Eugenia, Martín , ahí va un bicho más.
jueves, 31 de marzo de 2011
Conejo Zombi
jueves, 24 de marzo de 2011
Un cuento
Hay cosas que no deberían ser explicadas. Deberían ser inherentes a lo "humano". Pero no es así. Sin más comentarios dejo este cuento de Umberto Eco, Los tres cosmonautas, que muchos ya conocen. Lo bajé de http://www.educ.ar
Había una vez la Tierra. Y había una vez Marte. Estaban muy lejos el uno del otro, en medio del cielo, y alrededor había millones de planetas y galaxias. Los hombres que habitaban en la Tierra querían llegar a Marte y a los otros planetas. ¡Pero estaban tan lejos!.
De todos modos se pusieron a trabajar. Primero lanzaron satélites que giraban dos días alrededor de la Tierra y luego regresaban.
Después lanzaron cohetes que daban vueltas alrededor de la Tierra, pero en vez de regresar, al final huían de la acción terrestre y partían hacia el espacio infinito.
Al principio en los cohetes pusieron perros, pero los perros no sabían hablar y a través de la radio transmitían sólo "guau-guau", y los hombres no podían entender qué habían visto, ni adónde habían llegado. Al final encontraron hombres valientes, que quisieron ser cosmonautas.
El cosmonauta se llamaba así porque partía para explorar el cosmos: es decir, el espacio infinito, con los planetas, las galaxias y todo lo que nos rodea. Los cosmonautas al partir ignoraban si podrían regresar.
Querían conquistar las estrellas, para que un día todos pudiesen viajar de un planeta a otro, porque la Tierra se había vuelto demasiado estrecha y la cantidad de hombres crecían de día en día.
Un buen día partieron de la Tierra, desde tres puntos distintos, tres cohetes. En el primero iba un norteamericano, que silbaba muy alegre un motivo de jazz. En el segundo iba un ruso, que cantaba con voz profunda "Volga, Volga". En el tercero iba un negro que sonreía feliz, con dientes muy blancos en su cara negra.
En efecto, por aquellos tiempos los habitantes del África, finalmente libres, se habían demostrado tan hábiles como los blancos para construir ciudades, máquinas y -naturalmente- cosmonautas. Los tres querían llegar primero a Marte para demostrar quién era el mejor.
El norteamericano no quería al ruso y el ruso no quería al norteamericano; y todo porque el norteamericano para decir buen día decía "how do you do?" y el ruso decía "ZPABCTBYUTGE". Por eso no se comprendían y se creían distintos.
Los dos, además, no querían al negro porque tenía un color diferente. Por eso no se comprendían.
Como los tres eran muy valientes, llegaron a Marte casi al mismo tiempo
Llegó la noche. Había en torno a ellos un extraño silencio, y la Tierra brillaba en el cielo como si fuese una estrella lejana.
Los cosmonautas se sentían tristes y perdidos y el norteamericano en la oscuridad llamó a la mamá. Dijo "Mamie"...Y el ruso dijo: "Mama"... Y el negro dijo: "Mbamba".
Pero enseguida comprendieron que estaban diciendo lo mismo y que tenían los mismos sentimientos. Fue así que se sonrieron, se acercaron, juntos encendieron un buen fueguito, y cada uno cantó canciones de su país. Entonces se armaron de coraje y mientras esperaban el amanecer aprendieron a conocerse.
Por fin se hizo de día, hacía mucho frío. De repente, de un grupito de árboles salió un marciano. ¡Era realmente horrible verlo! Era todo verde, tenía dos antenas en lugar de orejas, una trompa y seis brazos. Los miró y dijo: ¡GRRR! En su idioma eso quería decir: "¡Madre mía! ¿quiénes son esos seres tan horribles?!". Pero los terrestres no lo comprendían y creyeron que su grito era un rugido de guerra. Fue así como decidieron matarlo con sus desintegradores atómicos.
Pero de pronto, en medio del enorme frío del amanecer, un pajarito marciano, que evidentemente se había escapado del nido, cayó al suelo temblando de frío y de miedo. Píaba desesperado, más o menos como un pajarito terrestre. Daba realmente pena.
