Casi veinte días han pasado sin poder actualizar este blog que nació con la intención de ser el principal de todos los que administro. Pero las circunstancias restan minutos y protagonismo a este tiempo detenido. Aún con todo, no quería pasar la oportunidad de celebrar con vosotros, amigos que condensáis el tiempo entre estas letras, un insólito centenario dedicado a la poesía. Y es que, con esta entrada, ya son cien los poemas publicados en este blog. Este último, el que hace el número cien, se titula La Cadiera. Espero que guste y le sucedan otros cien poemas más.
La Cadiera
Si de esta
cadiera hablara
su mudo
recuerdo frente a los pirineos,
narraría un
beso secreto,
oculto de
las tibias luces
que cubren
Jaca,
a la última
campanada.
Si de esta
cadiera hablara
su antigua
madera junto al bosque,
revelaría
cuán largo el olvido
del árbol
que fue.
Qué habitado
es el silencio
de la savia recorriendo
estática
los surcos
de su historia,
qué
profundas llegaron a ser
las raíces
desheredadas
y qué
dolorosa la pradera estrellada
del verso
secreto
bajo las
luces huídas.
Si esta
cadiera hablara,
lo haría de
una infancia emborronada,
ancestral.
Confesaría
bombas
y un
torrente de dolor
gritando
sangre
por sus
calles.
La metralla
alcanzando el costado
de aquella
buena mujer
o el tejado
sepultando
las familias
perdidas
en el árbol de
la salud.
Si lo
hiciera,
enmudecería
ante el triste y sucio mundo
que lava su
rostro
a sus ojos.
Si lo
hiciera,
si esta
cadiera hablara,
volvería a
ser un árbol.
Acompañaría este poema con un blues escrito en aragonés por Kike Ubieto. Invito al personal a escucharlo en su página web: Albada in blue