Gracias a todos por vuestras visitas y vuestros comentarios.
Agradezco siempre que penséis en mi blog cuando dais premios, pero tengo por costumbre no recogerlos, espero me comprendáis. Tengo premio suficiente con que visitéis este sitio.
Mostrando entradas con la etiqueta página 52. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta página 52. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de julio de 2019

Página 52: Lluvia fina

Hola a tod@s. Hace mucho que no pongo nada en el blog:
el verano, vida de jubilada consorte, perezas varias...
Hoy una nueva entrega de "Página 52"
Libro: Lluvia fina.
Autor: Luis Landero.
Recordaréis que os dije que era el libro que compré
el pasado 23 de Abril, por el día del libro.
Leído está.
No seré yo quien critique su estilo ni su historia,
sólo os diré que no me ha dejado huella. 
Tampoco os diré que no lo leáis, igual os gusta.

Su página 52 dice así:
"...mandaba y disponía. Cuando conseguían dinero para ir al cine, no iban a ver películas de Walt Disney, o de aventuras infantiles,que eran las que le gustaban a Sonia, sino películas de acción para mayores, o melodramas, y tampoco compraban cómics y chucherías sino petardos y cigarrillos mentolados y todo se hacía conforme a los gustos y caprichos de Andrea.
       Al revés que Sonia, Andrea era una malísima estudiante, y muchos días no iba ni siquiera al colegio, sino que se quedaba merodeando por el barrio, mirando el mundo con su cara huraña y pendenciera. Y contaba, mezclando sin duda recuerdos de muy distintas épocas, que el diablo le había revelado ya por entonces que tenía alma de artista. Así que caminaba aprisa y sin rumbo y escuchaba voces interiores, decía, voces que a menudo venían con su música incorporada, formando canciones terribles y maravillosas. Algo ardía en su interior. "Yo no caminaba ya por las tierras que amaba" le contaba a Aurora. "El mundo era el infierno. O mejor, el infierno estaba en mis ojos. Yo oía en mi cabeza las campanas de Lucifer. Yo no buscaba nada, solo un lugar donde esconderme. Y mientras caminaba me sentía peligrosa. Yo me movía furtivamente por los callejones. Déjame decirte algo, Aurora, no sé qué habrá dentro de mí, y que había entonces, cuando el eclipse, pero me identifico mucho con Alicia. Cuando la veo encerrada en sí misma, incapaz de salir de esa..., no sé, de esa especie de madriguera, o de cárcel, o de jardín..."

martes, 19 de enero de 2016

Página 52

Hacía tiempo que no ponía una entrada de lectura.
Los reyes "majos" me trajeron este libro:

Intriga, leyenda, novela negra...
Os puedo decir que me enganchó y lo leí en dos días.
Es una trilogía, y éste es el primero.
Su página 52 dice así:

"... echar una partida. También he hablado con las amigas de Ainhoa. No dejaban de llorar y de hablar por el móvil a la vez, una combinación de lo más curiosa. Todas dijeron lo mismo. Pasaron la tarde juntas en la plaza y dando una vuelta por el pueblo, y después se fueron a un local que tienen montado en un bajo de la casa de una de ellas. Bebieron, según ellas un poco. Algunas fuman, aunque no Ainhona; aún así, eso explicaría el olor a tabaco de su pelo y su ropa. Hubo una cuadrilla de chavales bebiendo cerveza con ellas, pero todos se quedaron cuando Ainhoa se marchó; por lo visto era la que tenía la hora más temprana de regreso a casa.
- De poco le valió- comentó Montes.
- Algunos padres creen que haciendo regresar a sus hijas más temprano las libran del peligro, cuando lo importante es que no regresen solas. Al hacerlas volver antes que el grupo son ellos los que las ponen en riesgo.
-Ser padre es difícil- susurró Iriarte. "
    

martes, 3 de marzo de 2015

Página 52

Me regalaron un libro de Octavio Paz,
"Libertad bajo palabra" se llama,
de una colección que sacó el diario "El país".
En la página 52 viene este poema:

Silencio
Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Página 52 (3)

Hoy toca un libro de Ana María Matute,
en concreto su última obra, inacabada,
aunque no lo parezca, y que se llama
"Demonios familiares",
está editado por Ediciones Destino,
colección Áncora y Delfín, volumen 1300.

El libro me lo regaló mi hermana por mi cumple
y me ha gustado mucho leerlo,
es por ello que aquí os lo presento.
Su página 52 dice así:

"... Magdalena seguía, en silencio, de pie.
-"Ellos" no tienen cuerpo como nosotros, están hechos de luz azul... solo conservan la piel transparente y el pelo les ha crecido hasta los hombros...
-¿Tú también los viste?
Aunque parecía imposible, los ojos de Yago se agrandaron aún más:
-Sí, todo el que hubiera participado en la batalla del día anterior podía verlos... En una explanada grande, cubierta de soldados muertos... mutilados, con los testículos en la boca... Así solían hacer con los enemigos. Era una costumbre que tenían.
-No quiero oír esas atrocidades - dijo Magdalena tapándose los oídos.
-Sí que quieres - dijo Yago. Siguió untando trocitos de pan en los huevos fritos.
Magdalena dijo:
-¿Y por qué azules...y transparentes...?
Yago se encogió de hombros:
-Sería por la luna.
Magdalena suspiró fuerte y descruzó los brazos dando por terminados los relatos que no le gustaban. Cambió de tema:
-¡Pues bueno se va a poner el Coronel cuando se levante y vea que la señorita Eva se ha marchado al pueblo sin su permiso!
-Algún día tenía que ser - contestó Yago, con aire reflexivo. Y allí se terminó su conversación.
Eran cerca de las dos de la tarde, cuando oyeron... "



martes, 30 de septiembre de 2014

Página 52 (2)

Buenos días.
Hoy toca lectura.
Esta vez tenemos a Álvaro Pombo´
escritor de mi tierruca.
El libro se titula "La fortuna de Matilda Turpin",
fue Premio Planeta 2006
y está editado por  Editorial Planeta S.A.
La página 52 dice asi:

"...dos de la madrugada. Ahí aguantó como pudo. Volvieron a contratarla en el banco al cabo de seis meses. Volvió a ilusionarse. Y el contrato se terminó sin que le hicieran un contrato indefinido. Entonces conoció a Antonio Vega. Entonces, también, se encontró con Matilda, que hacía sus prácticas en el banco. Dio la casualidad de que pasaron casi un mes en el mismo departamento, en créditos documentarios. Matilda recorría los diversos departamentos del banco y todos los compañeros sabían que era una chica rica, que estaba aprendiendo el oficio desde abajo. Matilda y Emilia se cayeron bien. Emilia quedó fascinada: ésta es la sensación de verosimilitud, la sensación de verdad, la impresión de evidencia actual que la remembranza de Emilia ha cobrado de pronto esta noche: nunca había conocido una criatura como Matilda. El glamour de Matilda le pareció a Emilia una cualidad mística de su nueva amiga: no dependía de sus bien cortados trajes, de la habilidad con que hablaba en inglés o en francés, indistintamente, del sentido del humor o de la rapidez con que aprendía los intríngulis del negociado, todos aquellos créditos de importación y de exportación, los Incoterms, el tedioso papeleo. Su habilidad para redactar los teletipos que luego se alineaban como cómicos lacitos por orden de urgencia en una mesa  para ir siendo enviados a sus destinos, los célebres ticker-tapes. Matilda parecía haber nacido en medio de todo aquello. Estaba de buen humor todo el tiempo. Nunca Emilia había conocido a nadie igual. Pasaron los seis meses y Emilia tuvo que volver a la calle. Matilda continuó en el banco todavía. Se reunían a tomar café algunas tardes. Entonces fue cuando hablaron de Simone de Beauvoir, de los proyectos de Matilda. Fue entonces cuando Emilia manifestó su desesperación ante aquella precariedad laboral, que la reducía a la condición de mano de obra casi sin cualificar, sustituible en cualquier momento por cualquiera, a la que podía ilusionarse con promesas laborales que...."

Si os animáis, ¡feliz lectura!

jueves, 4 de septiembre de 2014

Página 52

Empezamos una nueva sección en el blog.
La idea surgió al leer el relato que mandó nuestra amiga Eva tatalamau,
 que dejaba a su protagonista en espera justo en la página 52.

He cogido un libro al azar de los muchos que tengo,
el de hoy se titula "LO RARO ES VIVIR",
lo escribió Carmen Martín Gaite.
Es una edición para Circulo de Lectores
de la Editorial Anagrama, del año 1996,
y en su página 52 dice:

"...conocido, no podía resistir la tentación de imaginarlo incluso con regodeo, es muy injusto que la vida nos fuerce a tomar opciones excluyentes, entras por una puerta y ya no hay más que un pasillo que se va ensombreciendo con puertas al fondo por las que también hay que pasar, cada vez más estrechas y perentorias.
De pronto sentí un nudo en el estómago, por entonces había dejado de componer canciones y de beber sin tasa, había conocido a Tomás y  la puerta del archivo, que traspasaba a diario, se me antojó la primera de aquel largo pasillo. Miré a mi compañero de mesa como esperando algún consuelo. Estaba sonriendo.
-Menos mal que yo creo en la reencarnación- dijo.
-¿Ah, si?
-Si. Absolutamente- afirmó muy serio-. ¿Usted no?
-No estoy muy segura. A veces lo he pensado. Vivir es tan raro que se puede esperar cualquier cosa, desde luego, caso de esperar algo.
De pronto me miró con mucho cariño, como me imaginé que miraría a su hija.
-¿No leía de pequeña cuentos de hadas?
-Claro, los sigo leyendo, son los que más me convencen. Y precisamente por eso, porque el hecho de que un animal hable y cuente, por ejemplo, que está hechizado pero que es otro ser lo veo como normal, gracias por haberme sacado a relucir los cuentos de hadas. Son el subconsciente. Porque a veces tengo sueños donde también yo me trans..."

Y hasta aquí la página 52, espero que os guste la idea.