realidad lo que dice es "os doy mi amor, no lo malgastéis, y que corra entre vosotros y por el mundo entero". Así se entendería mejor aquel impresionante "permaneced en mí, que yo permaneceré en vosotros" (15,4). A mí eso no me convence del todo porque, aunque el amor sea algo recibido, debería contar con muestra libre adhesión, y exigir a alguien que participe de ese movimiento amoroso siempre me parecerá mucho exigir. El discurso continúa, sin desperdicio alguno. Imposible entenderlo, tal es su intensidad, densidad, intimidad. Pero, cuando menos se lo espera uno, se produce un prodigioso giro: el Cristo deja de dirigirse a sus amigos y se pone a hablar directamente con el Padre. Asistimos, como en figura, al núcleo de la fe: la vida trinitaria, las relaciones entre las personas divinas expuestas con toda sencillez ante las miradas de los hombres, que nos negamos a mirar. "Oh Padre, santo! Guarda en tu nombre a éstos amigos, a fin de que sean una misma cosa por la caridad, así como nosotros lo somos por la naturaleza" (17,11). Casi nada: el amor no es sólo la señal por la que los cristianos serán reconocidas; es eso, y mucho más: es la esencia misma de la vida del cristiano, su auténtica participación en el ser; la única posibilidad que tenemos de ser realmente. Lo repite poco después: "Ruego que estos amigos, y los que me vayan a conocer en adelante por su predicación, sean uno, como Tú Padre estás en mí, y yo en ti por identidad de naturaleza, así sean ellos una misma cosa en nosotros por unión de amor" (17,21). Queda más que claro que a Dios sólo se llega amando al prójimo. Una puerta muy estrecha. No sé si es correcto decir que el amor al prójimo es Dios mismo. Pero, yo sigo con mi perra: ¿se puede eso exigir? El pequeño paso que he dado estos días, me vino no obstante, en este contexto, por una frase, la última que pronuncia el Cristo en la llamada oración sacerdotal, o sea en ese diálogo de mediación con su Padre. Dice así: Yo les he dado a mis amigos tu nombre para que el amor con el que me amaste, en ellos esté, y yo mismo esté en ellos.
Intuyo que en estas últimas palabras se encierra un secreto muy profundo, y creo que tiene que ver con la idea de que el amor que se nos exige no es tanto el nuestro propio como el que, a través nuestro, puede entregar a otros el mismo Dios. Al fin y al cabo, ¿no somos un pueblo de sacerdotes o mediadores, lo que queda de la estirpe judaica?
3. Esa necesaria elevación a un orden (el de la Gracia) es lo que convierte a la persona de Simone Weil, que tan lúcida y reiteradamente habló del amor de Dios , a pesar de su declarado cristianismo, en irreconciliable con la verdad cristiana más radical. Simone Weil rechazó el punto de partida esencial: la incorporación al orden sobrenatural por medio del bautismo. No voy a entrar más en esto, por ahora. Lo traigo a colación, en estas miradas en arrière, por