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miércoles, 5 de abril de 2017

Poemia


Hacía mucho tiempo que no arrojaba versos al universo bloguero pero la ocasión lo merece pues hoy, cinco de abril,  a las 20:30 y gracias a mis amigos poetas Adrián Flor y José Gabarre, estaré de nuevo leyendo algunos poemas en Zaragoza, en La Bóveda (C/ Predicadores, 70), junto a mi buen amigo y compañero del Ateneo JaquésJavier Castán y Ángel Andués, Juan Carlos González y Jaime Montañés. Este poema pertenece a un nuevo proyecto que espero poder realizar alguna vez. Está dedicado al poeta, traductor, ensayista y crítico Ángel Crespo del que prefiero su etapa postista.


Soneto sin rima y con pan


A la memoria de Ángel Crespo


Cuando no ceja la teja ni arquea
la ceja y crispa la luna la reja
si el mar encrespa la ola y el bar
resguarda la hora encrespada, la oda

a los tristes y crispados tejados,
yo encrespo la chispa insólita;
y escribo para ti, Ángel Crespo,
constantes desiertos de viento y pan.

Catenarias desoladas de polvo
donde anidan cigüeñas centenarias,
plegarias de perlas en su boca,

de objetos en los mapas, de laurel,
de grapas, burdel y bibliotecarias:
tus varias candelarias de anaquel.


Ángel Crespo, poeta postista.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Presentación de "Lo que te quiero decir" (Chiado. 2013), poemario de Ricardo Usón


El próximo sábado, 28 de septiembre, a las 17,00 se presentará en el Pabellón Municipal de Montañana (Zaragoza) el nuevo poemario de Ricardo Usón titulado Lo que te quiero decir, publicado por Chiado Tengo el enorme placer de haber escrito el prólogo de este nuevo trabajo de mi amigo Ricardo, junto a Lucía Pons Escrich, a dos manos. También tendré el placer de presentar, junto a Lucía, digamos que a dos voces, Lo que te quiero decir, el próximo sabado. Y lo que os quiero decir, realmente, es que estamos ante un estupendo libro de poesía. Pero, bueno, esto ya lo comentamos en el prólogo, con mayor profundidad. Así que, como no hay mejor plan para este sábado, os invito a venir a Montañana para pasar un rato agradable, en buena compañía y disfrutar de la creciente poesía de Ricardo. Como aperitivo, dejo aquí el prólogo que escribimos Lucía y yo:

Cuando Ricardo Usón decidió poner en mis inexpertas manos el prólogo de su nuevo hijo (así es como llama él a sus poemarios), solo tuve que recordar las copas, las risas y los momentos vividos alrededor de la poesía, desde aquel primer encuentro en el Café literario El Ateneo, hasta el día de hoy en que, con alegría, puedo asegurar que nos une una verdadera amistad. En él pude ver, desde el primer instante, a un amante de la poesía y de la naturaleza, comprendidas como dos partes de un todo común e indivisible. Porque Ricardo es un hombre de orígenes que huyó de la ciudad para encontrarse de nuevo con el campo y con todos aquellos paisajes que habitó siendo un niño. Ricardo huyó de la ciudad para reencontrarse, en definitiva, con su identidad. Por eso, vive lo que escribe.

Porque Lo que te quiero decir es un acto de amor al mundo que nos rodea, a la naturaleza siempre presente , una búsqueda de identidad con una voz clara, madura que, a veces, necesita gritar para acabar susurrando, en otras, aquellas palabras que llevaba tiempo sin pronunciar. El autor viaja en busca de la verdad. Y lo hace, retrocediendo en el tiempo, defendiendo la pequeña aldea donde habita frente a la ciudad que ahoga. Ensalzando el pasado frente al presente, unos días en los que, según sus propios versos, hace demasiado frío y pasa todo demasiado deprisa. Rastrea la verdad en el instante pausado. En la sencillez del agua y en la lluvia, como elemento purificador y esencial para encontrarse consigo mismo. Escudriña la certidumbre en las montañas, en el río, en el vino o en una seta, en un bosque o en el sencillo abrazo a un árbol, capaz de fusionar la sangre de un hombre con la savia de un amigo. Sintiéndose parte de él. La esencia en una comunión con los elementos del agua, el fuego, la tierra y el aire.



