Mostrando entradas con la etiqueta Shirley Horn. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Shirley Horn. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de mayo de 2013

Deshojando la tarde con poesía y jazz

Parecía mentira que el día de hoy (ayer, uno de mayo) fuera un día de fiesta. Era necesario, cuidadosamente, ir deshojando la ciudad en aquella tarde vacía. Arrancar plazas como pétalos, fuentes como estambres y restar todo lo que sobraba para quedarse con el lugar adecuado, donde uno se reconoce. Había risas de niños en la plaza francesa y amantes que se besaban en los bancos. Pero eran momerntos ajenos. Era necesario completar la tarde vacía. Por suerte, tenía en mis manos Poesía Jazz de G. Luna Pérez Gastón. Y la tarde vacía se llenó de versos comprados en Barcelona, leídos en Zaragoza, imaginados en pupilas y directamente incluidos, de por vida, en la banda sonora preferida. El poemario de G. Luna Pérez Gastón está ilustrado por Rafael Becerra y es una delicia para los sentidos. No es necesario ser amante del jazz o de la poesía. Es, simplemente necesario, ser amante de la vida. Y dejarse llevar por la melodía que reverbera entre las palabras de cada poema, disfrutar de cada pausa y de la respiración, a veces desesperada, que palpita dentro de este hermoso libro que también concede tregua y descanso, relajación y sosiego. Poesía Jazz está editado este año por Traspiés (Vagamundos Libros Ilustrados) Desde este rincón, recomiendo ciegamente su lectura. Les dejo cn la voz de G. Luna Pérez Gastón recitando uno de los poemas de esta joya.

Ahora que, según parece, he conseguido solucionaer los problemas que me estaba dando blogger y después de escuchar el estupendo poema de G. Luna Pérez Gastón, me atrevo a escribir unos pequeños versos de esos que ayudan a sobrevivir la noche.

La arquitectura artificial
de esta noche invertebrada,
la anatomía raquítica del subsuelo
y los árboles vertebrados y ridículos
que, según dicen, adornan la ciudad.

La lejanía apestosa,
la madrugada en cenizas
y el aburrimiento de un móvil
que no se atreve a pronunciar tu nombre,
cuando te echo de menos.

Hoy ha sido el día
para escribirte las preguntas
que no obtienen respuestas.

Tres días y tres noches a tus pies
raptan esta semana
y hoy, bajo mis pies,
desaparece el asfalto
que no sabe de coffee shops 
ni habitaciones de hotel.

Amar de verdad, a veces,
es permanecer en silencio.
Siempre la comprensión derrotando a la protesta.

Cierro los ojos y estalla mi ciudad.
Bajo un cielo violáceo
se ahuyenta el sol de los desiertos donde soy feliz.
 Se escribe una historia de amor robada
mientras fumo la última hierba
de un club en ruinas.

The sun died (Shirley Horn)