la sencilla razón de que en su momento lamenté que su centenario hubiera pasado sin pena ni gloria. Era un olvido tremendo. Me alegré, por tanto, al leer una pequeña pero sustanciosa necrológica de Carlos Ortega en El País. Creí ver en el artículo de Carlos la presencia subterránea o no de dos pares de la Weil: María Zambrano y Cristina Campo. Por aquello de la noción de atención. La Campo estaba bautizada, eso seguro. La Zambrano, no lo sé (a sus biógrafos les parece éste un dato banal: acabo de repasar exhaustivamente dos cronologías muy elaboradas y nada, total, que más da, a quién le importa ese detalle sin importancia), pero lo que sí sé es que al hablar de estas cosas, a ambas amigas les gustaba recordar que no somos nadie para juzgar, y ni siquiera para hablar de cosas cuyas consecuencias en el fondo desconocemos. Comparto esa prudencia, así que me callo y no sigo por aquí.
4. Mis reflexiones de días pasados, sobre la literatura y la vida, han quedado abruptamente interrumpidas. Peu importe! Ya hablaré de Michelstaedter, con oportunidad o sin ella. Hablo de él en el libro de Kafka, de modo que si alguien quiere recuperar ese hilo le recomiendo que vea lo que pongo allí. En cambio, no quiero dejar de señalar la afortunada coincidencia de que Siruela haya publicado una monografía de Pilar Parcerisas acerca de la peripecia de Marcel Duchamp (en la foto) en tierras españolas, y más concretamente, catalaunicas. Duchamp en España. Se trata de un libro breve, bien informado, y que parte de un conocimiento preciso de la obra y las ideas duchampianas, hasta el punto que puede ser leído como una buena introducción a las mismas. Muestra con claridad la importancia que tuvieron en la vida de Duchamp sus estancias en España, su relación con Dalí especialmente, su fascinación con la cascada de La Caula, y su influencia en la culminación de Étant données, la obra final a la que dedicó más de veinte años de trabajo, los diez últimos veranos de su vida pasados en Cadaqués: Duchamp se limitaba a ser una sombra de artista, l´artiste respiratuer, y a perder el tiempo jugando al ajedrez. La pregunta es: ¿fue Duchamp el primero que se dio cuenta de que el tablero podía ser considerado una maquina soltera, la machine célibataire por excelencia? Pero, ¿qué es eso? Pues si lo queréis saber, os aconsejo que no leáis la Historia abreviada de la literatura portátil de Vila-Matas. Por mi parte, ya lo contaré otro día, que este post se ha convertido en algo que no tiene pies ni cabeza. Mira por donde, sin haberlo deseado, he llevado a cabo el ideal de los teóricos del poème en prose.
5. Quiero, por último, recordar que se ha abierto la exposición de Agorreta en Barcelona: en la Galería Carme Espinet, desde hoy y hasta el 9 de mayo (un día después de mi cumpleaños). Personalmente no pienso perdérmela; puedes estar tranquila: no pienso pedirte que me acompañes.