El grito y el reconocimiento de la propia identidad va apaciguándose y derivando al recuerdo de lo que fue. Un dragón en la sombra es el pasado que, sin embargo, atesora lo veraz, la esencia. La vuelta a la infancia es el origen frente al hombre que no se reconoce en su propio espejo. Según los versos del poema Y otra vez vuelvo a ser niño, al poeta le reclama el pupitre de un aula. Necesita reanudar una infancia interrumpida. En  este diálogo interior existe una lucha sin tregua entre todas las voces que le habitan. Una contienda que finalizará en el reencuentro con el pasado en que el autor habla con el niño que un día fue. Un viaje donde los versos son las alas que hacen volar al poeta, una búsqueda donde encontrará su propio yo en otro lugar distinto. Un tiempo que, quizá, había dejado olvidado.



El amor imposible, el no realizado, el solo soñado pero mezclado con una fantasía que puede o no ser real. Podemos leerlo en sus poemas Se va yendo, Quizás llevándome un amor, El olvido y más contundentemente, sin tapujos, en el poema Y seré cuerpo. Pero estos amores, distintos, son parte de un mismo viaje, parte de esa búsqueda que es toda la obra.



El poeta se desnuda frente a un lector que sostiene entre las manos su vida. Es  un poemario vital, sangra lo que escribe. En líneas transparentes vemos la esencia del sencillo ejercicio de escribir acerca de la búsqueda del natural instinto, con cierto recuerdo a la enseñanza de Walt Whitman en Hojas de hierba y esa comunión con la naturaleza que nos rodea y nos da la vida, sintiendo la Tierra como una madre herida. Despojando al mundo de su falsedad y partiendo de la esencia, haciéndola suya para mostrar al lector hasta sus entresijos. Desde la sencillez de la primera esencia para llegar al todo universal y abrazarlo desnudo frente al mundo.



Gracias Ricardo, por confiarme el prólogo de Lo que te quiero decir, por mostrarme tu particular visión de la poesía y procurarme tan gratos momentos de lectura.

(Lucía Pons Escrich & Marcos Callau) 

Para terminar con esta entrada, quiero dejar un aperitivo de lo que es el nuevo libro de Ricardo Usón. Se titula Solo yo y el aire , reflejo de la unión poeta-naturaleza.

Hoy quiero volar sin alas,
hace tiempo que no lo hago,
planearé con los ojos cerrados
oliendo el miedo de no ver.
Agudizaré los sentidos del olfato
para oler lo que hace tiempo que no huelo,
extremaré el oído
para oír lo que se pierde entre el ruido.
Y dejaré también que el aire roze mi piel
para ser escalofrío,
dejándome llevar por el viento
seré ingrávido.
Por fin, 
en esta oscuridad forzada seré libre,
al fin veré sin luz,
se acabará el miedo.
Ssssssssss...
Ssssssssss...
Ssssssssss...
solos yo,
y el aire.

©Ricardo Usón

Ricardo Usón recitando en la pasada Feria del libro de Jaca



miércoles, 30 de mayo de 2012

Slam Poetry

Como anuncia Víctor Guíu en su blog mestizo, el próximo día 30 de mayo, miércoles, tendrá lugar el primer Slam Poetry o Combate poético en el que participaré junto a Víctor Guíu, Elisa Berna (que también lo ha anunciado en su blog), Francisco Julio Donoso, David Yanez, Isabel Izquierdo, Mister Mandarino y David Liquen. El "combate" tendrá lugar en el zaragozano Restaurante "Bu!" (C/ Espoz Y Mina, 20), a las 21:00. El Madison Square Garden, se nos quedó pequeño para tal congregación de púgiles


 

Anónimo zaragozano

Pluma, papel. Tinta inocente, mano culpable.
Bolígrafo insolente, el bloc de las horas muertas.
La fiebre. ¿Cómo puede existir tan alta fiebre
que cambie mi mente y transforme forma y palabra?

La poesía no tiene por qué ser belleza.
Es real, vital. Oxígeno que respirar.
La poesía es el aire, simple y anónima,
dar a luz musas y monstruos y besos y guerras.

La muerte tiene los ojos claros, sin pupilas.
Llega un hombre en una balsa, tiéndele tu mano.
Sólo así cerrarás los ojos de los que no ven.
La poesía es una frontera abierta, libre.

Mi arma, mi herramienta, mi palabra es luz en tu voz.
Este es mi espejo. Míralo, mírame; es mi imagen
que reverbera y que guarda algo más dentro, en el fondo,
de lo que escupe hacia afuera: vómito-quimera.

He sentido la magnitud de una blanca luna
pero aspiro al fósforo, pequeño y moribundo.
El saxofón es una melodía rampante,
un laberinto, una serpiente. Yo soy un reptil.

Corren malos tiempos para reptiles cantores.
No hay música, ni llanto, ni se pretende amor.
Por suerte, hay más ojos que las cuencas de la muerte.
Por suerte, aún se escriben poemas sin nombre.