El norteamericano, el ruso y el negro lo miraron y no pudieron contener una lágrima de compasión. En ese momento sucedió algo extraño. También el marciano se acercó al pajarito, lo miró y dejó escapar dos hebras de humo de la trompa. Y los terrestres, de golpe, comprendieron que el marciano estaba llorando. A su modo, como lloran los marcianos. Después vieron que se inclinaba sobre el pajarito y lo alzaba entre sus seis brazos tratando de darle calor.
El negro, que en otros tiempos había sido perseguido porque tenía negra la piel y por eso mismo sabía cómo son las cosas, dijo a sus amigos terrestres: -¿Se dieron cuenta? ¡Creíamos que este monstruo era distinto a nosotros, pero también él ama a los animales, sabe conmoverse, tiene un corazón y sin duda, un cerebro! ¿Creen todavía que hay que matarlo?
No era necesario hacerse semejante pregunta.
Los terrestres habían aprendido la lección: que dos personas sean diferentes no quiere decir que deban ser enemigas. Por lo tanto, se acercaron al marciano y le tendieron la mano.
Y él, que tenía seis, les dio la mano a los tres al mismo tiempo, mientras que con las que quedaban libres hacía gestos de saludo. Y señalando la Tierra, distante en el cielo, hizo entender por señas que desearía viajar allá, para conocer los otros habitantes y estudiar con ellos la forma de fundar una república espacial en la que todos se amaran y estuvieran de acuerdo.
Los terrestres dijeron que sí y para festejar el acontecimiento le ofrecieron un cigarrillo. El marciano, muy contento, se lo introdujo en la nariz y empezó a fumar. Pero ya los terrestres no se escandalizaban más. Habían comprendido que, tanto en la Tierra como en los otros planetas, cada uno tiene sus propias costumbres, pero que sólo es cuestión de comprenderse los unos a los otros.
De todos modos se pusieron a trabajar. Primero lanzaron satélites que giraban dos días alrededor de la Tierra y luego regresaban.
Después lanzaron cohetes que daban vueltas alrededor de la Tierra, pero en vez de regresar, al final huían de la acción terrestre y partían hacia el espacio infinito.
Al principio en los cohetes pusieron perros, pero los perros no sabían hablar y a través de la radio transmitían sólo "guau-guau", y los hombres no podían entender qué habían visto, ni adónde habían llegado. Al final encontraron hombres valientes, que quisieron ser cosmonautas.
El cosmonauta se llamaba así porque partía para explorar el cosmos: es decir, el espacio infinito, con los planetas, las galaxias y todo lo que nos rodea. Los cosmonautas al partir ignoraban si podrían regresar.
Querían conquistar las estrellas, para que un día todos pudiesen viajar de un planeta a otro, porque la Tierra se había vuelto demasiado estrecha y la cantidad de hombres crecían de día en día.
Un buen día partieron de la Tierra, desde tres puntos distintos, tres cohetes. En el primero iba un norteamericano, que silbaba muy alegre un motivo de jazz. En el segundo iba un ruso, que cantaba con voz profunda "Volga, Volga". En el tercero iba un negro que sonreía feliz, con dientes muy blancos en su cara negra.
En efecto, por aquellos tiempos los habitantes del África, finalmente libres, se habían demostrado tan hábiles como los blancos para construir ciudades, máquinas y -naturalmente- cosmonautas. Los tres querían llegar primero a Marte para demostrar quién era el mejor.
El norteamericano no quería al ruso y el ruso no quería al norteamericano; y todo porque el norteamericano para decir buen día decía "how do you do?" y el ruso decía "ZPABCTBYUTGE". Por eso no se comprendían y se creían distintos.
Los dos, además, no querían al negro porque tenía un color diferente. Por eso no se comprendían.
Como los tres eran muy valientes, llegaron a Marte casi al mismo tiempo
Llegó la noche. Había en torno a ellos un extraño silencio, y la Tierra brillaba en el cielo como si fuese una estrella lejana.
Los cosmonautas se sentían tristes y perdidos y el norteamericano en la oscuridad llamó a la mamá. Dijo "Mamie"...Y el ruso dijo: "Mama"... Y el negro dijo: "Mbamba".