sábado, 7 de marzo de 2009

FlashBacks


1. Semana intensa de escritura. También en el blog, que por momentos ha cogido cierta fuerza. Pronto se cumplirá un año de la primera entrada. Cada vez que se acerca una fecha significativa, la resolución de dejar de escribirlo es más firme. Pienso que no hago más que repetirme. Los niños se cansan de sus juguetes. No sé lo que haré: por ahora me limito a vivir al día.
2. He leído estos días un libro extraordinario: Eros, The Bittersweet, de Anne Carson. Ya he hablado de ella en este blog. Un estudio sobre la pasión amorosa. Bittersweet, agridulce, es el neologismo con el que la inmortal Safo calificó a eros en el fragmento 130: "Me estremece de nuevo desatador/agridulce alimaña invencible, Amor". Nadie, que haya estado enamorado, discutirá con ella en ese punto. Eso dice la Carson. Me llama la atención el modo en el que rastrea en la tradición la conexión entre eros y el hambre física. Aunque conoce bien su obra, no lo ha visto en Kafka. Me preguntó porqué. En Kafka está mucho más claro que en Simone Weil, a la que dedica unas reflexiones acertadas. El artista del hambre. Eros y hambre, una relación polimórfica que nos lleva directamente al deseo de penetración, trituración, absorción y recomposición orgánica del otro y a través del otro. Se trata de alimentarse y vivir del otro. Algo imposible, seguramente.
3. Magdalena me hace ver que la composición de un blog tiene algo de mosaico o de collage. Un blog tiene la composición de un collage, tal vez con la diferencia de que no hay límite en su soporte, por ser una creación abierta. Hecha de retazos de vida, de lo que es y de lo que no es, ha de mantener equilibrio y compensación. Un eje, un desarrollo temporal, por el que discuren las entradas y se cuelan -también piezas necesarias de ese mosaico- las impresiones de los curiosos, que a veces no se conforman con la actitud pasiva del espectador. Me he acordado estos días del modo en el que tenía Proust de componer su obra. Pobre Gide! Proust escribía algo, una frase, una anécdota, una historia, y después se dedicaba a ampliarla: nuevas anotaciones o matices, desarrollos metafóricos, conexiones intertextuales. Llegaba un momento que la página no daba más de sí. Ni el cuaderno tampoco. Entonces iba pegando tiras de papel, paperolles les llamaba, a la hoja, en el lugar correspondiente. A las primeras tiras se le unían pronto otras más hasta que consideraba que la cosa estaba lista. Algunos paperolles llegaban a tener más un metro de largo. Cuando quería corregir el material, tenía que disponerlo en las paredes de su cuarto como un mosaico mágico (en la foto inferior). Cuando murió en 1922, en pleno proceso de corrección, estaba agotado. En un blog como este los paperolles han sido borrados, pero si se pusieran recomponer ocuparían varias estancias.
4. El fin del Carnaval trae la Cuaresma. Y la Cuaresma me trae la idea del desierto. Las tentaciones al Cristo. El ayuno (de nuevo la idea del hambre y el amor, de la preparación de la única comunión realmente posible). Lo que nunca he conseguido entender (otra pregunta para los teólogos) es lo siguiente: ¿cómo pudo el diablo pensar que el Cristo (Perfectus Deo, Perfectus Homo) iba a caer en la tentación. ¿Acaso no sabía delante de quién estaba? No se me ocurre otra solución al problema que la lectura de esos pasajes memorables (en las tres tentaciones está descrito el programa de vida que nos propone el mundo) plantea.
5. Una de coincidencias. O mejor, dos. En dos ocasiones he copiado, y recompuesto a mi gusto, fragmentos de las cartas que me envía desde muy lejos una amiga que está muy cerca de mi corazón. Me gusta como escribe. Tiene naturalidad que suele ser lo más lo más difícil. Parece que se trate de un alma doliente. Y no lo es. Ha dado la casualidad de que lo que he medio transcrito se refiere al lado oscuro de la vida, pero me atrevería a decir que es una de las personas más divertidas y con las que más me he reído en mi vida. Bien, pues, para ilustrar una entrada puse una foto que tenía guardada para una ocasión así. Es más, fue la foto la que me llevó, cuando leí una de sus cartas, la que me arrastró a publicar un texto que me parecía secretamente emparejado con la imagen. Al intentar identificarla, llegué a la conclusión de que era una imagen tomada por Sophie Calle, y así lo escribí. Al cabo de un tiempo, otra carta, otro fragmento que me pareció significativo. Busco una foto (esta vez si fui del texto a la imagen) y encuentro un autorretrato maravilloso de Francesca Woodman. Genial. Busco algunas cosas sobre la fotógrafa y me encuentro con que la foto de la entrada anterior, la que yo había atribuido falsamente a Sophie Calle, era también de la Woodman.
6. Otra coincidencia, no menos entrañable. Pongo The Look of Love, en una versión de Diana Krall. El pasado lunes 2 de marzo. Más tarde, Annie Leibowitz me comenta que a ella le encanta la versión de Dusty Springsfield. Por la noche, en la cama, oigo en la radio que en tal día como ese se celebraba el aniversario de su muerte. Y yo no había estado lo suficientemente atento. ¿A qué? A las celebraciones y calendarios. No, no, en absoluto, atento a las llamadas desde el otro lado.
7. Me llega la noticia de que Acantilado se dispone a publicar, en breve, una reedición de Mi Pushkin. Y minúscula el ensayo de Tsvietáieva sobre el pintor y poeta Voloshin, titulado A media voz. En ambos casos la traducción se debe a Selma Ancira. Una enorme garantía.

