| Fotografía de Fernando Roldán Gil titulada "Así me tienes" Me impresionó de manera especial esta imagen fantasmagórica de nuestra ciudad. En particular ésta y "Madrugar un domingo" rescatan fundamentalmente la magia de la niebla en Zaragoza, en la ribera del Ebro |
Ayer fue sábado.
La ciudad, maltratada,
recibió el duro impacto de las masas.
Como es lógico, este domingo,
la ciudad responde
y olvida, o perdona,
pero vierte un sucio aliento
en densa niebla,
tamiz que devora los contenedores
de las vidas estáticas.
Quedan enterradas todas las maldades,
se silencian insultos.
El mundo es sedentario
y todo calla,
bajo el espeso manto
de una mágica boira.
El grupo de turistas
imagina una torre cuyo mudéjar
desaparece a escasos metros de los tejados,
donde, se supone, debe existir el cielo.
Yo, que no soy turista, me uno a ellos.
Buscando.
Subo a un tejado, como un gato.
Entre las cuatro paredes de olvido
y vapor blanco,
borro huellas, heridas;
oculto mentiras,
anulo las palabras que gritan
y pienso, ¿para qué pensar?
-Este mundo es maravilloso.
Los seres humanos somos hermanos.
No existen cartones-cama,
cajeros-pensión,
ni parques de invierno.
No hay nadie sentado
a la derecha del demonio-
Bajo el denso manto de la niebla
y al aliento del río, nadie me observa
y pienso,
¿para qué protestar?
El mundo, invisible,
todavía es más perfecto.