Pero enseguida comprendieron que estaban diciendo lo mismo y que tenían los mismos sentimientos. Fue así que se sonrieron, se acercaron, juntos encendieron un buen fueguito, y cada uno cantó canciones de su país. Entonces se armaron de coraje y mientras esperaban el amanecer aprendieron a conocerse.
Por fin se hizo de día, hacía mucho frío. De repente, de un grupito de árboles salió un marciano. ¡Era realmente horrible verlo! Era todo verde, tenía dos antenas en lugar de orejas, una trompa y seis brazos. Los miró y dijo: ¡GRRR! En su idioma eso quería decir: "¡Madre mía! ¿quiénes son esos seres tan horribles?!". Pero los terrestres no lo comprendían y creyeron que su grito era un rugido de guerra. Fue así como decidieron matarlo con sus desintegradores atómicos.
Pero de pronto, en medio del enorme frío del amanecer, un pajarito marciano, que evidentemente se había escapado del nido, cayó al suelo temblando de frío y de miedo. Píaba desesperado, más o menos como un pajarito terrestre. Daba realmente pena.
El norteamericano, el ruso y el negro lo miraron y no pudieron contener una lágrima de compasión. En ese momento sucedió algo extraño. También el marciano se acercó al pajarito, lo miró y dejó escapar dos hebras de humo de la trompa. Y los terrestres, de golpe, comprendieron que el marciano estaba llorando. A su modo, como lloran los marcianos. Después vieron que se inclinaba sobre el pajarito y lo alzaba entre sus seis brazos tratando de darle calor.
El negro, que en otros tiempos había sido perseguido porque tenía negra la piel y por eso mismo sabía cómo son las cosas, dijo a sus amigos terrestres: -¿Se dieron cuenta? ¡Creíamos que este monstruo era distinto a nosotros, pero también él ama a los animales, sabe conmoverse, tiene un corazón y sin duda, un cerebro! ¿Creen todavía que hay que matarlo?
No era necesario hacerse semejante pregunta.
Los terrestres habían aprendido la lección: que dos personas sean diferentes no quiere decir que deban ser enemigas. Por lo tanto, se acercaron al marciano y le tendieron la mano.
Y él, que tenía seis, les dio la mano a los tres al mismo tiempo, mientras que con las que quedaban libres hacía gestos de saludo. Y señalando la Tierra, distante en el cielo, hizo entender por señas que desearía viajar allá, para conocer los otros habitantes y estudiar con ellos la forma de fundar una república espacial en la que todos se amaran y estuvieran de acuerdo.
Los terrestres dijeron que sí y para festejar el acontecimiento le ofrecieron un cigarrillo. El marciano, muy contento, se lo introdujo en la nariz y empezó a fumar. Pero ya los terrestres no se escandalizaban más. Habían comprendido que, tanto en la Tierra como en los otros planetas, cada uno tiene sus propias costumbres, pero que sólo es cuestión de comprenderse los unos a los otros.
Houdini
martes, 22 de marzo de 2011
Mi grulla por Japón
Postre rápido
Almohadón
sábado, 19 de marzo de 2011
1000 grullas por Japón
Vamos, detente un momento. Aprende a hacer una grulla en origami y participa de este proyecto. El post lo encontré en el blog de Andrea y me pareció muy lindo. El original está en http://las1000grullas.wordpress.com/2011/03/12/las1000grullas
Me llamo Makiko. Soy una japonesa que vive en Madrid desde hace un año. Como sabéis, hubo un gran terremoto en Japón el viernes11 de marzo. Este terremoto me ha afectado mucho emocionalmente. Hasta bien entrada la mañana del viernes no tuve noticias de mi gente, no sabía si estaban vivos o muertos. Japón se colapsó y durantes horas me fue imposible comunicarme con nadie. Aunque finalmente mi familia y amigos salieran ilesos, me sigue angustiando mucho ver las noticias que llegan desde Japón. Así que se me ha ocurrido una idea. El plan es que cada persona haga una grulla de origami. Para ayudaros, he hecho un vídeoexplicando cómo se hace:
Después, me gustaría que cada uno se hiciera una foto con su grulla y me la mandara a ésta dirección: las1000grullas@gmail.com
En Japón solemos hacer 1.000 grullas para que se cumpla un deseo. Por eso necesito vuestra ayuda para animar a mi país y especialmente a la gente que está en las zonas más afectadas por la catastrofe. Una vez que tengamos las mil grullas, se las enviarémos a nuestros amigos del norte de Japón, que tanta ayuda y tanto ánimo van a necesitar.