sábado, 21 de febrero de 2009

FlashBacks

1. Como hay que empezar por algo, querría dejar constancia de la aparición en castellano de un libro extraordinario, Nuestro lado oscuro. Un historia de los perversos, de Elisabeth Roudinesco (Anagrama, 2009). En el capítulo 4, y fundamentalmente a través de los textos autobiográficos y las declaraciones de los directores de los campos de exterminio, hace un análisis muy lúcido de la psicología (no siempre estrictamente patológica) de los que idearon y llevaron a cabo el asesinato masivo y sistemático de seis millones de judíos europeos. Lo más interesante, desde mi punto de vista, son las conclusiones que, a partir del análisis de la psicología, saca en relación a la especificidad de la Shoah. Su unicidad se la da el estricto carácter genocida, palabra que contiene las raíces latinas genos (nacimiento, género, especie) y caedere (matar): o sea, el genocida mata a uno o a muchos por pertenecer a una determinada gente o pueblo, o, más propiamente aún, asesina a alguien, con independencia de quien sea individualmente, de lo que haga o de lo que piense, por el mero hecho de que ha nacido. Algo en lo que, como dije en un comentario a la extraordinaria canción Strange Fruit de Billie Holiday, tiene un precedente en el esclavismo norteamericano, aunque el nazismo fue más lejos en el grado de perversión humana. Por cierto, el libro será presentado en Barcelona el próximo jueves, en el Instituto francés, y con presencia de la autora.
2. He leído y pensado mucho en Rilke, estos días. No sólo porque, cuando escribí la entrada de Una pareja perfecta, lo que tenía presente era su frase en la que dice que "la verdadera función de la persona que nos ama no es otra que la de convertirse en el guardián (custodio) de nuestra soledad". Cuando la leí por primera vez, hace veinte años, recién casado, me pareció un programa de mínimos. Ahora lo veo de otra manera. Pero he pensado en el gran poeta de Praga porque fue, quizás, el que mejor comprendió la cuestión de El mandamiento del amor, tal y como se ha planteado aquí. Me refiero a su relectura, al final de Los cuadernos de Malte Lauris Brigge, de la parábola evangélica del Hijo Pródigo. Cuándo pone en boca del hijo que vuelva a casa estas ideas: Padre, vuelvo a tu casa porque no he encontrado nada mejor, pero, por favor, ni me ames ni me obligues a amarte. Tremendo, ¿no?
3. A este respecto, me veo obligado a recordar que el pasado 3 de febrero se celebró el aniversario de los cien años del nacimiento de la filósofa franco-judía Simone Weil (en la foto, nada menos que junto a Jacqueline du Pré). El modo en el que ha pasado desapercibido representa un escándalo y una vergüenza para la opinión pública española (y seguramente mundial). No obstante, a la Simone, que era muy fideísta y muy pasiva, como yo, no creo que le haya molestado en absoluto el descuido. Tenía la idea de que la única manera de estar presente es desapareciendo. Escribió algunos de los escritos espirituales más importantes del siglo pasado. Yo he releído estos días, como no, sus Pensamientos y reflexiones desordenadas acerca del amor de Dios. Una autentica joya.
4. Para terminar, tres flashes más. Anna Malagrida estrena exposición en la Galería Senda de Barcelona. Hasta el 14 de marzo. Adam Zagajewski da una conferencia en el Caixa Forum de Barcelona el próximo martes. Y, dejo para el final que Henryk Gorécki presentará en Londres, el próximo mes de abril, el estreno mundial de su Cuarta Sinfonía. No sé si conocéis la Tercera Sinfonía de este genio universal. Se llama la Symphony of Sorrowful Songs (Sorrow significa pena). Intentaré poner un fragmento uno de estos días. 

lunes, 2 de febrero de 2009

FlashBacks

1. Llevo varios días queriendo dar otra puntada a algunos hilos que se van quedando demasiado sueltos, de modo que trataré de remendarlos, brevemente, en estas entradas de recapitulación que llamaré flash backs. En primer lugar, quiero dar las gracias públicamente a la autora del magnífico blog Paisajes escritos por haberme enviado su libro sobre Aranjuez (Lunwerg, 2001). Lleva el subtítulo Paisaje cultural, y sé que hay algunas gentes de la literatura (pienso entre otros en mi amigo Xavier Pla) a quienes les puede interesar. Es una joya compuesta de un ensayo sobre el origen, el desarrollo y la evolución hasta el presente de una de las ciudades más singulares y ricas (artísticamente hablando) del mundo. 150 fotos de Oscar  y Ramón Massats contribuyen a hacer del libro algo que merece mucho la pena conocer.
2. Hablando de Madgalena Merlos, os añado dos referencias acerca del asunto de El Coloso de Goya. La primera, y más importante, son las declaraciones que hizo al respecto Valeriano Bozal, experto en la obra de Goya, a la que ha dedicado muchos años de atención y varias monografías. Se ve el trabajo previo en la prudencia con la que habla del tema. La otra es el artículo que Calvo Serraller mandó a El País a propósito del asunto. Por cierto, ¿sabe alguien por qué no escribe desde hace semanas sus columnas los sábados en Babelia? Espero que no sea otra mejoda de la nueva dirección del suplemento. El título de Calvo (Conclusión: goyesco, si, de Goya, no) es desafortunado: no creo que estemos para concluir nada, pero en fin. Pienso no obstante que ofrecen elementos de juicio interesantes, aunque sea obligado leer también el informe que la Dirección del Museo del Prado ha colgado en su página web, y al que hacen referencia los artículos de ambos.
3. Me han pedido bastantes amigos que hable sobre el dichoso affaire de los autobuses y Dios. Me niego. No obstante, os ofrezco el artículo que ha publicado al respecto Enric González. Él desde la increencia, y yo desde la fe, pensamos muy parecido. Cosa curiosa, ¿no? A mí no me lo parece en absoluto: estas cosas tienen más que ver con la sensibilidad que con las convicciones. Enric demuestra una vez más que es de los periodistas más lúcidos que escriben hoy en España (veréis que yo nunca digo, y menos escribo, eso de este país). El modelo de Enric González es un modelo en desuso ante tanto y tan nefasto tertuliano, pero esencial sin embargo. Os reto a que me citéis media docena de periodistas independientes. Por eso no me pierdo nada de lo que escribe.
4. He asistido la semana pasada a una tesis sobre José Jiménez Lozano, como miembro del Tribunal que la juzgaba. Presidía el acto mi amiga Guadalupe Arbona, a la que cada día admiro más y por más motivos. Está reciente su monografía sobre los cuentos de Don José: El acontecimiento como categoría del cuento contemporáneo. Las historias de José Jiménez Lozano (Arco Libros, 2008). Guadalupe ya había escrito dos introducciones extraordinarias a los cuentos de Flannery O´Connor, en la colección de Literatura Universal, de la editorial Encuentro, que ella misma dirige (si no conocéis a la O´Connor, os perdéis algo muy importante). El segundo de los prólogos es precisamente una conversación, lúcida, penetrante, con Don José acerca de la escritora de Georgia. Pero en su nuevo libro Guadalupe se supera aún más. El conjunto de los cuentos de Jiménez Lozano constituye una de las grandes sumas literarias de los últimos cincuenta años (¿los veremos pronto publicados en un solo volúmen?), y el libro de Guadalupe Arbona será la mejor introdución esta terra ignota et sacra.
5. Me llega el número 2 de la revista que Contexto, un consorcio que agrupa a seis (ahora siete) de las editoriales más prometedoras del panorama literario actual (¿por qué no está minúscula?: así quedaría como un verdadero dream team). La publicación es gratuita y supongo que se puede pedir en info@contextoeditores.com Yo lo haría: además de las novedades contiene algunas perlas raras y perdidas: poemas, declaraciones, testimonios. Todo muy bien hecho y muy interesante. Leyéndola, me tropiezo con un fragmento del juicio por sodomía a Oscar Wilde (en la foto junto a su amor, Lord Alfred Douglas, alias "Bosie"), cuyas actas publica un nuevo sello, Papel de liar (también de Julián Viñuales, el editor de Global Rhyhtm), y que os copio a continuación. El juez le pregunta a Wilde, a quien siempre he tenido como un padre espiritual, si cree que el placer es la única cosa por la que merece la pena vivir. Te quedas ojiplático al pensar que esas cosas se pudieran preguntar en un juicio legal (para que se diga después que la humanidad no avanza). Wilde va mucho más allá que el canalla ese y le contesta: "Creo que la autorrealización, realizarse uno mismo, es el objetivo primordial en la vida. Creo que realizarse a través del placer es mejor que realizarse mediante el dolor. Es decir, el ideal pagano del hombre que se realiza mediante la felicidad en oposición a la idea posterior y quizás más elevada del hombre que se realiza a través del sufrimiento." Las cosas me salen al encuentro. Lo digo porque creo que es un pasaje memorable que puede iluminar el fondo de algunas de las cosas que laten en las notas para un diario que aparecen en este blog. A algunos os gustan y a otros os horrorizan. Hay algunos que no las entienden. Y un cuarto grupo que no las quieren entender.
6. Añado, por último, un muy buen artículo de Rosa Montero sobre el libro de la hija de Cármen Laforet al que hacía referencia hace pocos días.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