Muchísimas gracias por vuestro interés y espero que, entre todos y con este esfuerzo, podamos hacer que se cumpla este deseo.
Arigato ありがとう Makiko 真紀子
Por favor, transmite este mensaje a todas aquellas personas que creas que puedan estar interesadas.
jueves, 17 de marzo de 2011
Dulce y salado
Medimos una taza de hojas de espinacas. Después de lavarlas las cortamos en juliana y ponemos al fuego con 1 taza de arroz y 2 de agua. Cuando está pronto dejamos enfriar.
Agregamos:
1 zanahoria rallada
1 cebolla pequeña cortada en juliana
1 tomate pelado sin semillas y sin jugo cortado en cubos (aproximados, claro)
1 manzana verde rallada
100gr de jamón cortado en juliana
Condimentamos con:
2 cucharadas de aceite de oliva, 2 cucharadas de vinagre de manzana y cucharadas de salsa de soja.
domingo, 13 de marzo de 2011
Fuerza y esperanza, Japón
"Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra,
toda Europa queda disminuida,
como si fuera un promontorio,
o la casa de uno de tus amigos,
o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla;
la muerte de cualquiera me afecta,
porque me encuentro unido a toda la humanidad;
por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas;
doblan por ti." John Donne (1572-1631)
Manzanas
viernes, 11 de marzo de 2011
Bolso cocodrilo
jueves, 10 de marzo de 2011
Furia Nocturna
Eragon
El invierno viene con todo su peso sobre Carvahall. La familia de Eragon no tiene para comprar carne y él se ha internado en las Vertebradas para cazar. A pesar de sus quince años es un buen cazador pero no ha tenido suerte. En lugar de cobrar una buena pieza ha encontrado una gema de color azul y de forma oval. Ya que no ha cazado, tal vez pueda venderla o cambiarla por carne. Pero la gema no es gema. Es...un huevo de dragón! Y aquí comienza a cambiar su vida. Obra escrita por Christopher Paolini y traducida por Silvia Kómer y Enrique de Hériz para Roca Editora de Libros, S.L., Barcelona. Este es el primer tomo. Espero tener el segundo, prontito, en mis manos.
miércoles, 9 de marzo de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
Día Internacional de la Mujer
Un saludo para todas, mujeres!! Y un pensamiento para aquellas que llevan adelante una familia con sus propis fuerzas. Para las que trabajan sin recibir el salario que merecen, para las que viven en países donde sus derechos no son reconocidos, para las que están solas, para las que están enfermas.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Chau Febrero. Hola Marzo
Se fue febrero casi sin pena ni gloria. Digo casi porque febrero, el generoso febrero que regaló un día parece un puente tendido entre el enero y marzo.Es el mes que queremos alargar para seguir con el sabor de las vacaciones antes que Marte comience todo de nuevo. Pero es corto!! Ni siquiera las temperaturas se definieron. Que frío, que calor, que lluvia, que un vientito. ¿Mes del carnaval? Pero este año ni eso. Pero algunas cosas sucedieron: llegó Orión a casa, se entregaron los premios Oscar sin sorpresas y culminó el mes con broche de oro: vientos de emancipación soplaron cuando recordamos a Pedro José Viera cambiando los zancos por una lanza, junto a Venancio Benavídes en la Admirable Alarma del arroyo Asencio.
Marzo llegó con fuerza, entrando en las escuelas, estrenando túnicas, comprando cuadernos, gomas, lápices, útiles diversos...
Hice forros de tela para las libretas de los deberes. Para que aguanten un poco más. Destinatarios: Lupe, María, Mateo, Pilar.
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