FlashBacks


1. No, no voy a hablar, como han hecho tantos, de la nueva versión cinematográfica de Retorno a Brideshead. ¡Yo no hablo en este blog de cosas íntimas! Tampoco pienso ir a verla. Lo siento pero mi fidelidad a Charles/Jeremy Irons, Sebastian/Anthony Andrews y a Julia/Diana Quick es absoluta.
2. Esta es la entrada 201 del blog. De la 101 a la 200 se me ha pasado volando. Crecen mucho los lectores, las visitas, los países, mejor que mejor. Suelo introducir dos post al día, al menos entre semana: uno de texto a las mañanas (hacia las 10) y un vídeo musical (hacia las 19 horas). La gente me hace muchos comentarios off the record, menos en público. Cada uno que haga lo que quiera. No faltaba más. Aprovechando el número redondo, he hecho ligeros cambios en el diseño de la página y en el procedimiento de los comentarios. Me encantaría que os animaseis más con los comentarios, pero insisto, haced lo que queráis.
3. Mi principal modelo, en el diseño, es Pierre Assouline y su blog La République des Livres. No descarto trasladar su modelo, en cuanto al contenido, a este u otro blog en breve. Depende de avatares profesionales que se tienen que decidir pronto. Claro que aquello es Francia y esto España, para bien y para mal. Allí la literatura es algo similar a lo que aquí es el fútbol o el cotilleo, y el de Assouline aparece en todos los rankings como el primer blog de Francia. Muy por encima de los que se dedican a la red (a diferencia de aquí que somos mu modernos). Por cierto no os perdáis la entrevista que le dedican hoy en Culturas de La  Vanguardia (la edición digital es de pago, así que no puedo traerla completa). También os recomiendo el libro Brèves de blog (2008), en el que Assouline ha seleccionado más de 4000 comentarios a su blog. Un nivel de discusión insólito en estos pagos.
4. Si cambio de blog, cosa más que posible, me centraré sólo en libros. Os ahorraréis las Notas para un diario que, no obstante, seguiré escribiendo y que, curiosamente, parece que ya tienen un editor interesado en ellas.
5.  He escrito alguna vez que como soy nihilista no me gusta tener razón. No obstante, respecto de la entrada Notas para un diario 18, en la que hablaba de la exhumación de tumbas, leí ayer en ABC (11-11-08), una entrevista con Stanley G. Payne en la que dice, entre otras cosas, lo siguiente: "–La apertura de fosas se ha convertido en una misión religiosa, en un acto sagrado para la izquierda. ¿La corrección política es el peor enemigo del historiador, insiste el entrevistador: –De los peores, sobre todo en España. Es una religión, y como todas las religiones, pretende esconder la culpabilidad humana, lo que es muy grave. Se quiere volcar la culpa sobre unos determinados chivos expiatorios, que en el caso español es la derecha en el pasado. Esto cumple una función psicológica muy importante para la izquierda, de ahí lo entramado del andamiaje de la Memoria Histórica".
6. Micah P. Hinson, el gran descubrimiento para mí de los últimos tiempos, debido al buen gusto y la amabilidad de mi amigo el pintor José Ignacio Agorreta, actuará en Barcelona el día 20 de noviembre. La semana antes tiene previsto actuar en Bilbao, Mallorca, Santander, etc (www.houstonpartyrecords.com). Hay un buen artículo sobre el cantante de Memphis hoy en Culturas titulado "Dolor y luz".
7. Por último quiero dar las gracias muy especialmente a los proveedores habituales de vídeos musicales de este blog: María P., en primer lugar, L.F. y también mi amigo Pepo Moncada.

jueves, 14 de agosto de 2008

101 entradas

Con la entrada anterior, he publicado ya las primeras 100 entradas del blog. Me alegra especialmente que haya sido hablando sobre Green y sobre mi amigo Fernando. Gracias a los que me habéis acompañado en algún momento de estos cuatro últimos meses (un periodo por cierto bastante intenso de mi vida).
Voy a pasar quince días sin escribir. Me gustaría que no fuese así pero en donde voy estar viviendo no hay posibilidad de conectarse a internet (en la foto veis la playa en la que pienso hacer footing, coger olas, chapotear en la orilla con Inés o sencillamente tumbarme a la bartola durante dos semanas). A cambio, podéis llamarme al móvil que para no entrar en quiebra he mantenido apagado esta última quincena.
No sé si seguiré en septiembre con el blog. Tengo que pensarlo. El único sentido que le veo hoy por hoy es que me sirve para estar en contacto con mis amigo que vivís en algún lugar en el norte de Argentina, en San Diego, San Petersburgo y Praga, en Viena, Oslo o Cracovia, Bruselas, París, Biarritz, Londres, Amsterdam, Venecia y Roma, Trieste y Gerona, Sevilla, Coruña, en Barcelona (mucho Barcelona, ahora más que nunca) o El Escorial, en Madrid y Pamplona, como no, mi muy querida Pamplona. Gracias a Dios sois muchos, más y mejores de lo que yo merezco. Desde luego parece una razón más que suficiente para mantenerlo. También hay que reconocer que es un contacto impersonal en más de un sentido y que me gustaría haber contestado a los que habéis escrito comentarios, dentro o fuera del blog, con mucha más calma y atención. Os pido perdón si no lo he hecho en la medida que esperábais.
He pensado siempre en personas con nombre y apellidos a la hora de escribir una entrada o de elegir una imagen concreta, lo haya dicho expresamente o no. Se puede decir que varias están escritas en clave y que todas reflejan algún que otro estado de mi alma a lo largo de este tiempo. Por lo que he comprobado, los interesados saben bien de lo que hablo. Aunque en dos o tres ocasiones he pedido permiso para usar fragmentos de conversaciones personales, espero no haber sido indiscreto, aunque tampoco me parecía bien andarme demasiado por las ramas. Creo que sólo una vez he sido malicioso. Mis amigos sois el hilo de mi vida y por tanto de todo lo que escribo, también de este blog.
Gracias a todos por vuestra inmensa paciencia y tolerancia conmigo. Quiero dar las gracias a los que han puesto la referencia a mi blog en sus páginas o blogs. J.L.O. me ha animado a escribir en este medio y me ha facilitado un sinfín de cuestiones técnicas. A los que me han permitido usar alguna de sus fotos (Enrich Duch, especialmente). Y a Anna A. por todas sus fotos y especialmente por la del caballo gombrichiano que preside este blog y que ya cuelga en el original en las paredes de mi dormitorio, junto a las fotos de mis hijos y a la de María Magdalena que compré en Francfurt, el día más triste de mi vida.